La Numismática hispanoárabe ofrece de vez en
cuando interesantes novedades, y éstas son especialmente sugestivas cuando
se refieren a periodos en los que la Historia nos ha dejado un legado más
bien escaso. Basta con recordar la información que las monedas nos han
aportado en momentos como los reinos de Taifas o el colapso del Califato de
Córdoba para reconocer el verdadero valor que la Numismática tiene como
ciencia auxiliar de la Historia.
Un periodo en el que aún persisten bastantes
lagunas es el de la influencia del Califato de Córdoba en el norte de África;
tan solo en la ceca de Fez encontramos una serie más o menos continua de
acuñaciones en las últimas décadas del siglo IV de la Hégira. Se conocen
monedas de otras cecas africanas como Nakur o Sijilmasa cuyo número es, de
momento, prácticamente testimonial.
A estas dificultades hay que añadir la
proverbial mala acuñación y los frecuentes errores ortográficos que
sufren las monedas magrebíes de este periodo, que hacen usual la atribución
dudosa de bastantes piezas.
La moneda que describiremos a continuación
encaja en estas premisas y aporta la presencia de una ceca hasta el momento
desconocida en las series califales: Agmat. Esta ceca es bien conocida en el
ámbito de las acuñaciones almorávides, pues en este periodo produjo
bellos dinares; sin embargo el dirhem que estudiamos se anticipa en casi un
siglo a dichas acuñaciones.

Ampliación de la ceca
(bi-Agmat).
Descripción de la moneda
Como podemos apreciar en las imágenes, se
trata de un dirhem de plata; en él podemos leer que fue acuñado en Agmat
en el año (trescientos) noventa y siete de la Hégira (1006-1007 de nuestra
Era) a nombre del Imam Hixem. Una vez consultada la bibliografía habitual
para este tipo de piezas, no encontramos ninguna referencia con estas
características.

Imagen del dirhem objeto del estudio.
Su acuñación es correcta, aunque en el
anverso se perciben irregularidades en la inclinación de algunos caracteres
que a primera vista nos sugieren cierta precariedad en la elaboración del
cuño.
Presenta unos adornos sobre la leyenda central
del anverso en forma de seis lágrimas alineadas horizontalmente e
inclinadas en distintas direcciones. Un poco más abajo, a la derecha de la
primera línea, se encuentra un círculo.
Las leyendas exteriores son totalmente
circulares, y se encuentran enmarcadas por unas orlas formadas por una doble
línea gruesa. Las dos zonas del reverso quedan delimitadas por una línea
sencilla del mismo grosor.
La escritura emplea los tradicionales
caracteres cúficos, con ausencia de puntos diacríticos, lo que afecta en
particular a la lectura de la ceca, pues su última letra
(tá) se ve reducida a un simple trazo vertical. Sin embargo, sobre la
característica letra
(gain) sí
parecen quedar vestigios de la puntuación.
Peso: 2´9 gr. Diámetro: 22´7 / 24´9 mm.
Posición de los cuños: 9 h. (girando por el eje vertical).
Leyendas:
Anv. centro:
|

|
No
dios sino
Allah sólo Él
no compañero para Él
´Abd-al-Málik
|
En nombre de Allah fue acuñado este dirhem en
Agmat año * siete y noventa...
Rev. centro:
|

|
El Hachib
El Imam Hixem
Emir de los creyentes
El ayudado por Allah
´Abd-al Malik
|
Mohammad el enviado de Allah, envióle con la dirección y la religión (Din) verdadera, para que prevalezca sobre...
Como se puede observar, las leyendas son las
habituales en este tipo de monedas; incluso el nombre “el Hachib ´Abd-al-Málik”-
hijo y sucesor del célebre Almanzor – aparece de forma muy
frecuente en las acuñaciones coetáneas, tanto peninsulares como magrebíes.

Detalle del título “el Hachib”.
Particularidades
En la descripción del dirhem en cuestión
hemos omitido la mención de ciertos detalles peculiares que posee. Uno de
ellos se muestra en la imagen ampliada de la parte superior de la leyenda
central del reverso: es frecuente ver un pequeño trazo en forma de media
luna antes del título de
(el Hachib); sin embargo aquí el trazo es bastante grande y está resaltado
si lo comparamos con el resto de las letras, como si se hubiese retocado el
cuño. Otros detalles son la peculiar forma de la conjunción
(y) de la fecha y el grueso punto que aparece a su lado.

Imagen de la fecha
Sin embargo, lo que más sorprende es la
presencia del carácter
(alif) entre las palabras
y
(año y
siete) de la fecha, que señalamos con un asterisco en la descripción de
las leyendas. La cifra podría pasar a parecer un nueve, pero se leen con
toda claridad los signos que forman el siete, e incluso parece que el alif
se aproxima más a la palabra “año”. Es posible que este sea uno más
de los errores ortográficos que mencionábamos al principio, pero no parece
probable que se dé un error en leyendas tan formales.
Similitudes con otras piezas
Ya hemos mencionado que ningún autor cita
monedas de este tipo. Sin embargo, repasando en busca de posibles
similitudes con otras monedas de la época, nos encontramos con un dirhem
acuñado en al-Andalus el año 394 H. que posee elementos muy similares a
los de la pieza que nos ocupa.
R. Frochoso cita con su referencia 394.42 d un
dirhem en casi todo similar al descrito (excepto, lógicamente, la ceca y la
fecha), con la única salvedad de que figuran tres pequeños puntos entre
las lágrimas que adornan la moneda. Menciona la existencia de varios
ejemplares depositados en el M. A. N. junto con el que referimos a
continuación.
G. C. Miles cataloga una moneda como la
anterior con su referencia 326 (r), perteneciente a la Hispanic
Society of America, la cual incluye entre sus láminas. Junto a estas líneas
mostramos la ilustración de Miles junto a la del dirhem en cuestión para
poder comparar sus posibles similitudes.

