3.
'Amal
al-'Ubüda o acción propia de la libertad que
resulta del agigantamiento de tu naturaleza en Allah. En esta fase tu percepción
es absoluta.
*Lo
mismo también puede ser dicho de esta manera:
1.
'Amal al-Islam,
la acción en el seno del Islam, es decir, ajustándose rigurosamente a sus enseñanzas
haciendo de la Sharî'a un modelo. Significa que se abandona la
volubilidad y la ilusión orientando todo el esfuerzo hacia la realización del
ánimo en la sinceridad para con Allah.
2.
'Amal al-Imän,
o acción de la apertura con la que se está exclusivamente pendiente de Allah.
3.
'Amal
al-Ihsan, o acción de la excelencia, con la
cual se está en presencia de Allah.
*También
puede ser dicho así:
1.
'Amal Ahl al-Bidaya
o acción de la Gente del Principio, que es la acción de todos los musulmanes.
2.
'Amal Ahl al-Wásat,
la acción de la Gente del Centro, que son aquellos que han emprendido el camino
del desapego.
3.
'Amal
Ahl an-Nihaya, o
acción de la Gente del Final, que son aquellos que han llegado al término de
su viaje espiritual.
*En
resumen:
1.
Con la Sharî'a lo distingues.
2.
Con la Tarîqa lo enfocas.
3.
Con la Haqiqa lo contemplas.
·
¿Para qué
sirve el cumplimiento de todo lo que estipula la Sharî'a? Sirve
para corregir tu mundo exterior (sus apariencias o Dawáhir), es
decir, la Sharî'a hace correctas todas tus intervenciones
en el mundo, depurando tu acción de todo lo censurable. La Sharî'a
prepara tu mundo para Allah.
·
¿Para qué
sirve el seguimiento de la Tariqa? El seguimiento de la Tariqa sirve para
corregir tu mundo interior (depura tu conciencia y sus movimientos, los Damäir)
de modo que tu intimidad es iluminada por la luz de Allah preparando tu corazón
para el encuentro con el Uno.
·
¿Para qué
sirve la observación de la Haqiqa? Sirve para corregir las tendencias
del espíritu (orientando tus secretos, o Saräir, hacia Allah-Uno). Es
decir, prepara lo más íntimo de ti para Allah.
Hemos
dicho:
La
sabiduría es el resultado de la acción correcta y el fruto de los estados
interiores más puros. Todo tu ser, y no sólo una parcela de ti, debe estar
despejada para la irrupción de la Verdad.
¿Cuáles
son los fundamentos de la corrección de los aspectos físicos (ÿawarih)?
Tiene tres fundamentos:
1.
Tawba u
orientación sincera hacia Allah, de modo que todo tu ser se vuelva hacia El
dejando atrás cuanto no sea El.
2.
Taqwa
o prudencia ante Allah, de modo que siempre se estará alerta , distinguiéndolo
con claridad de todo lo que no es Allah y así el Camino hacia El estará
siempre depurado.
3.
Istiqama
o rectitud. La rectitud en todo es el sendero más corto hacia la Verdad.
¿Cuáles
son los fundamentos de la corrección de los corazones? Tiene tres fundamentos:
1.
Ijlas
o liberación. La voluntad no debe ser guiada por
otra cosa que no sea el anhelo por Allah.
2.
Sidq
o sinceridad. Nada debe interponerse entre Allah y tú.
3.
Túmanina
o calma. Tu corazón debe relajarse ante Allah: la
crispación o los reparos son tus enemigos ante Allah.
¿Cuáles
son los fundamentos de la corrección de los mundos interiores (sarair)?
Tiene tres fundamentos:
1.
Muraqaba
o vigilancia. Deberás vigilarte constantemente, evitando las negligencias o los
desánimos y modelando tu ánimo en el temple del acero.
2.
Mushahada
o contemplación. Estará tu espíritu en Presencia constante de Allah.
3.
Má'arifa
o conocimiento superior. La sabiduría se apoderará
de ti.
*Todo
lo anterior puedes resumirlo de modo más práctico:
1.
Se corrige el mundo exterior apartándose de todo lo que desaconseja
el Islam y adoptando todo lo que enseña.
2.
Se corrige el mundo interior deshaciéndose de las cualidades innobles (Tájlia)
y revistiéndose con las cualidades de la nobleza (Táhlia).
3.
Se corrige al espíritu rompiéndolo ante Allah . Éste es el Elixir (Iksir)
*Con
todo lo anterior estamos hablando de la acción que debe realizar el sufi en su
orientación hacia Allah. Su camino en ese sentido es el de la depuración
de los miembros físicos (yawarih), del corazón y el espíritu .
