ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

  

 

ESPECIAL PALESTINA

 

 

OCUPACIÓN MILITAR Y CRÍMENES DE GUERRA

"PAZ CON DIGNIDAD"

  

Asesinatos

La Cuarta Convención de Ginebra (1949), base de la legislación humanitaria internacional que asegura una mínima protección para la población en conflictos armados o bajo ocupación, en su artículo 147, señala como asesinatos deliberados, y por tanto crímenes de guerra, el asesinato de personas desarmadas, independientemente de su condición de militar o civil, suponiendo además una flagrante violación del derecho a la vida que sanciona el tercer artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En esta categoría entran por tanto los milicianos que entregan las armas como los niños que tiran piedras, además del resto de civiles desarmados cuyo asesinato se ha producido indirectamente o "por error" y se considera según el eufemismo del lenguaje militar como "daño colateral". Sin embargo, muchos de los asesinatos ilegítimos ni siquiera pueden entrar en esa sádica categoría de daño colateral, pues, tal y como denuncian las organizaciones de derechos humanos, se producen intencionadamente como forma de amedrentar a la población para obligarla a claudicar en su empeño de supervivencia y forzarlos a emigrar fuera de Palestina, objetivo último de la política sionista. El Centro Palestino de Derechos Humanos nos proporciona las cifras para ilustrar esta violación sistemática del derecho a la vida:

"En 2003, entre las fuerzas de ocupación israelíes y los colonos mataron 569 palestinos y tres voluntarios internacionales. De ellos, 473 eran civiles desarmados que no suponían ninguna amenaza para las vidas de los soldados israelíes, incluyendo 114 niños, 27 mujeres y 20 personas con edad superior a los sesenta años. Miles más fueron heridos por las fuerzas de ocupación israelíes, incluyendo al menos 1.238 en la Franja de Gaza. A fecha de 31 de diciembre de 2003, 2.402 palestinos han sido muertos por las fuerzas de ocupación israelíes desde el comienzo de la presente Intifáda en septiembre de 2000."

En esta Segunda Intifada se ha producido una nueva forma de asesinato legal que quebranta las normas básicas de cualquier estado de derecho que pretenda considerarse como tal. Apenas cuarenta y dos días después de la visita de Sharon a Al Aqsa, era asesinado Hussein Abayat, activista local de Fatah en Beit Sahour, mediante dos misiles antitanques lanzados por un helicóptero en una populosa calle de dicha ciudad colindante con Belén. También resultaron muertas dos mujeres que pasaban por la calle y heridas otras tres. Ese día, el 9 de noviembre de 2000, cuando Barak todavía estaba en el poder, supuso el inicio de la política oficial (que no real) de asesinatos selectivos del Estado de Israel. En realidad tan sólo suponía el reconocimiento abierto de la responsabilidad por diversos asesinatos en un práctica que se venía realizando desde los tiempos de la Primera lntifada. Desde entonces más de 300 palestinos han sido asesinados en operaciones de carácter selectivo, aproximadamente la mitad eran personas que al estar cerca de los blancos pasaron a engrosar las cifras de los "daños colaterales". El piloto de combate y objetor israelí, Yonathan Saphira, ilustra esta inmoralidad que llevó en 2003 a pilotos de las fuerzas aéreas a firmar una carta en la que se negaban a obedecer órdenes de ataque que el Estado de Israel ejecuta en los Territorios Ocupados. Volvamos ahora a la noche del 22 al 23 de Julio de 2002:

