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CAPÍTULO
2:
AN-NABÍ
AL-UMMÍ
Sidna
Muhammad (s.a.s.) fue un personaje histórico. Para los musulmanes representa el
modelo del ser humano. Fue Rasul Allah desde el momento en que pudo transmitir a
los hombres la palabra de Allah y, con esa palabra creadora, modelar una nación.
Los musulmanes lo llamamos nabí-ummí, es decir, el profeta iletrado. ¿Qué
significa esta expresión? Alude a su postura frente a la trascendencia; se
presentó ante ella sin prejuicios, sin "letras", se entregó
resueltamente. Cuando en la caverna de Hira, sidna Yibril se le mostró y le
ordenó leer el Corán, el respondió: "No sé leer". La orden y la
respuesta se repitieron tres veces. Cuando Yibril se aseguró de esa actitud, le
dijo: "Lee con el nombre de tu Señor, que ha creado", es decir, lee
con tu Señor, sea tu Señor quien se exprese, no vas a ser tú quien lea. Así
fue como se inició el Corán y como sidna Muhammad se convirtió en rasul, en
trasmisor auténtico.
No
es coincidencia que "nación universal" se diga en árabe "Umma",
que comparte con ummí la misma raíz. El hombre que se entrega espontáneamente
a la trascendencia con la actitud del ummí, es universal: no tiene ídolos, no
tiene prejuicios, no pone barreras a su dimensión interna. El ummí se
convierte en imam, otro término derivado de la misma raíz. Es el que da un
paso adelante, el hombre que avanza. El imam sirve de referencia a los demás,
aconseja a su pueblo, conduce su lucha. No se confunda con ninguna institución:
es reconocido, no designado.

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