NOTAS PRELIMINARES SOBRE LA VIDA SOCIAL Y MATERIAL DE LOS ARMA DE TOMBUCTÚ Y DEL NÍGER MEDIOISMAEL DIADIÉ HAIDARA BEN GUZMÁN BEN BARKA Y AMADOR DIAZ GARCIA |
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Durante toda la Edad Media, los movimientos migratorios han sido la base de las comunicaciones tecnológicas entre el Sahara septentrional árabe-bereber y su flanco meridional ocupado por el grupo sudanés. Estas circunstancias humanas que tuvieron lugar a través de las rutas descritas por el geógrafo arábigo-andaluz al-Bakrî, que después conocieron tantas otras del mismo tipo se utilizaron tanto para el comercio como para la guerra. Con el comercio, tuvo lugar una extensión geográfica de las técnicas, gracias al intercambio norte-sur. Así, vemos que por el arco Siyilmasa – Teghazaa – Walâta – Tombuctú o Siyilmasa – Teghaza –Arawân – Tombuctú son transportados la sal, el cobre y los productos manufacturados hacia la curva del Níger. Los mismos productos son señalados por el mapa económico del Sudán occidental en Raymond Mauny, Tableau gépgraphique de l’Ouest Africain au Moyen-Age (1961), sobre el eje Ghadames – In Salah – Wallen –Tombuctú. Unas rutas unían a Gao con Touat a través de Tadmekka. Desde Touat partían otros ejes hacia Tafilelt, Tremecén, Tuggurt y Fezzan. Siempre teniendo como punto de partida Gao y por Tadmekka o Kukia más al sur, la curva del Níger se comunicaba con Egipto y con el Oriente. La más antigua de las rutas pasaba por Tadmekka, Ghadames, la costa Libia o por GAT para acabar en Egipto y el por el Ddarhur hasta Djedda. A través de estos ejes descendían hasta la curva del Níger tejidos del Magreb, de la cuenca mediterránea y de la Europa atlántica, metales, cobre y plata procedentes de Tagaost y de Mauritania y que debían servir para la fabricación de armas, joyas y otros instrumentos de múltiples usos, según señala Sékéné Mody Sissoko en Tombouctou et l’empire songhay (1975). Sables, puñales y lanzas compartieron los mercados del Songhay y medieval con las perlas y abalorios de Italia, conchas de cauri de Extremo Oriente, libros y papeles de oriente, cuyo comercio era lucrativo, como señala León el Africano en Descripción de l’Afrique (16/17). De este modo, por medio de una economía mercantil, basada en el comercio transahariano, el Sudán llegó a ser la extensión geográfica de una serie de industrias septentrionales. Otro motor de esta extensión fue la guerra. Toda guerra es un fenómeno social total que moviliza fenómenos jurídicos –estatuto social y militar en la ocupación de la especie polemológica y migración de las instituciones – económicos – modificación del carácter de los intercambios e introducción de nuevos elementos -, estéticos – adornos y ejercicios lúdicos que movilizan tanto la guerra como la fiesta -, tecnológicos – armamento, técnicas corporales, otras industrias mecánicas y químicas, encuentro e intercambio de herramientas, instrumentos, máquinas, estrategia y fenómenos sociales -. Una guerra es siempre una comparación, un patrón o marco de referencia en el que hay circulación humana y comunicación tecnológica. La circulación humana es a menudo fundamento etnogenético, como veremos al hablar de la morfología social; aquí, abordamos la comunicación tecnológica. La primera fuente de que disponemos sobre los fenómenos tecnológicos en la curva del Níger y en Tombuctú es la obra de A. Dupuis (Yakouba), Agente principal de Asuntos Indígenas en África Occidental Francesa, Industries et principales professions des habitants de la región de Tombouctou, editada por la librería editorial de Emile Larose, en 1921. Ya en 1917, el mismo autor, a la sazón Adjunto principal de Asuntos Indígenas y Director de la Medersa de Tombuctú, ofrecía algunos datos sobre el tema en la lección vigésimocuarta de su Essai de méthode pratique pour l’étude de la langue songaï ou songaï, langue commerciale et politique de Tomboctou et du Moyen-Niger, suivie d’une légende en sontoï avec traduction et d’un dictionnaire songoï-fraçais. El trabajo es un complemento de Manuel de la langue songay, publicado por los RR. PP. A. Hacquard y A. Dupuis en 1897, y fue editado por Ernest Leroux en Paris. En 