"Es tarde, el escuadrón de F-16 se encuentra en la base militar del Ejército del Aire. La tripulación de guardia se compone de un piloto y un navegante. Despegue urgente para Gaza. A la espera de la orden de ataque. Llega la orden. Se lanzan las bombas. Aterrizaje, parte de misión y vuelta a la rutina. En esa misión se lanzó una bomba de una tonelada (equivalente a cien bombas suicidas) sobre una casa del barrio AI-Deredg de Gaza, uno de los más poblados de Gaza y del mundo. En el curso de la acción fueron asesinados 14 seres humanos y heridos más de 150. Cuatro familias, 9 niños, 2 mujeres y dos hombres, fueron aniquilados por la tripulación de un avión que ejecutó la misión y alcanzó el blanco, convencida de que estaba defendiendo a los israelíes. Y lo creía honestamente. Y esto es lo que Dan Halutz (comandante del ejército del aire) tuvo a bien decir sobre la misión: "Declaro que cuanto ha tenido lugar con vistas a la misión está justificado según mis criterios morales...". Y dijo a los pilotos: "Que durmáis bien esta noche... habéis desempeñado perfectamente esta misión. "No dormimos bien esa noche, y seguimos sin dormir bien: El 31 de agosto de 2002, cuando fue aniquilado Darama y 4 niños con él. El 8 de abril de 2003, cuando fueron asesinados Arbid y Al-Halabi y con ellos 2 niños y 5 adultos. El 10 de junio de 2003, en un intento de asesinar a Rantisi, murieron una joven, una mujer y 5 hombres. El 11 de junio de 2003, cuando fue asesinado Abu-Nahal y con él 2 mujeres y 5 hombres. Y así muchos más... (...) ¿Y qué logramos como contrapartida en términos de seguridad'?  Ataques y más ataques, nosotros con nuestros Apache y ellos con sus bombas suicidas, embarcados juntos hacia el suicidio en una danza demencial. Así que no dormimos por la noche y redactamos esta carta."

Como se puede observar, lo realmente inmoral de los asesinatos selectivos es que la decisión de ejecutar a personas en particular se hace por las autoridades políticas pasando por alto cualquier consideración sobre el derecho a un juicio justo. Al no representar la víctima ninguna amenaza inminente para nadie no se puede argumentar el derecho a la defensa y a la seguridad y se convierte en un crimen de guerra condenado por la Cuarta Convención de Ginebra con el agravante de hacerse de manera legal y pública. Utilización de personas como "escudos humanos". Otra conducta calificada por el derecho internacional como crimen de guerra es el secuestro y forzamiento de palestinos a acompañar a los soldados de las IDF en las operaciones militares de castigo, bajo la carga de angustia, miedo y alto riesgo que esto conlleva para su vida. Esta práctica, que en realidad consiste en el uso de población civil como escudos humanos, no ha de confundirse con la acción de voluntarios que realizan acompañamientos a personas amenazadas que se ven obligadas a moverse bajo el toque de queda militar y que a veces reciben nombre también de escudos humanos. Esta forma de actuar, por el contrario, indica algo más que el nulo valor dado a la vida otorgado por los soldados israelíes a la población árabe, ya que sólo puede entenderse en el contexto de una actuación que persigue atemorizar a la población civil. Amnistía Internacional fue muy clara además a la hora de denunciar esta práctica: Tanto en Jenin como en Nablus, las IDF han obligado sistemáticamente a palestinos a tomar parte en operaciones militares o a actuar como "escudos humanos". Con este fin han empleado tanto a mujeres como hombres. Habitualmente, las IDF retienen al ciudadano palestino durante varios días y lo obligan a registrar viviendas en los campos de refugiados, colocándolo así en situación de grave peligro de ser lesionado. Faisal Abu Sariya, profesor de 42 años de edad, contó a Amnistía Internacional que lo obligaron a acompañar a las IDF en operaciones militares en Jenin durante dos días y que lo utilizaron como "escudo humano". Según ha manifestado, recibió palizas y otros malos tratos por parte de las IDF y un disparo en la rodilla cuando estaba sirviendo de "escudo humano", lesión para la que no le dispensaron atención médica.

 USAN UN NIÑO PALESTINO COMO ESCUDO HUMANO. Jerusalén: Varios policías israelíes ataron a su jeep a un adolescente palestino de 13 años a modo de escudo humano para evitar pedradas de manifestantes. Así lo reveló ayer a la prensa un grupo de derechos humanos formado por rabinos. Bloqueo de acceso de ayuda médica. En el informe antes citado del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Palestina, también se relataba el hecho de que la misma delegación había sido testigo de cómo se bloqueaba el paso de la ayuda médica a heridos en los enfrentamientos.

