Bajo el título de Orientales, he querido hacer una aproximación o
selección antológica a los poemas que ensalzaron y engrandecieron el mito de
Andalucía a través de la sensualidad y el erotismo casi oriental que los poetas
románticos encontraron en su imaginación y es nuestras tierras del Sur de
España, del Al-Andalus. A pesar de la grandeza y exhuberancia de este
estilo literario, los orientales, imbuido por el gusto exótico y la
grandeza árabe, no figura recogidos como género poético propiamente definido,
por ello, desde este trabajo de recopilación quiero demostrar que sí merece un
apartado en la literatura castellana o española, tras aportar suficientes
testimonios tras un análisis detenido del género Orientales, bajo un
denominador común: lo árabe, lo sensual, lo exótico, lo erótico, la nobleza del
linaje o generosidad y lo andaluz, a los que se refieren los romances y poemas
que estudiaré más adelante, puesto que los Orientales son herederos
de los romances moriscos.
Además, este gusto por los Orientales, fue llevado a Hispanoamérica
por el vallisoletano José Zorrilla en un largo viaje que hizo a México,
donde fue recibido como un héroe bajo la protección del Emperador Maximiliano, y
adaptado al modelo tradicional, a pesar de que el romanticismo también llega a
Hispanoamérica, tardíamente, a través de la influencias francesas, sobre todo de
Víctor Hugo, sin olvidarnos de la literatura cubana. José Zorilla, según el
académico Melchor Fernández Almagro en su discurso Granada en la literatura
romántica española, de 9 de diciembre de 1951, contestado por don Emilio
García Gómez, estuvo en Granada para conocerla, y comenta en la Pág. 61 “El dábado 5-decía la revista El Pasatiempo en su número de 13 de abril de 1845-
llegó a esta ciudad el célebre poeta d. José Zorrilla. Hace diez años que tiene
pensado un poema sobre la conquista de este reino, y visitar los monumentos de
Granada…”. Zorrilla escribiría el gran poema titulado Granada
(1952), preocupado más que nada por las leyendas e historias del reino
nazarí. Zorrilla visitó la Alhambra, el Generalife y otros lugares de Granada,
según Fernández Almagro, acompañado de Juan Varela, que por entonces contaba 21
años y estudiaba en la Universidad de Granada. Juan nació en Cabra ( Córdoba) en
1824, era hijo de Dolores Alcalá-Galiano, marquesa de la
Paniega. Diplomático, político, escritor y miembros de la Real Academia Española
en 1862.
Como modelo para estudiar este genero, hemos elegido los poemas titulados
Orientales de Zorrilla, ya que su lectura nos trasporta a un
momento histórico repleto de sensualidad, riqueza y lujos perdidos y, además de
un erotismo sensorial, que los románticos españoles e incluso extranjeros,
escritores, dibujantes y poetas, trataron de recuperar en viajes a España
y sobre todo, a Andalucía (Sevilla, Córdoba, Ronda, Málaga
[1] y Granada) entendían que se
podían vivir aventuras sin tener que exponerse a los peligros del Norte de
África. Egipto o Turquía. Aún persistía el recuerdo de la literatura del siglo
de Oro: Calderón de la Barca, El Quijote, el romancero viejo, y, sobre todo el
paisaje y la arquitectura árabe: mezquitas y alcazabas, palacios y fortalezas,
es decir, todas las ruinas conservadas de lo que quedó del califato de
Córdoba, Al-Andalus y la resistencia del Reino de Granada. Zorrilla además
de Granada, había escrito La leyenda de Alhamar en 1852, y el poema
“Primera Impresión de Granada”, que empieza:
Dejadme que embebdio y extático respire
las auras de este ameno y expléndo pensil.
Tras la rendición
del sultán Boabdil el Chico
[2], la pérdida del Reino
Granada encontró en la literatura un nuevo tema: el morisco, antecesor de
Orientales. Semejaron que en Andalucía podían encontrar los cuentos como
los de Aladino y lámpara maravillosa, Alí y los cuarenta ladrones o
Las mil y una noches,:
[3] que hicieron las
delicias durante el siglo XVII. Luego siguieron las historias del morisco
revolucionario, una ingente creación, desde las crónicas de la rebelión de los
moriscos. El Abencerraje (1565), uno de los primeros romances
Orientales, obra que dio lugar al mito de la Peña de los Enamorados, obra
que debieron leer Cervantes, Shakespeare, Lope de Vega, Luís de Góngora,
Chateaubriand, Lord Byron o Víctor Hugo, y mismo Zorrilla. Sin embargo el tema
árabe es anterior a la conquista de Granada: Mío Cid, Infantes de Lara y otros
que ampliaremos más detalladamente.
Lamartine realizó dos viajes a Turquía, recopilado en Viaje a Oriente
(1835) que es origen de peregrinaciones religiosas a Palestina al
descubrimiento de un mundo exótico musulmán en el Mediterráneo otomano, el
destino es oriente Oriente, que da origen al adjetivo oriental”. Si bien hubo
muchos escritores franceses que viajaron por el imperio Otomano, los españoles e
hispanoamericanos no lo hicieron tanto. La mayoría de los textos proceden de
diplomáticos, militares o periodistas, los cuales suelen hacer referencia a sus
lecturas reconociendo sus límites como el caso de Melchor Ordóñez Ortega en
1878.
Un ensayo olvidado es el de Ramón Sijé La decadencia de la flauta y el
reinado de los fantasmas (Romanticismo- 1830), publicada en 1973, por el
Instituto Juan Gil Albert de Alicante.
Otro de lo que siguieron la línea de Zorrilla es el poeta y dramaturgo
almeriense Francisco de Villaespesa (1877-1936). Autor de varias novelas y de piezas teatrales tan
populares como El alcázar de las perlas (1911) o Aben-Humeya
(1913).
Antes de entrar en materia es necesario hacer una aproximación histórico,
literario y pictórico desde la Edad Moderna hasta el romanticismo, con objeto de
apreciar los orígenes y las influencias habías y que dieron origen al
orientalismo español.
No podemos dejar de consultar Granada en la literatura romántica
española, discurso de don Melchor Fernández Almagro, leído el 9 de diciembre
de 1951, contestado por el arabista don Emilio García Gómez.