HISTORIA DE AL-ANDALUS: BIBLIOGRAFÍA
  

 

 

 

 

LAS ANALECTAS DE AL-MAQQARI
TRADUCCIÓN DE SALAH ED-DIN MUÑIZ RUBIO

 

                                  GRANADA Y MÁLAGA

 

            <<Garnata, no hay una urbe como ella en el mundo:

                tiene el agua, la hermosura y el verdor>>.

                 (Abu al-Barakat Ibn al-Hay)

 

 

  Granada, fundada allá por el siglo VIII en la actual colina de Torre Bermeja, formó parte de la Kura de Elbira, que abarcaba, más o menos, la  misma extensión que la moderna provincia de Granada. El nombre de Elbira, antigua ciudad de Eliberis, famosa por celebrarse en esta ciudad el primer concilio cristiano unitario alrededor del año 300 d.C., fue común a la capital – que estaba, según parece, donde hoy el Albaicín - y al territorio de su jurisdicción. Su preeminencia duró hasta el año 1010, fecha en la que se suscitó una guerra civil entre andalusíes, en cuyo tiempo sus moradores comienzan a trasladarse a Granada, sin duda, por ser esta una plaza fuerte.

    Ibn Jaldún, el gran historiador tunecino de origen andalusí, cuando describe Granada, comenta: <<Elbira era la ciudad que estaba antes de Garnata y, cuando Habus as-Sinhayi construyó (bana) la ciudad de Garnata, la alcazaba y sus muros, se trasladó a ella la gente de Elbira y después continuó la construcción su hijo Badis>>.

    Pero Ibn Jaldún debe referirse a que Habus amplió o reparó la ciudad (aunque la palabra que utiliza significa construir <<BANA>>). Lo cierto es que las noticias que aparecen sobre Granada o la Alhambra en los textos antiguos son muy escasas, por no decir casi inexistentes; pero se cuenta, y así lo recoge Simonet en su libro <<Descripción del reino de Granada bajo la dominación de los nazaritas>>, que en tiempos de Abderrahman I, califa de Córdoba, el wali de Elbira Asad Abderrahman ash-Shaibi fortificó las colinas y edificó la alcazaba que se llamaría posteriormente Qadima, es decir, antigua, en contraposición a las fortalezas posteriores. Y un siglo después, en el año 899, pondría las bases de lo que sería la Alhambra, al fundar una fortaleza que ocuparía, en esta época, únicamente el extremo poniente del cerro, como una proa avanzada sobre la  vega que  serviría de refugio a la gente.  Pero  el  honor  de  reedificar  y  engrandecer  esa   fortaleza –compendio de arquitectura militar, civil y religiosa-, y convertirlo en lo que sería muy parecido a la actual Alhambra, recaería sobre los hombros de Mohammad al-Ahmar, padre de la dinastía nasrita.

           En el texto del Maqqari <<Nafh at-Tib>> vemos como diversos historiadores árabes y andaluces nos muestran Granada en sus tiempos de esplendor, así el Shaqundi, un historiador natural de Shaqunda, arrabal de Córdoba, cuenta: <<Ciertamente Garnata es el Damasco de Al-Andalus, lugar donde se recrean los ojos y se satisfacen los espíritus. Posee una alcazaba inexpugnable, con muros inabarcables y edificios elevados, distinguiéndose por la existencia de un río que se derrama sobre sus jardines, casas, mercados, baños, molinos interiores y exteriores.

           La embelleció Al’la, el Altísimo, de tal manera que la colocó emplazada encima de su vega extensa, sobre la que descienden los lingotes de los ríos entre el topacio de los árboles.

           Y acontece en ella lo que quiso la beneficencia de creatividad e invención; no carece de nobles insignes, ni de sabios notables, ni de poetas ilustres; y si no tuviera suficiente con lo que Al’lah, el Altísimo, le concedió, surgieron también en ella poetisas como Nazhúm al-Qalaya, Zeinab bint Ziad y Hafsa bint al-Hay y otras igualmente notables por su talento y erudición>>.

