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16 de
Marzo de 2004. El reciente y sangriento atentado en Madrid está inscrito
dentro de una estrategia de terrorismo internacional, cuyos objetivos y
líneas matrices (que exceden las fronteras de España) parten de la propia
Casa Blanca, particularmente del grupo de estrategas y consejeros de Bush
conocido como el lobby judío del Pentágono.
Las diferentes interpretaciones de los "expertos en terrorismo
internacional" que circularon ayer por la prensa internacional sugerían el
"sello de Al Qaeda" en la masacre terrorista de Madrid, y en general
desechaban la hipótesis de que fuera ETA la autora del atentado.
Esos "especialistas", todos bien educados y occidentales, con muy buen
currículum en las universidades del Imperio, se despacharon todo el tiempo
con "análisis" comparados, sobre la metodología, la logística, y las
estrategias operativas habituales de la denominada "Red Al Qaeda", cuya
existencia y objetivos reales, el para qué de sus atentados, nadie analiza
ni menciona públicamente.
Y nadie de esos "expertos" mediáticos, aunque sea citando datos históricos
y estadísticos, desarrollos secuenciales, no mencionan que en cada hecho
terrorista que se adjudica Al Qaeda, y después de procesar los efectos
posteriores de los atentados, EE.UU. y la administración de Bush surgen
como los beneficiarios políticos principales de los mismos. (Ver: Bin
Laden, un soldado de la CIA).
El objetivo del atentado de Madrid (leer atentamente la nota más abajo) no
estuvo solamente orientado a producir una conmoción política y social en
España, a horas de las elecciones presidenciales, sino que
fundamentalmente estuvo dirigido a "hacer aparecer el terror" en las
principales capitales europeas.
Particularmente en aquellas que lideran las posiciones a favor o en contra
de la ocupación militar de Irak, y que hoy participan activamente de la
campaña presidencial norteamericana tomando posición por Bush o por los
demócratas.
En otras palabras, los objetivos estratégicos de la masacre de Madrid, más
que con las condiciones internas de España, tuvo que ver con una
estrategia global de la política militarista de Bush y los halcones, y de
sus necesidades de ganar las elecciones y seguir controlando la Casa
Blanca.
Para los que saben sumar y restar, y para los estudiosos que analizan e
investigan seriamente los modus operandis y los objetivos políticos que
vehiculizan las operaciones terroristas de Al Qaeda, no es ningún misterio
la condición de "brazo terrorista de la CIA" que se le adjudica a esta
organización islámica, comprada y entrenada por la inteligencia
norteamericana. (Ver: La conexión CIA-Al Qaeda-terrorismo islámico).
Sin la precisión del objetivo y del "beneficiario" real del atentado
madrileño, las conclusiones difundidas en la prensa se diversificaron en
teorías subjetivistas y conspirativas, cuyas culpas y sospechas recaían
principalmente en el gobierno de Aznar, señalado como el "gran
beneficiario electoral" de la masacre.
No faltaron tampoco los "analistas del corazón" de la prensa internacional
-quienes desconocen olímpicamente el submundo operativo y estratégico de
los servicios de inteligencia- despachándose con sus clásicas condenas al
"terrorismo asesino de ETA o Al Qaeda", de cuyas finalidades políticas y
conexiones internacionales no tienen la menor idea.
Las cadenas televisivas, por su parte, se encargaron de mostrar cadáveres,
miembros humanos destrozados por todos lados, rostros aterrorizados en
primer plano, en una calesita de "miedo terrorista" masificado y difundido
por todo el planeta.
De esta manera la prensa internacional, en una especie de compulsión
esquizofrénica, repetía como loro aquello de la comparación del atentado
de Madrid con la voladura de las Torres Gemelas el 11-S en Nueva York,
como si España fuera EE.UU. y Aznar estuviera planificando una invasión
militar contra la sede partidaria del PSOE, como la que realizó Bush
contra Irak y Afganistán después de la voladura de su máximo símbolo
comercial.
