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CULTURA ISLAMICA |
SUFISMO, UNA REALIDAD ESCLARECIDA |
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BOLETIN Nº31 - octubre 2004 |
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Introducción
El objetivo del Sufismo, Tasawwuf,
es
el conocimiento de la Realidad Absoluta desde el “ojo
del corazón”, es decir, mediante la iluminación y la contemplación en
las transacciones cotidianas de la existencia. Un
gran sufí dijo: “hoy el Sufismo es un nombre sin realidad, mientras que
antaño era una realidad sin nombre”. Esta expresión se refiere al
hecho de que aunque, formalmente, el
Sufismo, como tal nombre, no existía en los tiempos del Profeta (s.a.w.s),
la paz sea con él, ni en las dos generaciones posteriores, la realidad de
lo que el Sufismo significaba estaba vigente en su más elevada cota en la
vida del Mensajero de Allah (s.a.w.s.) y de sus nobles Compañeros, que
Allah esté complacido con todos ellos. Ahora
existe el nombre, pero su realidad se ha desvanecido en parte. En verdad,
se puede aseverar que lo que se empezó a llamar Sufismo, a partir del
siglo VIII, era el legado del Profeta Muhammad (s.a.w.s.) Legado AndalusíLa
Península Ibérica fue durante más de ocho siglos musulmana y por lo
tanto sufí. Eso implica un legado de lo más enriquecedor en las ciencias
más variadas; desde la ciencia de la astronomía, a la ciencia de los
estados espirituales. Este legado histórico se nos ha negado desde el
tiempo de la conquista de Granada (1492); fue amputado de manera brutal y,
a partir de entonces, la realidad histórica de España ha sido incompleta
y tergiversada.
No
podemos comprender el “ser español”, si no admitimos que gran parte
de lo que somos ha sido gracias al legado de Al-Andalus, pero nos habría
ido mejor si no se hubiese rechazado frontalmente y extirpado ese gran
conocimiento, que fue luminaria para Europa y el Mundo Occidental En
defensa del Sufismo La
relación entre los extremistas islámicos, con su concepción
“literalista” y falta de misericordia de la Ley Islámica, Shariah,
y el Sufismo siempre fue imposible, siendo el wahabismo el máximo
enemigo actual del Sufismo.
El
extremismo fundamentalista moderno se desarrolló en Arabia Saudí en el
siglo XVIII a partir de las enseñanzas de Ibn Abdul Wahab,
que predicaba una interpretación rigurosa y simplista del Islam,
siendo la vertiente más reaccionaria del Islam moderno. Pretendía la
vuelta a los orígenes del Islam pasando por una lectura literal del Corán.
De este modo, favoreció una explicación puritana y radical, ascética y
totalizadora de la fe musulmana, llegando a ser la interpretación oficial
y dominante del Islam en Arabia Saudí a partir de 1932. Con las riquezas
proporcionadas por el petróleo, la familia de Ibn Saud, ha financiado la
“exportación” de esta concepción wahabita del Islam
por todo el mundo; y fruto de esta difusión ha sido el surgimiento
de diferentes movimientos “salafistas” de corte integrista,
como ha sido el caso del movimiento talibán, surgido en Pakistán
y exportado a Afganistán.
El Islam no está en contra del Sufismo, ni el Sufismo en contra
del Islam. Si decimos que el Sufismo es una alternativa al Islam, es
absurdo. El Sufismo es la esencia y la espiritualidad del Islam, es el néctar
contenido en la copa, pero sin la copa, el néctar se derramaría, disolviéndose.
El
Sufismo sería, por lo tanto, el desarrollo completo de la vida espiritual
de los musulmanes y nunca un sistema desviado de la Shariah. Esta
observación es muy importante para aquellos que se sienten atraídos por
el aura de misticismo que envuelve ciertas prácticas sufíes, pero que no
las vinculan a la vida cotidiana de los musulmanes y a las obligaciones
con su fe.