1927, el capitán de infantería colonial Pefontan publica <<Les Arma>>, en Bulletin du Comité d’Êtudes Historiques et Scintifiques de l’Afrique Occidentale Française. Trata parcialmente y sin espíritu crítico de fenómenos técnicos que particularizan a los Arma, pero es el primero, junto con Dupuis, en describir estos fenómenos en la literatura etnográfica que presta escasa atención a Tombuctú, ampliamente estudiado, en cambio, por la tradición histórica. La principal fuente es, pues, el hábeas que forma Industries et principales professiions des habitatns de la région de Tombouctou, obra en la que se trata sistemáticamente del conjunto de técnicas instrumentales que forman las industrias y los oficios de su zona de estudio, pero no toca apenas las técnicas del cuerpo reveladas por Marcel Mauss. Las técnicas del cuerpo signan la entrada del individuo en el orden simbólico de su medio y se adquieren por aprendizaje según la edad y el sexo y por otra parte según la distribución de las técnicas instrumentales de un modo simétrico a la división social del trabajo que responde a la estratificación. No abordamos tampoco, dado el estrecho marco de este trabajo, estas técnicas del cuerpo, reveladoras no obstante de las relaciones tecnológicas entre el Sahara septentrional y su vertiente meridional del Níger medio. Nos quedamos, pues, a nivel de las técnicas instrumentales. En este nivel, procedemos a la designación de las técnicas generales en usos generales y a la definición étnica de las técnicas especiales en usos generales o industrias generales en usos especiales. Nos referimos a Industries et principales professions des habittants de la región de Tombouctou, conscientes de que esta obra describe técnicas de los siglos XIX y XX, porque no han sufrido una transformación real desde el siglo XVI. En este corpus, destacamos los elementos reveladores de la influencia tecnológica arma sobre el Níger medio, clasificados por Dupuis-Yakouba en el capítulo de las industrias manufactureras o fabriles, aparte de otras que son muestra de las industrias comerciales o de las profesiones liberales o sanitarias.
I.- INDUSTRIAS MANUFACTURERAS. a) Alimentación. Las técnicas que constituyen en su conjunto los medios de la cocina como industria alimentaria así como los diversos elementos de consumo se identifican tanto por el origen árabe de sus nombres como por sus usuarios y propagadores. En lo que se refiere a las especias, se ha realizado a través de las rutas transaharianas una extensión geográfica de su consumo. El predominio de su uso se ha efectuado con la presencia arma. Lo mismo se puede decir del uso del trigo, introducido por los conquistadores sacadíes. El mismo pan redondo hecho de trigo se consume en Andalucía, en Marrakech y en Tombuctú. En al-Magrib al-aqsà y en Tombuctú las técnicas de confección y los utensilios necesarios en la composición son los mismos: alforon u horno, fisibundu o barrendero, especie de hisopo para limpiar el suelo del horno, talha o pala para meter y sacar el pan del horno y el lobu-hamfï, vasija de barro cocido que sirve de artesa o amasadera. La leche, la mantequilla y el queso se obtienen de las camellas, vacas y cabras de los nómadas. Los diversos tipos de dulces y golosinas son de origen septentrional. Los furme se hacen con harina de trigo fermentada o de judías secas (dunguri) peladas y molidas entre dos piedras. Las galletas redondeadas hechas con esta masa se fríen en grasa de karité hirviendo. Los widyila son una especie de tortas, parecidas a las takula, pero cocidas al vapor. Las alfinta son pequeñas galletas aplastadas hechas de arroz groseramente triturado a las que se da una vuelta en mantequilla hirviendo. Los sinaser son tortas parecidas a las alfinta, cocidas de igual modo, pero no refritas en mantequilla como éstas. Los alkatyi son una especie de tallarines, cuya masa está hecha con harina de trigo, miel, mantequilla y huevo, a los que se da generalmente forma de ocho y después de fritas en mantequilla se rebozan de miel. Los alfïtati son una especie de hojaldres elaborados con masa de harina de trigo muy clara, que se comen ordinariamente con mantequilla y miel.