"Un aspecto de particular gravedad es el trato médico que algunas de las víctimas han sufrido, con algunas muertes debido a la denegación de acceso a la asistencia médica a tiempo. Según se afirma se ha impedido a las ambulancias palestinas y al personal médico desempeñar su trabajo con normalidad. Durante la visita a Gaza de la Alta Comisionada, su  vehículo fue incapaz de circular por la principal carretera de norte a sur debido a un intercambio de fuego que provocó heridas graves a dos soldados israelíes y dos muertos palestinos en su propio vehículo en un puesto de control. La Alta Comisionada fue testigo de cómo se impidió a dos ambulancias atender a las víctimas palestinas.

También el Informe de Amnistía Internacional señalaba cómo se disparaban a ambulancias que trataban de atender a los heridos y cómo el retraso de la atención médica había tenido efectos trágicos para algunas de las víctimas:

"Tanto en Jenin como en Nablus, las IDF impidieron que las organizaciones de asistencia médica tuvieran acceso a las zonas afectadas incluso una vez que, según los in formes habían cesado los combates. (...) Las IDF realizaron disparos contra ambulancias o al aire, como advertencia, y acosaron o detuvieron a los conductores de las ambulancias. A causa de ello, los heridos permanecieron tendidos en la calle durante horas sin ser atendidos o bien fueron tratados en las casas, y los muertos yacieron abandonados en las calles o en las casas durante días. En varios casos, según los informes, es posible que la falta de acceso a atención médica provocase o acelerase la muerte de varias personas."

Desgraciadamente hay que decir que el bloqueo de la ayuda médica es un dato recurrente en todos los informes de organizaciones de derechos humanos.

El Centro Palestino de Derechos Humanos ha recopilado datos generales sobre este acoso al personal sanitario por parte de las IDF. Aunque los datos son de marzo de 2003 reflejan claramente la problemática que pretendemos visualizar:

- "I7 individuos del personal médico han sido asesinados por el ejército israelí durante la Intifada. Al menos 206 han sido heridos. Paramédicos palestinos también han sido arrestados, golpeados y usados como escudos humanos en numerosas ocasiones.

- 10 Ambulancias del Creciente Rojo han sido destruidas y el 80% de la flota de ambulancias ha sido dañada. Durante los ataques israelíes sobre ciudades palestinas, las fuerzas israelíes han bombardeado y saqueado hospitales y clínicas en Ramala, Belén, Hebrón y Al Bireh con resultado de destrucción de equipo médico e interrupción del cuidado de pacientes.

- Al menos 43 palestinos han muerto durante la Intifáda de Al Aqsa debido al retraso u obstrucción del acceso de atención médica en check­points israelíes. En al menos una docena de casos, las mujeres se han visto forzadas a dar a luz en los checkpoints, con resultado de al menos 5 niños nacidos muertos. Un número indeterminado de palestinos heridos han muerto después de que las fuerzas israelíes rechazaran que se dispensara atención médica".

En 2004 llegaron a un total de 216 las ambulancias atacadas, 121 de ellas destruidas. Según, la Unión de los Comités de Labores Sanitarias (UHWC) sólo los retrasos debidos a retenciones en los checkpoints provocaron la muerte de 600 personas en el año 2002, y otras 68 en los mismos puestos de control, donde además dieron a luz 36 mujeres que estaban tratando de llegar a la maternidad. Por supuesto, cuando se trata de una incursión del ejército a gran escala en la que abundan los heridos y una atención médica rápida puede ser la diferencia entre la vida y la muerte, el bloqueo de las ambulancias que acuden a atender a los heridos no es sino una continuación de la propia estrategia de la incursión y demuestra que el objetivo no son milicianos o grupos armados, sino la propia población civil. Como veremos más adelante, el bloqueo del paso de ambulancias está generando una grave situación humanitaria al ser cada vez más difícil el acceso a los hospitales, en muchos casos fuera del cerco que las IDF mantienen sobre las poblaciones palestinas.

 

Torturas 

Los informes de Amnistía Internacional sobre la Operación Muro Defensivo se puede comprobar que las torturas u otros tratos degradantes son comunes en las operaciones de castigo israelíes.

"Las IDF infligieron malos tratos habituales, y en ocasiones, según los informes, torturas a palestinos detenidos en redadas masivas de varones de edades comprendidas entre los 15 y los 55 años durante la ocupación de ciudades y de campos de refugiados. La mayoría de los  detenidos fueron humillados, y muchos, insultados. Una gran parte de ellos describieron tratos asociados a tortura, principalmente en forma de golpes propinados al azar con la culata de los fusiles”.