           El famoso viajero Ibn Batuta (al que Al’lah haya acogido en su Misericordia) que visitó Granada allá por el año 1360,  nos la describe así: <<Garnata es la base de Andalus y la novia de sus ciudades. Los parajes que la rodean no tienen comparación en el mundo; y tiene una extensión de cuarenta millas. La atraviesa el famoso río Genil y otros numerosos ríos, encontrando por todas partes jardines nobles, huertas, praderas y palacios. Las viñas son visibles en ella desde todos los lados. Uno de los sitios más extraordinarios es el llamado ‘Ain ad-Dumua (Fuente de las lagrimas)1, un monte en el que encontramos vergeles y jardines maravillosos que no se pueden admirar en ningún otro sitio>>.

    Muchos de estos autores acuden a la comparación de Granada con Damasco, así por un lado Ibn Said haciendo uso de esta fórmula nos dice: <<Garnata se denomina la Damasco del Andalus porque gente de Damasco que emigró al Andalus se asentó en ella, comparándola con su antigua ciudad en cuanto vieron su abundancia de agua y árboles>>.

           Lo mismo ocurre con Ibn Yubeir, autor de Rihla, que canta a Granada:

    Oh, Damasco de Occidente

    has superado a tu émula.

Corren los ríos bajo tus pies

y en cambio en Damasco se

elevan.

    Luego aclara Ibn Said señalando a Ibn Yubeir que <<Garnata está en un lugar elevado y en su valle, -abajo- corren los ríos, en cambio, en Damasco que está en un foso, ve como estos se elevan sobre ella>>.

    ...Y dijo Al’lah, el Altísimo, describiendo el paraíso:

    <<Y corren bajo él los ríos>>.

    También cita al-Maqqari: <<Garnata es de las mejores ciudades del Andalus, se la denomina Damasco del Andalus por su gran  parecido a la capital de Sham. La riega el río Darro, dando a ella la montaña hay numerosas flores y diversas clases de especies de gran calidad. Por su parecido en ella gentes de Damasco que emigraron al Andalus. Y los pueblos de Garnata, según citan algunos historiadores, son 270>>.

           En cuanto a los habitantes de Granada Ibn al-Jatib, el famoso Lisan Ed-din, príncipe de la literatura granadina, cronista y visir de los reyes moros de Granada nos refiere: <<eran buenos creyentes y seguían la escuela de Malek Ibn Anas; en cuanto a sus rasgos hermosos de cara, de tez blanca, mediana estatura, cabello negro y nariz mediana; las mujeres poseían cuerpos airosos y elegantes, largas cabelleras, dientes blancos y brillantes y aliento perfumado.

    Las mujeres nobles usaban ricos collares, brazaletes, tocas tejidas de plata y oro puro. En los tobillos ajorcas de oro y plata. En sus trajes entraba mucha pedrería como rubíes, crisolitos, esmeraldas y perlas.

    Los hombres llevaban blancos almaizares de manera que al verlos reunidos en la mezquita parecían flores abiertas en un prado fertil bajo la templada atmósfera de la primavera. En invierno usaban alquiceles rayados persianos o valiosos trajes de lana, lino, seda o algodón, y mantos africanos que se hacían de seda gruesa con vistosas labores>>.

    Ibn Said añade hablando de las mujeres de Granada: <<Estas eran famosas por su nobleza y majestad, y eran denominadas árabes por conservar en alto grado las tradiciones árabes. Entre las más destacadas estaban Zeinab bint Ziad de Wadi Ash y su hermana Hamda, la famosa poetisa>>.

    Fuera ya de Granada, entre las poblaciones de su kura, estos autores nos hablan acerca de la ciudad de Lausha, hoy denominada Loja.

    Nos dice al-Maqqari: <<En Loja hay plata de buena calidad, y es suficiente para el honor de esta ciudad el que haya nacido en ella el famoso Lisan ed-Dín. Es una ciudad enorme que tiene castillos y alquerías. Ente ella y Garnata hay una etapa de camino. Posee ríos y árboles, surcándola el río Garnata, conocido por Shenil>>.

    Lisan ed-Dín en un texto recogido por Simonet, nos completa la anterior descripción: <<Loja es una ciudad de aspecto fascinador. Para entrar en ella hay que pasar por estrechas gargantas, siendo sus comunicaciones difíciles. Tiene un río de copiosa corriente, frondosas arboledas, jardines y fuentes. La caza es abundante, hay minas de sal, molinos de aceite, abundantes hortalizas, uvas y mujeres hermosas que curan los males del corazón. Pero sus moradores son gente débil y sus casas están abatidas por el continuo alojamiento de tropas>>.

