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Hay niños que al hacer su salat, no están haciéndolo realmente, sino jugando y cuando se acercan los mayores, aparentan una total devoción en su salat, pero ellos son niños, y Allah (s.w.t.) no toma en cuenta sus errores. Sin embargo hay muchos adultos que hacen lo mismo, y no sólo en el salat, sino en casi todos los aspectos de su vida, pero no se pueden esconder de Allah (s.w.t.). El ingrediente que todos necesitamos para llevar nuestra vida como musulmanes de verdad, es el “Ijlas”, la sinceridad. Sinceridad en todas nuestras acciones es lo que nos ordena Allah (s.w.t.).
“Decid: Ciertamente, mi salat, mi Ibadan, mi vida y mi muerte son para Allah, el Señor de los Mundos. El no tiene par. Esto es lo que se me ha ordenado y yo soy el primero de los musulmanes” (Al-An’aam: 162-163)
“Y no se les ha ordenado más que amar y respetar a Allah, siendo sinceros con El en nuestro Din, inclinándonos hacia la verdad, estableciendo el salat y dando el zakat. Ese es el Din correcto” (Bayyinah: 98)
Al definir Ijlas, Al-Jurjaani dijo que era no buscar ninguna otra audiencia para tus actos aparte de Allah (s.w.t.).
Al mirar el Corán y la Sunnah, podremos darnos cuenta que Allah (s.w.t.) y su Profeta (s.a.s.) hablaban sobre la sinceridad en diversos aspectos. Sinceridad en nuestro Tawhid de Allah (s.w.t.) y sinceridad en nuestras acciones. Sinceridad en nuestra Ibada y todo lo que ella conlleva.
El Corán y la Sunnah hablan sobre la sinceridad en todos nuestros registros verbales; sinceridad en refinar y corregir nuestro Ajlaq (carácter), sinceridad en nuestro Tawakkul (confianza) en Allah (s.w.t.) y sinceridad en todas nuestras acciones.
Con Ijlas, podemos ser salvados de una guía equivocada, como fue salvado el Profeta Yusuf (a.h.s.). “Y así que le advertimos de la maldad y la inmoralidad. Ciertamente, fue uno de Nuestros sinceros servidores” (12: 24).
Con Ijlas, lo negativo de nuestras vidas puede ser convertido en positivo en los últimos minutos de nuestra vida, Ijlas al tomar conciencia de nuestros errores y rechazarlos.
Debemos saber que hay ciertas cosas que contradicen nuestro Ijlas, entre ellas, el Reyaa’, Sum’ah y ‘Ujb.
Reyaa’ es realizar un acto de Ibada con la sola intención de mostrárselo a la gente, para conseguir la bendición, o la admiración o el reconocimiento de los demás.
Sum’ah es muy similar al anterior, pero más que a las acciones, va referido a las palabras, a lo que podemos decir para que la gente oiga lo que quiere oir y se nos reconozca nuestro valor. Declarar una intención por el mero hecho de que los demás piensen que somos decididos y comprometidos.
Ibn Al-Mubarak (rahimallahu) dijo: “Quizá un gran acto se vea empequeñecido por una intención y un acto pequeño se vea engrandencido por una intención sincera.
‘Ujb, es elevar el nafs a la enesima potencia y sentirnos impresionados con nosotros mismos por los “grandes actos” que realizamos.
Estas y otras cosas, son virus que pueden matar nuestras acciones y volverlas contra nosotros el día en que tengamos que dar cuenta del libro de nuestra vida.
Ya’qub Al-Makfuf (rahimallahu) solía decir. “La persona sincera es la que esconde sus buenos actos de la misma forma en que esconde los que realiza mal”.
Allhamdullillah, Allhamdullillah, Allhamdullillah
La sinceridad no es un tema que ataña sólo al Islam, sino que también ha sido tema clave para el Kuffar y un tópico sobre el que los filósofos han argumentado durante generaciones. Diógenes fue un filósofo griego, bastante cínico por cierto, que vivió 320 años antes de Isa (a.h.s.). El creía que no había sinceridad en ningún ser humano. Para probar de forma vívida este punto, se decía que iba por las calles de Corinto a plena luz del día con una linterna encendida buscando algún hombre sincero, de ahí que hablemos de la Linterna de Diógenes al referirnos a un grupo de personas cuya sinceridad brilla totalmente por su ausencia.
Con certeza, la insinceridad en nuestras acciones, es algo realmente muy peligroso y nos puede llevar a la ruina sin ser conscientes de ello. Ibn Masud decía: No busquéis la sabiduría si vuestras intenciones son alguna de estas tres: avergonzar al ignorante, discutir con los Fuqahaa, o provocar que la gente vuelva la cabeza en vuestra dirección. Intentad con vuestras acciones y con vuestras palabras realizar lo que pide Allah, pues lo que pide Allah es lo que permancerá y lo demás perecerá.
En conclusión, los actos sin sinceridad son como el viajero que cruzando el desierto transporta polvo en su cantimplora, la apariencia de plenitud es visible, pero cuando hayamos de recurrir a ella para calmar nuestra sed, veremos como no somos capaces de beber.
Allahumma que seamos capaces de hacer de la sinceridad nuestro objetivo diario. Allahumma haznos de los que con nuestros actos nos acercamos a la Sunnah, actos que sean hechos sólo por amor a Ti.
Allahumma que los proyectos de la Yama’a deseados con sinceridad y dedicación puedan tener el fin que realmente esperamos.
Du´a
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