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Lo
más grande de cuanto ha sido depositado en lo
más recóndito de los corazones (gháib
as-sarâir) -que es el lugar donde está guardado el secreto
(sirr) de los seres humanos- es
el conocimiento (ma'arifa) de Allah.
Este
conocimiento tiene dos partes el
conocimiento a través de argumentos (má'arifat
al-burhân), y el conocimiento a través
de la visión directa (má'arifat
al-'iyân), y ahora el autor señala la diferencia existente entre ambos:
shattaâna
báina man yastadillu bíhi aw yastadillu 'aláyhi
Gran
distancia hay entre quien lo toma por prueba y quien busca probarlo
al-mustadillu
bíhi 'arrafa l-háqqa li-áhlihi
El que lo toma
por prueba da a conocer la Verdad a su gente
wa
ázbata l-ámra min wuÿûdi áslihi
y
afirma el Orden a partir del ser de su raíz
wa
l-istidlâlu 'aláihi min 'ádami l-wusûli iláyhi
La
búsqueda de pruebas para demostrarlo se debe a la ausencia de llegada a Él
wa
íllâ fa-matà ghâba hattà yústadalla 'aláyhi
De
lo contrario, ¿cuándo se ha
ausentado como para tener que buscar pruebas que concluyan en Él?
wa
matà bá'uda hattà takûna l-âzâru hiya l-latî tûsilu iláyhi
y,
¿cuándo se ha alejado como para tener que hacer de los vestigios algo que
permita llegar a Él?
Shattâna
(significa: ¿cuán gran diferencia hay entre...?) es alejarse y
diferenciarse, y sólo se aplica a la distancia entre ideas (ma'ânî)
y no entre objetos sensibles (hissiyât).
Has de saber que
cuando la Verdad (al-Haqq) quiso mostrarse acompañada de los secretos de su
Identidad y las luces de sus Cualidades, exteriorizó con la capacidad de su
fuerza un puñado (qabda)
de su luz atemporal (nûr açali).
El poder (qudra) exigió que
se manifestaran sus vestigios (âzâr)
-es decir, los objetos sensibles sobre los que se ejerce el poder- y que fueran
contempladas sus luces (anwâr), mientras que, por otro lado, la sabiduría (hikma)
impuso que fuera corrido su velo (hiÿâb)
y aparecieran sus cortinas protectoras (astâr).
Cuando el poder
ultimó su luz con la emergencia del universo
(káwn), la sabiduría lo cubrió
entonces con el manto de la preservación (ridâ
assáwn). Los universos (akwân) son luz oculta bajo un
velo corrido (nûr fî hiÿâb
mastûr).
Allah dividió a
las criaturas (jalq) en dos grupos diferenciados. Uno de esos grupos fue consagrado
a su amor(Mahabba)
haciéndolos gentes de su intimidad (wilâya):
les abrió la puerta y retiró para ellos el velo haciéndoles contemplar los
secretos de su Identidad (asrâr adz-Dzât).
Los vestigios de su poder no les ocultan a su Señor.
Al otro grupo lo
señaló como gentes para su servicio
(jidma) y los asentó en el espacio
de la sabiduría (hikma) dejando corrido para ellos el velo de la ilusión (hiÿâb
al-wahm) -para que de este modo realizaran su cometido que es manifestar los
potenciales que hay en Allah-. Mantuvo ocultas ante ellos la
luz de la ciencia (nûr al-'ilm)
y la del entendimiento (fahm). Están dedicados a las
apariencias de las costras (mazâhir
al-qushûr) y no ven las
interioridades de la luz (bawâtin
an-nûr) a pesar de la intensidad con la que se muestra.
Es
absolutamente impensable el que ha escondido su secreto bajo su sabiduría y ha
mostrado la luz con su poder.
En cuanto a las
gentes de amor (ahl al-mahabba), que son las
gentes de la intimidad y el gran conocimiento (ahl al-wilâya wa l-'irfân), que pertenecen al número de las
gentes de la contemplación y la visión (ahl
ashshuhûd wa l-'iyân), tienen como prueba la luz para llegar a la conclusión
de que existen los velos: sólo ven la luz y la Verdad, y a través de ellos
intentan llegar al ser (wuÿûd) de las criaturas, pero sólo ven la Verdad, y a partir del
poder intentan comprender la sabiduría, pero descubren que el poder es lo mismo
que la sabiduría y que la sabiduría es lo mismo que el poder, y en su
contemplación de la Verdad dejan de distinguir a las criaturas y se ausentan de
la creación, pues es imposible ver a Allah y a la vez algo más.