    Sobre el citado Lisan ed-Dín aparece en el libro del Maqqari una historia que  nos incita a la sonrisa:

    <<Se cuenta que en Loja vivía un qadí cuya esposa le superaba en el conocimiento de las leyes y los procesos. Antes de casarse le habían advertido, pero él decidió desposarla. En el tribunal, durante los juicios, ella era la que indicaba lo que debía sentenciar. Cierto día uno de los compañeros del qadí escribió con sorna:

           En Loja, hay un qadí que tiene una esposa cuyos juicios se toman de forma atenta, severa. Así pues, quizá él no sea qadí, sino que ella sea, al fin y al cabo, el verdadero juez.

    Esta carta, fue a parar a manos de la esposa del qadí, la cual pidió la pluma y escribió de su mano:

           El es un sheij espantapájaros que tiene canas pecaminosas.

    Resultado que el autor de la carta, o sea, el sheij de canas pecaminosas, era el famoso Lisa ed-Dín ben al-Jatib>>.

    También perteneciente a Granada tenemos la población de Baiga o Bagu, hoy Priego. En el <<Naft at-Tib>> aparece la siguiente descripción de este pueblo: <<Entre las zonas más importantes tenemos a Bagu, buena zona agrícola que da abundantes frutos y tiene profusión de ríos. En ella encontramos azafrán de buena calidad>>.

           En Razi nos dice: <<En Bagu hay muchas canteras donde se encuentra un extraño mármol vetado en rojo y amarillo>>.

           Al Este de Granada está Guadix. En el mismo <<Naft at-Tib>> al Maqqari nos cita lo siguiente: <<Entre los distritos de Garnata tenemos a Wadi Ash, y se dice Wadi al Ashat, ciudad noble en la que se pueden observar jardines y ríos. Y Al’lah les concedió a sus habitantes el amor a la poesía>>.

    Lisan ed-Din describe Guadix como: <<ciudad populosa y lugar donde posaban muchos camellos. Regaban sus campos abundantes canales y arroyos. Su agua era dulce como la miel. Sus cercanías eran verdes y frondosas, con muchos frutos y excelentes viñas, doblando sus cosechas merced a su mucho regadío. Tenía una fortaleza poderosa, una mina de hierro y una casa de cuentas, contrataciones, heredades y adquisiciones. Pero el clima era extremo: hacía un frío tan grande que congelaba el agua en la misma estación de verano; siendo la gente soberbia y rufián, con tendencia a vanidades y locuras>>.

    Cerca de Guadix tenemos el castillo de Challana o Yuliana, hoy quizá Graena.

           Se cuenta que: <<Es una fortaleza grande que se asemeja a las ciudades y en ella encontramos las famosas manzanas de Yuliana o challaníes, que es un preciado fruto que concedió Al’lah a esta tierra, que concentra en ella todas las virtudes: aspecto noble, dulce al gusto, con buen olor y aroma. Entre el castillo citado y Guadix hay doce millas>>.

    Relata al-Maqqari que: <<Entre las rarezas y cosas insólitas del Andalus se puede mencionar la existencia de dos castaños enormes; uno de ellos en Wadi Ash y el otro en las Alpujarras de Granada. En el hueco de cada uno de ellos había un tejedor tejiendo ropa, esto era conocido por todos, y lo citó abu ‘abd Al’lah ben Yiza y otros>>.

           Y al N.E. de Guadix, a la distancia de 48 kilómetros, se encuentra Basta, hoy Baza.

    Volviendo a Lisan ed-Din al que Al’lah, el Altísimo, le tenga en su gloria, nos hace referencia a esta ciudad: <<Es un lugar fértil y una parada acogedora>>, y añade, <<y es suficiente para la fama de esta ciudad la existencia en ella de la mezquita del paraíso, como señal de la Baraka, y la puerta del Almizcle, como señal de la bondad del lugar. Y ella tiene de estos nombres mucho; ya que a lo largo de los días del año viene a ser una especie de mar de comida y arroyo de numerosas fuentes>>.

