ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

  HISTORIA DE AL-ANDALUS

 

LOS ANDALUCES

 

ANDALUCÍA, ORIENTALES

      JOSÉ ZORRILLA

ÍNDICE

1. Introducción y comentarios de Ramón Fernández Palmeral

 

A  Andalucía:

Sol andaluz, detente,  te quiero hablar

de tú a tú, ¿por qué vuelves

con exactitud universal, con tu osadía?,

no ves el dolor y ansiedad de su gente

que provocas cada día,

párate,  da un paso atrás, y

no vuelvas más con tu agonía

huye al mar y sumérgete para siempre  

Ramón Fernández (2003).

 

       Bajo el título de Orientales, he querido hacer una aproximación o selección antológica a los poemas que ensalzaron y engrandecieron el mito de Andalucía a través de la sensualidad y el erotismo casi oriental que los poetas románticos encontraron en su imaginación y es nuestras tierras del Sur de España, del Al-Andalus.  A pesar de la grandeza y exhuberancia de este estilo literario, los orientales, imbuido por el gusto exótico y la grandeza árabe, no figura recogidos como género poético propiamente definido, por ello, desde este trabajo de recopilación quiero demostrar que sí merece un apartado en la literatura castellana o española, tras aportar suficientes testimonios tras un análisis detenido del género Orientales, bajo un denominador común: lo árabe, lo sensual, lo exótico, lo erótico, la nobleza del linaje o generosidad y lo andaluz, a los que se refieren los romances y poemas que estudiaré más adelante, puesto que los Orientales son herederos de  los romances  moriscos.

     

Además, este gusto por los Orientales, fue llevado a Hispanoamérica por  el vallisoletano José Zorrilla en un largo viaje que hizo a México, donde fue recibido como un héroe bajo la protección del Emperador Maximiliano, y adaptado al modelo tradicional, a pesar de que el romanticismo también llega a Hispanoamérica, tardíamente, a través de la influencias francesas, sobre todo de Víctor Hugo, sin olvidarnos de la literatura cubana. José Zorilla, según el académico Melchor Fernández Almagro en su discurso Granada en la literatura romántica española, de 9 de diciembre de 1951, contestado por don Emilio García Gómez, estuvo en Granada para conocerla, y comenta en la Pág. 61 “El dábado 5-decía la revista El Pasatiempo en su número de 13 de abril de 1845- llegó a esta ciudad el célebre poeta d. José Zorrilla. Hace diez años que tiene pensado un poema sobre la conquista de este reino, y visitar los monumentos de Granada…”.  Zorrilla escribiría el gran poema titulado Granada (1952), preocupado más que nada por las leyendas e historias del reino nazarí. Zorrilla visitó la Alhambra, el Generalife y otros lugares de Granada, según Fernández Almagro, acompañado de Juan Varela, que por entonces contaba 21 años y estudiaba en la Universidad de Granada. Juan nació en Cabra ( Córdoba) en 1824, era hijo  de Dolores Alcalá-Galiano, marquesa de la Paniega. Diplomático, político, escritor y miembros de la Real Academia Española en 1862.

 

      Como modelo para estudiar este genero, hemos elegido los poemas titulados Orientales  de Zorrilla,  ya que su lectura nos trasporta a un momento histórico repleto de sensualidad, riqueza y lujos perdidos y, además de un erotismo sensorial, que los románticos españoles e incluso extranjeros, escritores, dibujantes y poetas, trataron de recuperar  en viajes a España y sobre todo, a Andalucía (Sevilla, Córdoba, Ronda, Málaga [1] y Granada) entendían que se podían vivir aventuras sin tener que exponerse a los peligros del Norte de África. Egipto o Turquía. Aún persistía el recuerdo de la literatura del siglo de Oro: Calderón de la Barca, El Quijote, el romancero viejo, y, sobre todo el paisaje y la arquitectura árabe: mezquitas y alcazabas, palacios y fortalezas, es decir, todas las ruinas conservadas de lo que quedó del califato de Córdoba,  Al-Andalus y la resistencia del Reino de Granada. Zorrilla además de Granada, había escrito La leyenda de Alhamar en 1852,  y el poema “Primera Impresión de Granada”, que empieza:

 

                       Dejadme que embebdio y extático respire

                       las auras de este ameno y expléndo pensil.

 

       Tras la rendición del sultán Boabdil el Chico [2],  la pérdida del Reino Granada encontró en la literatura un nuevo tema: el morisco, antecesor de Orientales. Semejaron que en Andalucía podían encontrar los cuentos como los de Aladino y lámpara maravillosa, Alí y los cuarenta ladrones o Las mil y una noches,: [3]  que hicieron las delicias durante el siglo XVII. Luego siguieron las historias del morisco revolucionario, una ingente creación, desde las crónicas de la rebelión de los moriscos.  El Abencerraje (1565), uno de los primeros romances Orientales, obra que dio lugar al mito de la Peña de los Enamorados, obra que debieron leer Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Luís de Góngora, Chateaubriand, Lord Byron o Víctor Hugo, y mismo Zorrilla. Sin embargo el tema árabe es anterior a la conquista de Granada: Mío Cid, Infantes de Lara y otros que ampliaremos más detalladamente.

     

Lamartine realizó dos viajes a Turquía, recopilado en Viaje a Oriente (1835) que  es origen de peregrinaciones religiosas a Palestina al descubrimiento de un mundo exótico musulmán en el Mediterráneo otomano, el destino es oriente Oriente, que da origen al adjetivo oriental”. Si bien hubo muchos escritores franceses que viajaron por el imperio Otomano, los españoles e hispanoamericanos no lo hicieron tanto. La mayoría de los textos proceden de diplomáticos, militares o periodistas, los cuales suelen hacer referencia a sus lecturas reconociendo sus límites como el caso de Melchor Ordóñez Ortega en 1878.

 

       Un ensayo olvidado es el de Ramón Sijé La decadencia de la flauta y el reinado de los fantasmas (Romanticismo- 1830), publicada en 1973, por el Instituto Juan Gil Albert de Alicante.

      

Otro de lo que siguieron la línea de Zorrilla es el poeta y dramaturgo almeriense Francisco de Villaespesa (1877-1936). Autor de varias novelas y de piezas teatrales tan populares como El alcázar de las perlas (1911) o Aben-Humeya (1913).

 

       Antes de entrar en materia es necesario hacer una aproximación histórico, literario y pictórico desde la Edad Moderna hasta el romanticismo, con objeto de apreciar los orígenes y las influencias habías y que dieron origen al orientalismo español.

 

       No podemos dejar de consultar Granada en la literatura romántica española, discurso de don Melchor Fernández Almagro, leído el 9 de diciembre de 1951, contestado por el arabista don Emilio García Gómez.

 

 

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