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DE NEW YORK A KABUL |
¿Quién
comprobará tan tristes miradas?
¿Con
qué tantos sufrimientos?
¿Para
quién tantas lagrimas amargas?
¿De
quien será ese tesoro robado?
¿A
dónde irá este dolor infinito?
¿Cómo
será el largo mañana?
¿De
qué servirá todo este clamor?
¿Cómo
defienden su VERDAD con muertes?
¿Volverá
el sol tras las madrugadas?
¿En
qué lugar se venderá esta sangre?
¿Dónde
caerá como maná de oro?
¿Quién
oirá los cantos no nacidos?
¿Quién
volverá y como a vengar estos ojos?
¿Cuándo
vendrá la paz, si es posible?
No
me respondas Razón
Pues
mi corazón no te entiende.
La
luna blanca...
no
va de novia
Federico...
hermano mío
que
es de luto
su
blanco vestido.
No
son jazmines sus
encajes
Federico...
amigo mío.
Son
los nardos de dolor
hielo frío
lloran
otra vez los olivos del adiós.
Son
lágrimas de entonces
como
aquella noche triste
suena
igual el llanto
y
su clamor./encoge corazones inocentes.
Si... el dolor es infinito siempre ... siempre.
Los ojos negros levantan olas de amargo sabor
Que la razón discute más mi corazón,
tu
corazón
no entiende.
Federico
García y Amor
hermano,
amigo, siempre, siempre.