           El 2 de rabi’a del año 897 hiyri, siendo rey de Granada Abu abd Al’lah Mohammad, entraron los cristianos en la Alhambra y pusieron con esto fin a casi ocho siglos de florecimiento del Islam en el Andalus. Después vendría la oscuridad, la inquisición y con ella la persecución. El Islam se vería obligado a ocultarse pero no desaparecería. No puede desaparecer algo que está en los corazones de la gente. Esperó cinco siglos pero aquí está, de nuevo con nosotros para así cumplir lo que dijo, casi proféticamente, el poeta Abi Y’afar Rafiq ben Yaber en aquellos momentos de dolor y frustración:

               <<Por la Alhambra son siempre

                           mis lágrimas de sangre,

                           mientras mi corazón entretanto

                           se deshace.

                           Mucho tiempo ha durado ya la

                           ausencia

                           pero quizá, después de tanto

                           tiempo, cierto día vuelva>>.

 

 

1)      Ibn al-Jatib cita que este lugar estaba cercano al monte Al-facar.

2)       Por testimonios de varios autores árabes parece que por Shuleir eran conocidos no solamente los montes vecinos a Granada sino toda la Sierra Nevada y las Alpujarras, y su nombre parece que proviene del nombre latino <<solaris>> o monte del Sol.

 

 

MALAGA

 

 

    Dice al-Maqqari: <<Málaga, en el Andalus: ciudad que da al mar, amurallada. Próspera población con muchas casas, famosa por sus higueras que la rodean por doquier. Tiene un río que corre únicamente en invierno>>.

           Y Abu al-Walid Ismael ben Mohammad ash-Sahqandi, autor del libro <<at-Taraf>>, nos describe así Málaga: <<Málaqa, su paisaje es una mezcla de mar y tierra, con viñedos tan numerosos que apenas se puede ver un resquicio entre ellos, y torreones que se asemejan por su abundancia, brillo y esplendor de sus luces a las estrellas. La atraviesa un río que corre únicamente en invierno y primavera, distinguiéndose del resto de las ciudades por la existencia en ella de abundantes higueras que dan al famoso higo array, que debe su nombre a la antigua denominación de la ciudad –Raya-; y como señalé anteriormente, este higo se vende en Bagdad esporádicamente, y lo exportan en barcos tanto los musulmanes como los cristianos.

    Cierta vez pasé por Málaga y cogí el camino de la costa desde Suhail1  hasta llegar a Vélez, durando el viaje tres días, y me quedé asombrado de la abundancia de higueras.

    Málaqa también destaca por la bondad de sus vinos, tanto el halal a los musulmanes como el harám e incluso hay refranes que nos hablan de ellos2.

           Se cuenta que a cierto libertino estando a las puestas de la muerte, le dijeron que implorara el perdón de su Señor, y entonces él levantando las manos, exclamó: ¡Oh Señor, de todas las cosas  que hay en el paraíso sólo te pido el vino de Málaqa y el zebibi3 de Ishbilya!.

    Málaqa también es famosa por las túnicas o mantos bordados con dibujos que representan maravillosamente a califas y personajes famosos y cuyo precio sobrepasa, a veces, los miles de dirhams. Y en la costa de Málaqa hay un puerto comercial frecuentado por barcos moros y cristianos>>.

    Ibn batuta, el famoso viajero que pasó por esta ciudad allá por el año 1300, nos dice: <<Málaqa es una de las ciudades más importantes de Al-Andalus, que goza de las ventajas del mar y de la tierra. Tiene una gran cantidad de riquezas naturales y frutas, y he visto vender en sus mercados ocho libras de uvas por un pequeño dirham. Sus granadas del color del rubí no tienen parangón en el mundo, y los higos y almendras son exportados desde Málaqa y su comarca a las tierras de Oriente y Occidente>>.

    Como se ven los higos malagueños gozaban de justa fama dando lugar a versos y refranes. Así al-Maqqari nos dice: <<en Málaqa hay que destacar los higos, que se han hecho proverbiales por su excelencia, y que se exportan incluso hasta la India y China; y se dice que no hay otro como él en el mundo>>.

    Abu al-Hayay Iusef ben ash-Sheyj al-Balawi al-Malaqi, enfervorizado por la dulzura de los higos malagueños nos canta:

               <<Málaqa, ¡Que vivan sus higos!

