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Corominas y Pascual consideran la palabra "majo" como "voz popular de origen incierto", aunque dan como posible su derivación del verbo "majar", 'golpear', y de "majo", 'mazo', empleados ambos en un sentido erótico, lo que permitió pasar primero a designar a un "amante achulado y luego al chulo en general". Estudiando detenidamente todas las acepciones que caben dentro de la semántica de "majo", podríamos clasificarlas, como ya hemos indicado, en dos grandes grupos: el primero comprendería aquellas que indican una cualidad de buena apariencia exterior ('guapeza, hermosura, atavío lujoso') y el segundo abarcaría las diferentes acepciones que caben dentro del sentido erótico, al que hacen referencia Corominas y Pascual, el cual se desenvuelve a partir del lenguaje de germanía ('amante, querido, buscona'). Ahora cabría pensar si cada uno de estos grupos se han formado independientemente, procedentes de dos étimos distintos, o bien uno de ellos se derivó del otro, y en este caso cuál de las dos ramas fue la primitiva. Si tenemos en cuenta que en la lengua ladina, judeo-español del siglo XV, ya aparece "majo" como 'discreto, lindo, hermoso, bello' y, en cambio, el sentido de 'amante' es propio del lenguaje de gemanía, desarrollado a partir de los siglos XVI y XVII, podemos pensar que su acepción primera en castellano pudo ser también la de 'apuesto, guapo', y que su sentido amoroso sería una aportación posterior, debida sin duda a la influencia del lenguaje de los moriscos, pasado al habla popular andaluza, principalmente, y al área de su influencia, radicada de una manera especial en los arrabales de la Corte, punto de cita y meta de sus emigraciones, donde alcanzó su mayor apogeo en el siglo XVIII y comienzos del XIX Yo creo que ambos grupos de acepciones vienen del árabe, quizás, como hemos indicado, de dos étimos diferentes, y que, posteriormente, dado su parentesco semántico y su indudable afinidad fonética, vinieron a quedar fundidos en el español en un común vocablo "majo". Estudiaremos, pues, por separado estos dos grupos señalados. A).- Acepción como 'guapo': La existencia en el judeo-español de la grafía "maho" para expresar la idea de 'tranquilo, suave, manso', junto con la de "amahar" aliviarse, curarse' y también en Marruecos como 'acariciar', nos hace pensar en una posible relación con el castellano "majo". Hay que tener en cuenta que en la lengua sefardí , como ya indican Corominas y Pascual, la h aspirada nunca procede de una antigua j o x medieval; por el contrario, casi siempre corresponde a una aspirada o velar semítica, y es indicio, por lo tanto, de un origen árabe o hebreo del vocablo, siendo ello seguro cuando, como en este caso, se trata de la aspiración fuerte h, según se encuentra en el diccionario de Cherezli, traducido por "calme", según cita de estos autores. Dada esta circunstancia, Corominas y Pascual dan como probables étimos las raíces árabes m-h-w o m-h-h, pero sus semánticas parecen estar demasiado alejadas de nuestro vocablo. La primera vale 'borrar, perdonar, borrarse, desaparecer' y la segunda 'estar usado, gastado, raído', sentidos que parecen, incluso, contrapuestos a la expresión de afirmación positiva vital que representa "majo" como 'apuesto, galán, vistoso'. Por ello pienso que, en este caso, la voz árabe adecuada sería mâhh, participio activo del verbo mahha, para el que Kazimirski da las traducciones de 'tratar con dulzura, con humanidad (sus bestias, etc.)' y 'ser dulce' (vocalizado mahiha). Dentro de esta misma raíz se encuentran los siguientes vocablos: mah, mahin y mah mah: 'muy dulcemente'.
