INTRODUCCIÓN AL ISLAM

 

          El Islam es extraordinariamente sencillo. La palabra Islam describe una  actitud, la de absoluta e incondicionada rendición del ser humano ante la Verdad que lo ha creado, la que lo sostiene en cada instante y es su destino último. El Islam no consiste en otra cosa más que en orientar todo el ser hacia quien nos lo ha dado. Esta es la base del Islam, y después viene una exigencia que es la  de sacar de nosotros lo mejor, y lo mejor es la generosidad en todos los sentidos de esta palabra.

 

          Todo lo demás es accesorio. El musulmán (múslim) se levanta cada día con su confianza puesta en quien lo ha hecho despertar, y desde ese momento procura lo mejor para sí y para los suyos. El Islam es crecimiento interior y exterior bajo una luz insobornable que es el Tawhîd la afirmación sin concesiones de la esencialidad de Allah que relativiza cuanto no es El. El Tawhîd libera al musulmán de cualquier forma de idolatría, y despeja ante él el camino hacia las máximas realizaciones dentro de lo humanamente posible.

 

          Estos son los principios rectores del Islam, sus ideas fuerza. En realidad, el Islam jamás ha sido una religión. Si hubiera que definirlo como algo lo definiríamos como un fenómeno pre-religioso. El musulmán recupera el nervio de la inquietud que empuja al ser humano a trascender, pero jamás hace de eso un sistema religioso, sino que se abandona a la emoción que le van produciendo sus intuiciones.

 

          Si observamos detenidamente el Islam, lo primero que distinguiremos son sus ‘carencias’: en el Islam no hay dogmas ni doctrinas ofrecidas a la fe, Allah no es un dios protagonista de una historia ni es concebido de manera alguna más que como eterno Presente que da hechura a la realidad con quien la criatura tiene una relación directa; Tampoco encontramos en el Islam ningún tipo de jerarquía o institución que monopolice la espiritualidad; ni tampoco sacramentos ni magias. Estas ‘carencias’ hacen del Islam algo esencial. Allah dice a Sidna Muhammad (s.a.s) en el Corán: wa sa-nuyássiruka lil-yusrà, te guiaremos hacia lo mas fácil. El Islam es cada musulmán ante su Señor interior, sin intermediarios ni elaboraciones. A esto, que es lo esencial, es a lo que el Corán invita a toda la humanidad.

El Corán nos invita a la pureza, es decir, a depurar nuestros sentimientos y nuestro ser ante Allah: qul yâ: áhla l-kitâbi ta´âlau ilà kálimatin sawâ: in báinanâ wa báinakum allâ ná’buda illâ llâha wa lâ núshrika bihi shái-an wa lâ yattájidza bá’dunâ bá’an ar-bâban min dûni llâh, di: oh gentes del Libro (es decir, a los judíos y a los cristianos ), acudid a una palabra sobre la que estaremos de acuerdo, a no reconocer más que a Allah sin asociarles nada, y a no considerarnos unos los señores de los otros. Esto es lo que nos enseña el Corán. El Islam apela a la necesidad de trascender del ser humano, sin añadir más nada a esa inclinación. Y el Islam queda establecido como senda para alcanzar ese fin: sus métodos, sus prácticas, su cultura, no son sino un continuo recordatorio de lo esencial que hay en nosotros y nuestras posibilidades en esa dirección.

 

          Ahora bien, estamos acostumbrados a pensar en el seno de una cultura, la occidental, que es ajena al Islam, y pensar el Islam desde esta cultura es complicado. Lo es porque tendemos a revestir el Islam con prejuicios y convicciones que no le pertenecen. Por ello es necesario un análisis serio, paciente y riguroso del Islam que vaya colocando cada cosa en sus coordenadas precisa. Queremos exponer el Islam y su cultura desde su propia óptica. Descubriremos que se trata de un universo inmenso por el que hay que transitar con conocimiento de causa. Un musulmán de nacimiento no lo necesita. Queremos advertir con esto sobre un error común: los juicios precipitados. El Islam no es algo que se enseñe paso a paso, sino que le es dado al musulmán como un todo en el que va desbrozando con el tiempo una jungla infinita de datos y saberes en los que se mezclan lo esencial con tradiciones secundarias,  que también son de un gran valor pero que es preciso deslindar para evitarnos confusiones que nos imposibilitarían comprender qué es el Islam realmente.

 

           El Islam es esa inquietud espiritual, soberana y protagonista de sí misma, que ha sabido crear un universo gigantesco que hemos heredado los musulmanes de la actualidad. Y con ese universo gigantesco debemos hacer mejor nuestro presente y afrontar el futuro. Invitamos a musulmanes y a no musulmanes  a investigar ese mundo islámico, a penetrar en sus representaciones y en sus certezas, hasta alcanzar en cada expresión del Islam ese núcleo central del que ha brotado y que es el corazón del ser humano singular ante su Señor Único.

 

          Tropezamos siempre con dificultades: son las de tener que explicar cosas en una lengua modelada para servir de expresión a otra mentalidad. Por eso apelábamos a la paciencia: nuestra imagen del Islam irá siendo completada lentamente conforme avanzamos por los conocimientos necesarios. Por ello, una de nuestras preocupaciones será la de ir aclarando los conceptos fundamentales del Islam.