LA GUERRA DE BUSH

   

 

PISTAS SORPRENDENTES SOBRE LA MATANZA DE MADRID

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Revista: AÑO/CERO, por Javier García Blanco

La matanza del 11-M rescató de nuestra memoria los sucesos igualmente trágicos del  11-S en EE.UU.. Y, cómo sucedió tras aquellos actos, los puntos oscuros han comenzado a surgir. En su último libro 11-M: Claves de una conspiración (Espejo de Tinta, 2004), que saldrá a la venta el 3 de mayo, Bruno Cardeñosa desvela los más sorprendentes.

 

 

El anterior libro de Bruno W Cardeñosa, 11-S: Historia de una infamia (Corona Borealis, 2003), ha sido todo un éxito de ventas (casi 15.000 ejemplares vendidos y cinco ediciones). En él su autor ponía sobre la mesa las mentiras de la versión oficial sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos (AÑO/CERO, 158). Ahora, con el recuerdo de lo ocurrido en Madrid aún reciente, el periodista nos ofrece los frutos de su última investigación en un nuevo trabajo, 11-M: Claves de una conspiración, realizado mientras los titulares y las nuevas informaciones sobre el 11 de marzo siguen asaltándonos día tras día. Estos son, en primicia, algunos de los sorprendentes descubrimientos que desvela en su obra.

 

¿AVISOS IGNORADOS?

 

• Gracias a fuentes del Mossad —el servicio secreto israelí— y la organización Debka File se ha sabido que Ranzi Binalshibh, uno de los presos que se encuentran confinados en Guantánamo, había proporcionado nombres y descripciones precisas de todos los miembros de la red marroquí involucrada en la masacre de Madrid, meses antes de que se produjera. El gobierno estadounidense mantuvo en secreto estas declaraciones. ¿Por qué no se advirtió a España?

• Otros países, por el contrario, sí lo hicieron. Los servicios secretos marroquíes informaron, once meses antes del 11 -M, sobre la peligrosidad de Jamal Zougam, uno de los principales acusados de la masacre madrileña. Las autoridades de Marruecos lo tenían fichado por su vinculación con los atentados de Casablanca en mayo de 2003, y ya entonces lo describían como un elemento «especialmente peligroso». Uno de los detenidos por aquel ataque confesó haber ayudado a crear un grupo integrista en España, entre cuyos miembros estaría Zougam. ¿Por qué no se prestó atención a las advertencias de Rabat?

• Los agentes del Instituto Noruego de Investigación para la Defensa interceptaron en diciembre de 2003 un documento estratégico de 42 páginas supuestamente elaborado por Al Qaeda, en el que se apuntaba la posibilidad de ejecutar dos o tres atentados en España justo antes de las elecciones de 14 de marzo. El documento vaticinaba acertadamente: «...la victoria del partido socialista estaría asegurada y la retirada de Irak será una de sus prioridades». Por sorprendente que parezca, dicho documento fue encontrado por los servicios de inteligencia noruegos en Internet. Su autor sería Yusuf Alairi, supuesto representante saudí de Al Qaeda, que habría muerto en una emboscada en mayo de 2003. Sin embargo, miembros del Proyecto de Investigación de Movimientos Islámicos no consideran a Alairi una figura relevante dentro de Al Qaeda y tienen el convencimiento de que las redes de Bin Laden no se hallaban detrás de los atentados de Madrid, si bien parece existir un interés por englobar los crímenes dentro de la amenaza terrorista internacional.

 

¿ALGUIEN LO SABÍA?

 

• En los días previos a los atentados del 11 de septiembre de 2001, la Bolsa estadounidense sufrió convulsiones inexplicables. «Alguien» parecía conocer de antemano lo que iba a suceder, y se benefició de la información. Algo muy similar ocurrió con los atentados del 11-M. El 8 de marzo de 2004 se producía una pronunciada caída en la Bolsa, de ningún modo justificable por los vaivenes propios del mercado bursátil. ¿Manejaba alguien información privilegiada de lo que estaba por llegar?

• Una de las afirmaciones más repetidas en las horas siguientes a los atentados fue que el ataque era imprevisible. Sin embargo, un día antes del 11 -M, la OTAN finalizaba un simulacro de atentado de Al Qaeda, bautizado como CMX2004. En el ejercicio simulado, los terroristas atacaban una central química de Holanda, con un resultado de unos 200 muertos. En el caso del 11 -S ya había ocurrido algo similar. El mismo día de los ataques al World Trade Center y el Pentágono, en Washington se realizó un simulacro de ataque con avión al edificio central de la CIA. Minutos después la ficción se convertía en realidad.

• El 23 de agosto de 2003, un satélite norteamericano fotografió la estación de Atocha y sus alrededores. Las imágenes fueron obtenidas por el satélite Ikonos, cuya gestión está vinculada al ejército de los Estados Unidos. Un año antes, otro satélite, el Quickbird, había fotografiado igualmente las instalaciones del futuro objetivo terrorista. Curiosamente, las imágenes de este último satélite habían permanecido clasificadas hasta poco después de los atentados.