La forma mahâha podría ser un étimo adecuado del derivado "majeza" , mientras el participio mâhh, que daría "maho" o "majo", vendría a designar a todo aquello que es 'bello, fresco, resplandeciente, lindo, dulce, suave, fácil de conllevar' y, por tanto, 'buen compañero para andar por la vida'. Como ocurre muchas veces en la vida real, se suele confundir la dulzura de carácter con la necedad, y ello pudo dar origen al despectivo "majóte", usado por Rodrigo de Reinosa y por Lucas Fernández; en la obra de este segundo autor figura este vocablo en boca de un palurdo que se dirige a su igual: "don majote, ño pensés de habrar tanto por desprecio, aunque presumas de ñecio".
También Pedro Espinosa (1625) cita "majóte" entre las voces vulgares y malsonantes. Sin embargo, es curioso que este verbo no aparezca habitualmente en los diccionarios árabes, ni aún siendo tan extensos como el de Lane. Cabe pensar, como justificante de esta omisión, que este verbo no procede de una auténtica raíz árabe originaria, sino que pudo formarse, de una manera regresiva, a partir de un nombre de cualidad, cuya posesión indica, o bien como derivación, más probablemente, de un verbo defectivo intensificado en su forma II. Si aceptamos esta última hipótesis, podríamos partir del verbo mahâ, relacionado, en cierta medida, con la idea de belleza exterior, puesto que significa, entre otras cosas, 'ser de un bello y brillante pelaje blanco (se dice de una vaca salvaje, de un antílope)' y también 'dorar o platear alguna cosa', donde se relaciona con la idea de 'resplandor, brillo'. Otra de las acepciones que tiene también mahâ encaja perfectamente con el castellano "majar", puesto que vale igualmente 'dar a alguien un golpe violento, golpear violentamente'; el sustantivo-adjetivo mahw significa 'claro, fino', acepciones que encajan bien con el concepto de "majo", cuyo atavío era bello y brillante (recordemos lo anteriormente dicho acerca de los "trajes de luces" de nuestros toreros, recuerdo permanente del vestido de los "majos"). El sentido erótico tampoco quedaría excluido en esta raíz, ya que muhâ es 'esperma, licor fecundante del macho'. Una afinidad indudable existe también con el verbo cóncavo mâha,'dorar o platear un objeto de hierro o de cobre', 'colorear, adornar un grabado', 'embellecer un relato y alternarlo con adiciones' y también 'fecundar el macho'. El sustantivo mâh vale también, además de 'agua' y 'esperma', 'resplandor, lustre, brillo, blancura' y 'estúpido, imbécil; flojo, cobarde', lo mismo que mâhiyy. La afinidad semántica de mâha con wahâ, que también significa 'ser débil, delicado' y 'ser necio, estúpido (se dice de un hombre)', hace pensar en una raíz primitiva más simple, expresada en la semántica profunda de lo que pudo ser una antigua raíz monolítera sobre la base de letra hâ’ ya que existe un verbo hâ' con un valor absolutamente adecuado para el étimo que buscamos: 'estar preparado, estar dispuesto; ser bello bien formado, de una figura elegante' y 'desear una cosa'. Su participio mahû' (o mahiyy) puede ser perfectamente este étimo, por la identidad de su fonética y de su semántica con nuestra voz "majo" y con la ladina “maho", que ya hemos mencionado anteriormente. Este participio pudo ser la palabra que dio origen a la formación del verbo sordo mahha, como acción de "majear", semejante al proceso seguido en castellano. El étimo mahû' quedaría bien apoyado no sólo por su adecución fonética y semántica, como ya hemos indicado, sino incluso por la vivencia del primitivo acento árabe, sobre la sílaba larga hû en el apellido Majó, aún vivo en Andalucí. Este sería el mismo caso del apodo del llamado "Majillo de Aravaca", citado anteriormente, con respecto forma mahiyy. Corominas y Pascual indican también la existencia de una forma “mahós", propia del papiamento o lengua de Curazao, según la acentuación de Lenz, aunque éste tiene el sentido de 'feo', y es considerado de origen desconocido. Pudo ser llevado allí por los moriscos que emigra a América subrepticiamente, los cuales no debieron ser pocos, pues, según afirma Juan Vernet: "Los mudéjares, bastante más numerosos de lo a primera vista se cree, habían conseguido navegar, de una u otra manera hasta América. Posiblemente, después este vocablo adquiriese sentido peyorativo, por la misma razón que lo alcanzó la voz "charro' llegó a significar también 'necio'. La identificación de lo "majo" con un sentido de 'belleza' ha sido constante general. Richard Ford afirmaba que "majo" procede del "majar", 'brillo, esplendor' y que el "majo" es un "dandy" de España Robert Semple, bajo un dibujo, que representa un hombre vestido de "majo", colocó el subtítulo “a beau”. Dentro de esta misma raíz del verbo hâ' se encuentran las voces 'forma, aspecto (hermoso)', y hayyi, 'bien conformado, hermoso (hombre)'. B).- Acepción como 'amante': Para el grupo de significados eróticos, podríamos partir también de una base casi idéntica, ya que no sería más que otra variante fonética dentro de la flexibilidad creacional de las raíces en la lengua árabe En este caso, el verbo del que podríamos arrancar sería hawiya, 'amar a alguien', el cual en su forma III vale también 'amar a alguien con un afecto ardiente' y 'acariciar, mimar, lisonjear, requebrar'; recordemos lo dicho anteriormente sobre el significado de "amahar", en el judeo-español de Marruecos, como 'acariciar'. En la forma X este verbo alcanza su máxima expresividad como 'volver a alguien loco inspirándole una pasión violenta, cautivar a alguien'. Dentro de esta misma raíz encontramos las voces: haw (por hawy): 'apasionado por alguna cosa'. hawâ: 'pasión que se experimenta, deseo, amor, vivo afecto' y 'objeto de los deseos'. haway (por /hawâya): 'amor mío'. hawîya: 'deseo, inclinación; apetito; cosa deseada'. 'ahwâ: 'más deseado y más querido para alguien'. Y, por último, la más interesante para nosotros, el participio: mahwíyy o mahûw. 'amado, deseado'. Estos participios, tanto el anterior mahû' como el actual mahûw, son simples variantes gráficas de un mismo tronco semántico y hubieron de ser, a mi entender, los que dieron origen a las voces "maho", "majo" o el catalán "maco", en todas sus diversas acepciones. Si nos atenemos al concepto de "majeza" adecuado a la valentónica, también en el árabe hawa encontramos referencias en este aspecto, ya que significa así mismo, además de 'ponerse a andar con un paso vigoroso', 'querellarse, disputar, luchar con alguien (de palabra)'. En el Vocabulista ya aparece haway como "amor, cadere" y hay'a como "forma", mientras la voz hiya figura sin traducción y pienso .que debe equivaler a hî'a, 'forma exterior, aspecto; bella forma; apariencia (sobre todo decorosa)'. Ahora bien, el enorme vigor con que este vocablo irrumpe en el habla popular española, hace presuponer una existencia igualmente viva entre los moriscos, si ellos fueron los reimportadores de la "majeza", a través del costumbrismo andaluz y madrileño y del lenguaje de germanía de los siglos XVI y XVII. Sin embargo , cuando buscamos vocablos equivalentes árabes para nuestro concepto de "majo", como 'galán' o como 'amante', ni en Pedro de Alcalá ni el Vocabulista, ni en el diccionario del P. Lerchundi del dialecto vulgar de Marruecos, aparecen empleados estos participios antes citados, por lo que parece que su uso