“En Jenín, a los hombres que habían sido congregados y separados de las mujeres, niños y varones de más de 55 años de edad, los desnudaron dejándolos en ropa interior, esposados y con los ojos vendados. Muchos afirman haber sufrido malos tratos y algunos, palizas. Un detenido murió a consecuencia de los golpes recibidos”.

“Los detenidos fuereon conducidos a Bir Sa'adeh, donde,según afirman, los obligaron a permanecer en cuclillas, con la cabeza gacha, durante periodos prolongados. Segün informes, durante las primeras 24 horas no les dieron de comer y   sólo  les dieron agua en contadas ocasiones. La mayoría de los detenidos señaló que no les facilitaron mantas pese a las bajas temperaturas nocturnas y que les limitaron o incluso les prohibieron el acceso a los aseos. Una vez en libertad se vieron obligados a caminar varios kilómetros. muchos de ellos sin ropa ni calzado”

El uso de métodos físicos de tortura contra presos palestinos fue aprobado por el Tribunal Supremo Israelí el 11 de Noviembre de 1996, pero era una práctica que se había extendido impunemente desde 1967 (Guerrde los Seís Días). Se conoce incluso de la existencia de prisiones secretas, como la denominada "Faculty 1391" (Instalación 1391), borrada incluso de los mapas y fotos aéreas, en la que los presos son torturados sitemáticamente y llevan una bolsa negra en la cabeza para evitar que puedan ver a sus torturadores. Huelga decir que los malos tratos aumentan con mucho el clima de tensión e incrementan exageradamente el odio de los palestinos hacia Israel, haciendo cada vez más difícil el camino hacia la reconciliación y son por tanto un elemento clave del conflicto al actuar como generador de odio constante. Hay que señalar no obstante que los informes más espeluznantes sobre malos tratos y torturas llegan de la mano del Comité Público Contra la Tortura en Israel (PCATI) y de asociaciones pro derechos humanos palestinas, como Addameer o el Centro Palestino de Derechos Humanos. El PCATI ha denunciado en un informe titulado "Back to the routine of torture" (Vuelta a la rutina de la tortura) lamultiplicacion por parte del Shin Beit, los servicios secretos israelíes, del uso de la tortura en los interrogatorios a sospechosos palestinos durante la actual Intifáda. De acuerdo con los datos oficiales de las fuerzas de seguridad, aproximadamente 23.000 palestinos fueron interrogados por las fuerzas de seguridad durante la primera Intifáda (1987-1993). El PCATI estima que casi todos sufrieron alguna forma de tortura durante su interrogatorio. En la actual Intifáda más de 28.000 palestinos han sido arrestados entre el principio de la Intifáda en Septiembre de 2000 y el principio de Abril de 2003. A mediados de mayo de 2003, 5.362 palestinos habían sido llevadosa prisión, de los cuales 1.107 fueron de­tenidos sin ningún cargo o juicio (estaban bajo detención administrativa). Durante cada uno de los seis primeros meses correspondientes al año 2002 y 2003, el número de palestinos interrogados por el Servicio de Seguridad Shin Beit que sufrieron tratos que pueden ser definidos como tortura se situó alrededor de la centena, mientras que en Septiembre de 2001 ennúmero estaba tan sólo en la docena, lo cual es un indicadde que esta  volviendo a la política de tortura sistemática de la primera Intifada

Citando textualmente el informe del PCATI los malos tratos a los que son sometidos habitualmente los detenidos por las IDF o el Shin Beit son los siguientes:

  •  Malos tratos a familiares de los detenidos, incluyendo amenazas , insultos o registros destructivos.  Violencia durante el arresto, incluyendo golpes (a veces con las culatas de los rifles), bofetadas, patadas o pisotones tras sentarlo en el suelo del vehículo.

  • Esposar con "azikonim".  Este el único método de malos tratos que es legal en las IDF. Las azikonim son bridas hechas de plástico flexible pero duro, pueden ser atadas pero no desatadas. Estas esposas suelen causar hinchazones, cortes en las manos y un intenso dolor.

