|
Creyentes, deben saber que las más nobles de las criaturas son los ángeles, los
hombres y los jinns. Y de éstos el más noble es el hombre:
De hecho Nosotros hemos honrado a los hijos de Adán. Los llevamos por encima de
la tierra y del mar. Los hemos proveído de cosas buenas, y los hemos favorecido
con gran preferencia por encima de muchas de las criaturas que Hemos creado.
(17:70)
De hecho Nosotros hemos creado al hombre en la forma más hermosa
(95:4)
El hombre ha sido creado como el más honrado, más perfecto, más hermoso y más
completo de todas las criaturas. El hombre es el vicerregente de Allâh:
Cuando su Señor dijo a los ángeles: "Yo estoy colocando un vicerregente en la
tierra", ellos dijeron: "¿Enviarás allí a uno que tendrá una mala conducta y
derramará sangre, mientras nosotros cantamos alabanzas a Ti santificando Tu
Nombre? ' Él dijo: 'Ciertamente yo sé lo que vosotros no saben.'
(2:30)
Por esta Palabra Divina la dignidad del hombre es establecida. Es decir que
todo lo que existe fue creado para la existencia del Hombre. Y de toda la
humanidad el más noble, el más hermoso y el más perfecto es el Venerado
Profeta, que Allâh le bendiga y le dé paz. Y fue enviado como una Misericordia
para todos los mundos.
Se nos permitió saber que Allâh, Creador y Señor del Universo, creó al ser
humano superior a los ángeles, los jinns, los animales y las plantas, y nos dio
el control por sobre encima del mundo material. A nosotros Él subordinó el sol,
la luna, las estrellas, las montañas, los continentes, los océanos y los cielos.
Él creó al hombre como el más noble de todos, "en la forma" más hermosa. Como la
Tradición Santa lo expresa: "Hijo de Adán, Yo creé todo lo que existe para ti, y
a ti te He creado para Mí."
En la infinita variedad de esta creación, así como Él se hizo claro para
aquellos con ojos para ver, tenemos evidencia y pruebas por miles de Su
Existencia y Unidad, de Su Poderío y Majestad. Antes de crear todas estas
criaturas sin número, Allâh creó una luz de Su Luz. A esa luz luego Le dijo:
"¡Hazte Muhammad!", y esa luz se volvió la luz de nuestro bendito Maestro. Esa
luz reconoció a su Señor, diciendo: "No existe ningún idolo sino Allah Único.
(la ilaha illa-llah)"
El Uno Exaltado respondió a este reconocimiento con la frase: "Muhammad es el
Mensajero de Allâh." Esta bendita sentencia fue la llave con la que Él cerró la
Puerta del Infierno, la llave con la que Él abrió las ocho puertas del Paraíso.
El Noble Corán lleva testimonio de este diálogo eterno en muchos capítulos
gloriosos. Por ejemplo:
Él es Quién ha enviado a Su Mensajero con la guía y la religión de la verdad,
para hacerle prevalecer por encima de toda religión. Y a Allâh basta como
testigo. (48:28)
Allâh,
Glorificado es Él, dividió la única Luz de Muhammad en cuatro partes.
De la primera parte Creó la Tabla y la Pluma; la Pluma escribió lo que había
decretado. De la segunda parte Creó el Trono y el Asiento, entonces ordenó a la
Pluma escribir por encima del Trono: "No hay otro dios que Allâh; Muhammad es el
Mensajero de Allâh (la illa illa-llah; Muhammadun rasulu-llah)". Así Él indicó
a Sus sirvientes que el nombre de Su Mensajero se unió para siempre a Su propio
nombre. Inscribiendo esas palabras benditas por encima del Trono, proclamó a
todas las criaturas el esplendor de Su Mensajero y su lugar en la presencia de
Allâh.
De la tercera parte de la luz Creó al sol, la luna y las estrellas. De la
cuarta parte creó el Paraíso y sus pabellones, las bellezas de este mundo y las
del Más Allá, la luz de Adán, los ángeles y los genios.
Luego, de la luz formó un árbol llamado el Árbol de Certeza. Adornó la Luz
Profética con variados ornamentos de perla blanca, la formó con la figura de un
pavo real y la colocó en ese árbol. Luego de que la Luz del Profeta hubo
permanecido allí durante setenta mil años, siempre cántado las alabanzas del
Señor Todo Glorioso y Exaltado, Allâh creó el Espejo de la Modestia y lo colocó
ante la Bendita Luz del Muhammad. Cuando este pavo real vio el reflejo de su
propia forma, adornos y naturaleza, se postró él mismo cinco veces por modestia
ante Allâh, Exaltado es Él.