• Días antes de los atentados, en Madrid existía una situación de máxima alerta, en principio vinculada con la inminente jornada electoral. Entre otros lugares, los agentes de policía examinaron las estaciones de El Pozo y Santa Eugenia. ¿Se sabía algo con anterioridad?

 

PISTAS FÁCILES

 

• Tras el 11-S, surgieron de forma sospechosa una serie de pistas «fáciles» (el pasaporte de Mohamed Atta entre las toneladas de escombros del World Trade Center, un manual de vuelo encontrado en el coche del terrorista, aparcado en el aeropuerto de Logan...) que facilitaron enormemente la rápida identificación de los supuestos autores. En el caso del 11 -M, sucedió algo similar:

• Apenas unas horas después de los atentados, en Alcalá de Henares se descubría una furgoneta blanca en cuyo interior se hallaron detonadores, restos de explosivo, huellas y hasta una cinta con versos del Corán. ¿Por qué abandonaron la furgoneta repleta de rastros fáciles que apuntaban directamente al integrismo islámico? Si los terroristas hubieran querido inmolarse dentro de los trenes el hecho tendría algún sentido, pero si pretendían seguir actuando, como se desprende de hechos posteriores, resulta poco menos que absurdo que dejaran tantas huellas tras de sí.

• La furgoneta blanca fue descubierta gracias al testimonio de un portero de una vivienda cercana, que vio salir del vehículo a tres individuos cubiertos con pasamontañas que se dirigían a la estación de tren. Al testigo le llamó la atención la indumentaria de aquellos hombres, ya que no hacía tanto frío, y pensó: «Parece que éstos van a robar un banco». ¿Buscaban pasar desapercibidos o llamar la atención, tal y como sucedió?

• A las 19:39 h. del 11 de marzo, un teléfono móvil comenzó a sonar desde una mochila custodiada en la comisaría de Vallecas. En su interior, la policía descubrió 10 kilos de explosivos que no habían llegado a detonar. La vibración de la alarma del móvil debería haber provocado la explosión, pero no lo hizo. Según las autoridades, los terroristas podrían haberse confundido al programar la alarma para las 7:39 de la tarde en lugar de las 7:39 de la mañana. Pero aún así la bomba debería haber explotado entonces. ¿Por qué no lo hizo? Al parecer, estaba mal preparada. La «torpeza» de los terroristas supuso otra pista fácil para los investigadores.

• Días después de los atentados del 11 de marzo, y tras un registro policial en el domicilio de los sospechosos, se encontraron planos de la estación de Atocha. ¿No tuvieron tiempo para deshacerse de ellos?

• La reivindicación enviada al diario árabe londinense Al Quds Al-Arabí el mismo día de los atentados parecía apuntar a Al Qaeda. Así lo pensaban, por ejemplo, los periodistas y el director del propio diario. Sin embargo, miembros de la asociación arabista NINRI, que han estudiado el comunicado, no están de acuerdo con dicha afirmación: «El texto incluye los usos y conceptos lingüísticos que son incompatibles o extranjeros a los escritos auténticos de Al-Qa’ida».

 

¿A QUIÉN BENEFICIA?

 

• Tras el 11 -M y la posterior victoria socialista en las elecciones generales, la opinión pública estadounidense se ha quedado con el siguiente mensaje, difundido por medios de comunicación y políticos de país: «España se acobardó ante los terroristas», y «Al Qaeda venció en las elecciones». El Gobierno de EE.UU. ha sacado rentabilidad política del atentado en España y de la promesa de Zapatero de sacar de Irak a las tropas españolas. Por un lado, porque comenzó a ser utilizado para lograr una resolución de la ONU que permitiría a Bush mantener su mando militar sobre las tropas, pero que a la vez supondría la internacionalización de los soldados desplegados allí, lo cual redundaría en una reducción de los efectivos americanos en Irak y, por tanto, en el número de víctimas de la posguerra, principal problema al que se enfrenta Bush de cara a sus elecciones. Además, las encuestas situaban al presidente de nuevo a la cabeza en la intención de voto: Bush representa la mano dura frente al terrorismo, cuya sombra ha vuelto a surgir implacable tras el 11-M.

• En agosto de 2000, el monarca marroquí dio a conocer la existencia en su país de grandes cantidades de petróleo de alta calidad. Poco después Marruecos firmaba con EE.UU. el Acuerdo de Libre Comercio, que permitirá la libre implantación de empresas americanas en suelo marroquí. Por desgracia para el reino alouí, en los últimos años el país vive un auge de grupos y tendencias islamistas que suponen una amenaza para este acuerdo comercial. De este modo, poner coto a estas tendencias radicales se ha convertido en objetivo prioritario del gobierno de Mohamed VI. Para instaurar un régimen de represión era necesaria la existencia de una amenaza integrista dentro y fuera del país. Dicha amenaza tomó cuerpo con los atentados de Casablanca y del 11-M. Ambos atentados —atribuidos al Grupo Islámico Combatiente Marroquí— han servido para permitir el control de las libertades y de los opositores. Gracias al 11-M, Mohamed VI ha consolidado su poder, y con la excusa de que en el país se esconden terroristas, EE.UU. ha situado tropas en una región que, a medio plazo, se convertirá en una de las mayores potencias petrolíferas del mundo.