  • Condiciones inhumanas de detención, incluyendo exposición al calor, el frío o la lluvia bajo cielo abierto durante largos periodos de tiempo (hasta días), en el asfalto, en una "jaula" o en cubos de basura, así como falta de alimentación e higiene.

  • Otras formas de malos tratos, incluyen mantener al sujeto en suspenso con las piernas en alto, jugar a tirarle piedras en un concurso, forzar al detenido a correr con los ojos vendados y hacerle la zancadilla, desnudarle (a veces hasta dejarles completamente desnudos), intimidarle con un perro, simular ejecuciones sumarias y más.

Por otro lado, La Corte Suprema Israelí ha rechazado 124 denuncias presentadas por el PCATl. En vez de supervisar al Shin Beit, las autoridades judiciales simplemente han aprobado la política de tortura al servicio de la seguridad, creando con ello un clima de impunidad que hace posible que se vaya extendiendo las vulneraciones de los derechos humanos a niveles cada vez mayores, pues en la práctica es como si se autorizaran legalmente dichas prácticas abusivas.

Detenciones arbitrarias y presos políticos

            Hemos vistocómo en las incursiones del ejército se suelen producir detenciones masivas de palestinos varones, aproximadamente 28.000 desde que empezó la segunda Intifada y abril de 2003, de los que más de 7.500 continúan presos en la actualidad, entre los que hay que destacar más de mil nños que han sido arrestados principalmente por tirar piedras. Así mismo, hay que añadir cerca de ochenta mujeres encarceladas (de las que 12 son menores de edad), sujetas a vejaciones y abusos y como elemento de extorsión sobre sus familias. Estas detenciones tal y como denuncia la asociación de presos palestinos Addameer ("conciencia" en árabe) se han centrado en "líderes políticos y comunitarios palestinos, encarcelando a los dirigentes de la sociedad palestina y afectado negativamente al desarrollo de la comunidad". Esto contradice profundamente los motivos esgrimidos por las IDF que se basan en los ya sabidos criterios de seguridad para justificar todas sus actuaciones.

Para poder llevar a cabo esta política de detenciones Israel aplica, desde los tiempos de la primera Intifada, la figura de la "detención administrativa", en la cual las causas de la detención se convierten en material confidencial, que no conoce el detenido ni el abogado y que es lo que determina el tiempo de detención que oficialmente dura seis meses, pero que es prorrogado una y otra vez indefinidamente. A los palestinos detenidos en las incursiones se les suele dar este estatus, pero también se aplica muchas veces a aquellos que finalizan sus sentencias, por lo que ya han cumplido entre uno y diez años de cárcel antes ser puestos en libertad. A pesar de que el preso administrativo puede apelar a un habeas corpus que lo lleve al juez que decidirá confirmar, cancelar o reducir la detención administrativa, en la práctica los servicios de inteligencia todavía tienen la autoridad para ordenar detenciones que contradigan lo que dicte el juez y son los que acaban tomando las decisiones. Es usual que antes del fin del periodo de detención se pase al prisionero a interrogatorio con lo que se agrava su situación al emplearse métodos de tortura en tos mismos. También se sabe de la existencia de presos que pasan largos periodos confinados en solitario, a los que además se les priva de recreo, visitas familiares o comprar cosas en la cantina de la prisión, causando por tanto un gran desgaste físico y psicológico. Mahmoud Mahajni estuvo más de siete años confinado en solitario hasta que fue puesto en libertad en 1999. Poco se sabe de los que actualmente padecen en solitario largos o cortos confinamientos en las dependencias especiales habilitadas para tal fin en las prisiones de Nafha, Ber Alsabi'a y Asqalan.

El aumento en la cantidad de detenciones ha deteriorado las condiciones de las mismas, que con la saturación actual de las cárceles ha provocado, según Addameer, "condiciones inhumanas, con comida inadecuada, sin visitas familiares, sin actividades de recreo, y sujetos a severas restricciones para poder dejar sus celdas y respirar aire fresco, entre otros muchos problemas". 

