HISTORIA DE AL-ANDALUS - BIBLIOGRAFÍA

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AGMAT: UNA NUEVA CECA PARA LAS ACUÑACIONES CALIFALES. 

Por  Federico Benito de los Mozos

 

La Numismática hispanoárabe ofrece de vez en cuando interesantes novedades, y éstas son especialmente sugestivas cuando se refieren a periodos en los que la Historia nos ha dejado un legado más bien escaso. Basta con recordar la información que las monedas nos han aportado en momentos como los reinos de Taifas o el colapso del Califato de Córdoba para reconocer el verdadero valor que la Numismática tiene como ciencia auxiliar de la Historia.

Un periodo en el que aún persisten bastantes lagunas es el de la influencia del Califato de Córdoba en el norte de África; tan solo en la ceca de Fez encontramos una serie más o menos continua de acuñaciones en las últimas décadas del siglo IV de la Hégira. Se conocen monedas de otras cecas africanas como Nakur o Sijilmasa cuyo número es, de momento, prácticamente testimonial.

A estas dificultades hay que añadir la proverbial mala acuñación y los frecuentes errores ortográficos que sufren las monedas magrebíes de este periodo, que hacen usual la atribución dudosa de bastantes piezas.

La moneda que describiremos a continuación encaja en estas premisas y aporta la presencia de una ceca hasta el momento desconocida en las series califales: Agmat. Esta ceca es bien conocida en el ámbito de las acuñaciones almorávides, pues en este periodo  produjo bellos dinares; sin embargo el dirhem que estudiamos se anticipa en casi un siglo a dichas acuñaciones.

Ampliación de la ceca (bi-Agmat).

Descripción de la moneda

Como podemos apreciar en las imágenes, se trata de un dirhem de plata; en él podemos leer que fue acuñado en Agmat en el año (trescientos) noventa y siete de la Hégira (1006-1007 de nuestra Era) a nombre del Imam Hixem. Una vez consultada la bibliografía habitual para este tipo de piezas, no encontramos ninguna referencia con estas características.

Ver imagen en color

Imagen del dirhem objeto del estudio.

Su acuñación es correcta, aunque en el anverso se perciben irregularidades en la inclinación de algunos caracteres que a primera vista nos sugieren cierta precariedad en la elaboración del cuño.

Presenta unos adornos sobre la leyenda central del anverso en forma de seis lágrimas alineadas horizontalmente e inclinadas en distintas direcciones. Un poco más abajo, a la derecha de la primera línea, se encuentra un círculo.

Las leyendas exteriores son totalmente circulares, y se encuentran enmarcadas por unas orlas formadas por una doble línea gruesa. Las dos zonas del reverso quedan delimitadas por una línea sencilla del mismo grosor.

La escritura emplea los tradicionales caracteres cúficos, con ausencia de puntos diacríticos, lo que afecta en particular a la lectura de la ceca, pues su última letra    (tá) se ve reducida a un simple trazo vertical. Sin embargo, sobre la característica letra    (gain) sí parecen quedar vestigios de la puntuación.

Peso: 2´9 gr. Diámetro: 22´7 / 24´9 mm. Posición de los cuños: 9 h. (girando por el eje vertical).

Leyendas:

Anv. centro:

No dios sino
Allah sólo Él
no compañero para Él
´Abd-al-Málik

Anv. orla:

En nombre de Allah fue acuñado este dirhem en Agmat año * siete y noventa...

Rev. centro:

El Hachib
El Imam Hixem
Emir de los creyentes
El ayudado por Allah
´Abd-al Malik

Rev. orla:

Mohammad el enviado de Allah, envióle con la dirección y la religión (Din) verdadera, para que prevalezca sobre...

Como se puede observar, las leyendas son las habituales en este tipo de monedas; incluso el nombre “el Hachib ´Abd-al-Málik”- hijo y sucesor del célebre Almanzor –   aparece de forma muy frecuente en las acuñaciones coetáneas, tanto peninsulares como magrebíes.

Detalle del título “el Hachib”.

Particularidades

En la descripción del dirhem en cuestión hemos omitido la mención de ciertos detalles peculiares que posee. Uno de ellos se muestra en la imagen ampliada de la parte superior de la leyenda central del reverso: es frecuente ver un pequeño trazo en forma de media luna antes del título de    (el Hachib); sin embargo aquí el trazo es bastante grande y está resaltado si lo comparamos con el resto de las letras, como si se hubiese retocado el cuño. Otros detalles son la peculiar forma de la conjunción    (y) de la fecha y el grueso punto que aparece a su lado.

Imagen de la fecha

Sin embargo, lo que más sorprende es la presencia del carácter    (alif) entre las palabras    y    (año y siete) de la fecha, que señalamos con un asterisco en la descripción de las leyendas. La cifra podría pasar a parecer un nueve, pero se leen con toda claridad los signos que forman el siete, e incluso parece que el alif se aproxima más a la palabra “año”. Es posible que este sea uno más de los errores ortográficos que mencionábamos al principio, pero no parece probable que se dé un error en leyendas tan formales.

Similitudes con otras piezas

Ya hemos mencionado que ningún autor cita monedas de este tipo. Sin embargo, repasando en busca de posibles similitudes con otras monedas de la época, nos encontramos con un dirhem acuñado en al-Andalus el año 394 H. que posee elementos muy similares a los de la pieza que nos ocupa.

