TRAZOS QUÍMICOS. ¿UNA NUEVA ARMA METEOROLÓGICA?

BOLETÍN N° 38 -05/2005

 Josep Guijarro

 
Una gigantesca tela araña es dibujada casi a diario en los cielos de todo el mundo. Se trata de las estelas dejadas por los aviones ... pero no todas son iguales. Algunas no son vapor de agua, sino que tienen sustancias químicas con materiales pesados que comprometen la salud de los ciudadanos. ¿Se trata de una paranoia o una conspiración? ¿Quién fumiga a la población y a los campos? Y en tal caso: ¿con qué objetivo?

A comienzos de 1998 varios ciudadanos de Nashville, en el estado norteamericano de Tennessee, llamaron a la radio para quejarse de la presencia de extraños rastros de vapor que seguían el paso de los aviones. Uno de los denunciantes -ex piloto civil para más señas- manifestó que en su opinión se estaban mezclando productos químicos experimentales como parte del combustible de aviación para ser esparcidos entre la población.

La alarma cundió entre los oyentes. Pronto otros vecinos se quejarían de que sus árboles frutales quedaban cubiertos de una extraña y pegajosa sustancia después de la fumigación de una zona determinada por estos misteriosos "aviones", casi siempre de noche, cuando sus actividades no podían percibirse con tanta facilidad.

Como esta sustancia solía estar relacionada con la presencia de luces misteriosas o aviones no identificados, los ufologos no dudaron en relacionarla con el denominado "cabello de Ángel". Los investigadores intentaron recoger en vano algunas muestras, pero al contacto con la mano se deshacían o simplemente se evaporaban.

La intervención de los ufólogos norteamericanos alejó a los científicos serios y facilitó los rumores acerca de que los trazos gaseosos eran experimentos del gobierno USA. incluso, pruebas secretas del ejercito para controlar el clima en relación al proyecto HAARP.

Pero en cualquier caso, lo único cierto es que los trazos existen y que el número de enfermedades alérgicas es mucho mayor en Ias zonas donde se detectan.

Pistas para su identificación
Tras ojear las fotografías de estas extrañas aeronaves en acción, llama la atención que la mayoría de los aviones no presentan emblemas o logotipos que permitan su identificación. A pesar de tratarse de modelos comerciales, efectúan varias pasadas sobre la zona dejando en el cielo lazos visibles durante horas. Los "chorros" -curiosamente- no proceden de los motores de las aeronaves, sino de la parte trasera, o incluso bajo las alas. A diferencia de las estelas normales (compuestas de vapor de agua) los chemtrails se mantienen durante horas antes de disiparse y tienen a extenderse hasta cubrir un amplia zona con un fino velo en forma de nube sintética.

Un poco de historia
Los primeros reportes de trazos químicos ( chemtrails en inglés) tuvieron lugar, sin embargo, mucho antes, en 1991, durante la primera Guerra del Golfo. Al parecer, los aviones de la Alianza rociaron con extraños aerosoles la zona del conflicto, como parecen confirmarlo las fotografías obtenidas por el satélite NOAA-11.
En ellas són visibles los trazos característicos de los chemtrails, marcas muy persistentes que nada tienen que ver con la estela de vapor de agua que acostumbran a dejar tras de sí los aviones (contrails en inglés). Muy al contrario, los trazos químicos están compuestos de metales pesados corno el bario o el aluminio y tienen la capacidad de provocar cambios climáticos así como efectos sobre la salud de las personas: alergias, dolor de cabeza o picor en los ojos.

El 27 de enero de 1999, Peter Gersten, director del grupo Citizens for UFO Secrecy, distribuyó a los miembros de su lista en Internet información que indica que el gobierno USA conocía sobradamente las maniobras de estos aparatos desconocidos. Esta mencionaba un informe preparado por un individuo identificado solo con sus iniciales: "PJ". Según sus testimonio, muchas personas han observado que la aparición de las "estelas de vapor" deviene en enfermedades posteriores. "Muchos de mis vecinos -declaraba- han enfermado con infecciones de los oídos, casos de vértigo y problemas respiratorios". Y continuaba explicando que: "Mi nieta también enfermó, sufriendo fiebres muy altas, No se si esto tiene que ver o no con las cosas que tantos afirman haber visto, pero esto es lo que yo vivó".


