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A diferencia de las matanzas convencionales, las muertes debido a las
sanciones no pueden enumerarse contando los cadáveres en fosas comunes. Este
tipo de contabilidad depende de estudios epidemiológicos. Ofrecemos esta
advertencia no porque querramos ofuscar con números. En realidad no hay duda
de que el número de muertes es enorme. Pero para que los activistas
mantengan su credibilidad, tenemos que tratar de obtener y diseminar
información precisa.
Luego de que su infraestructura y su economía fueran destruidas por el
bombardeo, Irak ha podido reconstruir sólo parcialmente sus plantas de agua
potable, de alcantarillado y electricidad -debido en parte al "bloqueo" a
sus importaciones puesto en vigor por Estados Unidos y el Reino Unido. El
propio Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas estima que sólo el 41% de
la población tenía acceso regular al agua potable en 1999. Un estudio de la
UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) demostró que el 21%
de los niños menores de 5 años estaban por debajo de su peso normal, 20% con
deficiencias en el crecimiento debido a desnutrición crónica ("stunted") y
9% sumamente enflaquecidos, con masa muscular deficiente ("wasted") debido a
desnutrición crónica. Más aún, los servicios de salud sufren de una falta de
abastecimiento de suministros y medicinas básicos. Esto ha resultado
finalmente en muertes de niños a causa de desnutrición, diarrea y pulmonía.
Las sanciones también han tenido un efecto destructivo en otras facetas de
la sociedad iraquí. Las mujeres están desproporcionalmente desempleadas. Un
informe del Consejo de Seguridad Nacional de las Naciones Unidas mencionó
aumentos en las enfermedades mentales, en la delincuencia juvenil, en la
cantidad de mendigos y en la prostitución, así como un empobrecimiento
cultural y científico. [1]
Los datos más confiables sobre mortalidad de niños fueron recolectados en
1999 por UNICEF y el gobierno iraquí. Los hallazgos sobre la mortalidad de
los niños han sido publicados con una amplia documentación en mayo del 2000
en la revista "The Lancet" por Mohamed Ali, de la Escuela Londinense de
Higiene y Medicina Tropical, junto con Iqbal Shah, de la OMS (Organización
Mundial de la Salud) [2]. Fueron entrevistadas 23.105 mujeres de la región
centro-sur de Irak y 14.035 mujeres de la región autónoma kurda, en el
Norte.
En la región centro-sur de Irak, la tasa de mortalidad infantil (la
proporción de infantes que mueren antes de cumplir sus primeros 12 meses de
vida) aumentó de 47 muertes por 1000 nacimientos vivos durante el período de
1984-89 a 108 muertes por 1000 nacimientos vivos durante el período de
1994-99. Para propósitos de comparación, la tasa de mortalidad infantil en
los Estados Unidos para 1995 fue de 8/1000. Irak ascendió desde una tasa
comparable a la de los otros países del Medio Oriente y el Norte de África
(54/1000) hasta una tasa comparable con las de los países del África
subsahariana (110/1000)[3].
La tasa de mortalidad de menores de 5 años (la proporción de niños que
mueren antes de cumplir sus primeros 60 meses de vida, lo cual incluye
aquellas muertes de infantes consideradas bajo la mortalidad infantil)
aumentó de 56 muertes por 1000 nacimientos vivos durante el período de
1984-89 a 131 muertes por 1000 nacimientos vivos durante 1994-99. La tasa de
mortalidad en menores de 5 años para Estados Unidos para 1995 fue de 8/1000
(pocos niños mueren entre las edades de 1 y 5 años) mientras que para el
Medio Oriente y el Norte de África es de 71/1000 y para la región del África
subsahariana es de 178/1000 [4]. Las tasas correspondientes para la región
autónoma kurda demostraron una tendencia a disminuir durante este período.
El artículo de "The Lancet" no intenta traducir estas tasas a un número
absoluto de muertes. Sin embargo, antes de la publicación del estudio de Ali
y Shah, los resultados fueron publicados en la página cibernética de la
UNICEF[5], junto a un estimado del exceso de muertes que esto representa.
