ISLAM Y AL-ANDALUS

YIA.LM

  

 

ESPECIAL PALESTINA

 

 

EL PROBLEMA DE LOS REFUGIADOS Y EL DERECHO AL RETORNO

 

"PAZ CON DIGNIDAD"

        

        El derecho al retorno de los refugiados es siempre puesto como ejemplo de la irresolubilidad del conflicto palestino-israelí, pues es sabido que los sionistas nunca lo aceptarán por el grave desequilibrio demográfico que haría a Israel perder su carácter de Estado Judío. Este problema tiene su origen en los desplazamientos forzados que acompañaron al propio nacimiento del Estado de Israel que es conocido como Al Nakba, el desastre, por los palestinos.

        En un primer momento, en el año 1947 y a principios de 1948 se procedió a la limpieza étnica de los territorios que la ONU había asignado para la fundación de un Estado judío. Cerca de 800.000 palestinos y palestinas se vieron forzados a abandonar sus casas, tierras y propiedades, convirtiéndose en refugiados. En esta primera fase se destruyeron sistemáticamente todos los pueblos árabes situados en la franja costera que va de Haifa a Tel Aviv, así como los situados en el corredor entre „

        Tel Aviv y Jerusalén. Estas operaciones se iniciaban casi siempre con una matanza, como la de Saasaa, en Galilea, en febrero del 1948 en la que asesinaron a 60 personas. De hecho, entre 1947 y 1949 se han documentado más de 80 masacres por parte de los grupos armados sionistas, entre las que destaca la perpetrada en Deir Yasin entre Irgun y Haganah (grupos armados judíos) en la que se quitó la vida a 254 mujeres, niños y ancianos desarmados.

No permitiré que ningún refugiado palestino vuelva a Israel, nunca.

(Ariel Sharon, 2002

        Entre Netanya y Zammarin sólo se dejaron dos pueblos árabes, Furaydis y Jisr- al-Zarqa para alojar a los palestinos que no podían ser expulsados. A la vez, los habitantes de los kibutz locales se apropiaban de todo lo que tuviese valor (ganado, pozos, bombas de agua...) y destruían lo que no podían aprovechar, eso a pesar de que muchos pueblos árabes habían tenido buenas relaciones con los judíos e incluso habían firmado "acuerdos de paz". La limpieza étnica transgredió incluso los límites del Estado decretado por la ONU y se procedió a la destrucción de siete pueblos en el corredor de Jerusalén y diecisiete en el oeste de Galilea, en terrenos asignados al futuro estado palestino. Cuando estalló la guerra contra los estados árabes circundantes, se completó la limpieza étnica a medida que se iba conquistando territorio y #9; esta alcanzó a los límites que adquirió Israel en su fundación. Entonces los pillajes fueron aumentando, y en las ciudades, donde en general no se destruían las casas, estas quedaban totalmente vacías, con las paredes desnudas por el saqueo de los milicianos judíos.

        Los historiadores sionistas sostienen que los palestinos no fueron desplazados, sino que se marcharon voluntariamente siguiendo las órdenes de sus dirigentes con la esperanza de volver con los ejércitos árabes tras expulsar a los judíos. A pesar de la evidente falsedad de esta afirmación, es lo que cualquier sionista reconocerá de estos sucesos. Recientemente, el historiador postsionista Bermy Morris sostiene que fueron los comandantes por iniciativa propia los que iniciaron la limpieza étnica, lo cual le ha valido un gran enfrentamiento con la universidad israelí que se niega todavía a reconocer la Nakba y centra sus actividades históricas en el estudio de la Shoah, el Holocausto. Sin embargo, el también judío aunque no sionista, Norman Finkelstein, ha demostrado 1a responsabilidad de los líderes sionistas en la misma (de hecho Isaac, Rabin reconoció en sus memorias que al menos en una ocasión, el 12 de julio de 1948, había dado la orden de desalojo para 70.000 palestinos) y la existencia de un plan intencionado para expulsar a la población árabe. Existe también la evidencia de que todos los dirigentes sionistas habían manifestado su preferencia por la opción del desplazamiento frente a la del apartheid desde los tiempos de Theodor Herzl. Está claro que Ben Gurion sabía que estaba repitiendo en parte lo que los nazis les había hecho a los judíos en Europa y se cuidó de no dar órdenes de destrucción por escrito. Peor aún, dio al ejército 1a ambigua orden de que estaba prohibido destruir, incendiar, expulsar salvo en combate. No se cumplió esta orden y no se abrieron investigaciones sobre estas violaciones.

        La mayoría de los refugiados, después de más de 50 años, viven en los mismos 59 campos de refugiados establecidos por Naciones Unidas a lo largo y ancho de Cisjordania, Gaza, Jordania, Siria y Líbano. En ellos se incluye a la población refugiada de la guerra de 1948 (800.000 personas) y de la guerra de los Seis Días de 1967 (300.000 personas), que vive desde entonces esperando una solución al conflicto en tanto su vida se desarrolla en la más profunda penuria. En la actualidad, hay alrededor de cinco millones de refugiados y constituye el sector de población mas importante del pueblo palestino, que en conjunto suman unos nueve millones de habitantes. Ante la magnitud del problema, la ONU creó la UNRWA (Agencia de Asistencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Próximo Oriente) para proporcionarles vestido, alimentación, educación, atención sanitaria, etc. La comunidad internacional juzgaba en aquella época que las Naciones Unidas tenían una responsabilidad especial con los refugiados palestinos, dado que su situación se originó con la resolución de la ONU relativa a la partición de Palestina. Posteriormente la ONU ha ido emitiendo otras muchas resoluciones (ver Glosario). Todas ellas, más de 40 en la actualidad, han sido sistemáticamente desobedecidas por Israel que incluso se jacta públicamente de que son papel mojado, como dijo el embajador de Israel en la ONU ante la resolución de este órgano contra el Muro del Apartheid.

        A lo largo de las distintas conversaciones y acuerdos entre israelíes y palestinos no se ha abordado políticamente una solución al problema de los refugiados y se les ha relegado a los puntos finales de la agenda, reducidos a cifras estadísticas y a su consideración en el plano humanitario. No se ha tratado a la población palestina como un pueblo dotado de derechos legitimados, tanto por la declaración de los Derechos Humanos, como por la Convención de Ginebra, incluyendo las propias resoluciones de la ON U, sino que el tema de los refugiados ha sido considerado como un problema que enturbia la negociación. La propia debilidad palestina para negociar ante la evidencia de la superioridad militar israelí ha hecho que las negociaciones se hayan basado en una política de hechos consumados que van legitimando poco a poco las conquistas militares que el derecho internacional penaliza. De esta forma se han ido sustituyendo derechos fundamentales inalienables por resultados en negociaciones en los que el poder negociador de ambas partes siempre ha sido asimétrico. Tal y como dijo recientemente Isaías Barreñada (politólogo):

  • " (...) el derecho al retomo de los refugiados palestinos, si se le considera un obstáculo que hay que poner de lado para alcanzar la paz, estamos abordando el problema al revés, el problema de fondo es el de la definición de Israel, el problema de fondo es la judaicidad de Israel, que representa verdaderamente un obstáculo para la paz".

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