|
Capítulo
que trata acerca de la Tajlía y la Tahlía
Tasháwwufuka
ilá mâ bátana fika min al-'uyûb
Tu
atención a los defectos que hay ocultos en ti
Jáirun
min tasháwwufika ilá mâ hayaba 'anka min al-ghuyûb
Es
mejor que tu interés por los secretos que no se te muestran.
La atención o expectativa es interés por algo, un insistente asomo con el que
se quiere acceder a algo difícil de obtener en principio.
Tu
interés en descubrir los defectos que hay ocultos en ti, como son la envidia,
la arrogancia, el amor a la gloria, o al poder, la preocupación
obsesiva por la subsistencia, el temor a la pobreza, el ansia de
notoriedad, y demás insuficiencias, tu interés por descubrir tales
defectos y analizarlos, tu esfuerzo por librarte de ellos, es mucho mejor que el
interés que sientes por asomarte a los secretos de la existencia a los que se
llama ghawâmid at-tawhid, o Vaguezas de la Unidad, pues a ese universo
unitario no puede uno asomarse hasta no haberse hecho merecedor y ser facultado
por su propia habilidad que lo hace capaz de asimilar correctamente esos
saberes sutiles y difíciles.
Y
es porque tu asomo a tus defectos ocultos vuelve a dar vida al corazón y te
asegura un rango alzado junto a Allah y un placer permanente, mientras que, a éste
nivel, tu interés por los secretos del Tawhid no es más que curiosidad,
un interés que podría incluso ocasionarte la ruina de tu universo
interior al orientarte hacia la arrogancia en lugar de hacerte humilde, haciéndote
creer que eres distinto de la gente. Más adelante, el Shaij hablará de los
peligros de éstas ciencias que pueden convertirse en causa de una discordia (fitna)
indeseable que arrastra al mar de la desgracia ).
Has
de saber que los defectos o insuficiencias son de tres tipos. En primer lugar
están los defectos del ego . En segundo lugar están los defectos del
corazón . Y por último, están los defectos del espíritu . Los
defectos del ego nacen de la dependencia respecto a las inclinaciones del
cuerpo, como el afán obsesivo por procurarse buena y abundante comida, bebida,
vestimentas, cabalgaduras, casas y satisfacciones sexuales, y otros semejantes.
Estas dependencias obsesivas esclavizan al ser humano impidiéndole pensar en
otras cosas al ocupar todo su tiempo y agotar sus esfuerzos. Los defectos del
corazón nacen de su dependencia de los apetitos cordiales (ash-shahwât al-qalbía),
como el amor a la gloria, el amor al poder y la notoriedad, la arrogancia, la
envidia, el rencor, etc., todos los cuales producen satisfacciones que complacen
al corazón, no al cuerpo. En tercer lugar, los defectos del espíritu son los
relacionados con desviaciones que acompañan a los acontecimientos interiores,
como el buscar los carismas ), preocuparse por el rango que se tiene ante
Allah ansiando uno más elevado (maqam), desviar el deseo hacia los alcázares
y las húries del Yanna ...
Todos
éstos apetitos destruyen la posibilidad de realizarse en lo esencial que es la
absoluta dependencia y sujeción a Allah ('ubudía). Esto es lo único
que debe mover al aspirante (murid). Lo único que debe preocuparle es
satisfacer los derechos de su Señor (huquq ar-rubûbia). Ocuparse en
corregir sus defectos, que lo apartan de esa realización, descubrir los
intereses que lo apartan de Allah, como sus insuficiencias al nivel del ego, el
corazón y el espíritu, y purificarse para servir sinceramente a su Señor, es
mucho mejor para él que los conocimientos ocultos ('ilm al-ghuyûb) que
son los secretos de la unidad de la existencia.
A
este proceso se le denomina Tajlía, que significa desnudamiento. Sólo
una vez completamente desnudo ante su Señor puede empezar a revestirse de las
cualidades nobles, que son las opuestas a los defectos anteriores. Pero ese será
el tema de la siguiente sentencia.

|