Es impresionante el informe sobre la situación de los presos elaborado por esta misma organización:

       1.- Centros de detención: Hay 7 centros de detención localizados en Cisjordania y la Franja de Gaza a los que los detenidos palestinos son llevados en condiciones extremadamente malas. Por ejemplo, en el Centro de Detención Beitel , los presos son llevados a pequeñas y sucias celdas que carecen de acondicionamientos básicos. Los servicios se sitúan fuera de las celdas y usualmente se niega el permiso para usarlos como una forma de castigo. Los presos de los Centros de Detención Huwara y Kadumin se han declarado recientemente en huelgas de hambre como forma de protesta por sus duras condiciones de arresto, en particular por el hecho de que se les ha prohibido abandonar las celdas para pasear al aire libre, se les impide usar el baño más de dos veces al día, carecen de atención médica y comida adecuada en calidad y cantidad. Un detenido informó al abogado de Addameer que una manzana a la semana es compartida entre ocho presos y que de vez en cuando se les ofrece un vaso de te. Los presos son llevados a celdas atestadas, con diez detenidos en celdas con capacidad para cuatro, y se les restringe el tiempo que pueden pasar en otras secciones. Estas circunstancias de detención para la mayoría de los detenidos ha degenerado en problemas médicos.

2.- Prisiones centrales: El cuarenta por ciento de los presos palestinos están detenidos en una de las 9 prisiones centrales israelíes, incluyendo Telmod para menores, y la prisión de Ramala para mujeres. La mayoría de ellos tienen largas sentencias desde que empezó la presente Intifada. Ha habido un claro deterioro en las condiciones de vida y trato a los prisioneros palestinos en las prisiones centrales, en clara violación de la Cuarta Conversión de Ginebra. La más dolorosa de estas violaciones es la prohibicon de visitas familiares a los presos en los últimos dos años, que Israel justifica como medida necesaria por "motivos de seguridad". Otras medidas de castigo en las prisiones israelies incluyen severas restricciones en el tiempo en el que a los detenidos se les permite tomar el aire y visitar otras secciones.

Las condiciones de salud en las prisiones también se han deteriorado, con retrasos extremos en servicios médicos por parte de la Autoridad de Prisiones, retrasos en el traslado de casos serios al hospital para un examen más profundo, además de ofrecer una atención médica inadecuada en las propias cárceles. La Autoridad de Prisiones  continúa poniendo obstáculos a los presos que se han matriculado como estudiantes de la Israelíes Open University, institución que constituye la única posibilidad de estudio, impidiéndoles seguir los cursos que la ley les permite hacer. La ropa para los presos está restringida, la Autoridad de Prisiones permite cambios de ropas sólo dos veces al años, momento en que los presos devuelven sus ropas a cambio de unas nuevas compradas por sus familiares. Las condiciones higiénicas son muy limitadas, en el mes pasado, la Autoridad de Prisiones ha decidido no proveer de papel del baño a los presos.

3.- Campos Militares de Detención: Además de Megiddo, el Alto Mando Militar Israelí en la región reabrió los Campos Militares de Detención Ofer, en Ramala, y Ketziot, en el desierto del Neguev. (..). La situación en los campos militares de detención es particularmente preocupante, con presos en viejas tiendas de campña en condiciones climáticas extremas, sujetos a condiciones de vida inhumanas, falta de una comida adecuada en calidad y cantidad, prohibición de visitas familiares y de objetos tales como libros, ropas, salvo raras excepciones en que los abogados logran que se permita alguno de ellos.

Dentro de estos campos los presos están expuestos a ataques con gas lacrimógeno lanzado dentro de las tiendas o a ser rociados con mangueras de agua a presión. Un gran número de los presos sufre afecciones médicas, en particular aquellos que fueron heridos durante su arresto en las incursiones israelíes de abril de 2002.

Hay aproximadamente 3.000 palestinos detenidos en estos centros militares de reclusión, aproximadamente 1.000 de ellos están bajo detención administrativa, es decir, sin cargos presentados ni juicio celebrado.

El asunto de los presos palestinos no es nuevo. Desde la ocupación de los Territorios Palestinos en 1967, en torno a 650.000 palestinos han sido encarcelados por Israel. Esto conforma aproximadamente el 20% de la población total de los Territorios Ocupados. Considerando el hecho de que la mayoría de estos detenidos eran varones, el número de palestinos detenidos supone aproximadamente el 40% de toda la población masculina de los Territorios Ocupados."