Ilustración de Miles nº 326 (r).
Sobre todo en el anverso, salta a la vista la
diferente calidad de ambas en cuanto a la ejecución de los cuños. Sin
embargo, además de los adornos, la distribución de orlas y leyendas es muy
semejante; sobre todo ofrece gran similitud el alargamiento de algunos
caracteres de la zona central, y en general toda la escritura de las tres líneas
inferiores del mismo.
Podríamos pensar en la hipótesis,
ciertamente atractiva, de que quien grabó los cuños de nuestra moneda
utilizó como fuente de inspiración una de aquellas monedas del año 394
que tuviese en su posesión. Incluso podríamos imaginar que el signo
“alif” que aparece de forma anómala junto a la fecha sea consecuencia
de ir copiando las leyendas de la moneda usada supuestamente como modelo,
hasta que el grabador se encontró con dicho signo al principio de la unidad
de la fecha (cuatro =
),
y lo añadió por error. En cuanto al reverso, se aprecia una mejor factura
que sugiere el aprovechamiento de un cuño ya existente, tanto más si
tenemos en cuenta el hecho ya mencionado de que algunos caracteres presentan
mayor relieve que el resto como posible consecuencia de un retoque.
Conclusiones
No cabe duda de que la novedad de la ceca, las
irregularidades en la escritura y la más que probable copia de una moneda
ya existente nos sugieren que estamos ante una pieza difícil de encasillar.
En principio, el uso de una ceca distinta de
las habituales resultaría demasiado conspicuo si se tratase de una
falsificación de la época; además el peso es correcto y el metal aparenta
ser de buena calidad. Tampoco los caracteres irregulares del anverso
constituyen un argumento para desacreditar la pieza, pues quien acostumbre a
tratar con darahim califales se encontrará con frecuencia con faltas
iguales o peores en piezas que nadie dudaría de calificar como auténticas,
sobre todo si, como ya decíamos al principio, se trata de piezas magrebíes.
Tampoco parece oportuno adjudicar la
paternidad de esta moneda a alguna tribu que acuñase a nombre del Califa
Hixem por motivos de alianza o vasallaje; cabría esperar la presencia de
otros nombres y, contrariamente a lo arriba expuesto, diríamos que la
moneda en cuestión está demasiado bien acuñada para que se diera este
supuesto. Tan sólo se conoce otra ceca tan al sur del actual Marruecos que
haya acuñado a nombre de Hixem II, Sijilmasa, y a juzgar por la particular
tipología de sus piezas y la aparición en algunos ejemplares de nombres no
del todo aclarados, la podríamos encajar en este apartado.
Queda por tanto la posibilidad de que esta
moneda haya sido labrada por gentes dependientes directamente del Califa
cordobés; no en vano la pieza muestra un aire cercano al de las acuñaciones
metropolitanas. Es muy probable que la moneda en cuestión sea el fruto de
una ceca provisional, incluso móvil, que pudiera haber operado bajo los
auspicios de una de tantas expediciones militares de la época para el pago
de las tropas. El alejamiento hacia el sur de las mismas habría provocado
que éstas quedaran aisladas de las poblaciones afines al califato más
importantes, motivando así la necesidad de acuñar moneda in situ. Por otra
parte, quizás se acuñó con el único motivo de dejar testimonio del
dominio califal sobre la zona en aquel momento.
En cualquier caso, da idea de la interinidad o
precariedad de la ceca la ya comentada reutilización de un cuño para el
reverso que se ajustaba a las necesidades de los acuñadores, así como la
tosca elaboración e incluso copia del cuño del área contraria. Y, por
supuesto, el desconocimiento hasta la fecha de ejemplares como el presente
atestigua una escasa tirada.
Por desgracia, poco o nada sabemos de la
procedencia de esta pieza que nos pudiese aportar algún dato, pues fue
adquirida junto con otras (de igual o distinto hallazgo) hace algún tiempo,
pasando al principio desapercibida. Tan solo nos queda la sospecha de que su
origen se halla en la costa sudoeste de la península.
Sirvan estas líneas para dejar constancia de
esta interesante moneda, y creemos que su conocimiento será útil como una
pieza más en el rompecabezas del dominio del Califato Andalusí en el
Magreb. Asimismo esperamos que la aportación gráfica que aquí se realiza
pueda ayudar a la clasificación de algún ejemplar como el presente que
pudiera existir como dudoso; también sería especialmente interesante la
aparición de alguna moneda diferente pero con el mismo cuño de reverso,
pues corroboraría la hipótesis de aprovechamiento del mismo que hasta
ahora habíamos basado tan solo en las apariencias.
BIBLIOGRAFÍA
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