Algunos versículos del Corán más representativos de la gnosis
del Sufismo fueron revelados en Medina. Y aunque se diera un desarrollo
formal del Sufismo en los siguientes siglos, ello no alteró los
“elementos esenciales” del mismo. Muchos versículos del Corán
incluyen prescripciones de prácticas espirituales, tales como la
contemplación, la meditación, la auto-observación, el examen de
conciencia, el trabajo con el ego (nafs en árabe), el recuerdo y
la adoración a Allah; todas ellas encaminadas a la purificación
del ego, la apertura del corazón y el encuentro con Allah El Sufismo sería
entonces el desarrollo completo de la vida espiritual de los musulmanes y
no una doctrina esotérica desviada de la Ley Islámica (Shariah).
El Sufismo tiene un nexo claro con el Profeta (s.a.w.s.), mencionándose
en el Corán y en la Sunna. Ibn ´Ayiba dijo “El
fundador del Sufismo fue el Profeta mismo” (s.a.w.s.);
fue Allah quien se lo enseñó a través de la inspiración”.
El Sufismo es el Islam en sus raíces, es la renovación constante del
primer momento del Islam. Muchos musulmanes son sufíes, todo sufí
verdadero es musulmán. Los sufíes se podrían clasificar en tres apartados: el primero es el de los sufíes de las Realidades, el segundo el de los que residen en madrasas o escuelas y que no tienen por qué pertenecer necesariamente al grupo primero, y el tercero son los sufíes en apariencia (su interés reside tan sólo en llamarse sufíes o vestir como ellos)
Islam
y Sufismo es moderación en todo, es seguir la vía del sendero del centro
y no desviarse de la Realidad. El Profeta
de Allah (s.a.w.s.) dijo: “no
he sido enviado a vosotros sino para perfeccionar vuestras condiciones de
carácter”. La ciencia del ego o yo, nafs es la piedra
angular del Sufismo, gracias a la cual el buscador
transforma su carácter y subyuga el ego al corazón.
El
Islam enseña que no se trata de vivir del mito ideal de felicidad
programada para ser feliz en la otra vida, mientras que en esta se vive
como si fuera un valle de lágrimas y de mortificación por la exculpación
de algo que no se ha cometido. Tampoco se vive en el Islam con la mirada
en este mundo sin poner el corazón en el otro. Lo esencial del Islam y
del Sufismo es el proyecto del conocimiento de este mundo Dunia
y el disfrute de él, así como prepararse para el otro mundo Ájira.
La vida en este mundo cobra un significado completo cuando el
planteamiento de todo lo que se haga sirva para el otro mundo, el mundo
que se despliega después de la muerte física. El
Sufismo es yihad que significa
por lo general “esfuerzo”, “lucha”. Es perseverar en el esfuerzo
por desprenderse de las impurezas del ego y vestirse con las cualidades
nobles, tanto en la guerra interna como en la externa. Es ser guerrero de
lo interno, en la guerra mayor yihad
kabir, en la que se confronta con los aspectos negativos de su enemigo
interior que no es otro que el ego, nafs,
y lo somete al corazón; es ésta una lucha por lo espiritual y es, sin
duda, esta guerra mayor la declaración de guerra más importante para el
sufí, ya que para alcanzar la paz dentro de sí mismo tiene que
esforzarse en una guerra justa. La otra guerra, la menor yihad
sagir es la externa, en donde se lucha por la consecución de la
justicia y la paz social. El
Sufismo es una vía espiritual, material y social, en la que no hay una
renuncia a la vida. Es un asunto práctico de adoración a Allah, y
no a nuestro ego narcisista. El sufí
es el que trata de vivir en la vida cotidiana lo que Allah le ha
decretado, y para ello necesita esforzarse para alcanzar las Luces de Allah.
Es como la abeja que para lograr la miel, tiene que hacer el esfuerzo de
ir en busca del polen. El Mensajero de Allah, (s.a.w.s), transmitió
en hadiz qudsi las palabras de Allah, Glorificado sea,
“...si mi siervo se acerca
a Mi la distancia de un antebrazo, yo me acerco a él la distancia de un
brazo, y si viene hacia Mí andando, Yo me dirijo hacía él
corriendo...”.