Al no existir puntos de referencia estratégicos del para qué del atentado
terrorista en Madrid, de los objetivos políticos y sociales que
vehiculizaron su instrumentación, se pierde de vista a los autores y a las
motivaciones reales que lo guiaron.
A diferencia de lo que sucedió con las Torres Gemelas, el atentado de
Madrid no estuvo dirigido a ningún edificio o monumento emblemático
español, sino que se concentró en un punto de confluencia popular y
masiva, como lo son las estaciones y los trenes de corta distancia
madrileños.
El atentado estuvo claramente orientado a producir una masacre de personas
comunes que se dirigían a sus ocupaciones habituales, esto es, quiso
sentar el precedente de un "terrorismo en acción" del cual nadie está
exento de ser víctima.
IAR-Noticias fue el único medio en el mundo en alertar que Bush y los
halcones del Pentágono apostaban la reelección presidencial a un "aggiornamiento"
de la guerra contraterrorista, utilizando (como lo hicieron después del
11-S) a la organización Al Qaeda controlada por la CIA (Ver: Bush depende
de la "guerra contraterrorista" para ser reelegido).
Bush y el lobby judío (al igual que su socios Blair y el Pentágono inglés)
necesitan crear otra guerra contraterrorista con tres finalidades
concretas:
1- Revertir las encuestas y conseguir que Bush sea nuevamente elegido como
el "presidente de la guerra".
2- Conseguir más presupuesto militar para controlar Irak e invadir Siria,
donde se encuentra el principal enclave logístico y operativo de la
resistencia árabe en Medio Oriente.
3- Torcer la oposición de algunos países europeos -principalmente Francia-
quienes toman posición a favor del triunfo demócrata en EEUU y boicotean
la política de ocupación de Irak en la ONU.
Es en este último punto donde se asocia el atentado terrorista de Madrid
con los objetivos de Bush y los Halcones del lobby judío.
La "aparición de Al Qaeda" en Europa, por medio de un atentado real y
sangriento, está dirigido a mostrar a la sociedad occidental que el
"terrorismo existe", que acecha a todo el mundo por igual, y que el único
con capacidad militar y logística para combatirlo es EE.UU. con Bush a la
cabeza.
Como sucedió tras el 11-S en EE.UU., la administración republicana busca
generar consenso y alianzas internacionales "antiterroristas" que
posibiliten que Bush permanezca en la Casa Blanca más allá de noviembre, y
pueda ejecutar los dos objetivos estratégicos en carpeta: el ataque
militar a Siria y el apoderamiento del petróleo iraní.
Los habituales atentados de Al Qaeda en Oriente Medio y en el mundo
musulmán, estuvieron -hasta ahora- principalmente orientados a dividir a
las organizaciones islámicas que luchan militarmente contra las diferentes
ocupaciones militares de EE.UU. extendidas por todo el planeta.
En Irak y Medio Oriente, las voladuras de mezquitas chiítas, embajadas
árabes y sedes de partidos kurdos, estuvieron principalmente orientadas a
dividir a la resistencia iraquí, y a fomentar un clima de guerra civil que
debilite la resistencia nacional contra la ocupación militar
norteamericana.
La "aparición" de Al Qaeda en Europa por medio del atentado en Madrid, no
tiene por finalidad fomentar la división, como en el mundo musulmán, sino
de crear un estado de pánico colectivo al terrorismo, que a su vez, y por
tiro de elevación se extienda a la sociedad estadounidense con réditos
electorales para Bush.
Este atentado del "brazo terrorista de la CIA" en Madrid sirve como "globo
de ensayo" para futuras operaciones, y a partir de sus resultados
políticos, sociales e internacionales, posiblemente se extiendan a otras
ciudades europeas, particularmente Londres y París, o el propio EE.UU..
Hay que seguir atentamente las apariciones de Bin Laden y de los
"comunicados" de Al Qaeda por los canales y diarios árabes cómplices de la
CIA.
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