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26.- As-Sami: El que todo lo oye.
“Cuando la mujer de Imran dijo: «¡Señor! Te ofrezco en voto, a Tu exclusivo servicio, lo que hay en mi seno. ¡Acéptamelo! Tú eres Quien todo lo oye, Quien todo lo sabe». (Corán, 3:35).
Ésta es la cualidad de la percepción de Allah de la que nada de lo que es audible escapa aunque esté en silencio. ‘As-Sami’ es consciente del sonido de una hormiga andando sobre una roca en la oscuridad de la noche. Oye el Salat de los que se lo dedican a El y los recompensa. Oye las súplicas de aquellos que las dirigen a El y las responde. Oye sin tener que usar los conductos auditivos usuales. Este sentido es de tal naturaleza que ante el se descubre la perfección de los nombres y cualidades de todas las cosas. Va más allá de nuestra imaginación y no se ve afectado por ningún factor que pueda distorsionar la audición en el oído humano o en cualquier otro dispositivo de escucha. Si no somos conscientes de la naturaleza de este sentido, corremos el peligro de caer en el antropomorfismo y pensar que el silencio puede engañar a Allah tal como pueda engañar al hombre.
27.- Al-Basir: El que todo lo ve.
“....Allah todo lo oye, todo lo ve.” (Corán, 4:58).
Es la cualidad que le permite ver y observar las cosas de tal forma que nada escapa a su atención, aunque se encuentre debajo de la tierra. No depende de pupila alguna, ni de globo ocular ni de la impresión de formas y colores en el ojo tal y como sucede en el ser humano. La perfección de las cualidades de las cosas visibles se descubre ante el que todo lo ve. Esta percepción es infinitamente más clara que la que se pueda obtener por el medio ocular habitual.
28.- Al-Hakam: El juez.
“...¿No es a Él a quien toca decidir? Él es el más certero al juzgar.” (Corán, 6:62)
Esta cualidad implica Su capacidad como magistrado cuyas decisiones nadie puede discutir ni corregir. Entre Sus reglas en lo que respecta al ser humano están la que “que nadie cargará con la carga ajena, que el hombre sólo será sancionado con arreglo a su propio esfuerzo, que se verá el resultado de su esfuerzo, que será, luego, retribuido generosamente.” (Corán, 53:38-41) y “Sí, los justos encontrarán la felicidad, mientras que los malvados estarán en el fuego del Yehenna.” (Corán, 82:13-14). Sus reglas de arbitraje son una causa que conducen a aquellos que las practican a la felicidad o a la miseria. Si el significado de estas reglas es adjudicar causas a sus efectos, entonces Allah es el Árbitro absoluto ya que es la causa de todas las causas en general y en particular. El Decreto Divino y la Predestinación (qada’ wa qadar) emanan del Juez. El Decreto (qada’) determina las causas universales, originales, fijas y estables, como la tierra, los cielos, las estrellas, los cuerpos celestes y sus eternos y armoniosos movimientos que no cambian y no terminan su existencia hasta que les es prescrito. El Juez aplica estas causas con sus movimientos armoniosos, definidos, planeados y tangibles a los efectos que resultan de ellos; esto es conocido como predestinación (qadar). En otras palabras el Decreto fija causas universales y constantes mientras que la predestinación aplica estas causas universales a sus efectos, numerados y definidos, de acuerdo a una determinada medida que no crece ni disminuye. Así es como nada escapa al Decreto ni a la Predestinación de Allah.
29.- Al-‘Adl: El Justo
“Realmente Allah ordena Justicia...” (Corán, 16:92)
Aquellos que no conocen su propio sentido de la justicia no conocen al Justo. Aquellos que no son conscientes de sus acciones, no pueden conocer su sentido de la justicia. Para comprender esta cualidad los seres humanos deben tener un conocimiento comprensivo de que las acciones de Allah abarcan desde el nivel más alto de los cielos hasta los rincones más lejanos de la tierra. Este conocimiento resulta al ser conscientes de que en la obra de Allah no hay fallo, de tal manera que quedamos deslumbrados por su obra y asombrados por su simetría y orden. Allah creo todas las partes de lo que existe, tanto en el plano físico como en el espiritual y le dio a cada una su propio carácter, al hacer esto, mostró su generosidad. Colocó cada cosa en el nivel que le correspondía, cuando hizo esto, mostró su Justicia. Si el orden que impuso Allah se viera invertido, el sistema quedaría sin efecto. Si fuésemos capaces de conocer las maravillas del universo y de concedernos tiempo a nosotros mismos para reflexionar sobre ellas, estaríamos entre aquellos a los que Allah se refirió, “Les mostraremos Nuestros signos fuera y dentro de sí mismos hasta que vean claramente que es la Verdad. ¿Es que no basta que tu Señor sea testigo de todo?” (Corán, 41:53). ¿Cómo podemos estar entre los que se refirió como “Y así mostramos a Abraham el reino de los cielos y de la tierra, para que fuera de los convencidos.” (Corán, 6:75)? ¿Cómo se le pueden abrir las puertas a aquellos que están absortos en la ansiedad de este mundo y esclavizados por la avaricia y la pasión?
30.- Al-Latîf: El Sutil.