Los conocimientos superiores brotan entonces desde su Fuente original pues el Yo
se ha preparado para recibirlos sin limitaciones.
*Ahora
bien, debe recordarse siempre que no es correcto dar pasos en falso ni
precipitarse.
Primero,
es necesario corregir lo más fácil que es el mundo exterior. No se debe
acceder al segundo estadio hasta que no se haya realizado el Islam en todo lo
que significa ésta palabra: incondicional rendición a Allah en todo.
Segundo,
es necesario, una vez que el mundo exterior está en calma, asomarse al mundo
del corazón, modelándolo para Allah y persiguiendo darle la forma más bella y
perfecta. No se debe pretender el último grado antes de haber realizado todas
las condiciones que exige la plenitud del corazón, deshaciendo su agitación y
sosegándolo.
Tercero,
y en último lugar, se pasa entonces a la Presencia directa de Allah. Ha sido
dicho: "Quién es resplandeciente en sus principios es resplandeciente
en sus finales". Éste es el orden justo.
*En
todos sus pasos seguirá el ejemplo irreprochable del Profeta. Se trata de la Mutaba'a
o seguimiento riguroso del Maestro Ideal (Rasulullah o Nabíullah,
el Mensajero) del que el maestro humano (shaij) sólo es una
sombra. La Mutaba'a es el signo más claro de sinceridad y
encaminamiento correcto pues implica que se ha dejado atrás al peor de los
enemigos, el Nafs o ego, que sólo pretende amoldar la
Verdad a sus gustos e inclinaciones.
En
sus palabras , actos y estados espirituales el sufi sigue
el ejemplo de Rasulullah Sidna Muhammad, sálla llahu 'alaihi wa sállam.
Ése es su Camino despejado. El Corán y la Sunna serán sus guías en todo.
*Cuando
tu cuerpo sea el de un musulmán y tu corazón el de un sufi, sólo entonces
pasarás a la plenitud del sabio ('arif) que recoge su grandeza del
Inmensamente Grande, el Dador de Vida. Sólo entonces tanto tu cuerpo como tu
corazón resplandecerán con la Luz del que está en lo más profundo, Aquél
que a la vez es el Evidente, pues nada existe sin ser sostenido inmediatamente
por Él.
Allah
es la Verdad, y no hay otra Verdad. En realidad, con cada una de sus acciones el
aspirante pretende aprender a reconocer la Verdad tal como se le muestre, pues
ha sido defraudado por las apariencias . Sabe que él mismo es el generador de
las apariencias: sus miedos y sus ilusiones han creado velos que esconden al
Verdadero, y quiere descorrer esos velos. Se ha estado entregando a ídolos que
lo han defraudado y ahora se ha convertido en pescador de perlas. Para ello debe
sumergirse en el óceano que no tiene fondo, el óceano de la Verdad Creadora.
Lo
hace movido por muchas cosas: por un amor ardiente, por una inclinación
natural, por la necesidad de saber, por certezas primitivas en él. Quiere
deshacerse de todo lo que le estorba. Y lo que le estorba son los Awsaf
al-Basharía, las Cualidades Superficiales, las que lo han aislado, y
ganar para sí la inmensidad de los Awsaf ar-Ruhanía, las
Cualidades del Ruh, la profundidad de su Ser. Es decir,desea hacer
emerger lo que es más hondo en él para que adorne su existencia exterior.
*La
condición sin la cual no es posible nada de lo anterior es el Adab.
El
Adab es la cortesía. Sólo la cortesía ante Allah
(manifiesta antes en la cortesía hacia todo lo que existe) es la llave que abre
su Puerta. Del mismo modo que no se accede al corazón de otro ser humano más
que a través de la cortesía ( las malas formas hacen que se cierre), por
analogía debemos saber que ésa es también la clave para llegar a Allah. A
semejanza del amante, sólo la espera respetuosa a las puertas del Amado conduce
hasta su Presencia. He aquí que el sufi aprende de sus experiencias el camino
por el que llegar a la meta de su aspiración. Su Adab es
la reducción de todo a Allah.
*Volviendo
al tema, diremos:
El
Islam obliga a la acción. El Islam es acción. Quién reconoce la esencia del
Islam no dejará jamás de actuar.
El
Iman, la apertura del corazón hacia Allah, es contemplación.
Quien comprenda lo que significa esencialmente el Iman no dependerá en
ningún momento de sus acciones, pues sabe que en el fondo todo es realizado por
Allah.