El
Sufismo del que hablamos es el Sufismo tradicional en su forma más pura,
el de la espiritualidad musulmana, que nada tiene que ver con un Sufismo
“amoroso”, “universalista”, “poético” y muy a la
espiritualidad de la “New Age” difundido por Occidente. Estos
grupos pseudo-sufíes, “profesionales esotéricos” son aficionados a
ciertas técnicas y, creyéndose expertos, explotan la necesidad y la
ingenuidad de la gente que se acerca a ellos, desnaturalizando y
confundiendo la realidad del Sufismo; y
aunque tengan un gran deseo de saber y buenas intenciones, lo
cierto es que provocan extravío, ya que es imposible desvincular el
Sufismo de Islam. El
Islam, el único Islam, el auténtico Islam, no es el “Islam”
reconfigurado por el colonialismo, ni es el “Islam oficial”, ni es una
religión monoteísta, al igual que el Sufismo no es una “secta
secreta” del Islam, ni tiene una “elite espiritual”, ni es
“esoterismo”, “ocultismo”, “masonería”
del Islam, o un asunto de catarsis emocional.
El
Sufismo tiene unos fundamentos sólidos, mal llamados dogmas. Los sufíes
no son ascetas ni adoradores de tumbas o maestros, Shuyujs. El l
sufí es un buscador en la vida cotidiana, que forma una familia y procura
el sustento para ella en plena integración en el medio social en el que
vive. Y, aunque existe el retiro, halwa, éste consiste en períodos
de tiempo determinados, necesarios para la concentración y reflexión.
Las órdenes sufíes tariqas no
son organizaciones cerradas, secretas. El Sufismo no es metafísica como
la entendían los autores clásicos, ni surgió como consecuencia de la
filosofía neoplatónica como propugnan algunos autores orientalistas.. Tampoco
el Sufismo puede definirse como “misticismo islámico”, porque el término
“mística” no engloba todas las expresiones que ha asumido el Sufismo,
ya que el término “mística” se podría definir como purificación,
ascesis y experiencia visionaria, definición que se excede en
espiritualidad pero carece de mundanidad; demasiado cielo o demasiada
tierra es contraproducente. Por eso se dice que el sufí está en el
mundo, pero no es del mundo, no está apegado a él, y vive con los pies
bien puestos en la tierra. El Sufismo engloba, además de lo espiritual,
la forma social, la defensa de la comunidad y la justicia social. Influencia
del Sufismo en Oriente y en Occidente El
Desconocimiento del Islam y del Sufismo que predominó en Occidente fue
debido a prejuicios y temores. Durante muchos siglos, el legado del
Sufismo, que se encuentra extendido desde Al-Andalus hasta Malasia, se ha mantenido ocultado a la mayoría de la población, por
ser considerado un grave peligro su difusión y conocimiento.
La
enseñanza del Sufismo viajó desde su lugar de origen, Arabia, hacia Oriente ( primero Mesopotámia y Persia (actuales Irak,
Siria e Irán), y
seguidamente península de Anatolia, el Cáucaso y Asia Central;
continuando su camino de expansión hacia
India, Sri Lanca Indonesia
y Malasia) y Occidente (Egipto y todo el norte de África, para continuar
su difusión hacia el África subsahariana en lugares tan diversos como
Somalia, Zanzíbar, Nigeria, Malí y un largo etcétera) En
todos estos lugares de Oriente y Occidente se fueron configurando órdenes
sufíes, como la orden Naqshbandi en el Cáucaso y Asia Central, la
Chishti en la India o las tariqas Alawiya, Darqawiyah, Harraquiyah,
Tijania y muchas otras en África, órdenes que hoy siguen plenamente
integradas en las sociedades musulmanas donde surgieron hace varios
siglos.
Estas órdenes Sufíes jugaron un papel importante y decisivo en la
descolonización de muchos países musulmanes y contra gobiernos tiranos,
(Marruecos, Argelia, Asia Central, etc.)
