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Id Al-Adha
Queda claro por lo que hemos oído, y por supuesto de lo que se deriva de su nombre, que “al-Adha” significa sacrificio, y que una gran parte de este día está relacionado con el acto del sacrificio. Este rito del sacrificio ha llegado a nosotros a través de un largo viaje en el tiempo, desde que Ibrahim (a.h.s.) diera más importancia al mandato de Allah (s.w.t.) que a sus propias inclinaciones como padre, esto nos demuestra la importancia concedida por Allah (s.w.t.) a este hecho que se encuentra reflejado en Su Libro, y la importancia que Rasul (s.a.s.) le dio a este acto reitera que realmente ocupa un lugar central en nuestro Din. Pero, ¿qué dice realmente Allah (s.w.t.) acerca de ello en la Sura Al-Hayy: “Allah no presta atención a su carne ni a su sangre, sino a vuestro Taqwa”.
Esto muestra que al realizar el rito del sacrificio, estamos demostrando, de hecho, algo más profundo, que es el reconocimiento de nuestro Señor y nuestro deseo de agradarlo. Al realizar el sacrificio, estamos mostrando que nuestro compromiso con Allah (s.w.t.) es mucho más fuerte y profundo que nuestro compromiso con lo que está en este mundo, nuestro sacrificio en este día, refleja un principio que en realidad debería abarcar todo nuestro Din y extenderse a cada aspecto de nuestra vida.
¿Qué es el Salat sino una ilustración de este principio? Sacrificamos cierto tiempo diariamente, nuestra actividad diaria, nuestra inmersión en este mundo, y hacemos real tanto física como espiritualmente, externa e internamente nuestro compromiso con Allah (s.w.t.)
Allah (s.w.t.) une estas dos cosas cuando le dice al Profeta en la Sura Al-Kauzar, afirmando la naturaleza irrompible del lazo entre El y Su Mensajero:
“Haz el Salat para Tu Señor y ofrece sacrificios”
Si lo pensamos detenidamente, este elemento de sacrificio está presente en todas nuestras prácticas básicas. En el zakat, dejamos parte de nuestra riqueza, durante el ayuno dejamos la comida, la bebida y el sexo; durante el Hayy, dedicamos nuestro esfuerzo, nuestro tiempo y nuestro dinero. Pero es vital recordar que en ningún momento este sacrificio implica ninguna pérdida para nosotros. Todo lo contrario, la generosidad de Allah (s.w.t.) hace que lo que ofrecemos nos sea devuelto en mucha mayor medida.
Allhamdullillah, Allhamdullillah, Allhamdullillah
Este principio de sacrificio se extiende al resto de nuestras vidas. Va relacionado con nuestras familias, nuestras posesiones, nuestro trabajo y nuestro tiempo libre, en realidad con todo aquello que pueda ocupar nuestras mentes y corazones. Pero lo que nos exige Allah (s.w.t.) no es en ningún caso que abandonemos todas estas cosas, sino que dejemos de sentirnos tan excesivamente ligados a ellas. Lo que es esencial para nosotros es amar a Allah (s.w.t.) y a Su Mensajero (s.a.s.) más que a cualquier otra cosa. Una hermosa forma de mostrar este amor es compartir el regalo que el Islam nos ha hecho con aquellos que nos rodean. Tenemos que hacer que el resto de la gente conozca este regalo, ya que la mayoría de la gente que nos rodea están en el kufr por defecto más que por convicción, y nosotros somos los responsables de hablarles, contarles y enseñarles lo que a nosotros se nos ha enseñado, el Islam no se impone, el sacrificio que implica no es duro ni se hace por temor, sino por amor; la gente necesita lo que nosotros tenemos y nosotros necesitamos hacer todo lo que podamos para compartir lo que tenemos con los demás.
La mejor lección que podemos extraer de este día del Id Al-Adha, es que nuestras ocupaciones y preocupaciones individuales y personales deberían estar subordinadas a Allah (s.w.t.) y nuestros proyectos personales deberían supeditarse a los proyectos comunes que puedan facilitar el retorno del Islam.
Allahumma que este sacrificio sea agradable a tus ojos ya que está hecho con el corazón. Allahumma que seamos capaces de olvidarnos de nosotros mismos para transmitir tu palabra y voluntad. Allahumma que el Islam vuelva a las tierras de Al-Andalus.
Du´a
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