b) Arquitectura. Con técnicas muchas veces procedentes del delta interior del Níger, llegadas con los albañiles de la zona de Djenné, como atestiguan el Tarij al-Sudan y el Tarij al-Fattâs, Tombuctú se caracteriza por una arquitectura influenciada por el Sahara septentrional y Andalucía (al-Andalus). Dos hechos constatan esta influencia: uno de los arquitectos conservados en las fuentes sudanesas es al-Sahili de Granada, del que se hace derivar una cierta arquitectura sudanesa y la edificación de las casas de dos plantas. Esta innovación arquitectónica, la Taadkirat al-nisyân la hace remontar a los años 1716-1719, en tiempos del pachá Manssur al-Zacrî. Estas innovaciones eran signo de distinción, según señala Michel Abibtol en Tombouctou et les Arma, p. 168.
c) Industria del algodón, teñido y costura. En el ejercicio de los oficios, observamos que los Arma, desde el fin del Pachalik, en 1833, practican otros oficios, además del de zapatero. Así, tenemos Armas tintoreros, como algunos miembros d ela familia del andaluz Hammu b. cAli Barka en Gundam, oficio éste no exclusivamente reservado a ellos. Otros practican la costura, como en nuestros días cUmar al-Koy, maestro de taller en Dyingereyber.
d) Vestidos. Acerca de los vestidos propios de los Arma, Dupuis-Yakouba nos da la relación siguiente en su Essai de méthode pratique pour l’éstude de la langue songoï, p. 62. Burnnusu, burmusu o silham, especie de albornoz. El burnusu puede ser reemplazado por una gran pieza de tela más o menos rica, llamada semfïti, o dos variantes de esta última, la doka, con amplio ribete rojo y la disa, con grandes franjas azules y negras. Bilbi, amplio y gran vestido de anchas mangas, llamado también boubou o bubú o gran bubú, que lo llevan tanto los hombres como las mujeres. Mesauria, vestido menos amplio que el tilbi, con mangas más estrechas y cerrado en los hombros. Al-farandya, parecido a la mesauria, pero cerrado en el pecho. Dupuis-Yakouba no cita en su Essai de méthode pratique pour l’éstude de la langue songoï ni en Industries et principales professions des habitants de la région de Tombouctou, las vestiduras de origen andalusí y magrebí siguientes: Yabador, como el burnusu, pero con botones, mangas y sin capucha, usual en Andalucía en los siglos XV y XVI. Alba makum, semejante al tilbi, pero completamente bordado y laYallabía, chilaba con capucha, según nos indica Ama Diadié.En cambio, sí cita dos tipos de vestidos, con nombre inequívocamente español:La saya, del mismo tipo que la farandya, pero con mangas largas, anchas y puntiagudas, yLa saya al-garbu, especie de mesauria, con mangas de tilbi, exclusivo de mujeres.Otras prendas de vestir son:El sibi o pantalón, especie de zaragüelles, del que existen diversos tipo, con perniles más o menos largos y de amplitud variable, denominados sibi tanasu, sibi ta-masar, sibi fulan-fulan, sibi futa-futa, calzón corto con entrepierna muy amplia, sibi surgu-surgu, pantalón muy largo que baja hasta el botillo y relativamente poco ancho, sibi kuntakunta, parecido al anterior pero con los perniles muy amplios y que arrastra por el suelo, budelli, calzón corto con las aberturas de los perniles amplias y sibi sal-sahal, calzón corto con perniles estrechos. Todos estos tipos de pantalones adoptan diversas otras denominaciones según la clase de bordados con que estén adornados. Existe también el tafe o trozo de tela que sirve de taparrabos. En cuanto a los tocados de cabeza, existe el tabey o turbante y la fula o gorro a modo de casquete.