UNICEF representa gráficamente la manera en que la mortalidad observada
excede el estimado de la tendencia en mortalidad desde 1960 a 1990 (http://www.unicef.org/reseval/pdfs/irqu5est.pdf).
Ellos indican que si esta tendencia hubiera continuado para el período
1991-1998, se hubieran evitado medio millón de muertes en niños menores de 5
años.
UNICEF no afirma que todas estas muertes fueran causadas por las sanciones.
El período que se incluye en este estudio incluye la propia Guerra del Golfo
Pérsico, períodos de represión bajo el gobierno de Saddam y fluctuaciones en
el precio del petróleo. Algunas de las premisas que fundamentan el estimado
de la UNICEF pudieran incluso cuestionarse. Corrigiendo ciertos factores,
como por ejemplo, considerando tasas de nacimiento más bajas y la emigración
desde Irak y considerando que las tasas de mortalidad hubieran permanecido
estables en lugar de que continuaran descendiendo, se produciría una cifra
menor, 300.000 muertes (en lugar de medio millón) que pudieron haberse
evitado hasta 1998 [6]. El experto en salud pública de la Universidad de
Columbia Richard Garfield ha utilizado los datos de Ali y Shah para revisar
sus propias estimaciones del número de muertes en exceso de niños menores de
5 años concluyendo en que la cifra es de 450.000 hasta el 2002 (con un
margen de error de 78.600)[7]. Una vez más, aun cuando la mayoría de estas
muertes están asociadas a las sanciones, algunas fueron consecuencias de la
Guerra del Golfo Pérsico, cuatro años de sequía y otras causas.
Más aún, estas estimaciones de mortalidad de niños, por definición excluyen
las muertes entre los adultos, particularmente los ancianos. Además, estas
cifras no toman en consideración las muertes de los adultos durante la
Guerra del Golfo Pérsico, en la cual los combatientes iraquíes tuvieron muy
pocas oportunidades de defenderse [8].
Estados Unidos y el Reino Unido, que han usado su poder de veto en el
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para mantener las sanciones, han
sostenido que la responsabilidad de estas muertes recae sobre Saddam Hussein.
Sin embargo, estas consecuencias habían sido pronosticadas por el sistema de
inteligencia de Estados Unidos al terminar la Guerra del Golfo Pérsico,
dejando claro que éstas eran una decisión política[9]. Recordemos la
entrevista reveladora en el programa de televisión "60 Minutes" de Leslie
Stahl con Madeleine Albright, la embajadora de los Estados Unidos en las
Naciones Unidas durante el mandato de Clinton. Su respuesta a la pregunta
formulada por Stahl, "Hemos escuchado que medio millón de niños ha muerto.
Me refiero a que esa cantidad es mayor que la cantidad de niños que murieron
en Hiroshima. ¿Usted piensa que este precio ha valido la pena? Albright
afirmó: "Pienso que ésta es una decisión sumamente difícil, pero el precio,
pienso que el precio ha valido la pena".
Al fin y al cabo, son las mujeres, los niños, los ancianos, los enfermos y
los pobres, aquellos quienes son menos responsables por las acciones del
gobierno iraquí, quienes sufren más debido a las sanciones. Y si los Estados
Unidos lanzan otro ataque contra Irak, su sufrimiento será aún mayor.
Notas:
1 Vea el informe "Save the Children UK".
2 Mohamed M Ali, Iqbal H Shah. "Sanctions and childhood mortality in Iraq"
The Lancet, Vol. 355, p. 1851-7, May 27, 2000.
3
http://www.childinfo.
org/cmr/revis/db1.htm
4
http://www.childinfo.
org/cmr/revis/db2.htm
5
http://www.unicef.org/r
eseval/iraqr.html
6
http://home.attbi.
com/~dhamre/docUNICEF.htm
7 Comunicación personal, 26 de september de 2002.
8 Seymour M. Hersh. "Overwhelming force: What happened in the final days of
the Gulf War?" The New Yorker, May 22, 2000, pp. 49-82.
9 Jeff Lindemayer. Iraqi sanctions: Myths and facts. Z Magazine.
November 2001.
http://zmag.org /Zmag/Articles/nov01lindemyer.htm
www.geocities.com/musulmanesperu2002
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