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La represión sionista en Rafah ha llegado a cotas de crueldad y sadismo
insoportables. En realidad, toda la actuación sionista en ese gran gueto
que es la Franja de Gaza o en el conjunto de Palestina hace demasiado
tiempo que han alcanzado un nivel de opresión inadmisible. El carácter
genocida del sionismo es evidente. El sufrimiento de Palestina ante la
constante e impune agresión sionista pone de luto la conciencia humana del
siglo XXI.
Ante estos hechos cada cual ha de hacer frente a su parte de
responsabilidad en las tareas que le competen. Cada cual, sea el
movimiento de liberación nacional palestino, la izquierda israelí
antisionista, la izquierda y el movimiento nacional árabe o la izquierda
andaluza (y por extensión, la izquierda internacional) ha de combatir al
sionismo -y al imperialismo que lo arropa- en su ámbito específico con la
mayor eficacia y contundencia.
El Estado de Israel sólo se retirara de todos los territorios ocupados
desde 1967 y llegará a un acuerdo de paz digno con Palestina si se le
fuerza a ello. Toda la experiencia histórica, desde 1948 hasta la fecha,
acredita que esta es la unica regla valida para tratar con el sionismo; se
presente este en sus versiones del Bloque Likud o del Laborista.
Si en la agenda de la izquierda árabe, acabar con los regímenes
colaboracionistas que facilitan la pervivencia sionista (especialmente en
los casos de Jordania, Egipto, Mauritania o Arabia Saudí, entre otros) es
importante para conseguir la liberación de Palestina; desde Andalucía
nuestra obligación es contribuir al paulatino aislamiento y asfixia del
Estado sionista. Para este objetivo, hemos de centrar nuestros esfuerzos
en obligar al Gobierno del Estado español (y del conjunto de la Unión
Europea) a abandonar su complicidad con el sionismo.
El imperialismo yanqui es claramente el protector político y militar y el
principal financiador del sionismo. Algunos imperialismos europeos tienden
a presentarse falsamente como equidistantes entre Israel y Palestina,
justificándose al respecto tras el pretendido argumento de que esa actitud
les permite el ejercicio de una función mediadora entre las partes,
presente o futura. La socialdemocracia internacional sostiene
vigorosamente esta posición. Sin embargo, de hecho, lo que hacen realmente
todos los gobiernos imperialistas europeos es tolerar y amparar la
actuación terrorista del Estado sionista. Hay que felicitarse pues de que
la conciencia de esta realidad sea cada día más fuerte entre los
movimientos populares de la Unión Europea y en particular de nuestra
Nación, tal cual se denota en las demandas que ya animan las convocatorias
solidarias con Palestina.
Al sionismo no se le para con inútiles resoluciones en la ONU. Por ello
hay que reclamar:
1º. La expulsión inmediata de las federaciones deportivas israelíes de
las ligas y competiciones europeas. Hay que exigir entretanto a los
equipos andaluces que no celebren encuentros con clubes israelíes. Israel
ha de ser expulsado del Comité Olímpico Internacional y vetada su
presencia en las Olimpiadas del mismo modo que se hizo en su día con la
Sudáfrica racista.
2º. La prohibición a las líneas aéreas y marítimas israelíes de que usen
aeropuertos y puertos andaluces (y europeos).
3º. La suspensión de todo contacto académico (colaboraciones,
invitaciones...) y relación educativa (becas) entre instituciones
andaluzas (y europeas) e israelíes, exceptuándose de esta medida sólo a
aquellos israelíes antisionistas que cuenten con el aval de la Autoridad
Palestina.
4º. La anulación del acuerdo de asociación económica entre la Unión
Europea y el Estado de Israel, en una primera fase, de manera que Israel
pierda todos sus privilegios en sus relaciones comerciales con la Unión
Europea. En una segunda fase, si Israel persistiera en su actitud,
proclamar un embargo comercial entre la UE e Israel de manera que ninguna
mercancía europea fuera a Israel ni ninguna israelí pudiera colocarse en
la Unión Europea. Hay que impulsar desde ya el boicot activo a todos los
productos "Made in Israel" y a las empresas que aquí los comercializan.
5º. Cesar en todo suministro de armas o equipamiento susceptible de
utilización militar. Anular todas las compras.
6º. Intervenir los fondos israelíes depositados en entidades financieras
de la Unión Europea, dedicándolos a asistencia a Palestina. Bloquear los
fondos de ciudadanos y entidades privadas israelíes.
7º. Retirar los embajadores acreditados en Israel, reduciendo el nivel
de la representación diplomática, exigiendo lo propio a Israel. Secuenciar
el incremento de la presión en este ámbito pudiendo llegar a la ruptura de
relaciones diplomáticas, el cierre de consulados, la propuesta de
expulsión de Israel de la ONU o el desconocimiento del propio Estado de
Israel, anulando la resolución de partición del Mandato británico sobre
Palestina. Reconocimiento pleno e inmediato del Estado palestino.
Por lo que nos toca, hay que reclamarle al Gobierno español del PSOE que
tome unilateralmente medidas de las propuestas y que las proponga de
inmediato en la Unión Europea.
Al Estado de Israel hay que exigirle, con plazos claros:
1º. El cese de todo acoso a la población palestina en Gaza y
Cisjordania.
2º. El desmantelamiento del Muro y el abandono israelí de todas las
colonias y asentamientos sionistas situados en los Territorios Ocupados
desde 1967. La retirada de todas sus fuerzas militares y policiales tras
la Línea Verde. La devolución del Golan a Siria.
3º. El reconocimiento de la plena soberanía e independencia del Estado
palestino en sus fronteras de 1967 y de su capacidad y libertad para
unirse o federarse con los Estados árabes que considere oportuno, de darse
el caso.
4º. Una negociación acotada temporalmente y de resolución global entre
los estados palestino e israelí sobre las cuestiones pendientes:
compensaciones a los refugiados palestinos de 1947; rectificaciones
fronterizas voluntarias, pactadas y equitativas; gestión del agua, etc.
Simultanear la denuncia frente a Israel y Estados Unidos, la exigencia
cara al Estado español y la UE y las actuaciones de presión social (boicot
académico, boicot comercial...) es imprescindible.
De igual modo, la valoración que puedan provocar algunas actuaciones desde
algunas organizaciones del lado palestino no debe afectar en absoluto a
las tres premisas claves: 1ª. Que la responsabilidad del conflicto
proviene del expolio sionista de la tierra palestina, iniciado desde la
instalación sionista en suelo árabe. 2ª. Que el pueblo palestino tiene
derecho a la autodefensa y a procurarse la justicia hasta que obtenga
reparación a su situación de opresión. 3ª. Que, dados los acontecimientos
ocurridos en el ultimo medio siglo en Palestina y en el conjunto de la
Nación Árabe, la condición para una satisfacción mínima de las demandas
palestinas exige un Estado palestino viable y digno en las condiciones
citadas, que pueda coexistir primero y colaborar después con otro Estado
para la nación israelí.
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