Destrucción de viviendas y terrenos

 Ya en el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Palestina se mostraba que desde el inicio de la segunda Intifada la práctica de la destrucción de casas se ha hecho rutinaria en las operaciones militares de las IDF en los Territorios Ocupados, aduciendo razones administrativas.

"En la Franja de Gaza, la Alta Comisionada visitó el campamento de refugiados de Rafah y las áreas colindantes donde pudo inspeccionar varias viviendas y apartamentos gravemente dañados por los disparos y/o ataques de misiles, particularmente por las noches. (...) Los pozos de agua, según se afirma, también fueron destruidos en acciones llevadas a cabo por los colonos o las fuerzas israelíes. La Alta Comisionada vio como los terrenos de árboles frutales, especialmente los olivos, habiían sido arrancados. Se comunicó a la Alta Comisionada que, en muchos casos, estos huertos y terrenos representaban el único medio de vida de decenas de familias."`

Amnistía Internacional también denunció la destrución de viviendas durante la Operación Muro Defensivo, con la particularidad de que, a partir de ese momento, empezoó a ser habitual la indiferencia al hecho de tener o no en cuenta la presencia de civiles en el interior de las casas al derribarlas:

"En varios casos las IDF causaron la muerte de palestinos al demoler viviendas cuyos ocupantes se hallaban aún en el interior. Los soldados de las IDF no solían avisar con tiempo antes de demoler viviendas, impedían que las familias y los vecinos avisaran a los residentes, y no se ofrecían a prestar ayuda ellos mismos y a llamar a unidades de rescate o ambulancias y en ocasiones dispararon contra quienes intentaban ayudan"

Sin embargo el testimonio más brutal de la destrucción de viviendas llevada a cabo por el ejército israelí en el campo de refugiados de Jenin es el relato de Moshe Nissim, el judío de origen kurdo que condujo un bulldozer durante tres días sin descanso. Este espeluznante relato fue publicado en el periódico israelí Yediot Ahronot y pone de manifiesto el racismo y la mentalidad de las IDF al permitir y fomentar semejante barbarie:

"Yo quería arrasar todo. Cuando los oficiales me daban permiso para destruir una casa, yo aprovechaba para destruir varias... Créame, no hemos destruido suficientes. Durante tres días arrasé, arrasé con todo. Todo el lugar. Derribaba todas las casas desde las que disparaban. Para hacerlo había que derribar otras de alrededor. Lo soldados avisaban por un altavoz a los vecinos para que salieran de las casas antes de que interviniera yo. Pero yo no daba a nadie la oportunidad de salir. No esperaba. Le daba a la casa un golpe muy fuerte para que se hundiera lo antes posible. Otros fueron un poco menos radicales que yo, o al menos, eso es lo que cuentan. No hay que creerlos... Había mucha gente en las casas cuando empezamos a destruirlas... Yo no he visto casas que hayan caído sobre personas vivas pero si eso ha sido así, me trae al fresco. Estoy seguro de que hubo mucha gente que murió dentro de las casas, pero es difícil de saber, porque había toneladas de polvo, y, además, se trabajó mucho de noche. Me gustaba ver cómo las casas se hundían, porque yo sé que ellos se burlan de la muerte, pero la destrucción de sus casas les hace más daño. Y si hay algo que ahora me sabe mal, es no haber destruido todo el campo... Para mi fue una satisfacción, un verdadero placer. No podía parar. Quería continuar todo el tiempo trabajando, sin descanso. Cuando acabaron los combates recibimos la orden de sacar el D-9 de allí, ya que el ejército no quería que los periodistas y los fotógrafos nos vieran en plena faena.

Me peleé con ellos para que me dejaran seguir destruyendo. Me lo pasé muy bien en Jenin, a lo grande. Era como si hubiera concentrado en tres días esos dieciocho años en los que no había hecho nada. Los soldados vinieron a verme y me dijeron: "gracias kurdo, gracias".

