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CAPÍTULO
3 :
"QIBLA",
LA ORIENTACIÓN
Tras
el Wudu, el musulmán entra en la mezquita. En ella, un nicho (el mihrab) indica
la dirección de la Kaaba, centro y eje del Islam. Se coloca frente a él y es
entonces cuando puede establecer su Salat.
La
Kaaba es la Qibla de los musulmanes: es la Casa Antigua (al-bayt al-'Atiq), el
edificio erigido por Abraham (a.s.) como símbolo del corazón de todos aquéllos
que declaran la Unidad y Unicidad de allah. Acerca de la importancia de la Kaaba
hablaremos en el capítulo dedicado a la Peregrinación.
Antes
del Islam, los árabes ya reverenciaban la Kaaba, herederos como eran de la
tradición abrahámica. Sin embargo, no tardaron en degenerar en idolatría. Más
bien convirtieron la Kaaba en símbolo de su identidad árabe. A la vez que la
llenaron de ídolos, la honraban como vínculo intertribal. En la primera época
de su misión profética, Muhammad (s.a.s.) y los musulmanes orientaron su Salat
hacia Jerusalén (al-Quds). Con ello fueron depurando sus sentimientos hacia la
Kaaba... Cuando dejaron de sentirla como símbolo de una nación concreta,
cuando recuperaron plenamente su sentido unitario y universal, Allah los devolvió
a ella. Los musulmanes se reconciliaban definitivamente de este modo con la
tradición abrahámica y devolvían a la Kaaba su sentido primigenio, eliminando
de ella todo vestigio de idolatría.
El
Corán enseña que todos los pueblos tienen una orientación; tienen definida
una meta hacia la que se dirigen. Allah está en todas esas direcciones:
"Hacia donde vuelvas tu rostro, allí está la Faz de Allah". Este
sentido absoluto de la trascendencia es el que integran en sí mismos los
musulmanes al volverse hacia la Casa Antigua que erigió Abraham (a.s.) el Hanif,
el unitario, el que fuera antes que los judíos, que los cristianos, que
cualquier otro hecho religioso.
Volver
la mirada hacia la Mezquita Haram de Meca es renunciar a cualquier intercesión
posible entre el hombre y su Señor. La Noble Kaaba alude al corazón mismo del
Universo, su eje alrededor del cual todo gira en el vértigo de la existencia.

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