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A
continuación, el autor de las sabidurías nos explica la causa por la que las ciencias
son amplias para los llegados y no para los caminantes, y es
porque los primeros no se detienen en la contemplación de las luces sino
que han rasgado el velo hasta alcanzar la luz de las luces. Lo contrario
ocurre con los caminantes que son paralizados por las luces, las necesitan y están
poseídos por ellas.
Recordemos
que llamamos llegados a los que parten de Allah. Por su lado, los caminantes o
viajeros son los que dirigen hacia El. Y recordemos también que llamamos luces
a lo que genera el conocimiento, para los primeros es Allah mismo, la luz de las
luces, mientras que para los segundos la luz es todavía el mundo creado y sus
signos.
Ihtada
r-râhiluna iláihi bi-anwari t-tawáÿÿuhi
Los
viajeros se guían hacia El por las luces del enfocamiento,
Wa
l-wasiluna láhum anwâru l-muwwaÿaha
Mientras que
los llegados poseen las luces del cara a cara.
fal-áwwaluna
lil-anwari
Por lo
tanto, los primeros son para las luces
Wa
há-ulâi l-anwaru láhum
Y éstos,
las luces son para ellos
li-ánnahum
lillâhi la li-sháy-in dûnahu
porque ellos
son para Allah y no para otra cosa a partede El:
qúli
llâhu zúmma dzárhum fi jáudihim yál'abûn
"Dí :
Allah, y después déjalos jugar a sus polémicas".
Las
luces del enfocamiento
son las luces de la obediencia exterior e interior, mientras que
las luces del cara a cara son las luces de la reflexión y la mirada.
O bien puedes decir: las luces del enfocamiento son las del Islam (la Rendición)
y el Iman (la Apertura), mientras que las luces del cara a cara son las
del Ihsan (la Excelencia).
O
bien: las luces del enfocamiento son las de la Shari'a (la Ley) y la
Tariqa (el Método), mientras que las luces del cara a cara son las de la Haqiqa
(La Esencia Unitaria.). O bien: el primer caso es el de los que realizan
esfuerzo y sufren estrechamiento, y el de los segundos es el de los
que encuentran contemplación y palabra directa .
La
explicación de lo anterior es la que sigue: Cuando Allah quiere hacer llegar
hasta El a alguien, primero se dirige a esa persona y deposita en ella la luz
de la dulzura de la acción exterior que es el Grado de la Rendición.
Esa persona comienza a afanarse en actos -con los que busca complacer a Allah-
hasta extinguirse en ellos y saborea entonces su dulzura. A continuación, Allah
se dirige hacia esa persona inspirándole la luz de la dulzura de la acción
interior, que es el Grado de la Apertura, y así, esa persona se esfuerza
por alcanzar la pureza de intención , la sinceridad, la calma
, la intimidad con Allah y la soledad espiritual aún en la compañía
. Esa persona comienza a afanarse en la depuración de su mundo interior hasta
que se extingue en ella y saborea su dulzura hasta el afianzamiento en la
vigilancia -estando completamente pendiente de Allah en todo momento-
Esta luz es mucho más grande que la anterior.
A
continuación, Allah se dirige a esa persona iluminándola con la luz de la
dulzura de la contemplación , y esa persona empieza a realizar la acción
del Espíritu , y ésta es ya la primera de las luces del cara a
cara: esa persona es arrebatada por la estupefacción, la perplejidad
y la ebriedad . Cuando despierta de su ebriedad y su arrebato
y se afianza en la atestiguación -que es más profunda que la
contemplación, existiendo ésta gradación: shahada, mushahada, shuhud-
y reconoce al Rey Enfocado desde el principio, volviendo a la permanencia
tras la extinción , a partir de ese momento esa persona es para Allah
y sostenida por Allah, y prescinde de la luz en la contemplación de la luz
de las luces. Es más, se ha convertido en pura luz y las luces son suyas -
pasando a ser por tanto , maestro - Y es que , antes de su llegada.
Cuando necesitaba de guías para su caminar, pero ahora es libre
porque ha alcanzado el grado de la máxima sujeción a Allah y es un 'abdullah.
Su apariencia es la sujeción pero su estado interno es el de libertad.
En
resumen, el aspirante, mientras camine hacia Allah, se guía por las luces
del enfocamiento (él enfoca a Allah y Allah lo enfoca a él), y necesita de
esas pistas a las que llamamos luces. Cuando alcanza el grado de la
contemplación es iluminado por las luces del cara a cara, y ya no necesita
de nada, porque él ya es para Allah y no está para ninguna otra cosa. Los viajeros
de la sentencia son los caminantes, los que se inician en la senda,
mientras que los llegados son los que están de vuelta y no necesitan de
nada.
Al
final de la sentencia, el Shaij anota una aya cuyo comentario es el que sigue:
Di: Allah... con el corazón y el espíritu, y auséntate de todo lo que no sea
El y deja al resto de la gente que jueguen a sus polémicas... es decir, abandónalos
a su afirmación de ídolos: tú, destruye los tuyos.

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