Cuando el Señor se hizo El Mismo manifiesto a esta bendita criatura de luz, un
sentido de vergüenza produjo unas gotas de sudor de cada parte de su sagrado
cuerpo; estas gotas se convirtieron en los embriones de los que todas las
criaturas nacen. Así los ángeles se crearon del sudor de su cabeza; el Trono y
el Asiento, la Tabla y la Pluma, el sol, la luna, las estrellas y otros cuerpos
celestes del sudor de Su cara; los Profetas y Mensajeros, los mártires, los
defensores, los santos y los hombres virtuosos del sudor de su pecho. Del sudor
de su espalda fueron creados el Santuario de la Meca, la Noble Kaa'ba, el
Santuario en Jerusalén y todas las mezquitas en las que la postración es
realizada ante Allâh. Del sudor de su frente fue creada la luz del hombre y de
la mujer creyente. . .
Allâh, Exaltado es Él, entonces le ordenó a esta sagrada ave que mire hacia las
cuatro direcciones. Cuando obedeció, vio que cuatro luces habían sido creadas.
Estas eran las luces de nuestros Maestros, Abu Bakr el Veraz, Umar el
Discriminador, Uthman y Ali, que Allâh esté complacido con todos ellos.
Después de que la Luz Profética había estado allí durante extensos setenta mil
años, aún cantando las alabanzas del Señor, el Exaltado se hizo manifiesto a
estos resplandores y creó sus almas. Estas almas inmediatamente pronunciaron la
Bendita Frase: "No hay otro dios que Allâh; Muhammad es el Mensajero de Allâh".
Luego, el Señor creó una lámpara de ágata verde, transformó el pavo real en la
hermosa forma terrenal de nuestro Maestro bendito, la Gloria del Universo, y lo
colocó dentro de esta lámpara. En ese mismo momento creó también las almas de
Sus criaturas. Durante mil años las almas giraron alrededor de la lámpara;
durante mil años las almas de los creyentes estuvieron comprometidas a recitar
las alabanzas del Señor. Después de eso, la orden dada a todas las almas fue de
mirar fijamente la lámpara. Miraron hacia ella, y algunas de las almas creyentes
vieron la cabeza de la Luz del Profeta y se convirtieron en gobernantes en este
mundo.
Aquellos que vieron su frente se convirtieron en líderes. Esos que vieron sus
cejas se convirtieron en benefactores justos. Aquellos que vieron su nariz se
convirtieron en doctores. Aquellos que miraron sus labios, en ministros, su
boca, en guardianes del ayuno; sus dientes, en personas de hermoso semblante; su
garganta, en predicadores, su barba, en caritativos proveedores de agua; su
lengua, en embajadores; sus hombros, en hombres de armas; su cuello, en
comerciantes; su brazo derecho, en cirujanos; su brazo izquierdo, en ignorantes;
la palma de su mano derecha, en banqueros; la palma de su mano izquierda, en
mayordomos; la parte de atrás de su mano derecha, en generosos dadores; la parte
de atrás de su mano izquierda, en joyeros; los dedos de su mano derecha, en
calígrafos y oradores; los dedos de su mano izquierda, en artistas y forjadores;
su espalda, en personas humildes; sus lados, en caballeros; su estómago, en
recitadores del Corán; sus rodillas, en las personas que se arquean y
frecuentemente se postran en la oración; las plantas de sus pies, en errantes;
sus ojos, en lectores.
Después de esto, el Uno Exaltado colocó esta noble luz bajo el Elevado Trono
dónde la conservó hasta la creación de Adán. Allâh tomó la Luz del bendito
Profeta Muhammad de bajo del Trono y la colocó en las espaldas de Adán. Luego
ordenó a todas las criaturas postrarse ante Adán, la paz sea con él.
Parece que la misericordia del Mas Noble Mensajero y Venerado Profeta tocó a
todos los seres divinamente creados de acuerdo a sus diferentes estados. Así
como se encontraba en el Universo de las Almas, así lo estará en este mundo y en
el del Más Allá.
Allâh, Exaltado es Él, declara en el Santo Corán que Él creó a Su Amado de Su
luz, como una misericordia para todos los mundos, y Él glorifica su esplendor
exaltado. De acuerdo a su estado, cada criatura ha recibido su porción de la
misericordia del Mensajero; incluso los objetos inanimados han sido bendecidos
con la existencia; los seres animados pueden disfrutar de comida, bebida y buena
salud; no se destruyen los incrédulos debido a su incredulidad, ni se encuentran
transformados en cerdos, monos o piedras. Es debido a la misericordia del
Venerado Profeta que pecadores e incrédulos no desaparecen de la faz de la
tierra con tempestades, diluvios o terremotos, y escapan de los tantos desastres
de este tipo.
Desde la llegada de nuestro bendito Maestro Muhammad, el castigo infligido a
los incrédulos ha sido más apacible de lo que era para las comunidades
anteriores. El Uno Exaltado dice en el Santo Corán: "Yo no enviaré sobre ellos
un castigo como a la gente de Noe, la gente de Salih, la gente de Lot y la
gente de Shu'ayb, por encontrarte entre ellos."
