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YAMA'A BOLETINES |
TRAS LA HUELLA MORISCA |
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BOLETIN Nº31 - octubre 2004 |
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Reseña de actos en los que ha participado la Yama’a Islámica de Al-Andalus.- Cada vez son más los andaluces que han despertado a la identidad de su pueblo, de su tierra, la identidad morisca-andalusí, aquella que nos arrebataron por la fuerza de las armas, del genocidio y de la extirpación de la memoria. Es gratificante viajar por Andalucía y ver como año tras año, muchas poblaciones andaluzas se van incorporando al recuerdo de aquella época de conocimiento y de libertad que fue Al-Andalus, que reconocen como propia la historia de aquellos “moros” (así nos llamaban los invasores del norte), que tras crear una civilización de un nivel científico, técnico, económico y espiritual, no superada hasta cientos de años después, que fue el faro y la guía del mundo, se vieron obligados a defenderla, de la codicia, la envidia y la intransigencia religiosa de la cultura guerrera de los pueblos del norte. Un pueblo de cultura, de ciencia y de arte, no podía competir con las armas con pueblos que basaban su cultura y su forma de vida en el saqueo y en la guerra. Perdieron la guerra, sus bienes, sus propiedades, su lengua, su Din, sus costumbres, los convirtieron en esclavos o en fugitivos, se escondieron y fueron obligados a convertirse al cristianismo, y finalmente les robaron la memoria…nuestra memoria. Pero no se puede ocultar lo evidente, y tras escarbar superficialmente en la memoria histórica, en el paisaje, en usos y costumbres, en acentos y giros gramaticales, en la arquitectura de nuestros pueblos, vemos lo evidente: la huella morisca que nuestros antepasados dejaron en cada uno de nuestros pueblos, esa huella que durante estos meses de Agosto y Septiembre me ha llevado por parte de la geografía andaluza.
Empezamos por Serón, pueblo situado en la orilla derecha del río Almanzora, en la sierra de los Filabres. Su pasado, su herencia “mora”, se puede sentir y se puede vivir al contemplar sus sinuosas cuestas y sus angostas calles, coronadas por un castillo levantado por los reyes nazaries para la defensa del valle del Almanzora. El castillo, de marcado acento defensivo, marca el carácter de unas gentes, acostumbradas a los duros avatares de la historia, y que han protagonizado capítulos heroicos, como su valiosa aportación a la causa morisca en el levantamiento de las Alpujarras. Serón, pueblo moro donde los haya, vivía, como tantos pueblos de Andalucía, de espaldas a su pasado, avergonzado de su herencia musulmana, por ese complejo de inferioridad que nos han inculcado durante quinientos años de represión aquellos que han odiado a nuestros antepasados, a nuestra cultura y a nuestras raíces. Pero no se puede ocultar lo evidente, y Serón rompe el velo que le impedía ver su pasado, reconociéndose moro, con el mismo orgullo con el que defendieron su Castillo de los invasores Castellanos. Y así, comienzan a recuperar la identidad perdida con unas brillantes “Jornadas musulmanas HINS SARUM” desarrolladas en el Castillo, que nos trasladan a la época de esplendor de Serón durante el reino Nazarí de Granada con sus trajes moriscos, música y baile andalusí, degustación de comidas típicas, cuenta cuentos, zoco andalusí, con puestos de artesanía, productos ecológicos, té, etc. Las jornadas, las abrió el historiador Valeriano Sánchez Ramos, con una conferencia sobre “los últimos alientos del Islam en tierras de Serón: los moriscos”, con el rigor histórico al que nos tiene acostumbrados a los que conocemos parte de sus estudios, y con la pasión del que vive una historia que es parte principal de su acervo cultural y del pasado de su pueblo. Para mí, ha sido una sorpresa, además de una gran alegría la organización de estas “Jornadas musulmanas” en Serón, ya que soy hijo de este pueblo y mi infancia la pasé en sus huertos, sus calles y su Castillo, entre historias de “moros” que me contaba mi abuelo Antonio, la mayoría inventadas, pero no importaba…me hacían soñar con los tesoros y las gestas de aquellos moros que en secreto eran admirados por todos los mayores del pueblo, cuando con lágrimas en los ojos contaban como los moros derrotaron a las tropas imperiales de Felipe II, dando muerte a D. Luis de Quijada, preceptor de D. Juan de Austria, en la llamada “cuesta de los muertos”, cuyo nombre hace referencia a aquellos sucesos.