“...El es el Sutil (Al-Latîf)” (Corán, 6:103)
El único merecedor de este nombre, es el único que conoce los más mínimos detalles de cada cosa, tanto en los aspectos que son claramente beneficiosos, como en sus aspectos más oscuros, tanto en sus bondades más señaladas como en sus aspectos más sutiles y que las otorga a quien las merece de una manera suave, sin violencia. El auténtico significado de Al-Latîf combina la dulzura en la acción con la delicadeza en la percepción. La perfección de Al-Latîf en lo que respecta al conocimiento de las cosas es inalcanzable para cualquiera que no sea Allah. Para El, es tan evidente lo que está oculto como lo que se manifiesta, no hay distinción entre ambos. El único que es capaz de alcanzar la total sutileza en sus acciones es el único que conoce hasta el más mínimo detalle de ellas; y eso, sólo está al alcance de Allah.
31.- Al-Khabîr: El que es consciente de todo.
“...Y nadie te informará como Quien es consciente de todo.” (Corán, 35:14).
Al-Khabîr es la cualidad que permite que no haya nada oculto inconscientemente. Nada ocurre ni en el plano espiritual ni en el físico, ni un solo átomo se pone en movimiento o se detiene sin que Al-Khabîr tenga conocimiento de ello. Esta cualidad es similar a Al-‘Alîm, ambas son cualidades de sabiduría, pero la primera está relacionada a lo que se considera como desconocido o inconsciente.
32.- Al-Halîm: El que se contiene.
Es la cualidad que muestra la ausencia de rabia o enfado ante la desobediencia o el incumplimiento de los mandatos de Allah. Es la capacidad de no tomar súbita venganza ante los malos actos, aunque tenga el poder absoluto para hacerlo. Allah dijo: “Si Allah diera a los hombres su merecido, no dejaría ningún ser vivo sobre la superficie de la tierra. Remite, sin embargo, su castigo a un plazo fijo. Y cuando vence su plazo... Allah ve bien a Sus siervos.” (Corán, 35:45).
33.- Al-‘Adhîm: El Magnificente.
“...Allah es el Magnificente (Al-‘Adhîm)” (Corán, 2:105)
La palabra ‘magnificencia’ se suele aplicar a los cuerpos físicos. La podemos clasificar en dos tipos: En primer lugar la que llena el ojo y atrae su atención; en segundo lugar, lo que la vista no puede abarcar debido a la distancia entre sus extremos. Deberíamos notar que también existen diferencias entre los objetos de percepción intelectual. El intelecto humano es capaz de abarcar el núcleo de la naturaleza real de algunos de ellos y sin embargo se queda corto en otros. Aquello en lo que el intelecto humano no es capaz de abarcar se divide en dos tipos: en primer lugar, aquello que puede ser captado conceptualmente aunque la comprensión de su totalidad no llega a darse y en segundo lugar, aquello cuya naturaleza real el intelecto es incapaz de abarcar o comprender. Esto último es lo absolutamente magnificente, la cualidad que excede todos los límites de la comprensión humana; esto es Allah.
34.- Al-Ghafûr: El que encubre las faltas.
“...ya que Allah es el que perdona las faltas (Al-Ghafûr)” (Corán, 2:173) Esta cualidad tiene un significado similar a Al-Ghaffâr, pero la primera denota una extensión que va más allá de la segunda. Aunque Al-Ghaffâr denota un grado extremo de perdón en ocasiones consecutivas, Al-Ghafûr va más allá, y denota perfecta y completamente el último grado del perdón absoluto.
35.- Ash-Shakur: El que premia el agradecimiento.
“...Quien es agradecido, lo es en realidad, en provecho propio. Y quien es desagradecido..Mi Señor Se basta a Sí mismo, es generoso”.(Corán, 27:40). El que premia el agradecimiento, recompensa incluso los más pequeños actos que impliquen esta acción de gracias. Da felicidad ilimitada en la vida venidera por acciones que se han realizado incluso durante un corto periodo de tiempo. Esta multiplicación de la recompensa, es ilimitada, ya que las bendiciones del Yenna son infinitas. Allah dice: “¡Comed y bebed en paz el fruto de lo que hicisteis en días pasados!” (Corán, 69:24). Como un atributo de acción es la cualidad que da una gran recompensa por un pequeño acto, y como atributo de palabra es la que elogia a todo aquel que obedece el mandato de Allah. Si se considera el factor del Salat como criterio, descubriremos que en lo que respecta al ser humano, el salat va dirigido a una segunda persona, que es Allah, y es Allah quien también ofrece este salat ya que todas las acciones del ser humano forman parte de la creación de Allah. Así que si a alguien se le da algo y dedica su salat a quien se lo ha otorgado, podemos decir que esta persona es agradecida. Pero si aquel que da, además ofrece su bendición a aquellos a los que les ha dado, es ciertamente más agradecido que los primeros. “Allah ha preparado perdón y magnífica recompensa para los musulmanes y las musulmanas, los creyentes y las creyentes, los devotos y las devotas, los sinceros y las sinceras, los pacientes y las pacientes, los humildes y las humildes, los que y las que dan limosna, los que y las que ayunan, los castos y las castas, los que y las que recuerdan mucho a Allah”. (Corán, 33:35).
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