R. Frochoso cita con su referencia 394.42 d un dirhem en casi todo similar al descrito (excepto, lógicamente, la ceca y la fecha), con la única salvedad de que figuran tres pequeños puntos entre las lágrimas que adornan la moneda. Menciona la existencia de varios ejemplares depositados en el M. A. N. junto con el que referimos a continuación.

G. C. Miles cataloga una moneda como la anterior con su  referencia 326 (r), perteneciente a la Hispanic Society of America, la cual incluye entre sus láminas. Junto a estas líneas mostramos la ilustración de Miles junto a la del dirhem en cuestión para poder comparar sus posibles similitudes.

Comparación de ambas monedas

Ilustración de Miles nº 326 (r).

Sobre todo en el anverso, salta a la vista la diferente calidad de ambas en cuanto a la ejecución de los cuños. Sin embargo, además de los adornos, la distribución de orlas y leyendas es muy semejante; sobre todo ofrece gran similitud el alargamiento de algunos caracteres de la zona central, y en general toda la escritura de las tres líneas inferiores del mismo.

Podríamos pensar en la hipótesis, ciertamente atractiva, de que quien grabó los cuños de nuestra moneda utilizó como fuente de inspiración una de aquellas monedas del año 394 que tuviese en su posesión. Incluso podríamos imaginar que el signo “alif” que aparece de forma anómala junto a la fecha sea consecuencia de ir copiando las leyendas de la moneda usada supuestamente como modelo, hasta que el grabador se encontró con dicho signo al principio de la unidad de la fecha (cuatro =  ), y lo añadió por error. En cuanto al reverso, se aprecia una mejor factura que sugiere el aprovechamiento de un cuño ya existente, tanto más si tenemos en cuenta el hecho ya mencionado de que algunos caracteres presentan mayor relieve que el resto como posible consecuencia de un retoque.

Conclusiones

No cabe duda de que la novedad de la ceca, las irregularidades en la escritura y la más que probable copia de una moneda ya existente nos sugieren que estamos ante una pieza difícil de encasillar.

En principio, el uso de una ceca distinta de las habituales resultaría demasiado conspicuo si se tratase de una falsificación de la época; además el peso es correcto y el metal aparenta ser de buena calidad. Tampoco los caracteres irregulares del anverso constituyen un argumento para desacreditar la pieza, pues quien acostumbre a tratar con darahim califales se encontrará con frecuencia con faltas iguales o peores en piezas que nadie dudaría de calificar como auténticas, sobre todo si, como ya decíamos al principio, se trata de piezas magrebíes.

Tampoco parece oportuno adjudicar la paternidad de esta moneda a alguna tribu que acuñase a nombre del Califa Hixem por motivos de alianza o vasallaje; cabría esperar la presencia de otros nombres y, contrariamente a lo arriba expuesto, diríamos que la moneda en cuestión está demasiado bien acuñada para que se diera este supuesto. Tan sólo se conoce otra ceca tan al sur del actual Marruecos que haya acuñado a nombre de Hixem II, Sijilmasa, y a juzgar por la particular tipología de sus piezas y la aparición en algunos ejemplares de nombres no del todo aclarados, la podríamos encajar en este apartado.

Queda por tanto la posibilidad de que esta moneda haya sido labrada por gentes dependientes directamente del Califa cordobés; no en vano la pieza muestra un aire cercano al de las acuñaciones metropolitanas. Es muy probable que la moneda en cuestión sea el fruto de una ceca provisional, incluso móvil, que pudiera haber operado bajo los auspicios de una de tantas expediciones militares de la época para el pago de las tropas. El alejamiento hacia el sur de las mismas habría provocado que éstas quedaran aisladas de las poblaciones afines al califato más importantes, motivando así la necesidad de acuñar moneda in situ. Por otra parte, quizás se acuñó con el único motivo de dejar testimonio del dominio califal sobre la zona en aquel momento.

En cualquier caso, da idea de la interinidad o precariedad de la ceca la ya comentada reutilización de un cuño para el reverso que se ajustaba a las necesidades de los acuñadores, así como la tosca elaboración e incluso copia del cuño del área contraria. Y, por supuesto, el desconocimiento hasta la fecha de ejemplares como el presente atestigua una escasa tirada.

Por desgracia, poco o nada sabemos de la procedencia de esta pieza que nos pudiese aportar algún dato, pues fue adquirida junto con otras (de igual o distinto hallazgo) hace algún tiempo, pasando al principio desapercibida. Tan solo nos queda la sospecha de que su origen se halla en la costa sudoeste de la península.

Sirvan estas líneas para dejar constancia de esta interesante moneda, y creemos que su conocimiento será útil como una pieza más en el rompecabezas del dominio del Califato Andalusí en el Magreb. Asimismo esperamos que la aportación gráfica que aquí se realiza pueda ayudar a la clasificación de algún ejemplar como el presente que pudiera existir como dudoso; también sería especialmente interesante la aparición de alguna moneda diferente pero con el mismo cuño de reverso, pues corroboraría la hipótesis de aprovechamiento del mismo que hasta ahora habíamos basado tan solo en las apariencias.


BIBLIOGRAFÍA
 
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