En Europa, las ideas sufíes influyeron en la Caballería, en
San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Ávila, Fray Luis de León, Raimundo
Lulio, Tomás Moro, etcétera. Roger Bacon y San Francisco de Asís, entre
otros, fueron a aprender a la Córdoba califal, pues era el foco de
conocimiento más avanzado y luminoso de su época. Es necesario el esclarecimiento y la comprensión de lo que es el Islam y el Sufismo en el mundo. Islam y Sufismo no son antagonistas de Occidente, La
espiritualidad en la vida cotidiana El
Sufismo es una vía espiritual para la vida cotidiana. En el viaje hay un
Buscador, un Camino y un Buscado (Allah) Es el viaje del héroe en
busca del conocimiento de sí mismo, del mundo y de Dios (Fuente, Esencia,
Allah, como se quiera llamar a lo Innombrable). Se basa en unos
fundamentos sólidos, clarificadores y fáciles de llevar a cabo.
Se
dice en el Sufismo que el hombre está dormido y cuando muere despierta.
Está dormido por haber olvidado su origen numinoso,
despierta cuando toma plena conciencia del fin para el que ha sido
creado y, a partir de ese momento, vive plenamente sometido a ORIGEN
DEL SUFISMO
La
espiritualidad ha recibido diferentes nombres según el vehículo que la
ha transportado, aunque siempre haya sido el mismo Manantial para todos
ellos. La
ciencia del Sufismo tiene sus raíces en la Comunidad de Medinah,
en el Corán, en el hadiz (dichos del profeta) y en la vida
del Profeta Muhammad (s.a.w.s) El
término Sufismo es obviamente occidental, se utilizó para designar a
quienes siguen el camino de los sufíes: Tasawwuf
o bien Sufya. No empezó a
utilizarse hasta la segunda o tercera generación del Islam (siglo VIII)
Acerca del origen y significado de la palabra original sufí
hay diversas opiniones: tiene que ver con los que visten de lana, la gente
de la Verdad, los gnósticos, la gente del saboreo (porque es un camino de
experiencia), la gente de la noche (por dedicarse en la soledad de la
noche al recuerdo de Allah), los compañeros del banco, Ahlu-s-sufa,
que eran de la época de Muhammad (s.a.w.s), muerto en el 632) Se llaman a
sí mismos fuqará (pobres),
singular de faqir, derviche en persa. También se les conocía con el nombre de la
orden sufí a la que pertenecían: los shadilies, los qadiries,
etc. En
el comienzo del Islam, el Sufismo era una realidad sin nombre. El Profeta
(s.a.w.s) y sus compañeros tenían enfocadas sus vidas a mejorar el carácter,
aniquilar todo aquello que les apartaba del camino de la Verdad y a
encontrarse con Allah a través de Su recuerdo en la vida cotidiana. En el
siglo VIII se comienza a hablar de un conjunto de métodos y prácticas
sufíes, cuyo sistema tiene su origen en el Islam, en el Corán y en los
dichos del Profeta (s.a.w.s). El Sufismo no es una herejía o secta dentro del Islam, como tampoco es anterior
al mismo, ni tiene su origen en fuentes iraníes, hindúes, neoplatónicas
o cristianas; ni tampoco es una aportación
“persa” a una civilización rudimentaria de los árabes. Ninguna tradición ni forma filosófica de vida está libre de influencias; sin embargo, los elementos comunes a todas ellas son debidos mayormente a la universalidad de la vía espiritual. Las modernas investigaciones han afirmado que la influencia externa que recibió el Sufismo no fue significativa. Sobre el contacto con el cristianismo, la obra más conocida que estudia esta influencia es el libro, ya clásico, del arabista Asín Palacios El Islam cristianizado. Su alumna, Luce López-Baralt, está ,asimismo, preparando un libro sobre la influencia islámica y sufí en el cristianismo, El Cristianismo islamizado, en el que detalla su propia investigación sobre las huellas del Islam en la literatura española y en los místicos europeos.
Lo importante a señalar en un sistema espiritual, son sus elementos originales y singularidad. Podemos decir que el Sufismo es claramente islámico, ya que, cuando se hace dhikr por musulmanes y no musulmanes, la lengua empleada es el árabe, y porque el simbolismo, las metáforas, las alegorías y los ejemplos que utiliza, están tomados de la exégesis del Corán y de la Tradición Profética.
