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Estos hombres estarían destinados al control de los individuos y grupos que atacan a las fuerzas estadounidenses, indicaron fuentes de E.U. La decisión ha sido adoptada ya por la administración del presidente George W. Bush, aseguró el diario The Washington Post, como parte de los esfuerzos por frenar el goteo casi diario de víctimas estadounidenses en atentados y ataques en Irak. Las bajas mortales superan los 185 soldados desde que Bush dio por terminados los combates de envergadura en Irak, el primero de mayo pasado. Fuentes citadas por el Post afirmaron que el nuevo servicio de espionaje iraquí será financiado, adiestrado y equipado por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA), con la asistencia de Jordania y empezaría a funcionar a mediados de febrero próximo. Inicialmente, la nueva entidad de información estará a cargo del ministro del Interior del Consejo de Gobierno iraquí controlado por Washington, Nouri Badran, un chií secular y miembro del Acuerdo Nacional Iraquí, que tiene su sede en Jordania. Tanto la CIA como Badran y Alawi creen que pueden seleccionar eficazmente a antiguos ex funcionarios del derrocado gobierno para poder reclutar entre ellos a agentes para engrosar la nueva entidad de espionaje iraquí, evitando a leales a Hussein a los que consideran poco fiables. Sin embargo, el Pentágono y Amhed Chalabi, miembro del Consejo de Gobierno y líder del partido Congreso Nacional Iraquí (CNI), se oponen tajantemente al reclutamiento de antiguos miembros de los servicios de información y militares de Hussein.
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