Un nuevo escenario bélico
Lo cierto es que desde enero de 1999 el Environmental News Service (ENS) viene investigando un sinnúmero de informes acerca de "configuraciones extrañas en el aire", aparentemente creadas por una flotilla de aviones no identificados dedicados a rociar una sustancia capaz de causar enfermedades en las poblaciones situadas bajo su campo de influencia.
Uno de los informes del ENS presenta una entrevista con un ingeniero de misiles retirado de la Raytheon Company, quien se ha dedicado a catalogar estos sucesos. Según él, las aeronaves que participan en estas operaciones son cazas de la USAF (las Fuerzas Aéreas de EE.UU.), que rocían sustancias muy parecidas al yoduro de plata empleado durante la siembra de nubes. El informante anónimo del ENS insiste en que el fenómeno de las estelas de condensación forma parte de una iniciativa militar destinada a desarrollar una capacidad de combate meteorológico capaz de devastar países enemigos.

Esta provocadora afirmación está respaldada por una página en Internet auspiciada por el Pentágono. Un documento titulado Weather as a Force Multiplier: Owning the Weather in 2025 (El clima como multiplicador de fuerza: adueñándonos del clima en el año 2025) indica que la tecnología de la siembra de nubes permite la producción y la magnificación de las condiciones de tormenta.

Este documento -preparado por un grupo de militares denominado Air Force 2025 Support Staff- ofrece una variada gama de posibilidades militares que inspirarían miedo al mismísimo diablo: herramientas de modificación climatológica para crear "fenómenos atmosféricos de pequeña a mediana escala", destinados a mejorar la posición táctica de las tropas del usuario o degradar las del adversario; la activación/magnificación de tormentas mediante el sembrado de tormentas; la generación/disipación de neblina utilizando técnicas de energía dirigida, y por supuesto, un surtido de armas de rayos. El resumen del documento resulta escalofriante:
"Para el año 2025, las fuerzas aeroespaciales de los EE.UU.. podrán 'adueñarse' del clima mediante la captación de tecnologías emergentes y enfocadas al desarrollo de las mismas hacia usos bélicos. Esta capacidad ofrece al combatiente las herramientas necesarias para configurar el entorno bélico como nunca antes... En los EE.UU., la modificación del clima casi seguramente formará parte de una política de seguridad nacional con usos tanto domésticos como internacionales. Nuestro gobierno ejercerá dicha política a varios niveles, según sus intereses. Estos niveles podrán incluir acciones tomadas unilateralmente; la participación en marcos de seguridad así como en la OTAN; la participación en organismos internacionales así como en la ONU, o la participación en coaliciones. Suponiendo que para 2025 nuestra estrategia de seguridad nacional incluya la modificación meteorológica, se puede concluir que también formará parte de nuestra estrategia militar nacional".

Informes en todo el mundo
Los informes sobre chemtrails se han multiplicado en todo el mundo en los últimos años, tanto en Estados Unidos como en Europa, Oriente Medio o el norte de África.
El gobierno norteamericano niega llevar a cabo experimento alguno sobre la población a pesar de reconocer que en los años sesenta realizó experimentos parecidos sobre personal de la Armada. Según un documento desclasificado recientemente, los soldados del Proyecto SHAD (siglas en inglés de Shipboard Hazard and Defense) fueron rociados desde un avión con agentes de guerra químicos, gérmenes biológicos y placebos. Un estudio del Departamento Americano de Asuntos de los Veteranos sugiere que los soldados que participaron en el proyecto pueden estar en alto riesgo de sufrir enfermedades cerebrovasculares y respiratorias. Un senador demócrata de Florida, Bill Nelson, ha requerido ya al Pentágono más información.

¿Qué peligro entrañan realmente los chemtrails? ¿Son obra de naves no identificadas, de experimentos secretos o sólo la imaginación paranoide de algunos milenaristas? Es pronto para dar una respuesta. Lo cierto es que miles de personas se organizan desde Internet para generar grupos de presión; se trata de internautas que están atentos al cielo y que controlan las noticias de prensa relativas al aumento de dolencias propias de nuestro tiempo. Su conclusión no puede ser más angustiosa: alguien o algo está cambiando el clima, con las correspondientes consecuencias que ello puede traer.

Experimentos en la exURSS
Estados Unidos no seria el único pais que dispondria de capacidad suficiente como para manipular el clima con propósitos militares. Según el investigador norteamericano Scott Corrales, otros gobiernos mundiales tambien la tendrian.
Este habria sido el caso de la URSS, que según Corrales, tambien habria "investigado la posibilidad de hacer uso del medio ambiente como arma ofensiva, pero decidió mirar hacia abajo en vez de arriba".

En efecto en 1993, Oleg Kalugin, un alto oficial de la exKGB, declaró a un periodico londinense que la antigua Unión Soviética se habia enfrascado activamente en la investigación de armas geofisicas mientras las superpotencias buscan la manera de reducir sus arsenales nucleares.
(a qué nos suena eso??)
 
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