                          ¡Fletemos barcos para

                           exportarlos!

                           Me prohibió el médico comerlos

                           debido a mi enfermedad.

                           ¡Pero quién es el médico para

                            prohibírmelos!

           Y le apostilló al-Jatib abu Mohammad al-Wahab al-Munshi:

               <<Y no olvides los higos de Homs

                           y recuerda con sus higos sus

                           olivos>>.

           Y en otro texto aparece:

               <<No olvides los higos de Ishibilya

                           y recuerda con sus higos sus

                           olivos>>.

           Y los dos textos se refieren a la misma ciudad ya que Sevilla se la denominaba Homs por haberse asentado en ella gente venida de esta ciudad siria.

           Y Ibn Yiza cita que el autor del primer texto es Jatíb abi Mohammad ábd al-Wahab al-Malaqi y la apostilla del qadí Abi ábd Al’lah ben ábd al-Malek ¡Pues, Al’lah lo sabrá!

    Ibn Batuta nos sigue narrando sus impresiones sobre Málaga y nos dice que <<en ella se fabrica una extraordinaria cerámica dorada que se exporta a los más lejanos puntos, y que Málaqa tiene una mezquita amplia y célebre por su mucha baraka, y que no hay un patio tan bello como el suyo encontrándose en él naranjos de maravillosa hermosura>>.

           Y Ibn Said nos dice que <<Málaqa, Almería y Murcia se han especializado en los bordados dorados que llaman la atención por  la belleza de su ejecución a la gente de Oriente, y que también en Málaqa y Almería se fabrica un vidrio extraño y hermoso, además de cerámica vidriada y dorada>>.

    Entre las ciudades cercanas a Málaqa destaca Ronda, ciudad que perteneció en el pasado a las kuras de Córdoba y Sevilla; y que dista 108 kilómetros de Gibraltar en dirección norte y 96 kilómetros de Málaga en dirección Este. Floreció durante la época islámica, teniendo destacados literatos y famosos científicos. Enclavada en un lugar elevado casi inaccesible, su historia en defensa de su independencia fue gloriosa, y no pudieron los cristianos conquistarla sino hasta el año 1485, siete años antes de la caída de Granada, después de un sitio que duró veinte días; teniendo muchos de sus habitantes que emigrar al Magred.

           Al-Fath nos dice que <<Ronda es una de las fortaleza del Andalus más inexpugnables. Su comarca es muy elevada y las estrellas se acercan a sus cimas. En ella nace un río que se retuerce como si fuese una serpiente, y esto la hace aún más abrupta e inaccesible. Ojos codiciosos retumban como truenos, pero no se puede imaginar un enemigo capaz de conquistarla>>.

           Y Ibn Yaj nos dice en una poesía:

             <<Te has fortificado, Ronda.

                  Ahora estás bien pertrechada

                  para nuestro rey.

                  Te hemos dado lanzas y sables

                  afilados>>.

           Al oeste de Málaga se encuentra Suheil, la actual Fuengirola. Y en el <<Nafh at-Tib>> de al-Maqqari aparece descrito como <<un sitio extraordinario con  muchas alquerías y en ella se encuentra la montaña llamada también Suheil; y esta montaña es el único lugar de Al-Andalus desde el que se puede divisar la estrella suheis4>>.

           Y sobre el pueblo de Nerja nos cuenta Ibn Said que <<se asemeja por su tamaño a las ciudades. Y en él he visto jardines y tiene un río que fascina a cuantos lo contemplan>>.

           Y también nos dice que pasó cierta vez por este pueblo en la época del teñido de la seda acompañado de su padre Abu ‘Omran Musa y vio cómo la gente había colocado una jaima en el río mientras teñían, cantaban y se regocijaban. Y he de citar que Nerja gozaba en aquella época de fama por sus sedas de brillantes colores.

           Y también perteneciente a Málaga tenemos que destacar a Vélez y Alhama. Destacando Vélez por sus frutas y Alhama  por sus fuentes de agua caliente a orillas del río.

 

1)      Suhaid es la actual Fuengirola.

2)      El vino halal a los musulmanes es el mosto.

3)      Licor de pasas.

4)      Suheil es la estrella canopea.

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