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La
presencia andaluza en la Curva del Niger alcanza su máximo exponente en al arquitectura
de la región. El arte sudanés creado por el arquitecto granadino Es Saheli
tres siglos antes de que llegara Yuder con su ejércitoto supo combinar de
forma sorprendente los elementos que constituyen esta increíble civilización
del adobe. Una
forma de construir con al que se han identificado no sólo los habitantes de la
Curva, sino las numerosas culturas y una filosofía arquitectónica que
comparten el Africa sahariana. Un estilo que inspiró de tal manera al
arquitecto francés Le Corbusiere, que decidió introducirlo en la vieja Europa. Es-Saheli
Al-Garnati unió los dos materiales definen esta región africana, el barro y la
madera de acacia, para hacer con ellos un conjunto de extraordinaria belleza.
La acacia tenía para el arquitecto granadino dos funciones funda mentales:
servir de estructura, para sujetar las inmensas moles de barro, y decorar el
edificio. Una
ingeniosa ornamentación que las distintas sombras proyectadas por los rayos
de sol a lo largo del día se encargan de realzar. En este sentido, es la Mezquita
de Yenné la obra del arte sudanés que más impacto ha causado a nivel
internacional, aunque existen otros monumentos que hablan por sí solos de la
riqueza imaginativa del arte arquitectónico saheliano. Son los casos de la
mezquita de los Askia, en la ciudad de Gao, donde yacen los restos de los
emperadores derrotados por los andalusíes; la Mezquita de Gin Gereber,
importante dentro del peregrinaje del mundo islámico, o la Mezquita de Mopti,
de reciente construcción y gemela a la de Yenné. Es
asimismo destacable la Mezquita y Centro Universitario de Shankoré, uno de los
más prestigiosos de la Edad Media que reunía numerosas madrazas y concentraba
a decenas de miles de estudiantes que recibían las enseñanzas de los letrados
cordobeses, como Ibn Rushd. Las
propias ciudades bañadas por el río Niger se engalanan con el fascinante
estilo del arquitecto andalusí. Así, la población de Bamba, fundada por Yuder
después de la conquista conserva la estructura cúbica de sus casas, y en
las plazas posee palmeras plantadas a la manera que se hace en Andalucía.
Aunque es Tombuctú, antigua capital religiosa del imperio Songhai, la que posee
las manifestaciones más elaboradas del arte sudanés. Tombuctú
es célebre por sus puertas con herrajes, ventanas con celosía y arcos de medio
punto, que nos recuerdan a barrios como el del Albaicín de Granada, una ciudad
cosmopolita y señorial, que en su tiempo compitió en sabiduría con ciudades
como Córdoba o Damasco, incluida hace algunos años por la UNESCO en el
Patrimonio Mundial. |