Pero Allâh no los castigaría mientras tú estuvieras entre ellos, ni Él los
castigará mientras ellos busquen el perdón (8:33)
Si las primeras naciones hubieran cometido una milésima parte del mal que
nosotros hemos hecho, habrían recibido retribución divina instantáneamente, a
través del ahogo, la aniquilación por el fuego, o un granizo de piedras
horneadas en el Infierno.
Todos los que viven y mueren creyendo en Muhammad, la paz sea con él, obtendrán
su intercesión en la Resurrección y lograrán misericordia.
Está más allá de la capacidad de los mortales el describir la dignidad y la
majestad del Santo Mensajero; no pueden esperar alabarlo y exaltarlo como él se
merece. La verdadera magnitud de su valor y grandeza sólo es conocida por Alá,
Exaltado es Él.
El Santo Profeta es el esclavo de Allâh y Su Mensajero bendito. Pero no
igualemos nuestra propia esclavitud con la suya. Si fuéramos a colocar en una
balanza los actos de culto realizados por todos los ángeles, todos los Profetas
y personas virtuosas desde el venerable Adán hasta el Día de la Resurrección, y
si colocáramos en otra balanza la servidumbre del bendito Mensajero, el último
llevaría, ciertamente, el mayor peso. Es realmente impertinente describir a
nuestro bendito Maestro como "un hombre como nosotros".
Él pertenece, por supuesto, a la misma especie biológica que nosotros, pero en
lo que se refiere al servicio a Allâh, él es único. Después del propio Allâh, el
más grande ser es Muhammad, la paz sea con él. Él es el esclavo, el Mensajero y
el más querido Amado de Allâh. El Amado del Señor es el Intercesor en el Día del
Juicio, el Refugio del los Pobres. Él no es Dios, pero aquellos que le juran
homenaje también le juran homenaje a Allâh, Exaltado Sea. Jurarle obediencia a
él es jurarle obediencia a Allâh, Exaltado Sea. En el universo físico es el
último de todos los Profetas. Es el rey y sultán de todos los Mensajeros y
Profetas. Todos los demás Profetas son sus ministros, porque su conocimiento, su
luz y su perfección son reflejos del Mas Noble Mensajero y el Venerado Profeta,
Allâh lo bendiga y le da paz.
Allâh declara en el Noble Corán que Su propia Esencia divina y Sus ángeles
bendicen a Su Amado, y Él les ordena a los creyentes que le bendigan también. Él
invitó a Su Amado a la Ascensión celestial, le mostró las maravillas que atan a
Su propio Ser y por eso honró esas maravillas. Fuera del afecto para con Su
Amado, hizo Su Sagrada Ley más liviana. En honor de Su bendito Mensajero y su
Comunidad, bajó y le explicó la excelencia de todas las escrituras celestiales,
el Corán, haciendo sus reglas válidas hasta la Resurrección y presentándolo como
un milagro inimitable.
Nuestro bendito Maestro Muhammad es el director espiritual de los sirvientes
especiales de Allah. Porque él nos ha salvado de cada mal que nos haría entrar
en el Infierno y permanecer allí en el tormento eterno; y liberándonos del fuego
del Infierno nos ha mostrado también las formas que nos llevan al Paraíso. El
bendito Mensajero es el favor divino de Allâh hacia nosotros. El Venerado
Profeta es la fuente de toda bondad, la llave al Paraíso. Él se caracteriza por
todos los buenos rasgos y cualidades. Es el líder de todas las personas devotas
y virtuosas. Es querido por todos los ángeles, los Profetas y los creyentes, y
en el Mas Allá es muy querido por aquellos que moran en el Paraíso. Es el
enemigo de todos aquellos que son malos y odiosos, sea el diablo o el hombre, o
el diablo en el hombre. Con los creyentes es amable y compasivo. Cada aspecto de
perfección humana será encontrado en su noble persona. Es la luz de todas las
criaturas. Su bendita reputación perdurará hasta la Resurrección.
Muchos son sus nobles nombres y atributos; su gran número es indicativo de lo
más noble, más honorable y más perfecta naturaleza de su bendita persona y su
cuerpo. Nuestra humilde pluma nunca podría agotar el registro de los méritos del
bendito Mensajero de Allâh, por lo que el Exaltado le ha concedido innumerables
honores a Su Amado.
Él dice en el Sagrado Corán:
"OH Mi Amado, grande es de hecho Mi gracia y generosidad hacia ti".
Es ciertamente suficiente para el Mensajero, el ser alabado y exaltado por su
Señor.
Quiera Allâh concedernos su intercesión en este mundo y en el Más Allá. Amén.
|