e) Industria del cuero. Aunque cada industria sea con frecuencia monopolio de una corporación etno-profesional en el Níger medio, los Arma no tenían la exclusividad de la fabricación del calzado tanto más cuanto que en los medios rurales esta industria está reservada a los Sekke, casta servil peul o fulani, y entre los árabes y bereberes a los Garasa. El ejercicio de este oficio por parte de los Arma se ha realizado modificando la topografía de las exclusividades étnico-profesionales, pues esta reconversión profesional que el oficio de zapatero sea compartido por las castas serviles del Níger medio y los Arma, clase noble. Según señala Dupuis-Yakouba, en la región de Tombuctú el oficio de zapatero es ejercido solamente por los Arma, descendientes del ejército hispano-marroquí del pachá Yuder, que se apoderaron del país a finales del siglo XVI y en él se establecieron definitivamente. Son sólo los hombres los que se dedican a las labores de confección, cosido y bordado del calzado. En el ejercicio del oficio de zapatero, los Arma marcan su diferencia tanto por su nobleza, como por un estilo netamente andalusí o magrebí, practicado con un saber artesanal propio y por diversos motivos de ornamentación míticos y religiosos, según señala Michel Abibtol, en Tombouctou et les Arma, pp. 182-185. e.1).- Utensilios de los zapateros. Entre los utensilios y herramientas utilizados por los Arma zapateros, Dupuis-Yakouba menciona los siguientes: El masu o grandes tijeras para cortar el cuero. La albarga-bundu, horna que se coloca sobre la albarga-bundu. El alkubbasu, parte de la horma que se coloca sobre la albarga-bundu. El albodoli, pequeña pieza en forma de cuña que se introduce entre la albarga-bundu y el alkubbasu, para tensar la piel y acomodar la babucha al tamaño que se quiere. El dyier-bundu o bruñidor, hoja de hierro curvada que sirve para trazar líneas bruñidas sobre el cuero para decorarlo. El alkafifi, pieza de madera que se utiliza, por su parte más gruesa, para batir y macear el cuero, y por la más pequeña para alisar y aplastar las costuras. También se usa, a modo de martillo, para introducir el alfodoli o cuña entre las dos piezas de la horma, la albarga-bundu y el alkubbasu. El almahattu, tablilla afilada por uno de sus lados que sirve para pulir y alisar las costuras. La sifara o raspador, cuchilla ancha de hierro, a modo de espátula, con mango de madera que sirve para raer o raspar el cuero, con el fin de adelgazarlo donde convenga. El tao, lezna para agujerear el cuero e introducir el hijo con el que se cose. Otras herramientas imprescindibles para los que trabajan el cuero son las matrices de metal para repujarlo, tales como: El tchirow-me, de forma redonda. El totchiyi-tefe, también redondo pero con la impresión cuadriculada, rayada a cuadros. El farka-kobchi, literalmente <<casco de burro>>, especie de herradura con huella cuadriculada. La taaba, cuadrado de doble línea, con puntos. e.2).- Tipos de calzados, según Dupuis-Yakouba. e.2.a).- Calzados de mujer. Existen diversos tipos de calzados tradicionales femeninos, entre los que hay que contar los siguientes: Tilla es el nombre genérico que reciben los calzados femeninos de suela blanda, llamada selbi, y contrafuerte. Los arrahia-lalem-bongo son de cuero amarillo, con forro rojo, con bordados de seda roja y verde y rodeadas de un filete blanco. Llevan motivos ornamentales en cuero rojo o verde, perfilados con un cordoncillo en seda roja o verde a juego y un redondel recamado de seda blanca. El conrafuerte es mitad verde, mitad rojo. La suela es blanda y ligera. Los djyidji-selbi están fabricados de cuero rojo granate, con forro rojo. Van bordados en seda verde y violeta, rodeados de una orla de hilo amarillo. La oreja o lengüeta del empeine es un postizo de cuero rojo cosido sobre cuero verde. No tienen contrafuerte en el talón y van provistos de un grueso cordón morado rematado en una borla verde. Tienen suelas duras. Los arahia-mo-gu son de color rojo claro, con adornos sobrepuestos de cuero amarillo y