ANDALUCES EN LA CURVA DEL RIO NÍGER

 

ARTE ANDALUSÍ EN LA CURVA DEL NÍGER

CARLOS HERNÁNDEZ  

 

La presencia andaluza en la Curva del Niger alcanza su máximo exponente en al ar­quitectura de la región. El arte sudanés creado por el arquitecto granadino Es Saheli tres si­glos antes de que llegara Yuder con su ejércitoto supo combinar de forma sorprendente los elementos que constituyen esta increíble civilización del adobe.

 Una forma de construir con al que se han identificado no sólo los habitantes de la Curva, sino las numerosas culturas y una filosofía arquitectónica que comparten el Africa sahariana. Un estilo que inspiró de tal manera al arquitecto francés Le Corbusiere, que decidió introducirlo en la vieja Europa.

Es-Saheli Al-Garnati unió los dos materiales definen esta región africana, el barro y la madera de acacia, para ha­cer con ellos un conjunto de extraordinaria belleza. La acacia tenía para el arquitecto granadino dos funciones funda mentales: servir de estructura, para sujetar las inmensas moles de barro, y decorar el edificio.

Una ingeniosa ornamentación que las distintas sombras proyectadas por los ra­yos de sol a lo largo del día se encargan de realzar. En este sentido, es la Mezquita de Yenné la obra del arte sudanés que más impacto ha causado a nivel internacional, aunque existen otros monumentos que hablan por sí so­los de la riqueza imaginativa del arte arquitectónico saheliano. Son los casos de la mezquita de los Askia, en la ciudad de Gao, donde yacen los restos de los emperadores derrotados por los andalusíes; la Mezquita de Gin Gereber, importante dentro del pe­regrinaje del mundo islámico, o la Mezquita de Mopti, de reciente construcción y gemela a la de Yenné.

Es asimismo destacable la Mezquita y Centro Universitario de Shankoré, uno de los más prestigiosos de la Edad Media que reunía numerosas madrazas y concentraba a decenas de miles de estudiantes que recibían las enseñanzas de los letrados cordobeses, como Ibn Rushd.

Las propias ciudades bañadas por el río Niger se engalanan con el fascinante estilo del arquitecto andalusí. Así, la población de Bamba, fundada por Yuder después de la conquista  conserva la estructura cúbica de sus casas, y en las plazas posee palmeras plantadas a la manera que se hace en Andalucía. Aunque es Tombuctú, antigua capital religiosa del imperio Songhai, la que posee las manifestaciones más elaboradas del arte sudanés.

Tombuctú es célebre por sus puertas con herrajes, ventanas con celosía y arcos de medio punto, que nos recuerdan a barrios como el del Albaicín de Granada, una ciudad cosmopolita y señorial, que en su tiempo compitió en sabiduría con ciudades como Córdoba o Damasco, incluida hace algunos años por la UNESCO en el Patrimonio Mundial.  

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