PUBLICACIONES DE LA YAMA'A                                        

                            CARTAS DEL SHAYKH AL-´ARABI AD-DARQAWI   

CARTA 15

15

 

Nada nos vuelve tan vulnerables a los ataques psíquicos y satánicos como las preocupaciones por nuestra subsistencia. Y sin embargo, nuestro Señor nos ha jurado bajo Su palabra: «En el cielo está vuestra subsistencia y todo lo que se os ha prometido; por el Señor del cielo y de la tierra, esto es tan cierto como que tenéis habla» (Corán, LI, 21- 22). Y dice igualmente: «Prescribe a tu pueblo la oración e insiste en ella. No te pedimos que proveas a tu subsistencia; Nosotros te alimenta­remos, y el resultado está en la piedad» (XX, 132). El mismo sentido se encuentra en muchos otros pasajes coránicos, así como en numerosos dichos del Profeta (que Allah lo bendiga y le dé la paz). Y también en la sentencia del wali (intimo de allah) Abú Yazid-al Bistâmi (que Allah esté satisfecho de él): «A mí me corresponde adorarlo, tal como me ha ordenado, y a Él le corresponde alimentarme, tal como me ha prometido», y así sucesivamente. No hablo de todo esto sino porque temo que caigas en el infortunio que aflige a la mayoría de los hombres. Pues los veo ocupados en multitud de actividades, tanto religiosas como mundanas, y nada temen tanto como la pobreza. Si supieran de los bienes que trae consigo el ocuparse de Allah, dejarían por completo sus actividades mundanas y no se ocuparían más que de Él, es decir, de Sus mandamientos. Pero, en su ignorancia, no cesan de aumentar sus actividades mundanas y religiosas, al tiempo que permanecen en la inquietud por temor a la pobreza -o por temor a las criaturas, lo que es un grave olvido y un estado deplorable; y ése es el estado en que se encuentran la mayoría de los hombres, o casi todos, ¡que Allah nos preserve de él! Estáte sobre aviso, pues, hermano mío, y dedícate enteramente a Allah; sabrás lo que es maravilla. No te entregues al mundo, como hace la gente, para no verte alcanzado por su mismo infortunio. Por Dios, que si nuestros corazones estuvíeran cerca de nuestro Señor, el mundo no tardaría en venir hasta nosotros y hasta dentro de nuestras casas, cuánto más a sus puertas; porque nuestro Señor (exaltado sea) le dice: Oh, mundo, sirve a aquellos que Me sirven y fatiga a aquellos que te sirven. Por Dios, que si fuéramos de nuestro Señor, el cosmos entero y todo lo que contiene no tardaría en pertenecernos como ha pertenecido a otros, porque Allah ha hecho de él nuestro servidor como de nosotros ha hecho Sus servidores. Pero he aquí que hemos sustituido a nuestro Señor y Dueño (exaltado sea) por aquello de lo que somos señores y dueños y sin experimentar por ello vergüenza alguna; «sólo por Allah hay fuerza y poder» (Corán, V, 40). A lo que hay que dedicar la atención es a las actividades religiosas, en toda época y en ésta más que nunca, pues hoy podría creerse que nunca ha habido actividad religiosa sin apegos mundanos, y bien que ha existido, sin embargo, aunque ya no exista; Allah garantiza lo que decimos. Comprobamos (pero Allah es más sabio) que nadie puede decir a la masa de hombres piadosos de ahora: «Disminuid vuestras actividades mundanas y aumentad las religiosas; Allah os reemplazará (en vuestros asuntos), tal como lo ha hecho con otros». Hoy no se te escuchará -y Allah lo sabe mejor- más que si dices: «Cultiva (los campos), gana, trafica», y así sucesivamen­te. Pero si dices: «Deja, abstente (del mundo) y conténtate», bien pocos serán los hombres de élite de este tiempo que te escucharán, y los demás aún menos. Escucha lo que dice el wali (intimo de allah) ibn al-`Abbâs al-Mursi (que Allah esté satisfecho de él): «La gente tiene sus asuntos, y nuestro asunto es la fe y el taqua*de Allah: Allah (exaltado sea) ha dicho: Si los habitantes de las ciudades hubiesen creído y temido (a Allah), les habríamos abierto las bendiciones del cielo y de la tierra (Corán, Vil, 94)»; y vuelve a decir en otra ocasión: «La gente tiene sus asuntos, y nuestro asunto es Allah».

 

 * Estado de alerta del musulmán atención suprema.