ISLAM Y AL-ANDALUS

LOS MORISCOS QUE NO SE FUERON

 

LOS MAJOS: SUS CLASES Y SUS OFICIOS

 

 

 

    Esta casta social, integrada por los "majos", no puede decirse que tuviera una calidad uniforme, que pudiera adjudicarse a una categoría económica o gremial, ya que sus componentes oscilaban en diferentes niveles de bienestar y sus oficios eran muy variados.

 

    En El majo y la maja fingida (escrita en 1778), ésta dice acerca del "majo" por el que se interesa:

 

    "El es majo, mas no es majo

     de los de rechupetón,

     ni de aquellos de majáa,

     su puñal y su rejón,

     sino es un semimajillo

     todo bulla y presunción..."

 

    En las acotaciones de los sainetes encontramos las más diversas calificaciones, para destacar el tipo de personaje que se quiere definir, como: "majo petimetre", "majo a lo usía", "majo rico", "majo decente", "majo serio", "majo ordinario", "majo tuno" o "majo ocioso"; toda una gama completa del escalafón social.

 

    Para las mujeres también existen calificativos: "maja bizarra", "maja de rumbo", "maja decente"...

 

    Igualmente existe una diferenciación en el tiempo, pues en un sainete de González del Castillo se dice de un personaje que "sale de majo antiguo", dándose la diferenciación de su indumento: gorro, capa azul con galón y sombrero blanco.

 

    El viajero inglés Richard Ford habla de los "majos" jerezanos, a los que considera de baja extracción y "muy crúos", distinguiéndolos de los "majos" finos o "muy cocíos", que se daban más en Sevilla.

 

    En las láminas, en que algunos artistas reprodujeron los tipos "majos", también se destaca al pie, a veces, su variedad específica, como "majo naranjero a lo chusco", con su pareja "maja a lo libre", o un "majo en bravo" o "majo juguetón". Un cuadro de Camarón se llama "la maja de rumbo".

 

    En cuanto a los oficios desempeñados preferentemente por los "majos", hay una variedad amplísima. En los barrios menestrales había una cierta continuidad hereditaria, habiendo quedado en la periferia de Madrid la localización de las tenerías, como en las riberas de los curtidores, cabestreros, esparteros... El "majo" es yesero, tallista, albañíl, carpintero, ebanista, zapatero, espartero, músico, barbero, mozo de cajón, naranjero, tahonero...', sobre todo le gusta la trajinería, comprar y vender, y traer los abastecimientos para los mercados; a veces, incluso, son contrabandistas. Con todas estas profesiones se les encuentra representados en los sainetes.

 

   Para las mujeres se mencionan también las más diversas ocupaciones: buñoleras, naranjeras, aceroleras, castañeras, fruteras en general y vendedoras de "queso, ensalada, livianos y huevos", taberneras, besugueras, cinteras, escofieteras, lavanderas, costureras... Era muy frecuente que dis pusiesen de un puesto en el mercado o una mesa ambulante en cualquier calle.

 

    No se diferenciaban mucho, pues, sus oficios de los que ya de antiguo ejercían las moriscas y los moriscos, según podemos apreciar en los versos del Romancero general, de 1600:

 

    "Está Fátima y Xarifa

     vendiendo higos y pasas

    ….

    hace Muça sus buñuelos".

 

    Así como en el Manoxuelo de romances, de Gabriel Lobo de la Vega:

 

    "Señor moro vagabundo

     que el viejo acebuche esconde,

     deje el apacible sombra

     y su recua apreste y tome

    de esa fruta verde y seca

     que ha tantos años que come;

     carga y haga dinerillos...

    ….

    Acompañe a Abenazar

     que a la torre de Lodones

    con cuatro cargas de higo

    ha de allegar esta noche.

 

     Celín Gazul con almendras,

     Audalla con miel y arrope,

     y con turrón de Alicante

        Sarracino por su porte;

     con pasa y arroz Azarque,

    Muley con melocotones,

     Muza con peras vinosas

    para proveer la corte...

    …..

    Si no quiere ser recuero

     haga ladrillos y adobes,

     mase yeso, ablande cal

     o venda aceite y tostones...

    …..

