BISMILLAHI RAHMANI RAHIM

 

ALHAMDULLILLAH, ALHAMDULLILLAH, ALHAMDULLILLAH, wahda hu, wa ssalatu wa ssalamu ala rasul i llah, salla llahu alaihi wa ssalam wa ala alihi wa sahbihi wa salim taslima wabaad:

 

 

 

 

La  jutba de hoy versa sobre El Poder de las Palabras. No importa quiénes seamos, no importa donde vivamos, o lo que hacemos en nuestras vidas diarias, todos nosotros dependemos del uso apropiado de las palabras, para transmitir nuestros pensamientos y sentimientos. Cuanto más acertados y sabios seamos en el uso de las palabras, más eficaces seremos en la sociedad. 

Cualquier actividad que elijamos realizar, puede ser mejorada si somos capaces de dominar la habilidad de comunicarnos bien.

Pero debemos entender el poder de palabras, y debemos poner rienda a ese poder para servir a nuestras responsabilidades, y para servir Allah (s.w.t.). Nunca descuidemos las palabras. Son instrumentos vitales. Son un medio por el que nosotros podemos estudiar nuestro pasado y podemos dejar un legado para el futuro. Es el medio escogido por Allah (s.w.t.) para revelar Su mensaje y conservarlo para las generaciones futuras. 

Las palabras pueden ser armas. Pueden herir, pueden humillar y pueden infligir mayor dolor que la violencia física. Pueden usarse las palabras para inflamar las pasiones, despertar el enojo, declarar la guerra y destruir. Pero tan poderosas como armas, las palabras también pueden sanar las heridas y pueden ser mediadoras de paz. Las palabras bien escogidas tienen un poder y una belleza que pueden proyectar el bien más allá del  tiempo de una vida.

El Islám está principalmente fundado sobre el poder de las palabras. Es muy significativo que la misión profética de Rasulullah (s.a.s.), comenzará con sólo una palabra, "¡Iqra! " "¡Leed! "  

El desarrollo y crecimiento del Islam son debidos al poder persuasivo de la Palabra de Allah (s.w.t.), que toca los corazones y mentes de aquéllos que buscan la verdad.  

Los primeros versos revelados al Profeta Muhammad (s.a.s.), declaran el Poder de la Palabra de Allah (s.w.t.):  

"¡Lee, en el Nombre del Señor que os creó! 

Leed, vuestro Señor es el más Clemente,  

Él Quién enseñó al Hombre el uso de la Pluma; 

Enseño al hombre lo que no sabía." 

 

A lo largo de la literatura Coránica y de los Hadices, los musulmanes son instados a usar las palabras sabiamente en sus relaciones con los demás. Sura An-Nahl, señala esto con elocuencia en el aya 125, 

" e invita al camino de Vuestro Señor, usando la sabiduría y la buena prédica”.  

La sabiduría y la prédica buena, en lugar de palabras de enojo o imposición, es lo que prescribe el Corán. Ésta es la única manera en que podemos esperar ganar los corazones y mentes de otros, esta es la manera del Islam.  

Cuándo Sayyidina 'Omar oyó las palabras del Corán, fue cuando le dijeron que su hermana se había unido a los musulmanes, preso de cólera fue a su casa, con la espada en la mano, justo al pasar por su ventana abierta, oyó las palabras de Allah recitadas. Estas palabras tenían tal belleza y poder de persuasión, que frenaron a un hombre colérico y agresivo. De pie y escuchando, en su corazón penetró el mensaje, y despertó un deseo profundo en él de identificar y aceptar al Autor de esos versos.

Cuando oyó que éstas eran las palabras reveladas de Allah, salió para encontrar a Rasulullah inmediatamente, y aceptar el Islam. 

Permita Allah que también sus palabras puedan dominar nuestros corazones y los deseos dentro de nosotros, para transformarnos en los Embajadores de Alláh cumpliendo nuestro Destino como musulmanes. 