En cuanto a las
gentes del servicio (ahl al-jidma),
que se cuentan entre las gentes de la
sabiduría (ahl al.hikma),
toman como principio para su conocimiento la existencia de las cortinas (sutûr) para
intentar llegar al ser de la luz (nûr),
toman a las criaturas (al-jalq)
como indicios para alcanzar la Verdad
(al-Haqq). Están ellos
ausentes en la misma presencia (hudûr)
de Allah, y es la intensidad de su
manifestación la que los priva de vista.
Uno de los
sabios verdaderos dijo: "Allah ha
afirmado a la criatura para el común de la gente y por ella afirman al Creador,
y se ha afirmado a sí mismo ante la élite y por Él han afirmado a la
criatura".
Enorme es la
distancia que separa a quien parte de Él para demostrar la aparición (zuhûr)
de su vestigio (ázar) y quien empieza por la superficie del vestigio para demostrar
su existencia (wuÿûd).
Quien tiene en
Él su prueba da a conocer la Verdad, que es el
Ser Original (al-wuÿûd al-aslí),
a su gente (ahl), es decir, a
quien está preparado para ello (li-man
húwa ´hlun lahu) y lo merece. Ese Ser Original es Allah
el de existencia necesaria (wâÿib
al-wuÿûd), el Rey (mâlik), el que es meta
de la intención humana (ma'bûd).
Es así como afirma y da consistencia al Orden
(amr) , que es
el
No-Principio del Ser Verdadero (qídam
al-quÿud al-haqîqî), a partir de su raíz (asl), que
es
el Yabarût
original sin principio ni final (al-ÿabarût
al-aslí al-qadîm al.açalí). Es decir, quien conoce Allah hasta
que Éste se convierte para él en imprescindible
(darûrí) sabe entonces que el Kser (wuÿûd) es Allah sólo,
desapareciendo ante él la existencia de todod lo demás y afirma el No-Principio
(qídam)
a su comienzo y a su final.
O bien puedes
decirlo de este otro modo: el sabio da a conocer la Verdad, que es el Ser
Original, a su gente, que es Allah. Afirma entonces el Orden, que es la existencia
derivada (al-wuÿûd al-far'í) a partir de la existencia de su raíz, es
decir, la hace remontar a su origen. Cuando la rama
(far') es adherida a su raíz el todo
se convierte en Yabarût Original.
En cuanto a
quien busca probarlo -para llegar a Él-, lo mueve a ello su distanciamiento (bu'ud)
de Allah a pesar de la proximidad (qurb)
de su Señor, dándose la circunstancia de su presencia
(hukûr) ante Él. Su
lejanía es ilusión (wahun)
y su ausencia (ghaíb) es falta
de entendimiento ('ádam al-fanm).
Si no fuera así,
¿cuándo se ha ausentado Él como para tener que buscarlo a base de indicios?
Él está más cerca del ser humano que su propia vena
yugular (habl al-warîd) .
¿Cuándo se ha alejado como para que los
vestigios ilusorios (al-âzâr al-wahmía)
sean los que conduzcan a Él? El Corán dice: "Él
está con vosotros donde estéis".
Y es así porque
la influencia del poder es la base del vestigio, y el adjetivo (sifa) no
se despega del objeto al
que describe(mawsûf): el adjetivo calificador -la existencia formal e
ilusoria- no tiene más asidero (qiyâm)
que su base -el poder- ni tiene manifestación
(zuhûr) fuera de él.
El autor dirá más
adelante en su Munâÿa: "¿Cómo
habría de conducir hasta ti lo que para ser te necesita?¿Lo que no eres Tú
podría contar con algo que te mostrara? ¿Cuándo te has ausentado como para
que haya necesidad de algo que indique dónde estás? ¿ Cuándo te has alejado
como para que los vestigios sean los que conduzcan hasta ti?".
Pero Allah sabe
más.

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