Seguimos nuestra ruta morisca en la localidad alpujarreña de Padules, donde se celebraba el “XXIII Festival de Música Tradicional de la Alpujarra”. Participaron más de 30 grupos, representando a la práctica totalidad de las poblaciones Alpujarreñas, ataviados de los trajes típicos alpujarreños, música y cantes que nos gritan a los cuatro vientos sus raíces moriscas, conservadas gracias a la inaccesibilidad de la zona y a la falta de infraestructuras. El castigo al que nos sometieron los conquistadores del norte: miseria, pobreza y emigración, nos preservó de la represión cultural, sobreviviendo la cultura morisca-andalusí con una pureza que no se da en todo Al-Andalus. Fiel reflejo de esta breve reflexión, es el habla alpujarreña, ininteligible para cualquier persona que no sea alpujarreña. En ella se conservan vocablos que hace siglos fueron eliminados por la “Real Academia Española de la Lengua”, esa que “Brilla, limpia y da esplendor”, y que gracias a Allah se olvidaron “limpiar” de la lengua de esta tierra los vocablos, giros y acentos moriscos, dejando una enorme huella de la pervivencia morisca en las Alpujarras, tierra morisca por excelencia.
El día quince de agosto, la huella de Aben Humeya nos lleva a nuestra cita anual con la ciudad de Burxana (Purchena), centro económico y administrativo del Valle del Almanzora en el reino Nazarí de Granada. Como cada año, Purchena engalana sus calles y sus balcones con las enseñas moriscas de los pueblos sublevados en la guerra de las Alpujarras, para celebrar sus “10º Juegos Moriscos de Aben Humeya”. Año tras año, los purcheneros se superan en la organización de estos Juegos Moriscos, con una participación popular, cercana a la totalidad de la ciudad. El turista o viajero que llega a la ciudad, se ve sorprendido por el retroceso en el tiempo que supone encontrarse a una población ataviada con trajes moriscos, una impecable escenificación de los Juegos en una plaza convertida en un paraíso para los sentidos: fantásticos trajes de Aben Humeya, su corte, atletas, soldados…olores de comidas y especias que nos trasladan a Al-Andalus, acompañados de un excelente repertorio de música andalusí, fusión con flamenco, etc. Pero, para los que seguimos la huella morisca, lo que más nos llama la atención y nos llena de esperanza y optimismo, es la altísima participación de los purcheneros en una celebración que conmemora el levantamiento de los moriscos de Purchena contra los invasores castellanos, y su apoyo a los líderes moriscos, representados por Aben Humeya. Esto no es una simple historia que sirve como justificante para organizar una fiesta que atrae turistas en el mes de agosto. Es mucho más, es el encuentro de una población con su realidad histórica, es la toma de conciencia de una identidad recuperada y una explosión de orgullo de un pueblo que ha recuperado sus raices. Los andaluces de conciencia, le debemos mucho a la ciudad de Purchena por haber sido la pionera en la organización de este tipo de actos, que llevan a la toma de conciencia de los andaluces, a través del conocimiento de la historia y de la práctica del recuerdo del pasado en un clima de tolerancia diversión y cultura, muy gratificante en las calurosas noches de agosto.
Si en Purchena prevalece el sentido de la vista, por la majestuosa puesta en escena de los Juegos Moriscos, el sentido del paladar, nos lleva irremediablemente a Arboleas. En este pueblo del Valle del Almanzora, nació en el S.XV un hombre extraordinario: gastrónomo y científico en general, conocido por su obra sobre gastronomía, medicina y dietética…”Un tratado Nazarí sobre alimentos”. Nos referimos a Al-Arbulí.