Qué
es el Sufismo
El
Sufismo es el viaje del buscador hacia Allah. Este tránsito
consiste en reconocer que la ciencia y la acción son igualmente
necesarias, ya que un conocimiento que no se pone en práctica es locura.
Es la vía del saboreo, de la
experiencia inmediata, de contemplar las cosas tal como son y vivirlas y
sentirlas con los cinco sentidos, especialmente, con el órgano del corazón
(el “sexto sentido”); porque es la intuición del corazón la que nos
proporciona el saboreo de los
estados espirituales, en plena conciencia real y verdadera. El
Sufismo es una vía personal y social, en donde el ego se purifica de los
defectos del carácter. De este modo, el corazón se desmantela de todo
aquello que no es Allah, para estar en el constante recuerdo de Él.
El sufí es aquella persona que ha alcanzado la meta del camino espiritual: la santidad; es decir, la proximidad y la amistad con el Gran Amigo y Amado, Allah. Los demás, son buscadores y aspirantes en el Camino. Al
que sigue esta vía se le llama pobre, faquir, porque la “pobreza” en la vida espiritual es un estado
imprescindible y necesario para llegar a ser santo o wali. La
naturaleza de esta “pobreza” no es material. La mayor pobreza
es el miedo a ser pobres en cualquier sentido. Nosotros somos pobres y
Allah es el que todo lo posee. Si reconocemos que somos dependientes de Él
y aceptamos Su decreto, entonces alcanzaremos la paz.
De ahí las palabras del Mensajero de Allah, (s.a.w.a), quien
dijo:”Quien me ama de verdad, que se
apreste a la pobreza, porque ésta le sobrevendrá más rápido que el
caudal de un río bajando por la ladera
de una montaña”.
Órdenes
sufíes (Tariqas) La
traducción de la palabra tariqah es
cofradía orden o camino sufí,
literalmente significa camino estrecho de montaña, sendero difícil y
peligroso. Es un sendero que va desde el exterior al interior. Las órdenes
sufíes van surgiendo en el mundo islámico entre los siglos X y XIII. Los
grandes maestros forman discípulos y escriben importantes tratados sobre
la Realidad y la forma de conseguir el conocimiento espiritual que permite
el acercamiento y la comprensión de esta Realidad, de este modo se forma
una “cadena” de transmisión de la tradición espiritual desde un
maestro vivo a un discípulo presente, en la que no sólo se transmite
conocimiento, sino algo más sutil y del dominio del corazón, la
barakah, la bendición, la misericordia divina, que actúa como agua
vivificadora. El maestro, Shayj, toma al buscador de la mano llevándole
a su destino, es decir, a la perfección de sí mismo en la vida cotidiana
y al encuentro con Allah. A esta cadena se le llama silsilah, y es una lista de nombres de maestros, Shuyujs, que
se remonta a través de los siglos hasta el Profeta Muhammad (s.a.w.s) Las
tariqas llevan el nombre del
santo maestro. Por ejemplo, la Orden Qadiriyah, por su fundador Abd
Al-Qadir Al-Yilani, muerto en el 1166. La Orden Shadiliyah, fundada
por el marroquí Abdu Al-Hasan ash-Shadili (1258) La Orden Mevleví,
derviches giróvagos, cuyo fundador fue Mawlana Yalaluddín Rumi (1273).
