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Los palestinos que tras la guerra del 48 pudieron quedarse dentro del territorio israelí y consiguieron la ciudadanía, pasaron a conformar la categoría "árabe-israelí", para distinguirse de los palestinos sin nacionalidad de los territorios ocupados así como de los judíos de Israel. Desde 1949 a 1966 estos ciudadanos árabes fueron gobernados por la administración militar al quedar bajo el "Estado de Excepción" tras la guerra. A través de la Ley de Bienes Ausentes se ponía bajo custodia pública todos los bienes "abandonados" y mediante la declaración de "zonas militares cerradas" se impedía volver para reclamar las propiedades abandonadas de lugares específicos, mientras que también se les prohibió la compra de tierras. Fuentes oficiales israelíes atestiguaban que 64.0000 viviendas de palestinos habían pasado a manos de judíos ya en 1958, mientras que entre 1948 y 1960 se habían destruido 400 pueblos, unos mediante bombardeo otros mediante el uso de excavadoras.
Ante el evidente racismo sionista, los ochocientos mil árabes-israelíes de la actualidad -el 20% de la ciudadanía israelí- viven concentrados en pueblos con población homogénea. La mayoría vive en Galilea, en el Norte, el "triángulo" en el Centro y Naqub en el Sur y son en su mayoría, el 81 % musulmanes sunnitas, el 10% cristianos y el 9% drusos . De este modo la mayoría de la población árabe de Israel vive separada de la población judía en pueblos y ciudades de árabes, dándose la mayor concentración en el oeste de Galilea, cuya capital
Nazareth, está compuesta en su mayoría por población árabe. Los ayuntamientos árabes reciben menos de la mitad de lo ingresado por los ayuntamientos judíos en concepto de ayudas gubernamentales, o en enseñanza, salud, cultura, desarrollo, etc. El Vlossawa Center denuncia que a pesar de que en la actualidad los árabes suponen un 20% de la población total israelí, tan sólo reciben un 7% de las partidas ministeriales, bajando hasta un 3% en el caso del Ministerio de Educación. Esta discriminación se ilustra también con la Ley de Nacionalidad y Entrada en Israel aprobada en 2003 que, invocando como siempre, razones de seguridad, niega a los palestinos casados con ciudadanos israelíes el derecho a 1a residencia y ciudadanía de Israel. Esto es un claro gesto contra los árabes-israelíes, que suelen ser los que más matrimonios contraen con palestinos de los Territorios Ocupados, al impedirles residir junto a su pareja. Esta medida afecta también a las solicitudes de reagrupamiento familiar, impidiendo residir en Israel a los hijos e hijas de ciudadanos israelíes nacidos en los Territorios Ocupados, ya que la tramitación de estas solicitudes se han congelado desde mayo de 2002. La intención va dirigida claramente a frenar el crecimiento de la población árabe ante el temor de que desproporcione la composición demográfica y quiebre el ideal sionista de un estado judío.
Hay 110 mezquitas utilizadas como bares y discotecas por los judíos. El árabe es ignorado como lengua.
Por otro lado, la población judía establece sus propias formas de segregación al poner como condición para conseguir muchos puestos de trabajo tener cumplido el servicio militar, cosa vetada por ley a la población árabe-israelí. Dado el alto valor que se confiere al ejército en Israel, la exención del cumplimiento del largo servicio militar israelí, de tres años para los chicos y dos para las chicas, más un mes al año durante la permanencia en la reserva, supone también la privación del derecho a recibir los beneficios de las políticas sociales del Estado. En su mentalidad, el que no da no tiente derecho a recibir. Esto hace que la comunidad árabe, inmersa en un Israel con más de cinco millones de judíos, se vea privada de beneficios económicos y sociales que les convierten en sectores empobrecidos y en ciudadanos de "segunda". En este contexto, sin abandonar su identidad árabe-palestina, exigen el acceso de pleno derecho a la ciudadanía en el seno del Estado, pero se los considera como el "enemigo interior", viven constantemente bajo la sospecha y la amenaza por sus manifestaciones contra la política estatal de ocupación.
Pero sin embargo, tal y corno denuncian organizaciones árabes-israelíes, corno e1 Centro Jurídico Mossawa ,
Ittijah, la Asociación de Galileos o Adalah, en la actualidad la discriminación se lleva a cabo principalmente a través del no reconocimiento legal de muchos de los pueblos árabes-israelíes, 123 en total. Esto supone que unas 12.000 viviendas tienen orden de demolición por pertenecer a alguno de ellos. Este negativa a reconocerlos implica que no puedan tener representantes legales y que carezcan de suministro de servicios como agua, luz, recogida de basura, etc. En algunos casos el agua se la ceden kibutz (organización colectiva, inicialmente agraria) cercanos, pero lo hacen como un favor a título personal, no como un derecho. Esto contrasta con el hecho de que 105 pueblos judíos que también están sin reconocer tienen suministro de servicios. Además, se han reconocido como pueblos judíos lugares en los que tan solo viven dos familias, mientras que se da como excusa para no hacerlo con muchos pueblos árabes el hecho de que sean demasiado pequeños para que ello sea posible. También se afirma por las autoridades que algunos de los pueblos árabes sin reconocer habían sido establecidos en una tierra previamente destinada para proyectos públicos, obviando el hecho evidente de que esos pueblos ya existían antes de que los planes fueran hechos, y no al revés.
