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CAPÍTULO
2:
'ABD
El
término 'abd en árabe es complejo. Comúnmente se traduce por esclavo, siervo.
Pero si nos detenemos en el vocablo con mayor atención descubriremos
significados más interesantes. El verbo del que deriva quiere decir
"allanar", "preparar". 'Ibada, que designa la acción de la
raíz de este verbo, es el acto por el que el ser humano vuelve a su estado de
autenticidad, vuelve a moverse con el ritmo de Allah, se reencuentra con su
"fitra", con su verdadera ley interna.
Cuando
Muhammad (s.a.s.) alcanza el más alto grado de proximidad a su Señor en la
llamada Laylat al-Isra' (la Noche del Viaje Nocturno) es honrado por el Corán
con el sobrenombre de 'abd, aquél que ya está completamente identificado con
su verdadera naturaleza, que ya es acción pura de Allah, extinguido en El.
También
es 'abd el nombre que el Corán le da cuando recibe la Revelación. En todos los
momentos cumbres de su vida, él (s.a.s.), es 'abdullah.
Su
mismo nombre es un símbolo a desentrañar. "Muhammad" viene de la raíz
trilítera HMD bajo una forma intensiva. En primer lugar, el verbo significa
"alabar", pero con el sentido que le dan los musulmanes, es decir,
"poner en acto lo que está en potencia", sacar fuera todo lo que
llevamos dentro, realizar todo aquello de lo que somos capaces, actuar con la
nobleza de la Fitra. Muhammad fue, en el profundo sentido del término, un ser
humano, la expresión más absoluta de nuestra capacidad de trascender. También
se le conoce con el nombre de Ahmad, que tiene un doble valor en la lengua árabe.
Por un lado significa "yo alabo", es decir, a Allah. Por otro lado, es
un superlativo que significa "el más alabado", y ése es Allah.
Muhammad, en tanto que ser humano, fue el hombre que enseñó la plenitud de la
alabanza, la plenitud de la humanidad. Y, como 'abd, extinguido en Allah, enseñó
a conocer realmente al más alabado, al Uno, a la plenitud de la Existencia.

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