    Y la otra que turrón

     vendió junto a Bibarrambla,

     en su portátil mesilla,

     por su parte acomodada;

     y la que en la calle de Elvira

     aguardiente y naranjada;

     y la otra buñolera

     que en el Albaicín pesaba

     y la dama de Abenzaide

     que hizo en Almuñécar pasas,

    que fue mujer e un recuero,

     que en higo y jabón trataba;

     y la que en Vivataubín

     vendiendo tostones y agua..."

 

    El trasplante de estas gentes, que se nos describe en el romance, parece evidente. Desde el siglo XVI ellos fueron los abastecedores oficiales de los mercados madrileños en muy diversos productos, y había de ser consecuencia natural el que se fueran afincando en los suburbios, los cuales crecían alrededor de la muralla de 1566 - según puede verse en el plano del Madrid de 1630 - más aún, después de las leyes de deportación para los moriscos

granadinos.

 

    Estos productos alimenticios, tan preciados por los moriscos, aparecen frecuentemente citados en los sainetes como comidas habituales de los "majos"; D. Ramón de la Cruz habla de "puches y muñuelos",

"tarángana", "fritada de lo fresco", "buñuelos de jeringuilla", "buñuelos con almíbar" o simplemente "buñuelos"; también del turrón habían de ser muy golosos, cuando en La maya majada se dice, al iniciar la descripción de la primera escena:

 

    "Casa pobre donde se ve a Colasa de maja, partiendo cascajo en una mesa, y encima una cesta de frutas, cajas de turrón, un almirez, etc..."

 

    Caro Baroja dice que "cuando en el siglo XVII, se quería indicar de modo claro, pero no directo, que alguien era de origen morisco, se decía que sus abuelos habían sido melcocheros o buñoleros, porque era conocida la afición de los moriscos por los buñuelos y también la abundancia de los mismos entre los que se dedicaban a hacerlos". Cita, a continuación, algunos versos que lo corroboran desde muy antiguo, como en el Poema de Alfonso onceno, donde se habla de "brunnuelos con manteca", así como otros romances de Lope de Vega y de Duran. Yo creo, incluso, como el P. Guadix, citado por Covarrubias, que la voz "churro", como "churre", es árabe, derivado de su condición de 'ser embutido' en una churrera, de donde luego fluye, como un "chorro", ya que el "churro" es el antiguamente llamado "buñuelo de jeringuilla".

 

    Probablemente, fue también una aportación morisca la venta de refrescos, pues las bebidas frías apenas se conocían en España hasta mediados del siglo XVI; en 1612 existía ya en Madrid un oficio nuevo, el de destilador, tomando ejemplo de lo que ya se hacía en Valencia, Sevilla y Granada, usando agua de hinojo, de romero, de azahar, de rosas, de jazmín, de guindas, de limón, de cebada y de clavo. Granada fue una de las primeras ciudades que estableció este uso de hacer refrescos, trayendo la nieve en mulos o burros desde las cumbres de Sierra Nevada, y creando el oficio de nevero. El catalán Pablo Xarquíes, cuyo apellido no puede negar su origen morisco, fue el principal y más famoso de los neveros.

 

   En el siglo XVII se puso de moda la "aloja", especie de hidromiel, de la que Nebrija dice "'aloxa, brevage de moros", y las alojerías fueron tan abundantes en este siglo como las botillerías en el XVIII y los cafés y horchaterías en el XIX; podían ser fijas, portátiles o ambulantes. La "aloja" se componía, fundamentalmente, de agual, miel, canela y otras especias, como clavo, jengibre, pimienta y nuez moscada, por lo que resultaba una bebida fuerte y ardorosa; por eso, para refrescarla, se la mezclaba con nieve. Su etimología es incierta, pero es posible que su nombre entre los árabes fuese al-'ussa, ya que el verbo “aSSa” significa 'reunir en un lugar pequeñas cantidades de algo', por lo que "aloja" equivaldría a 'mixtura', algo así como el moderno cóctel.

 

    Las madrileñas del siglo XVII, cualquiera que fuese su estirpe, eran apasionadas consumidoras de toda clase de golosinas, siendo una inclinación que había sido famosa entre las moriscas. Calderón hizo de ello el siguiente comentario:

 

    "Ellas de nada se duelen

     como a ellas no les falten

     almendrucos y pasteles,

     chufas, fresas y acerolas,

     garapiñas y sorbetes"