había quedado relegado a unos modos de expresión más clásicos. Pero, por otra parte, sí se encuentra, repetidamente, otro participio, con el mismo significado y cuya evolución fonética habría de dar al castellano la misma resultante de "majo", por lo que pienso que se produjo una fusión o identificación absoluta con el antiguo "maho". Este participio, al que me refiero, es la palabra ma'sûq, 'amante, bienamado', cuya pronunciación en castellano sería *"maxó", ya que la q final desaparece siempre que no esté vocalizad. La evolución fonética podría haberse producido a través de unas formas intermedias *maaxó, *mahxó o *maxxó, por el efecto de reduplicación que produce el sonido del ´ayn sukûnado; probablemente la primera de estas formas sería la usual, lo que motivaría, por la repetición de la a, el cambio del acento hacia la primera sílaba. Esta voz ma'sûq, tan repetidamente usada en los textos, se encuentra próxima también de la variante "maxu" del asturiano central, que citan Corominas y Pascual como "mozu, currutacu, pasiador" y "maxiar" como "facer el maxu; facer el visu 'lanzar miradas dulces'", aunque indican que "esta forma no prueba que la j de "majo" venga de una x antigua, pues no son raros los casos de una antigua h aspirada dialectalizada en x en el asturiano moderno". "Délo que no cabe duda es de que ma'sûq es en el árabe vulgar el sinónimo de "majo". En el Vocabulista se traduce por "amasius" ('enamorado, amante'). En Pedro de Alcalá aparece repetidamente: "amado – ma’axúq" ( por masûq} "amada- ma’axúqua" (por ma’sûqa) "amigo de mujer – ma’axúq" "enamorado – ma’axóq" "enamorada - ma'axóqua" Con respecto a las formas verbales, insiste en idéntico sentido: "amar amiga - na'axáq a'axáqt a'-axáq" (por’asaqa,I) "querer bien amando – na’axáq a'axáqt a’axáq" "enamorarse de otro - nia'axáq a’axáqt 'aaxáq" "enamorar a otro - nia'axáq a’axáqt a’xáq" (por 'a'saqa,IV) También es interesante el matiz peyorativo que da en el sustantivo: "requesta de amores" – a’aîx" (por 'isq) "amor en mala parte – é’ixqua" (por 'isqa) Este mismo verbo árabe es el que emplea el P. Lerchundi para traducir al árabe vulgar de Marruecos: "amante, enamorado - âáxek" (por 'âsiq) "amar por pasión - âxák" (por 'asaqa', también incluye la forma V, ta'assaqa}. "enamorarse, prendarse de amor de una persona - âxák" "amáronse por pasión mutuamente - tâáxku o tâáxeku mâa báâdum" (por ta'âsaqû ma’a bada hum, empleando la forma VI) Todas las acepciones coinciden, pues, con el árabe clásico, donde Corriente traduce: 'asiqa - 'enamorar, -se; prendarse de; pegarse, juntarse a'. II - 'acoplar, encajar, engranar'. V - 'hacer la corte, mostrar pasión por'. VI - 'amarse'. 'isq - 'pasión, amor, enamoramiento'. ‘asíq y ‘âsiq - 'amante, enamorado, apasionado'. tassâq - 'perdido de amores'. ta'síq - 'acoplamiento, engranaje, amado'. En Kazimirski se matizan aún más los términos, añadiendo algunas frases muy expresivas: 'asiqa - 'adherirse a alguien y ser inseparable de él'. 'asiqa 'alay-hâ - 'él ama todavía a otra mujer distinta de ella'. 'ussâq, ‘âsiqûna'y ':awâsiq (plurales)- 'los amantes'. 'assâqa- 'mujer que tiene amantes'. 