ÍNDICE
1. Trayectoria biográfica de Zorrilla, hasta
1868.
José
Maximiliano Zorrilla del Moral, nació el 21 de Febrero de 1817 en la calle
Ceniza de Valladolid, la imperial y “austriaca” ciudad donde nacieron Felipe II
y Felipe IV, capital de España hasta 1559, y nuevamente 1600 a 1606. Hijo de
José Zorrilla Caballero y de doña Nicomedes del Moral (tenía el mismo nombre que
el poeta y ministro gallego Nicomedes Pastor Diez, amigo de Zorrilla). El
padre era palentino, relator (especie de secretario) de la Cancillería de
Valladolid
[10] y comisario especial de
vigilancia pública. Declarado acérrimo absolutista y partidario
de Felipe VII, contrario a los constitucionalistas de 1812, los
sucesivos cambios políticos le causaron destierro y exilio a Francia por el
abrazo de Vergara
[11]. Tras la ligera apertura de
un Gobierno liberal, el padre, regresa al solar palentino de Torquemada donde
tenía hacienda.
La juventud del poeta estuvo liga a los distintos destinos de su padre: Sevilla,
Madrid (Real Seminario de Nobles[12] regentado por jesuitas)
donde ingresó con nueve años de edad y donde permaneció tres años; Arroyo
de Muñó y Lerma (Burgos), lugar de confinamiento del padre. Estudios leyes en la
Universidad de Toledo
[13] y en la de Valladolid, pero
su bajo rendimiento en los estudios y su vida bohemia en la ciudad, obligan al
poeta a regresar a Ledesma llamado por su padre. Pero el poeta no llegará nunca
a su destino, en Torquemada decide volver a Valladolid y desde esta a
Madrid. Abandona la potestad del padre y la protección. Hecho que marcaría la
vida y obra literaria del poeta “¡Desventurado aquel cuyo primer delito es una
rebelión contra la autoridad paterna!” recogido en sus Recuerdos...
(1844), mismo año en que aparece su famoso y eterno Don Juan Tenorio,
sobre el tema del burlador de Tirso, y antes el infamador de Juan de la
Cueva (1581) o el “El Hércules de Ocaña”, Vélez de Guevara
[14].
El
padre se mostró indiferente a la obra literaria de su hijo, según la versión del
propio Zorrilla que nos dice: “mi padre, el único por quien todo lo hice,
es el único que en nada lo estima”. Es lógico pensar, que su padre decidiera un
porvenir más provechoso para su hijo como la carrera de Derecho, que no la de un
poeta y dramaturgo, de dudoso porvenir, puesto que en aquella época, la vida de
artistas, escritores y actores, dejaba que desear
[15]. Zorrilla para demostrarse a
su padre su valía se esforzó en sobresalir.
Tras la muerte de Fernando VII (1833) y regencia de María Cristina, reina
gobernadora, durante la minoría de edad de Isabel II, se inicia un periodo
política liberal de transición, y el padre del poeta ha de abandonar Madrid y
confinado en Lerma. El poeta salió del Seminario de Nobles, y volvió a Lerma,
“retirado ya el padre de los cargos públicos... el padre y el hijo estaban en
desacuerdo”. Ello ocasionó que su padre le enviara a Toledo, bajo la tutela de
un “prebendado pariente” (un tío sacerdote). Tras el curso volvió a Lerma,
y el padre lo recibió con desagrado, era mal estudiante, fue enviado a
Valladolid para que siguiera la carrera de leyes, bajo la vigilancia cercana de
“personas de categoría”. Con una «yegua del primo» viaja a la villa
Madrid.
El 13 de
Febrero de 1837, Fígaro (Mariano Larra) se suicida en Madrid por el abandono de
su amante Dolores, en su funeral celebrados en la tarde del día 15 en el que
parece asistió el todo Madrid literario, entre otros Gil y Carrasco, Nicomedes
Pastos
[16], y un desconocido, Sr. Roca
de Togores
[17], Juan Eugenio
Hartzenbush
[18], .... Zorrilla lee unos
versos que “entusiasmaron a la concurrencia” según el enigmático Ildefonso de
Ovejas
[19], de este luctuoso hecho
arranca la fortuna literaria del poeta.
Más tarde, en este poema se incluyeron en sucesivas publicaciones de poesía con
el título “A la memoria desgraciada del joven literato don Mariano José Larra”.
La última estrofa dice así:
Poeta, si en el no ser
Hay un recuerdo de ayer,
Una vida como aquí
Detrás
de ese firmamento....
Como el que tengo de ti.
Según Mesonero Romano, en un café El Parnasillo, “situado en la planta
baja de la casita contigua al Teatro del Príncipe..., se reunía Espronceda,
Vega, Escosusa, Larra, Hartzenbuch, Gil y Carrasco, Zorrilla... Ahí se debieron
conocer, aunque no debieron tener una extraña amistad Larra era famoso y
Zorrilla un desconocido. Larra no lo mencionó en sus artículos. Hecho doloroso
que aprovechó Zorrilla para darse a conocer, aunque ingrato verso cantar a un
suicida. Al año siguiente vino la amistad con Espronceda del que se deja
influir. En aquellos años la vida en “la coronada villa” refiriéndose a
Madrid, Ildefonso de Ovejas en la Biografía a la edición de 1847, escribe:
“sumidero de desventuras, seno de pobreza, abrigo de ilusiones y acreditada
escuela donde cursa mejor el desengaño la enseñanza del mundo”.
Resistió diez meses en Madrid sin volver a casa, se dejó crecer la barba, la
melena y usaba anteojos, se emancipó aunque iba y venía a la casa paterna. Hasta
que se emancipa, luego se casaría en contra de la voluntad del padre con una
mujer mayor que él, viaje a París, a Méjico, viaja a Italia y en 1889, fue
coronado en Granada “poeta nacional”, diploma y corona que se puede admirar en
la Casa Museo de Zorrilla en Valladolid.