En una reciente conferencia de dirigentes israelíes, el Ministro del Tesoro, Binyamin Netanyahu concluyó:
Incluso si los árabes se integraran maravillosamente con nosotros, cuando su número alcance entre un 35 y un 40 por ciento de la población israelí, el estado judío cesará, en ese momento, de existir.
En palabras de la Asociación de los Cuarenta, organización mixta árabe-israelí de defensa del derecho a
la vivienda, la política del gobierno ha consistido en "demolición, transferencia, concentración, confiscación y limitación de las posibilidades de desarrollo de los pueblos y ciudades árabes, rodeándolos con una red de asentamientos que impide la expansión de las áreas jurídicas de los pueblos árabes acorde con su crecimiento natural". A mediados de los 80 se intensificó la política agresiva y discriminatoria contra los pueblos sin reconocer (alrededor de 100.000 palestinos de Israel -el 10% del total de los árabes-israelíes residen en villas estimadas como "ilegales" por el Estado Judío y que no pueden encontrarse en ningún mapa, no tienen Ayuntamiento o representante gubernamental y no reciben servicios), doblando las órdenes de demolición dadas hasta la fecha en apenas un año y medio. Este periodo también supuso la extensión de las llamadas "áreas grises", en las que no se provee de servicios básicos como el agua o la luz; se da una imposición a los propietarios de casas ilegales de multas monetarias tan caras que doblaban el valor de las propias casas; el pago del coste de la demolición e incluso penas de cárcel. También se creó un cuerpo jurídico-policial, especial, que ahora se conoce como "unidad gris", para imponer la ley de construcción sin licencia. Aunque en los 90, se inició el reconocimiento de algunos pueblos del norte, se llegó a sugerir el reconocimiento de otros muchos o su posibilidad de incorporación al área jurídica de las localidades árabes más cercanas, en general se han rnantenido las líneas de una política discriminatoria.
Según la Asociación de los Cuarenta:
"El motivo real por el cual el gobierno israelí miente en la estrategia que ha seguido contra los ciudadanos árabes desde la creación del Estado de Israel es que, en materia de casas y tierras, los objetivos del gobierno han girado en torno a las necesidades de lo que es Ilamado judaización de las populosas regiones árabes mediante la instalación de asentamientos judíos en estas regiones, confiscando tierras árabes y desplazando habitantes árabes a zonas designadas para el caso. En el norte, el gobierno estableció el pueblo de Wadi Salame para albergar a los habitantes de pueblos sin reconocer de la región, y en el Neguev han sido creadas siete áreas para absorber a los habitantes de cientos de localidades sin reconocer. Aquí es importante recalcar que el número de habitantes del Neguev llega a las 120.000 personas que las autoridades intentan ubicar en siete áreas de concentración mientras que ciento ochenta colonias israelíes se han establecido en el Neguev para albergar a 280.000 judíos. Esto es la prueba de la discriminación del gobierno contra los ciudadanos árabes."
A continuación se exponen situaciones que ejemplarizan esta discriminación y que han sido obtenidas de la página web
http://www.mundoarabe.org/arabofobia_judia.htm
(mayo de 2004)
Una fotografía de Abeer Zinaty muestra a la estudiante de 20 años de la ciudad de Ramle en el centro de Israel, en la que se mezclan árabes y judíos, con una camiseta marcada con el logo "Trabajador excelente de 2003 - McDonald's Israel". Menos de un año más tarde está desempleada, despedida por la compañía de comida basura más famosa del mundo. Su crimen, según el gerente de la filial, es que la sorprendieron hablando árabe con otra persona árabe empleada por la compañía.
Ha habido una avalancha de informaciones en los últimos meses que sugieren que los trabajadores árabes son menos bienvenidos que nunca en una economía que sigue controlada mayormente por el estado. Este mes, la oficina del fiscal del estado dio su beneplácito a una decisión tomada por el Rabinato Superior de Tiberias de otorgar una calificación kosher superior a los establecimientos que sólo emplean judíos. Los restaurantes de Tiberías han empleado tradicionalmente a una alta proporción de árabes mal pagados en sus cocinas.
