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CAPÍTULO
3 :
TAKBIR
Llegado
este momento, el musulmán está preparado para comenzar el Salat. Entonces alza
las manos a la altura de la cabeza, diciendo: "Allahu Akbar" (Allah es
más grande). A esta frase se la conoce con el nombre de Takbir.
Entra
así en el espacio y el tiempo inviolables del Salat, en el Haram del Salat. Co
el Wudu, la ablución, había accedido al Haram de la Tahara, de la Pureza con
la que el ser humano está preparado, ha dado su primer paso. Con el Takbir ya
está en presencia del Señor de los Mundos. Desde ese momento hasta que acaba
el Salat, no puede prestar atención ni dedicación a ningún otro asunto. El
Salat le exige absoluta presencia: es indispensable que mientras dure esté en
lo que hace con todo su cuerpo, su palabra y su intención. Se trata de un
recogimiento íntegro. En ese momento debe estar solo ante Allah y ausente a
todo lo demás.
Con
la pronunciación del Takbir, se sumerge en la contemplación de la grandeza de
Allah. En la inmensidad de Allah todo se diluye. Esta percepción de lo inmenso
y de lo grande hace que toda otra realidad desaparezca del entendimiento del
"musalli" (aquél que está haciendo el Salat). "Allahu Akbar",
es una afirmación aparentemente interrumpida: "Allah es más grande que...
cualquier cosa, cualquier pensamiento, cualquier imaginación o idea". Todo
es relativizado, se extingue y es absorbido en la nada con la simple mención de
la Grandeza infinita. El mismo establecedor del Salat, el musalli, queda
disuelto en ese espacio inconmensurable que ya no es ni espacio ni tiempo: él y
toda la creación son pulverizados en el Dzikr, en el recuerdo de Allah. Todo
desaparece, sólo Allah permanece. Es así como se inicia el proceso que va
mutando la apreciación del musalli, un proceso que retira los velos que antes
le impedían una visión verdadera: el Salat lo asoma a la Unidad que da formas
a la existencia entera, a la Unidad real que todo lo sostiene y a todo le da
sentido.
Por
otra parte, "Allahu Akbar" es el grito con el que los musulmanes se
oponen a toda tiranía, a toda injusticia, a toda usurpación. El Takbir les da
confianza en sí mismos porque lo iguala todo; es conciencia de que todas las
criaturas están situadas en un mismo nivel ante su Creador, ante su verdadero
Señor. La grandeza de Allah nos sitúa en un mismo entendimiento de la vida,
nos ofrece la visión de una realidad en la que todos participamos en la misma
medida, de la que formamos parte indisoluble, iguales porque somos el fruto de
un mismo acto creador. Cualquier usurpación de la Grandeza de Allah es
decididamente combatida por los musulmanes, y ante ella caen los reyes y los
tiranos. Sólo Allah es Grande.

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