 

              ALHAMDULLILLAH, ALHAMDULLILLAH, ALHAMDULLILLAH

 

Cuando nos encontramos profundamente conmovidos por palabras inspiradoras, estas palabras pueden tocar nuestros corazones de una manera tan especial que cambie nuestras vidas radicalmente. Es como sentirse golpeados por un proyectil directo al corazón. Cuando esto pasa, queremos compartir las buenas nuevas con nuestros seres queridos.

Una palabra Sincera, un consejo amoroso, son proyectiles que nunca fallan su blanco. Para conseguir y dar beneficio, nos debemos asegurar que nuestros corazones son puros y receptivos a la guía, cuanto más purificamos nuestros corazones, y seamos más capaces de admitir buenos consejos más satisfecho se siente Allah (s.w.t.) con nosotros, y nos concede el honor de ser parte de su plan. 

Cuando abramos nuestros corazones a la influencia del Corán, la Palabra de Allah crecerá dentro de nosotros y nos hará fuertes. Y cuanto más fuerte sea nuestro, Imán, más eficaces seremos a la hora de transmitir saber e información.  

Hoy oímos término como info-guerrero, y la batalla de corazones y mentes. Sí, hay una guerra de ideas, de hecho hay un Yihad de información, y nosotros debemos hacer nuestro mejor esfuerzo para presentar el mensaje del Islam de forma veraz, poderosa y eficaz.  

La historia nos enseña que ningún poder en la tierra puede resistirse a una idea cuyo tiempo ya ha llegado. En el 7 Siglo, nació la idea del Islam. El Islam salvó a la humanidad. Ni el Sacro Imperio Romano ni los Persas pudieron detenerlo. Hoy, en los albores del siglo XXI, muchas ideas han muerto y han sido enterradas por la mentira que encerraban, y el Islam sigue siendo el único desafío real al Materialismo. El tiempo del Islam ha llegado. 

En muchos sentidos, la guerra de ideas, la batalla para ganar corazones y mentes, son mucho más importante que cualquier conflicto militar. Las campañas militares se ganan y se pierden, los territorios cambian de manos una y otra vez, pero las ideas persisten. Y en el reino de las ideas, el Islam triunfará siempre. La verdad prevalece finalmente sobre la falsedad. Esto se observa en el Corán: 

“La verdad ha llegado, y la falsedad ha perecido; la Falsedad por su naturaleza, esta destinada a perecer." 

Aunque la victoria final del Islam está garantizada por Allah, debemos trabajar firmemente, para agradar a nuestro Señor. Nuestro lugar en el Yenna no está  garantizado. Seremos juzgados por nuestras palabras y hechos, por nuestras intenciones y acciones. 

En el Yihad de la información, las armas más poderosas no son armas y proyectiles, si no palabras sabias y acciones buenas. 

No es bastante conocer bien Islam. Los musulmanes también debemos ser comunicadores eficaces e influyentes. Debemos dominar la tecnología de las comunicaciones y la psicología. Aquéllos de nosotros que estén bien dotados, como  maestros, programadores, escritores, poetas y artistas, deben refinar sus habilidades hasta acercarse a la excelencia para transmitir el mensaje del Islam de una manera bonita, poderosa y eficaz. 

 

Muhammad (s.a.s.), era un comunicador sin igual. Cuando hablaba, lo hacía con sinceridad absoluta. Sus pensamientos,  palabras y hechos eran de la misma sustancia. No había ninguna contradicción en su personalidad. Armado con el Mensaje de Verdad de Allah, él era un guerrero de la información, y un líder militar, un estratega y un estadista excepcional. Consiguió la obediencia implícita de sus seguidores, e incluso sus enemigos lo consideraron con  admiración  y respeto.  

Que Allah (s.w.t.), nos ayude a volver a ser combustible que encendió la luz del Islam, hace muchos siglos, cuando los musulmanes llevaron el mundo de oscuridad hacia la luz. A pesar de la prosperidad material vivimos de hecho en una edad de oscuridad espiritual. El hombre moderno tiene un hambre espiritual que sólo el Islam puede satisfacer.

 

Du´a