Esto siguió inmediatamente después del despido del gerente de restauración del Hotel Nirvana a orillas del Mar Muerto, después de que rehusara despedir a 40 trabajadores árabes. Los jefes del Nirvana aparentemente le dijeron que los clientes se habían quejado por la presencia de árabes en el hotel. Temían la mala publicidad si ellos mismos despedían a los trabajadores.
En otro caso destacado, los empleados árabes del Instituto Nacional de Seguros en Nazaret habían presentado una petición contra el director de la oficina, Moshe
Nun, en la que afirmaban que desde su nombramiento tres años antes, había despedido a 19 trabajadores árabes mientras contrataba al mismo tiempo a 27 judíos.
Un informe publicado por el Centro Adva - un grupo de Tel Aviv que promueve la igualdad y la justicia social mostró que los 36 peores puntos negros en el empleo en Israel se encuentran todos en áreas árabes.
La compañía de telecomunicaciones Bezeq e Israel Electricity Corporation con una fuerza laboral de unas 10.000 personas, emplea a menos de 10 árabes. La compañía de electricidad, con un personal de 14.000, tiene un número aún inferior de trabajadores árabes, según las informaciones existentes. Ambas firmas requieren una vasta gama de técnicos, contadores, secretarias, recepcionistas y gerentes que tienen la responsabilidad de suministrar servicios a toda ciudad y aldea árabe y judía en el país.
La mayoría de los árabes que trabajan lo hacen en trabajos ocasionales mal pagados.
"La economía israelí actualmente está en caída y las primeras víctimas son siempre los ciudadanos árabes. Si un restaurante tiene que despedir trabajadores, escogerá a los árabes. 0 si judíos desempleados están dispuestos a aceptar puestos mal remunerados, sus gerentes despedirán a antiguos trabajadores árabes,"
afirmó Banna Shoughry Badarne
Farouk Omri, gerente de ventas de Bezeq, su empleado árabe más importante, dice que el puñado de trabajadores árabes es un legado proveniente de un breve experimento realizado a mediados de los años 80 por el director del Bezeq College en Jerusalén, que entrenaba exclusivamente personal técnico. "Siempre fue un círculo infernal para los árabes", declaró al
Weekly, "Si pedías un trabajo en Bezeq te preguntaban si te habían entrenado en el
College. Pero los árabes no eran aceptados allí para comenzar. Sólo en 1983 el director terminó por aceptar bajo crecientes acusaciones de racismo que permitiría dos candidatos árabes al año. Todo el que pasaba los exámenes del College después tenía trabajo garantizado. El College se cerró en 1988 y la admisión de árabes en Bezeq se acabó".
Omri dice que Bezeq utiliza ahora una práctica más familiar para impedir el empleo de árabes. Pretendiendo que su trabajo involucra la seguridad del estado, Bezeq exige que los candidatos árabes demuestren que han completado el servicio militar. Casi todos los árabes son excluidos del ejército. "El argumento de que el trabajo de Bezeq afecta la seguridad es una estupidez", dijo
Omri. "Tal vez unos 50 0 100 puestos de trabajo podrían ser descritos de esa manera: los técnicos que trabajan en instalaciones militares y en el Ministerio de Defensa".
Las afirmaciones referentes a la seguridad significan que los árabes pueden ser excluidos de gran parte de la economía. Los árabes no pueden ser empleados en la industria nuclear, incluyendo tanto el reactor Dimona como las plantas de armas secretas, en muchas fábricas textiles que suministran vestimentas militares, en numerosas industrias militares, en la línea aérea nacional y en el aeropuerto, así como en el servicio carcelario, aunque se hace una excepción en el caso de los drusos que han servido en el ejército.
Incluso firmas privadas, incluyendo restaurantes y oficinas, utilizan la seguridad como un pretexto para excluir a los candidatos árabes. Muchos puestos profesionales son también excluidos, incluyendo en ingeniería y arquitectura, porque son considerados como relacionados con la seguridad. La mayoría de los árabes con educación superior trabajan exclusivamente como maestros, abogados o doctores en sus propias comunidades.
Los árabes llegan a sólo un seis por ciento de la administración pública. La gran mayoría está empleada en los ministerios de Salud, Medio Ambiente, Asuntos Religiosos y Educación, todos los cuales precisan de gente de habla árabe para manejar sus relaciones con las ciudades y aldeas árabes.
Varios ministerios excluyen a los árabes de su fuerza laboral. El primer ministro adjunto, Ehud
Olmert, responsable del Ministerio de Comunicaciones, respondió a una pregunta de la Knesset el mes pasado de por qué no había árabes en su departamento, diciendo que ninguno de los candidatos era adecuado. La verdadera razón, sin embargo, es que los ministerios de Comunicaciones, Vivienda, Transporte e Industria consideran que su trabajo tiene que ver con la seguridad: grandes sectores de esos departamentos planean e implementan, efectivamente, la ocupación de territorios palestinos.

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