La Orden Naqshbandiyah, por Bahauddín Al-Naqshband, de Bujara
(1390)
Las
órdenes sufíes están asentadas firmemente por todo el mundo y, aunque
han sido perseguidas, rechazadas y deformadas en sus fundamentos por el
colonialismo y el wahabismo, siguen aún vivas y clarificadas en sus
principios. La importancia que tienen las órdenes sufíes en estos
tiempos de cientos de formas de espiritualidad, se debe a que de ellas se
puede obtener un conocimiento vivificador y unas prácticas sencillas y
poderosas para alcanzar el objetivo: el conocimiento de uno mismo, del
mundo y de Allah. Si apartamos de nosotros los velos que nos
ocultan la realidad (estereotipos, prejuicios, etc.) y somos capaces de
conocer la verdad histórica del Sufismo y sus fundamentos, abriremos una
vía de solución para nuestras vidas y la crisis mundial. Algunos
de los primeros sufíes
Desde principios del siglo VIII al X aparecieron las primeras
figuras antecesoras del Sufismo. Hasan
Al-Basri (709-728) y Rabi´a
al- Ádawiya de Basora (Irak) (713?-801), que en uno de sus poemas expresa
la profundidad de su corazón: “¡Oh mi Señor¡, si Te adoro por
miedo del Infierno, quémame en el Infierno, y si te adoro por la
esperanza del Paraíso, exclúyeme de él, pero si te adoro por Ti mismo
no me apartes de Tu belleza eterna” (Santa Teresa de Jesús se
inspiró en este poema) Le siguieron: Dhun
Nun ( murió en 859), Al-Bastami (874), Iman Yunayd (910), Al-Hallay
(858-922), Abdul Qadir Al-Yilani (1166), el murciano Ibn ‘Arabi
(1165-1240), Rumi (1273) y Abul Hasan Al-Shadilí (1258), fundador de la
cofradía occidental shadiliyah... Estos
representantes del linaje del Sufismo, saborearon las ciencias de los
estados espirituales y las compilaron y sistematizaron en un cuerpo teórico
llamado Tasawwuf (Sufismo).
Estudiaron la alquimia interior, las ciencias de lo Invisible, el amor por
Allah y la unión con Él como la suprema meta del hombre,
la ciencia de las moradas y los estados espirituales. Métodos,
técnicas y prácticas sufíes. Desde
los primeros tiempos los maestros sufíes han elaborado y transmitido la
“ciencia de los estados espirituales”, una “psicología” de la
espiritualidad, consistente en la puesta en práctica de ese conocimiento,
el cual no puede transmitirse mediante libros. El buscador recorre el
camino en la observación de sí mismo, conociendo los estados y las
moradas por donde pasa.
Todas
las órdenes sufíes tienen en común la práctica del Islam y del “recuerdo de Allah”, dhikr,
estar en compañía de los hermanos sufíes, la cortesía, adab, para con los compañeros y con el maestro Shayj. El
dhikr es
una recitación continuada de los nombres de Allah -u otras formas
para recordarLe-, en voz alta o en silencio. El dhikr
puede ir acompañado de movimiento y de la respiración,
puede hacerse individual o en grupo. Las reuniones de dhikr
están acompañadas en algunas tariqas por instrumentos de percusión y de
la recitación de poemas de santos sabios o del Corán. El Shayj
y el dhikr tienen la capacidad para despertar al buscador del sueño
de su ignorancia.
Hay otras prácticas entre las órdenes sufíes que no son comunes, tales
como el canto sama´ de amor por
Allah, por Su creación y por el Profeta (s.a.w.s) y el círculo de
hiperventilación hadrah
-cuyo significado es Presencia, la Presencia de Allah- en el que se
repite el nombre de Allah el Viviente, esta práctica fue creada
por un sufí del siglo XII, el Shayj Abdel Qadir al-Yilani. El
giro derviche fue ideado por Rumi en Konia. Su aprendizaje dura un tiempo
largo, porque durante ese tiempo se recibe la transmisión del
conocimiento y de la barakah. La técnica consiste en girar sobre el pie
izquierdo, que hace de eje y centro del cuerpo. El giro se realiza hacia
la izquierda (sentido levógiro, como en las vueltas a la Caaba en
Meca), simbolizando la aniquilación del ego y el viaje al encuentro de
Allah. Durante el giro se repiten los nombres de Allah.
En algunas órdenes se emplea el análisis simbólico de los sueños,
considerando que hay dos tipos de sueños: los producidos por la actividad
mental y aquellos que son del mundo de lo Invisible. También son usados
los relatos de cuentos con metáforas, los consejos. Aunque todo eso es
también propio del Islam. Lo
que tienen en común los sufíes con otros
musulmanes que no pertenecen a ninguna órden sufí.
