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EL
MUNDO DIGITAL
Tras la Segunda Guerra Mundial, EE.UU. y el Reino Unido firmaron un pacto para espiar las comunicaciones de la URSS y los países del Pacto de Varsovia, pero también empezaron a escuchar al resto, ya fueran enemigos o aliados. Aunque al principio usaron la tecnología para espiar las comunicaciones militares y diplomáticas, también acabó por extenderse al terreno civil y económico, sobre todo en los años noventa. Actualmente, estos dos países, junto a un selecto grupo de aliados, operan la primera y única red mundial de espionaje de las telecomunicaciones, conocida como "Echelon". Pero en plena era de las nuevas tecnologías, sobre todo gracias a la expansión de Internet, el espionaje también se ha globalizado. Hoy en día, las agencias de espionaje de unos 150 países pueden interceptar las comunicaciones de los ciudadanos, escuchar lo que dicen o leer sus mensajes. Podemos creer que nos amparan la Carta de Derechos Humanos, o la Constitución, pero el espionaje masivo de las comunicaciones pasa por encima de cualquier ley, nacional o internacional. Además, tras los terribles atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la mayoría de países democráticos han aprobado nuevas leyes que permiten al Estado entrometerse en nuestra vida privada. Es cierto que hay libertad, pero es un sucedáneo: la libertad vigilada.
García Mostazo ha mostrado a algunos periodistas fotografías que prueban la existencia de la citada estación de espionaje en los alrededores de Madrid, imágenes de una antena de 500 metros de diámetro situada en Rota (que capta todo lo que se emita por radio en 5.000 kilómetros a la redonda) y un chalet en Conil de la Frontera (Cádiz), tapadera, según el texto, de una operación encubierta de inteligencia desde 1975. Puesto de telecomunicaciones de Telefónica en Conil vista desde el Camping "Los Eucaliptos" Según el periodista, la estación de espionaje de Navalagamella -que utiliza sistemas similares a los de 'Echelon'- pertenece al Ministerio de Defensa según los documentos del padrón del Impuesto sobre Bienes Urbanos del Ayuntamiento de la localidad madrileña, aunque el ministerio dirigido por Trillo no ha querido pronunciarse al respecto. Sin embargo, esta no es la única prueba de la existencia de un 'Echelon' "a la española". Una antena de 500 metros de circunferencia situada en la base estadounidense de Rota o un chalet en Conil de la Frontera -a un kilómetro del punto desde donde parten los cables internacionales de fibra óptica de Telefónica- permiten al autor del libro sospechar que estos sistemas de vigilancia "no sólo se están utilizando para vigilar y acabar con redes terroristas o de narcotraficantes, lo cual es muy útil, sino también las comunicaciones anónimas de miles de ciudadanos "en aras de la seguridad nacional".
En la presentación de libro, el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón destacó el papel de los servicios de inteligencia y escucha de las telecomunicaciones en la sociedad post 11-S. "Hoy vivimos en una sociedad informada no por los medios de comunicación sino por los servicios de inteligencia que, sin ningún tipo de control, nos están llevando a aceptar las posiciones que el gobierno de EE.UU. decide", aseguró. Además, el magistrado puso de manifiesto situaciones como las vividas en los últimos meses. "Las razones que avalarían la posible intervención en Irak están en manos de los servicios de inteligencia, y no permiten que otros gobiernos o los ciudadanos las conozcan, y eso es realmente preocupante", afirmó |