¿Sabe usted cómo pude resistir setenta y dos horas sin bajarme del D-9`? No tuve ningún problema de cansancio porque no paré de beber whisky... Lo llevaba en la mochila. Todo el mundo había cogido ropa, pero yo sabía lo que nos esperaba. Cogí whisky y pistachos. Jenin me ha ayudado a olvidarme de mis preocupaciones.""'

 

 Según datos del Palestinian Information Center en total la destrucción israelí, además de las casas, se ha cobrado más de seis mil hectáreas completamente demolidas, unos trescientos pozos destruidos, unas doscientas granjas, unas trece mil cabras y ovejas, unas novecientas vacas y más de un millón de gallinas echadas a perder. Y lo que es peor, estas cifras se incrementan cada día que pasa. La destrucción de viviendas se ha convertido en un eje sistemático de terror sobre la población palestina. El derribo de 155 viviendas en Rafah (al sur de la Franja de Gaza) en mayo de 2004, dejando a 1.600 personas sin hogar, es una muestra visible de lo que se expone.

Sin embargo la estrategia de la destrucción de viviendas en los Territorios Ocupados no es algo que viniera con la segunda lntifáda. Según datos del Comité Israelí Contra Demolicio­nes de Casas (ICAHD) desde que empezó la ocupación en 1967 han sido demolidas por razones llamadas administrativas más de 50.000 casas en los Territorios Ocupados, incluyendo Jerusalén Oriental, dejando sin hogar a cientos de miles de personas. Paralelamente, en esta ciudad se han subvencionado 70.000 de las 90.000 nuevas casas para judíos a la vez que se ha reducido el suelo urbanizable apto para la población árabe, casi un tercio del total, a apenas un 7%. El Observatorio de Palestina se refiere así a la situación en Jerusalén:

“Está prohibido que la potencia ocupante destruya bienes muebles e inmuebles pertenecientes individual o colectivamente a personas particulares, al Estado o a colectividades públicas, a organizaciones sociales o a cooperativas, excepto en los casos en que tales destrucciones sean absolutamente necesarias a causa de las operaciones bélicas”.

Artículo 53 IV Convenio de Ginebra (1.949)

 "Por tanto, los palestinos en Jerusalén Oriental únicamente pueden vivir y construir en tan sólo el 13% de su terreno. El permiso de construcción en Jerusalén Este puede llegar a costar 30.000 dólares (el precio de un pequeño apartamento en Jerusalén Este) y el proceso puede llevar, a menudo, más de cinco años. Así es frecuente que los palestinos, por consiguiente, busquen por si mismos y a falta de otras alternativas, construir sin permiso quedando sujetos a desahucios forzosos y a la destrucción de sus hogares. Más de 2.000 casas palestinas en la ocupada Jerusalén Este han sido destruidas por las fuerzas israelíes de ocupación desde 1967."

 El día 12 de julio de 2004 el ejército israelí irrumpió en el campo de refugiados de Jan Yunes, al sur de la franja de Gaza para destruir 20 casas. La demolición empieza a las 4 h. de la mañana, sin dar previo aviso a los vecinos ni permitirles retirar sus enseres. La operación fue tan violenta que un palestino inválido de 70 años murió sepultado bajo los escombros.

(El País, 13-7-2004).

 La política israelí de demolición de casas en Jerusalén trata de conseguir tres objetivos: mantener o mejorar una proporción del 72 % de población judía, frente a128% de población palestina, confinar a la población a pequeñas islas y forzar a la población palestina a abandonar la ciudad dejando terreno libre para los nuevos asentamientos de colonos. Todo este proceso se enmarca en lo que se conoce como la judaización de Jerusalén, el proyecto sionista de construir una Gran Jerusalén que corte en dos Cisjordania al ser controlada por Israel toda su parte central.

Hay que señalar que durante el supuestamente paciífico proceso de Oslo, se demolieron 740 casas (300 de ellas en Jerusalén) y otras 2.000 durante la reocupación de Cisjordania acaecida en la primavera de 2002. Tanta destrución ha generado en 2001, tan sólo en Jerusalén Oriental, unos gastos de demolición que ascienden a 700.000 dólares, unos tres millones de Shekels (moneda israelí), sin tener en cuenta la tragedia humana que supone para miles de familias palestinas literalmente desahuciadas.