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CAPÍTULO
3 :
DU'Â
Habiendo
acabado el Salat, el musalli, aún sentado, alza sus manos hacia el cielo del
que ha descendido y en el que ha contemplado la grandeza y la nobleza de Allah,
y entonces está en disposición de hacer el Du'á. Pide a Allah, se vuelve
hacia El y espera que la rectitud siga guiando su vida y la de todos los
musulmanes. Se le ha ordenado hacerlo: invocar a Allah, solicitar su Rahma, su
bondad sin límites, y su Mághfira, su disculpa con la que evita al ser humano
los males que pueden dañarlo, es reafirmarse en su caracter de faqir, de pobre
ante Allah. No vuelve del Salat con soberbia, sino que su retorno es reencuentro
con su calidad humana. Por ello dice el Hadiz que el Du'á es "el cerebro
de la 'Ibada", es haber entendido el Salat en toda su dimensión.

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