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El
Diccionario de la Autoridades dice de “chulo”:
a).- “La
persona graciosa, y que con donaire y agudeza dice cosas, que aunque se oyen con
gusto, no dejan de ser reprehensibles, así por el modo, como por el
contenido”.
b).- “El que
asiste en el matadero para encerrar y matar las reses, y que las lleva a la
carnicería: y porque ordinariamente éstos, con la continuación de andar con
los toros, vacas y bueyes, aprender a lidiarlos, y hacerles fuertes, se llaman
también Chulos, o Toreros los que entran en las fiestas de toros a hacerles
fuertes, y a dar garrochones a los que torean acaballo”.
c).- (-la) “En
Germanía vale muchacho y Muchacha.
Se llama asimismo la gorrona, o mozuela de mal vivir, desahogada y pícara”.
En el diccionario de María Moliner se especifica que en germanía
significó primero ‘chico’ y se emplea para designar a una “persona de las
clases populares de ciertos barrios de Madrid, con ciertas manera de hablar y
ciertos modales desenfadados típicos”, y como adjetivos se aplica a cualquier
persona con esa manera de hablar y esos modales, al que se le llama
“achulado” o “achulapado”, lo mismo que ‘barbián, agitanado, cañí,
castizo, chispero, chulapo, chulapón, flamenco, majo, manolo’, y se aplica
también a su aspecto y a su manera de vestir. Tiene también un sentido
peyorativo como ‘bravucón, pincho, rufo, rufián’ o ‘insolente,
presumido, ufano’ , aunque a veces se emplea sin este sentido peyorativo; como
‘atrevido o exento de miedo o servilismo’.
Las definiciones
de Marty Caballero aportan ciertos matices: “La persona que hace y dice las
cosas con chulada. // PICARO //.Germ.
Muchacho y Muchacha... // vulg. El que vive a expensas de una prostituta, sirviéndole
de querido privado y de defensor en caso necesario, poniéndola a cubierto de
los malos tratamientos y petardos que pudieran darle los que visitan tan impúdica
morada”. También recoge las voces de germanía “chuló”, ‘gordo’, y
“chullí”, `gorda’.
Son interesantes también
las acepciones de otros vocablos derivados de “chulo”, que complementan el
concepto claro de su semántica:
Chulear.-
“Zumbar, embromar o burlar a otro con gracia y chiste. // Chancearse,
divertirse a costa de otro embromándolo. // Hacer o decir chuladas. // Hacer o
servir de chulo”.
Chulada.-
“Hecho o dicho gracioso con cierta soltura y libertas agradable. // Dicho o
hecho libre, desenvuelto o atrevido, como de gente mal educada, grosera, estúpidamente
mordaz o satírica, etc. // Acción propia de un chulo”.
Chulería.-
“Sal, gracia, expresión, aire, modo picaresco y seductor en las palabras o
acciones”.
En general,
vemos que hay dos corrientes semánticas, una positiva, acentuando la gracia, el
donaire, la valentía, el orgullo, la independencia de otros, la ausencia de
servilismo; la otra es negativa, y va hasta el extremo que supone la pérdida de
mesura, sobrepasando los límites de lo conveniente y cayendo en lo chabacano y
rufianesco.
Alonso Hernández
recoge numerosos textos, que ilustran ampliamente esta semántica:
“Pero cansado de andar atrás sin ser cabestro, fingiendo
Haberle
dado a un chulo una mohada con la lengua de un
jifero...”
(Estebanillo, I , V ).
“pídenle todos al rufo
que
largue al chulo, y no doble
la
estiva..”.
“Naçio en Córdoba la llana
de
un ventor y una jitana;
Crezio
e chulo y dio en valiente
Entre
jermanesca jente”.
“Sintió
el chulo la canzión,
y,
para bolberla al trueco,
dio
a la marca un bofetón...”
No está muy claro el origen de la palabra “chulo”. Corominas y
Pasual lo documentan por primera vez en castellano, como voz de germanía del
Siglo de Oro, ‘muchacho’, en el tercer cuarto del siglo XVI, en un
romance de germanía, en 1609 con sentido análogo al moderno, y
en 1666 como voz de la lengua común, y lo derivan del italiano “ciullo”,
‘niño’ ; Eguílaz lo hace derivar, afirmando que desde luego es árabe, de
sawl, voz que significa ‘ágil, dispuesto, listo y que sirve con prontitud
(doméstico)’. Creo que ambos vocablos, el italiano y el árabe, tienen relación
con el castellano, sin embargo, pienso que sawl lo que dio fue “chulo” (de
evolución fonética normal), que sólo se ha conservado con esta forma en América,
significando ‘mestizo de padres
europeos e indio’ y ‘muchacho indio que ha tenido educación y habla el
castellano’ , lo que sería en la práctica un ‘servidor listo y
dispuesto’ ; en España la voz “chulo” debió de cruzarse con “chulo”,
conservando en Aragón el mismo sentido de ‘doméstico’, como ‘muchacho
asalariado que se tiene en las casas
de labranza para las faenas más ínfimas’.
Por otra parte,
creo que el italiano “chulo” está emparentado con “chulo” en cuanto que
procede del mismo étimo árabe, a mi entender, la voz yull, pronunciado
vulgarmente chul-lo, lo que justificaría la doble l en italiano, transcrito
literalmente en “ciullo”. Este adjetivo árabe vale ‘grande, corpulento y
fuerte’, que son exactamente las cualidades exigidas para todo aquel que
pretenda “chulear” y seguir la
“carrera” de matón. Marty Caballero recoge la voz “chullí” (¿ yulliyy?)
como “aadj. Germ. Gorda”, y “chuló” igualmente “adj. Germ. Gordo”.
El verbo yalla,
además de significar ‘ser
grande, alto, imponente, corpulento’, también vale ‘ coger mucho, la mayor
parte de una cosa’, acción que debía de ser la normal siempre que un
“chulo” tomase parte en una distribución de bienes entre compinches o, en
la mayoría de los casos, con los más débiles, que trabajaban por cuenta y
bajo la protección del “chulo” y que habían de repartir con él los
beneficios de sus actividades, normalmente delictivas.
En cuanto a la
variante “chulo” podría derivarse de yulam: para este vocablo Kazimirski
remite a zullam, pero no incluye esta voz en la raíz z-l-m; en su forma XI este
verbo significa ‘ser rápido en sus movimientos’, ‘ser alto, ergirse y
andar con la cabeza alta’; el adjetivo zalîm vale ‘de talla media y bien
formado (hombre)’, y el participio muzallam es ‘ pequeño, ágil y vivo en
sus movimientos (hombre)’, ‘ grande y fuerte (caballo)’. El carácter del
yulam no debía diferenciarse mucho del “chulo”.
Algunos textos
recogidos por Alonso Hernández parecen dar al “chulamo”, criado de rufián
o de prostituta, un carácter de rufián joven y de poca categoría:
“ a galar no acierta nada ,
y
al cabo dize al chulamo
pica
Calcando mis Calcas...”
“Diziendo aquesto el Baldeo
empuñó,
mas un Chulamo
que
acompañava la Iça...”.
“y quando, libre de ultraje,
sera
el dia que veamos
darle
jaques y chulamos
el
devido vasallaje?.
“El Conporte era gran gorra
en
lo de Roçavillon.
Y
la Coima y los Chulamos
Lo
eran sin comparación”.
Sobre las
palabras “gorra”, “gorrón” y “gorrona” puede verse el siguiente
apartado.
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