verde, bordados con un cordoncillo amarillo y verde. En el contrafuerte del talón lleva un filete de torzal negro y blanco. La suela es blanda. Arrahia gafata son unas babuchas en cuero amarillo, con bordados de seda verde, roja y violeta. Llevan motivos postizos de cuero rojo y verde, bordados con seda verde y roja, combinados a juego. Suela blanda. Arrahia tiara, de cuero amarillo, con bordados en rojo y verde y sobrepuestos de cuero, como adorno. La suela es blanda. Selbi kallanté, con piezas de cuero amarillo, rojo y verde y seda blanca, formando dibujos muy llamativos. Las suelas son duras, teñidas de índigo. Toda la cara está bordada en seda amarilla, verde, violeta y blanca sobre el fondo bordado en rojo. Llevan un ribeete morado y amarillo. Los burahia son otro tipo de calzado femenino, del tipo tilla, es decir con selbi. e.2.b).- Calzados de hombre. Los calzados propios de los hombres son generalmente más sobrios de ornamentación y algunos de sus nombres revelan su origen español, andalusí o magrebí. La albarga o albalga, palabra del mismo origen que nuestras albarcas, alborgas y alpargatas, son unas babuchas con suela dura, generalmente de cuero amarillo, sin ningún adorno, a excepción de una doble línea bruñida a lo largo de toda la pala, con el talón plegado hacia el interior, sin que pueda alzarse nunca y se calza en chancleta. Son semejantes a las babuchas que estuvieron en boga en al-Andalus y siguen en uso en Marruecos. El sabatu, denominación tomada del español <<zapato>>, es una especie de zapato alto, caso como un botín. Tradicionalmente iba desprovisto de cordones, pero ahora sí los llevan a veces, como los borceguíes europeos. Carece también de ornamentación. El poensi o poeinsi es semejante a unas pantuflas, en cuero amarillo o rojo, con o sin bordados. Los timmaku son unas botas de caña alta, en cuero amarillo, rojo, negro o de color anteado. Las hay con suela dura y con suela blanda, y con bordados y sin ellos. En la zona de Tendirna, son llamadas también kuurpan y eran calzadas por los soldados Arma como prenda de gala. Son las <<botas amarillas>> que menciona Villar Raso en Las Españas perdidas, que estaban tan en boga entre los andalusíes. Las selbille, botas semejantes a las anteriores, en cuero amarillo, no citadas ni por Dupuis-Yakouba ni por Prost ni otros tratadistas, de las que nos ha informado Ama Diadié, citando a Aïbabur Touré. Aunque es discutible el origen de esta palabra, que podría emparentarse con selbi, y que Simonet (Glosario de voces ibéricas y latinas, p.591, s.v. <<xerbíl o xarbíl>>) la hace derivar del latín servilis, <<porque antiguamente usaban de este calzado las siervas>>, lo cierto es que entre los Arma se cree derivada del nombre de la ciudad de Sevilla. Pudiera tratarse de un cruce semántico o etimología popular.
f) Armas. Entre los tipos de armas blancas o de fuego utilizadas tradicionalmente por los Arma se encuentran las siguientes:El alkabuchi o pistola, cuyo nombre es del mismo origen que nuestro arcabuz. El alkanjar, o cuchillo de larga hoja, emparentado con nuestra palabra alfanje. El takuba o espada de los tuareg, denominación tomada del tamachek o lengua targuía. La gula-gula, especie de lanza de hoja ancha. El malfa-koro o cañón, mencionado en el Târîj al-Sûdaân y en el Târîj al-Fattâs, y que fueron llevados por primera vez a Mali por las tropas de Yuder Pachá. La denominación es híbrida árabe-songhay, correspondiendo el primer elemento a la palabra árabe midfa, pronunciada en el dialecto hispano-árabe madfa.
g) Industrias comerciales. En las regiones de Bamba y Gao, el comercio, especialmente el del tabaco, que introdujeron los Arma, es una de sus principales ocupaciones.
h) Profesiones liberales. La jefatura en los pueblos del Pachalik o bajalato, es decir del territorio bajo el gobierno del pachá o bajá, es ejercida frecuentemente por los Arma. Véanse, a este propósito, los trabajos de Abibtol, Paul Marty, Pefontan, Dupuis y el cuadro de sucesiones que hemos establecido para Kura, Dongoy, Gundam y Diré.