El
Ihsan, la excelencia, es estar en contínua presencia de Allah.
Quién comprende lo que significa en su esencia el Ihsan no
podrá prestar su atención a nada que no sea Allah-Uno.
*El
aspirante (murid) no deberá apoyarse en su Nafs o
Ego a lo largo de su Peregrinación espiritual (suluk).Las
acciones sirven para doblegar al Nafs, pero el Nafs
puede acabar complaciéndose en ellas. Sólo si desvía su atención
constantemente hacia Allah, sus acciones serán efectivas. El murid,
en todo momento, deberá saber que "No hay fuerza ni poder más que en
Allah", tal como enseña el Corán. Por tanto, sus acciones deberán ir
dirigidas a perfeccionar su mundo, y jamás deberá convertirlas en metas en sí
mismas, pues entonces lo único que está haciendo es crear un nuevo ídolo.
*Se
aprende a no depender de las propias acciones cuando se recuerda constantemente
que "No hay fuerza ni poder más que en Allah". Es decir, si
hace algo correcto, será agradecido (no se mostrará arrogante) y si hace algo
mal no se desesperará, pues sabe que, en cualquier caso , todo está en manos
de Allah, y El es su meta. Ni tan siquiera es su meta su propia perfección. Su
única meta es Allah. Y Allah es el que genera todos los movimientos, es el
origen de todas las acciones.
El
murid deberá descansar contínuamente en Allah. Es de
Allah de quién deberá aprender a depender, y no de sus acciones. El Corán
dice: "Allah hace lo que quiere. Es El el que escoge. La elección no
pertenece, en realidad, al ser humano". Allah es la Verdad, El es el
Verdadero. Todo lo demás no son sino apariencias. Las Palabras sabias del Corán
sirven para descorrer los velos. Hay en el Destino consuelo, pero no hay en él
justificaciones: el Islam exige el esfuerzo.
*Pero
el esfuerzo se torna fácil cuando lo que guía la conciencia es la certeza de
que todo está en manos de Allah. Esta certeza libra al hombre del sufrimiento
inútil, lo libra de su propio carácter insuficiente, de su desesperación,
permitiéndole volver a alzarse. Es como si el Corán, con una de cal y otra de
arena, no pretendiese otra cosa que motivar al ser humano: le exige la acción,
pero le dice que es Allah el motor verdadero de todas las acciones.
Si
fracasa no es su culpa, si tiene éxito no debe vanagloriarse. Debe fijarse
simplemente una meta clara que sólo puede ser la Verdad y poner en ella toda su
aspiración.
*Creer
en las propias facultades es dar fuerzas al Nafs, al Ego
destructor. Es signo de desgracia y miseria. Significa que no se
recuerda una certeza esencial: se ha olvidado que todo está condenado a
desaparecer .
Del
mismo modo, confiar en los prodigios y carismas que el desapego hará aparecer
es signo de que no se ha acompañado a verdaderos maestros .
Confiarse
exclusivamente a Allah es signo de realización del verdadero conocimiento
.
Signo
de que se confía en Allah es que la esperanza (raya) no
disminuye por culpa de una insuficiencia en la acción. A la inversa, su
esperanza no aumenta por la apariencia perfecta de su acción.
*Puedes
decirlo de otro modo:
Su
temor no es mayor cuando incurra en una negligencia. Tampoco su
esperanza es mayor porque esté en contínua vela (yaqada). Es
decir, su temor y esperanza están nivelados de modo perfecto. Su Jawf
nace de la contemplación permanente de la Majestad de Allah. Su Raya nace de la
contemplación permanente de la belleza de Allah.
Ni
la Majestad ni la Belleza de Allah sufren cambio alguno. Del mismo modo, el Jawf
y el Raya del inteligente no sufren alteración alguna.
*Lo
contrario sucede al que está atento en exceso a su acción. La dota de
efectividad, por lo tanto está erigiendo un ídolo.Está cometiendo Shirk,
asociación. Sólo Allah es efectivo. Se dice que está sumido en la ignorancia
.
Quién
doblega a su Nafs, descansa.
El
Nafs, el ego, es causa de todas las tensiones. El conocimiento de
Allah libera de la presión del Nafs. Conocer a Allah es
identificar al Verdadero. Cuando el Verdadero es identificado, todo lo falso se
disipa.
*El
aspirante o murid necesita un maestro que lo libere de las causas
de todas sus desesperaciones y angustias.