El pueblo de Arboleas, celebra anualmente durante este mes de agosto unas “Jornadas gastronómicas” en honor de Al-Arbulí, con el objetivo de dar a conocer la obra de este Arbolense ilustre. Para ello, participan los restaurantes de la población, ofreciendo a los comensales y participantes en las Jornadas, platos típicos basados en la obra de Al-Arbulí. El director técnico y coordinador de las Jornadas, es el afamado gastrónomo almeriense Antonio Zapata. Para que el conocimiento de Al-Arbulí y su entorno físico y social sea completo, se organizó un ciclo de conferencias sobre islam, sufismo, historia, etc, con una considerable afluencia de público, entusiasmado al descubrir parte de la historia de su pueblo, y sorprendido, al descubrir el engaño histórico al que nos han sometido durante cinco siglos. La huella de Al-Arbulí está permitiendo a este pueblo del Valle del Almanzora, recuperar con fuerza su identidad morisca-andalusí. Las Jornadas finalizaron con la inauguración de una estatua de Al-Arbulí, obra del escultor Luis Ramos.
Y para finalizar (por el momento), llegamos hasta Salares, pueblo de la Axarquia malagueña, lleno de historia y de vestigios de su pasado andalusí, donde por cuarto año consecutivo celebran la “Feria temática sobre los usos y costumbres de Al-Andalus”. Si en algún lugar los musulmanes de Andalucía nos encontramos en nuestra casa…esa es en Salares, ... por la simpatía y la comprensión que recibimos de sus habitantes y por el esfuerzo que su corporación municipal, con su alcalde a la cabeza realizan para que los musulmanes nos encontremos en lo que nunca debió dejar de ser: “Dar al Islam”. Pero Salares, tiene otro atractivo además de sus calles y sus gentes: es el primer pueblo de Andalucia que ha recuperado por unos días su antigua mezquita - convertida en iglesia como todas las mezquitas de Al-Andalus - para que los musulmanes hagamos el salat en un marco incomparable…una mezquita del S.XIII. Año tras año, en Salares no dejo de emocionarme al escuchar al almuédano dar el Azdan desde el alminar de la Mezquita, con el respeto de una población que sabe que esas palabras, pronunciadas en un idioma que no entienden, no les son ajenas, que son parte de ellos, de su cultura, de su pasado. Cuando oigo hablar de terrorismo, de guerra de civilizaciones, etc., pienso en Salares, y en la lección de tolerancia, respeto y convivencia que este pueblo ANDALUSÍ, como a ellos les gusta que se les llame, le da al mundo; los valores de Al-Andalus siguen vivos en este pueblo de la Axarquia. Si esos gobernantes de grandes Estados, que solucionan sus problemas con guerras, vinieran a Salares, quizás comprendieran lo inútil de la guerra y lo hermoso de la convivencia. Esta feria, además del tradicional Zoco andalusí, las demostraciones de cetrería y de era, nos obsequió con dos conferencias de altísimo nivel: una la impartida por la doctora Hasna Daoud, experta en traducciones de textos antiguos en árabe y conservadora de la biblioteca pública de Tetuán, sobre las “familias tetuanies de origen andalusí”. La otra conferencia fue impartida por Omar checa, presidente de la Yama’a Islámica de Al-Andalus, sobre las tesis del historiador Ignacio Olague, en las que argumenta de forma lógica y documentada, que los árabes no invadieron jamás la península Ibérica, como preludio a la presentación de una nueva edición del libro del citado autor “la revolución Islámica en Occidente” ante los medios de comunicación, que tendrá lugar en Almería el día 15 de Octubre (en su momento informaremos detalladamente de este acto).
La huella morisca sigue desenterrándose en muchos pueblos Andaluces. El próximo, será Cutar, pueblo de la Axarquia malagueña, en la fiesta del MONFI, (últimos guerrilleros moriscos que resistieron en las sierras andaluzas de la Axarquia y los Filabres), en el mes de Octubre.
Seguramente y por desconocimiento, nos habremos olvidado de algunos actos de rescate de la huella morisca que desde hace tiempo vamos siguiendo, por lo que si alguien tiene noticias de algún acto que consciente o inconscientemente sirva para recuperar la huella morisca, les ruego nos envíen el relato de los actos a Islam y Al-Andalus.
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