i) Profesiones sanitarias. Dupuis-Yakouba, en su libro Industries et principales professions des habitants de la región de Tombouctou, pp.184-185, señala, a principios del siglo XX, la presencia de un médico marroquí que cuidaba a los enfermos con ciertos medicamentos o remedios que hacía llegar de su país. Naturalmente, estos tratamientos los hacía a cambio de un buen precio, ganándose la confianza de los indígenas con algunas curaciones que tuvo la suerte de conseguir. Al-Sacdî, en el Târîj al-Sûdân, señala la presencia de médicos en el séquito de Yuder Pachá. La biblioteca del Centro de Estudios Históricos <<Ahmed Baba>> de Tombuctú conserva algunos hábeas médicos que datan del Pachalik o bajalato, pero hay que advertir que en el Níger medio el ejercicio de la medicina no llegó a ser nunca un oficio, y mucho menos hereditario, en un ambiente en que han vivido los hechiceros y curanderos songhay. En 1921, según Dupuis-Yakouba, ya no existía ningún tipo de médicos. Los escasos remedios empleados corrientemente eran a veces eficaces, pero en la mayoría de los casos no producían ningún efecto. Si una persona estaba enferma, se consultaba a los vecinos y vecinas y cada cual daba su opinión y su remedio. En cuanto al oficio de veterinario, existía casi siempre alguien de la localidad especializado en cuidar a los caballos, que había adquirido en este arte cierta experiencia y al que se acudía en caso de necesidad. Los arrieros, acemileros, camelleros y pastores cuidan y curan sus propios animales.
j) Medios de transporte. Los medios de transporte estaban limitados al uso de los diversos animales de carga o de montura, en especial camellos, en las zonas más desérticas del Sahel, los caballos, los asnos y los bueyes. Entre los medios de navegación sobre el río Níger y su delta interior, cabe señalar las rústicas piraguas, con piezas de madera burdamente cosidas con lianas o cuerdas, que requieren el constante achique del agua que entre por los intersticios de la mal ensamblada tablazón. Para este menester, junto con el barquero que impulsa la piragua con una larga pértiga, y en su caso los remeros, van a bordo uno o varios niños que no cesan de achicar el agua que constantemente entra en el casco con un recipiente hecho por lo común de calabaza. Más robustas, de mayor envergadura y capaces de transportar a un mayor número de pasajeros, con su impedimenta e incluso animales, son las pinazas. Existen además elementales transbordadores a modo de almadías o balsas en los que pueden cruzar el Níger o sus afluentes y el delta, caballerías, vehículos, personas y ganado. Dos pertigueros, provistos de largas perchas, hacen avanzar la precaria embarcación, apoyándolas en los bajos fondos arenosos del río. Es frecuente, no obstante, presenciar el paso de una o otra orilla de una manada de gamuzas, bueyes o cabras que, vadeando unas veces, nadando otras, atraviesan la masa de agua, guiados por sus pastores que a nado acompañan al ganado.
k) Agricultura. Lógicamente, son los Arma no urbanos los que se dedican a las labores agrícolas. Las riberas del Níger, los lagos formados por la inundación anual y sus bordes son terrenos propicios para el cultivo del arroz, que quedan fertilizados con el limo acarreado por las crecidas periódicas del gran río. Al retirarse las aguas, quedan al descubierto enormes extensiones de terreno en los que crece fácilmente la hierba. Se quema la hierba agostada y de tal forma los campos quedan en buenas condiciones para otros cultivos, tales como el mijo, el sorgo, el algodón, etc. Según Dupuis-Yakouba, en tiempos del floreciente imperio songhay, en que el número de ciudades y aldeas era mucho más grande que en la actualidad, la región debió producir muchos más cereales. Las vicisitudes políticas, la anarquía y la deforestación que sufrió la zona llevaron al empobrecimiento general del país. Los nativos arrancados de sus tierras y llevados como esclavos a los países musulmanes del África septentrional y la escasez cada vez mayor de precipitaciones han hecho que la agricultura sea cada vez menos pujante, cuando no pobre o nula. En las orillas escarpadas de algunos brazos del río y en las mismas riberas se pueden encontrar campos cultivados, divididos en múltiples y diminutas parcelas, semejantes a los de un vivero o almáciga. Se trata de campos de trigo, que es sembrado en la época de la máxima crecida, es decir a finales de diciembre. El agua, que generalmente, queda a un nivel mucho más bajo del de los cultivos, en evitación de inundaciones que arruinarían las sementeras, es elevada mediante un recipiente hecho de calabaza suspendido de una cuerda. El agua es depositada en balsas de arcilla y conducida después mediante acequias o regueras hasta los campos de cultivo. La cosecha del trigo se realiza hacia principio del mes de Abril. Molido en primitivos molinos de mano o en rústicos morteros de madera, fabricados en una sola pieza de un tronco vaciado, su harina sirve para la elaboración de pan, galletas, alcuzcuz y dulces.-
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