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OPINIÓN |
"PROFESOR" AZNAR |
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BOLETIN Nº31 - octubre 2004 |
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El pasado día 21 de Septiembre, el “profesor Aznar, inauguró el curso académico en la universidad norteamericana de Georgetow, con la conferencia “Siete teorías del terrorismo actual”. La elección del “profesor” Aznar para impartir clases en esta Universidad y para deleitarnos con su discurso inaugural, no es por casualidad, sino por los méritos contraídos para ello, los cuales no son ni su currículum académico, ni sus conocimientos de la materia a impartir, ni sus investigaciones en alguna de las ramas del saber, y por supuesto, tampoco su carisma ni el prestigio obtenido como presidente del gobierno español, pues este ha sido nulo, como lo demostraron los ciudadanos del estado español en las elecciones generales de Marzo de 2004, sino por la subvención que el gobierno español, presidido en esos momentos por el “profesor” Aznar, concedió a la citada Universidad. Dicho esto, entramos en la materia que nos ocupa, que no es otra que la de analizar el célebre discurso del “profesor” Aznar, en el que nos dio las claves para comprender el fenómeno del terrorismo “Internacional”, o como a él le gusta llamarlo, el terrorismo “islámico” o “moro”. En un pésimo inglés, casi ininteligible para los asistentes (el español no es adecuado para este tipo de actos por contener una gran cantidad de vocablos árabes), comenzó su conferencia, explicando a los aproximadamente cien estudiantes asistentes, los orígenes de los actos terroristas ocurridos en la estación de Atocha el 11 de Marzo de 2004. El origen de este terrorismo (cito palabras del “profesor” Aznar, pues yo no llego a su nivel intelectual ni de comprensión del fenómeno), no está en la participación de España en la guerra de Irak, sino en la invasión de España por los “moros” hace 1.300 años, y el objetivo actual de este terrorismo es la recuperación de Al-Andalus. Los ciudadanos de “a pie”, los que no tenemos grandes conocimientos de historia, estamos un poco confusos, pues son muchos los historiadores e intelectuales, que siguiendo la línea de investigación que trazó un gran historiador y científico “español” llamado Ignacio Olague en su libro “La revolución Islámica de Occidente” (“Los árabes jamás invadieron España” en su edición francesa), nos dicen que toda la historia “oficial” del estado español sobre Andalucía es falsa; que nunca hubo invasión de árabes; que el Islam se introdujo en Andalucía y en el resto de la península ibérica como una idea-fuerza que triunfó sobre el resto de ideas-fuerza existentes en la península (cristianismo y judaísmo), por la aceptación de la población andaluza, dando lugar a una ·”revolución” social y económica, que germinó en la gran civilización que fue Al-Andalus, producto del genio andaluz y del impulso que la revolución islámica le dio a las artes y las ciencias; que la “reconquista” es una farsa inventada por los conquistadores para justificar la unidad política, cultural y religiosa de la península ibérica, además de ocultar el genocidio físico y cultural sobre el pueblo andaluz; que no hubo expulsión de los moriscos, pues la mayoría quedaron en suelo andaluz y peninsular, y que los andaluces de hoy somos los descendientes y herederos culturales de aquellos andaluces de Al-Andalus. Entre las teorías del “profesor” Aznar y las aceptadas por la mayoría de intelectuales e investigadores, me quedo con estas últimas, por la veracidad de sus pruebas y por la solidez de sus argumentos. No ocurre lo mismo con el “profesor” Aznar, pues está acostumbrado a mentir para justificar actuaciones indecentes como la invasión y destrucción de Irak. Acordémonos cuando nos decía: “Creedme, creedme, en Irak hay armas de destrucción masiva”, o cuando relacionaba los atentados de las torres gemelas con Sadam Husein. Para el “profesor” Aznar todo vale, con tal de conseguir los fines buscados, aunque estos sean bastardos. España se forjó en la guerra contra Al-Andalus y contra el “moro” (nombre que los conquistadores del norte daban a los andaluces) y el “profesor” Aznar, veladamente, nos propone una vuelta a las raíces de “España” para la reedición del “Imperio Español” (no en vano en más de una ocasión se ha comparado con el emperador Carlos I). Estas raíces de España, como ya comentaba anteriormente son la guerra contra el “moro” y contra el Islam, y de paso contra todo lo que discrepe del estado nacional-católico, base del “imperio español”. Todo esto nos lo podríamos tomar a “coña”, a “guasa”, a “cachondeo”, si no fuera porque el “profesor” Aznar, hasta hace poco tiempo era el presidente del gobierno de España, presidente del PP, y porque los actuales dirigentes del PP, el portavoz del grupo parlamentario, Sr. Zaplana y el Presidente Sr.Rajoy, aplauden las intervenciones del “profesor”. Es lamentable y preocupante que desde un partido que tiene un amplio respaldo de la población, siendo el primer partido de la oposición, se permitan y no se condenen manifestaciones tendentes a asimilar la cultura de Al-Andalus y a sus descendientes, los andaluces de hoy, con el terrorismo, así como extender estas injurias a todos los musulmanes, incluidos los andaluces, que “mediante el terrorismo pretenden recuperar Al-Andalus”. En este sentido, el “profesor” puede que lleve razón. Los andaluces: musulmanes, cristianos, judíos, ateos, budistas, etc., queremos recuperar Al-Andalus… aunque posiblemente el concepto “recuperar” de los andaluces sea diferente del que emplea el Sr.”profesor”. Los andaluces en general, y los musulmanes en particular, queremos “recuperar” la convivencia de Al-Andalus: Una gran cultura, diversa y plural donde caben todas las ideas religiosas, políticas y sociales. Quizás si el Sr. “profesor” y todos sus “palmeros” hicieran un recorrido por Al-Andalus con el corazón libre de prejuicios y se impregnaran de esa cultura andalusí reflejada en obras como la Mezquita de Córdoba, la Alhambra de Granada, la Giralda de Sevilla y en cada uno de los monumentos que nuestros antepasados han dejado en cada uno de los pueblos andaluces, en las obras de la interminable nómina de pensadores y hombres de ciencia que ha dado Al-Andalus, podrían cambiar su intolerancia por respeto, su intransigencia por convivencia, su prepotencia por humildad, su odio por amor y su rencor por admiración. Si además de esto, quisieran escuchar a los andaluces, que habiendo recuperado su identidad han decidido seguir el Din del Islam, se darían cuenta de que el Islam es paz, tolerancia y convivencia. Posiblemente esto es un sueño, una quimera, pero seria bonito, además de necesario y enriquecedor para todos los pueblos que queremos convivir en un mundo de paz. El mismo día que el “profesor Aznar” conferenciaba en la Universidad de Georgetown, el actual presidente del gobierno de España, José Luis Rodríguez Zapatero, hacia lo propio en las Naciones Unidas. Su discurso, podemos definirlo como una declaración de intenciones hacia el mundo Árabe y musulmán, en la línea de la cooperación internacional y el respeto mutuo. Lo que en principio parecía un discurso acertado, se fue convirtiendo en una ocasión perdida para pedir perdón al pueblo andaluz por la conquista que culminó en el año 1.492, con las terribles consecuencias para la población andaluza: genocidio físico sobre gran parte de la población, eliminación de la cultura andalusí en todas sus manifestaciones, confiscación de bienes, esclavitud e imposición de la cultura, la lengua y la religión de los vencedores. Hace ya algunos años, el Jefe del Estado Español, el rey D. Juan Carlos I, pidió perdón a los judíos de la diáspora por la expulsión de la península. Muchos andaluces, musulmanes o no, estamos esperando el mismo trato para los andaluces de la diáspora andalusí: una nota de reconocimiento de nuestra identidad, de perdón por parte de los representantes del Estado y del gobierno de España, y al igual que a los judíos sefarditas, el reconocimiento de la nacionalidad española para todos los descendientes de aquellos andaluces que en los siglos XV, XVI y XVII tuvieron que emigrar de Al-Andalus a causa de la intransigencia religiosa y política. Sr. Zapatero, esta es la prueba del algodón que Vd. debería pasar para demostrar que su discurso pronunciado en las Naciones Unidas es sincero, y no es exclusivamente de cara a la galería. Muchas familias andaluzas en el Magreb, llevan esperando quinientos años.
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