Shaij
verdadero es el que te relaja, no el que te
agobia, Shaij verdadero es el que mata la serpiente que hay
en ti.
Quién
te recuerde constantemente al mundo inmediato (dunia) te está
engañando. Quién te sumerja en Allah, te está aconsejando bien.
Te
guía hasta Allah el que te hace olvidar al Nafs.
En
el Corán está escrito: "Recuerda a tu Señor cuando olvides",
es decir recordarás a Allah cuando te olvides por un momento de ti mismo.
*El
origen de todo esfuerzo y cansancio es el Nafs. Es el ego el que
te fatiga. Si desatiendes a tu Nafs, todo te resultará liviano.
Lo
que parece pesado al hombre normal, es ligero para el sabio. El sufi parece que
se ha sometido a una intensa disciplina, pero el que es sincero en sus adentros
no está haciendo nada relevante. Está en contínua presencia de la Paz. Su
mundo exterior es agitado, pero su mundo interior no sufre los excesos de esa
acción intensa. Cumple con rigor lo que le ordena el Islam, pero ya ha llegado
a la Fuente de la Revelación y reposa en ella.
Se
ha dicho: " El verdadero descanso no se logra sino tras el cansancio".
Para que se llegue a la verdadera Paz, el sufi se ha ejercitadod con fuerza en
todas las acciones loables:
"El camino hacia el Jardín está sembrado
de obstáculos" (hadiz)
*¡Oh,
tú que estás enamorado de lo que significa Mi Belleza!
Mi
dote es cara para quién pida Mi Mano;
Un
cuerpo agotado , un espíritu sin aliento,
Pestañas
que no prueben el sueño
Un
corazón en el que sólo esté Yo.
Cuando
quieras, ¡paga éste precio!
¡Muere!
Y que tu muerte sea eterna...
Es
esa muerte la que te traerá a mi vedado.
Quítate
las sandalias, si deseas acercarte a mi.
Los
dos mundos, ¡déjalos atrás!
Vente
así a mi Presencia Absoluta.
Despeja
todo lo que nos separa, aparta lo que se interpone.
Y
cuando se te pregunte: " ¿ A quién amas?", responde:
"Yo
es a quién amo y a quién amo es Yo"
*Es
de éste modo como el aspirante debe emprender su Suluk, su viaje
espiritual. Debe despellejarse, y ello es doloroso. Pero la piel que deje por el
camino es, precisamente, lo que le estorbaba, lo que no le dejaba descansar en
realidad.
*El
sufi debe subir seis cuestas:
1.
La primera cuesta es la del destete (fatm o fitam)
de los sentidos físicos . Debe abandonar la pereza, y en ello lo
adiestrará la Shari'a. Es así como su cuerpo se hará fresco y ligero.
2.
La segunda cuesta es la del destete del Ego (Nafs):
consiste en abandonar las rutinas y todas la comodidades en las que se complace
la pereza del Ego.
3.
La tercera cuesta es la del destete del corazón. Consiste en desapegarse
de las necesidades superficiales.
4.
La cuarta cuesta es otro destete del corazón, que se independiza de toda
naturaleza creada para sumergirse en el océano de la Identidad (Dzat).
5.
La quinta cuesta es la del destete del espíritu , que se
emancipará entonces de todos los vapores que provienen del mundo formal.
6.
La sexta cuesta es el destete de la razón que se liberará sólo
entonces de todas las imaginaciones ilusorias.
*En
la cima de cada una de estas cuestas descubrirá un horizonte nuevo:
1.
En la cima de la primera cuesta descubrirá la sabiduría que proporciona el
corazón, los saberes antiguos depositados en el ser humano.
2.
En la cima de la segunda cuesta descubrirá que se le muestran los secretos que
le impedían conocer la profundidad de la existencia.
3.
En la cima de la tercera cuesta descubrirá las voces que rigen el devenir en el
universo creado.
4.
En la cima de la cuarta cuesta descubrirá las luces descendentes que recogen
los espíritus de los hombres y los alzan a la Presencia suprema.
5.
En la cima de la quinta cuesta encontrará las intimidades del amor y contemplará
sus efectos inmediatos.
6.
En la cima de la sexta cuesta descubrirá los Jardines prometidos. Aquí será
arrebatado a todos los sentidos, y todo lo anterior se disipará ante él y
permanecerá su corazón por siempre en la sutileza original. Y se te dará de
beber de un licor único, y cada sorbo te hará tener más sed. Cada vez que lo
pruebes aumentará tu anhelo y con la ebriedad crecerá tu ansiedad.