Como
musulmanes que son, llevan a cabo las prácticas musulmanas tanto las
obligatorias como las voluntarias. En
cuanto al Islam,
la ciencia de la Jurisprudencia, que contiene los aspectos externos del Din
(transacciones con la existencia) la aceptación de los cinco pilares del
Islam: la testificación de fe de que no hay dios sino Allah, y Muhammad
es Su Mensajero; la oración salat, el ayuno en el mes de Ramadán, el impuesto sobre la riqueza
zakat y la peregrinación a la
Meca hayy.
En
cuanto a Iman,
la creencia, la ciencia del Tawhid
-que contiene un tratado de las creencias incluidas en las raíces del
Din- consiste en creer en Allah, en los ángeles, en los Profetas,
en los libros revelados, en el Último Día y en el Decreto Divino.
Y en cuanto al Ihsan, la ciencia de la
Unidad, -contiene un tratado sobre las ramas internas del Din- que es el propósito de este escrito.
Carlos
Velasco Montes
es licenciado en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Su
formación abarca, además, un amplio abanico de formas de psicoterapia.
Como oficial de la Marina Mercante ha viajado por más de setenta países.
Desde 1996 ha impartido seminarios prácticos y talleres vivenciales
basados en su libro
Las Enseñanzas del Caballero de la Armadura Oxidada (10ª ed.) por
toda España, las enseñanzas del libro tienen un trasfondo sufí. Se ha formado en diferentes campos de la psicología, medicina, filosofía y espiritualidad, para tratar al ser humano como una unidad (cuerpo, mente y espíritu) en psicoterapia individual y en grupo. (Medicina Natural, Biogestal, Eneagrama, Psicomotricidad Relacional, Heidegger, Nietzsche, etc. También se ha formado en diversas técnicas psicocorporales: yoga, aikido, cuerpo-consciencia, tai chi, osteopatía sacro-craneal, diversos métodos de masaje, ortofonía, voz y respiración.
Desde 1982 pasa consulta individual y dirige grupos de psicoterapia
de diverso contenido: Talleres sobre Sufismo, Las Enseñanzas del
Caballero de la Armadura Oxidada, Psicoterapia Respiratoria, Canto Primal,
Bioenergética, Gestalt, etc) Ha impartido talleres en universidades y
hospitales españoles; así como en La Habana ( Hospital Fajardo)
Después de practicar durante varias docenas de años diferentes
tradiciones, en el año 1983 se hizo musulmán (hizo la shadada). Ha
estado en contacto con maestros (shayjs) de diversas órdenes (tariqas)
sufíes.
En el año 1991 hizo la peregrinación (hayy) a la Meca.
Desde el año 1995 imparte en Madrid, a lo largo del año, un
seminario de Sufismo; así como talleres intensivos de Sufismo y
psicoterapia varias veces al año.
Basa su interés en las fuentes fundamentales del Sufismo y del
Islam, ambos como una realidad única e interdependiente, fuera de
modernismos, integrismos, orientalismos e islamismos; tratando de
esclarecer lo que realmente es el Sufismo y el Islam. CREADOR
DE LOS SIGUIENTES SISTEMAS DE PSICOTERAPIA Psicoterapia
Respiratoria,
un sistema para diagnosticar y tratar todo tipo de enfermedades
funcionales resp0iratorias Psicochamanismo
Integrativo, es
la integración del chamismo de Occidente y de Oriente, desde una visión
de la psicología integrativa y su propia forma de hacer psicoterapia. Canto
Primal o Interno,
una
herramienta efectiva para desbloquear resistencias y entrar en el
inconsciente. PUBLICACIONES
En junio de 2001, publicó el libro Las
Enseñanzas del Caballero de la Armadura Oxidada, Ediciones
Obelisco, que está en la 10ª edición. Actualmente está preparando dos libros. Uno sobre Sufismo con el título: Sufismo, una realidad esclarecida; el otro sobre el Canto Primordial y el Hálito de Allah. En la revista Espacio Humano saldrá, a partir de Octubre, 6 artículos sobre Sufismo.
Entrevistado en varias revistas: Más Allá de la Ciencia, Espacio
Humano, etc.
Colaborador en varias revistas: Natural, Espacio Humano, Verdemente,
Red alternativa, etc; y en varios programas de radio. Conferenciante.
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