'asîqa - 'manceba'. fulânun 'asîqu fulânati wa-hiya ‘asîqatu-hu - 'Fulano es el amante de Fulana y ella es su manceba' ma'sûq- 'amante, bienamado'. ma’sûqa- 'manceba' ("maîtresse"). Ante esta última definición de Kazimirski, podemos ver lo cerca que estamos del concepto de "maja" usado en el lenguaje de germanía, donde venía a confundirse sobre todo con la prostituta independiente, instalada por su cuenta, muy cercana a la buscona. Este tipo de amor, expresado en el árabe 'isq parece orientarse hacia un concepto de amor sin trabas, sin barreras ni limitaciones legales, un "amor en mala parte" como decía Pedro de Alcalá, lo que lo diferenciaría esencialmente del hawâ, como expresión de un amor más elevado, de afecto ardiente, más sublime y delicado a la vez, como parece indicar la acepción verbal de 'acariciar, mimar, lisonjear, requebrar', mientras que en 'asiqa, la acción paralela a 'enamorarse' es la de 'pegarse, juntarse a, acoplar', donde no se concibe un amor platónico; así, el sentido de la pasión amorosa parece ir indefectiblemente unido a la acción de "ligar", como se diría hoy. Julio Caro Baroja, en su obra Temas castizos, dentro del capítulo sobre "Los majos", incluye un apartado que titula "Casticismo y amor", en el cual habla de los grados en el culto a Eros y afirma: "Que los majos y las majas hacían de su erotismo una cuestión de principios parece una cosa clara. Pero en esto también hay grados. El baile es el que constituye el primero. La letra del baile, el cuerpo de doctrina. Las broncas, los cachetes, los celos furiosos, una parte de la praxis". Es curioso que entre las acepciones que da Kazimirski para el verbo árabe hawiya se encuentran: en la forma II, 'querellarse, disputar, luchar con alguien [de palabra)', perfectamente encajada con las "broncas" de que habla Caro Baroja; en la IV, también como 'extender la mano o levantar el brazo para alcanzar o coger alguna cosa, o para hacer un signo a alguien', gesto en el que parece estar representado el ademán característico del baile andaluz, donde el juego alternante de los brazos, en actitud siempre de alcanzar algo etéreo, invisible, flotante en el espacio, es todo un símbolo del ritual de estas danzas, consideradas por Caro Baroja como la base primera del erotismo "majo". Este sentido del "majo" como 'amante' aflora de continuo en la obra de D. Ramón de la Cruz; en su saínete El rastro por la mañana se ofrece una representativa "bronca castiza": Nicolás (mojo): "Poquito a poco con eso, que todavía hay quien chille si un hombre levanta un dedo. Mondonguera: ¡Tal será ella! Tocinera (vestida de maja, acercándose): Mejor que ella. Y si piensas que la tiemblo porque es soldado su majo miente, porque ésta a lo menos no es ropa de munición. Mondonguera: ¿Sabe lo que está diciendo la envidiosa mala lengua? Ya se ve que le requiero al soldado, y me da gana de estimallo y de querello, que la que gusta de tropa tiene honrados pensamientos, y no como ella, que sólo trata con cuatro gatuelos". En su otro saínete Las castañeras picadas se dice una frase que parece exactamente calcada de la expresión árabe traducida por Kazimirski, citada anteriormente: "Fulano es el amante de Fulana y ella es su manceba". Hablan Javiera, carpintera, y Domingo, mozo de esquina, de marcado acento asturiano: Javiera: ¿Domingo? Domingo ¿Señora? Javiera: ¿Con que festeja a la Temeraria Corito?
Domingo: - Si mal le sabe... La tabernera, su esposa, y demás gentes honradas de la tertulia: dijeron que la Geroma es su maja, y Gurritu el maju della: que ella le comprou la capa con, galón, el chupetines, el chalecu, e mais la faja, medias de seda, sombreru, y las hebillas de prata de martillu; pero en cuantu si se casa o non se casa, no se sabe cosa fija".
Debía de ser habitual el uso del regalo entre los "majos", como puede apreciarse en la generosidad de esta moza, la Temeraria, por lo que creo así que es probable una etimología árabe igualmente para las palabras "manólo" y "manóla", como derivados de manûl y manûla, 'regalado' y 'regalada'. En otra ocasión, al hacer la presentación de los personajes, D. Ramón de la Cruz especifica: "Blas Trabuco, majo de la Ceferina" |