HADICES

  YAMA’A ISLAMICA DE AL- ANDALUS (LIGA MORISCA)

  

 

 PRÓLOGO

 

 

Tras el Corán, la fuente de inspiración más importante para los musulmanes es la Sunna, es decir, la Tradición del Profeta (sallá llahu ‘alaih wa sallam). El comportamiento y actuación de Muhammad (s.a.s.) a lo largo de su vida plasma de modo práctico y complementa las enseñanzas contenidas en la Revelación coránica.

La Sunna se recoge de los hadices que son breves relatos, a veces unas pocas palabras puestas en boca del Profeta, que describen un momento de su vida, juicios, reflexiones o consejos.

El Corán es la columna vertebral del Islam, y el ejemplo y enseñanzas del Profeta (s.a.s.) lo hacen ser algo vivo, sencillo, asequible. En esto radica la importancia extraordinaria que los musulmanes conceden a estos breves relatos a los que llamamos hadices (hadiz, literalmente, significa conversación, palabras dichas, narración de un discurso, etc.). Para los musulmanes, el Corán es Qadim (es decir, Antiguo, Eterno, Transcendente) y las enseñanzas del Profeta son hadiz (que también significa “situado en el tiempo, en la realidad inmediata y concreta”). El Corán es profunda sabiduría y espíritu elevado, y la Sunna es vida real y conveción de ese mensaje venido de la Verdad más honda, su realización en actos.

Existe una cantidad abrumadora de hadices. Los sabios del Islam los han clasificado según grados de autenticidad tras un detenido estudio de las circunstancias de su transmisión. Hay magnificas colecciones que han superado todas las condiciones impuestas para su aceptación por los críticos más severos. Entre ellas se citan las colecciones realizadas por estudiosos de gran capacidad y rigor como Bujari, Muslim, Abu Daud, Tirmizi, Nasai, entre muchos otros.

Los compañeros del Profeta (s.a.s.) se esmeraron en recoger las palabras que él pronunciara, tanto en momentos solemnes como en cualquier otro. Los hadices, por tanto, son las expresiones de un gran hombre cuya personalidad impactó de una manera extraordinaria a sus contemporáneos. Estos transmitieron con cuidado y fidelidad lo que oyeron decir y lo que le vieron hacer, hasta en detalles que nos parecerían insignificantes, a las siguientes generaciones del Islam. Cualquier musulmán tiene a su disposición una gigantesca información acerca del fundador del Islam.


La presente obra quiere ser una modesta aportación al conocimiento práctico del Islam tal como fue vivido en sus primeros momentos. Se trata de una colección de hadices recogidos de los libros más relevantes señalados arriba. Su lectura debe estar guiada por la sabiduria: los hadices son parte de un todo que explica el sentido verdadero de cada una de sus parcelas. Se trata, como ya se ha señalado, de momentos de una vida y su correcto entendimiento exige integrarlos en las circunstancias que dan pie a cada frase y situarlos en el conjunto, de modo que pueda entenderse la Sunna, es decir, la intención que subyace bajo cada palabra. Una traducción, por bien hecha que esté, solo puede recoger la significación más literal, pero debemos advertir que cada uno de estos textos ha sido objeto de reflexiones capaces de entresacar consecuencias que la traducción no deja adivinar y complementados y compensados los unos con los otros, de modo que su función entre los musulmanes depende de esa comprensión integradora.

A. Mohammed Maanan.    


 NOTA:

Los musulmanes jamás citan el nombre del Profeta sin acompañarlo de bendiciones. Ello es lo señalado por las abreviaturas que aparecen entre paréntesis: (s.a.s. = sallá llahu ‘alaihi wa sallam) o (Pb = paz y bendiciones). La estima a los Compañeros del Profeta también exige que su mención sea bendecida. Por ello, generalmente tras sus nombres aparece entre paréntesis la abreviatura RA (radiallahu ‘anhu), que significa: “Alláh esté satisfecho de él (‘anhu) o de ella (‘anha”).