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ZAWIYA - PUBLICACIONES
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LOS NOMBRES DE ALLAH (VIII) |
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61.- Al-Mumit: El que toma la vida.
“¿Cómo podéis no creer en Allah, siendo así que os dio la vida cuando aún no existíais, que os hará morir y os volverá a la vida, después de lo cual seréis devueltos a Él?” (Corán, 2:28).
Estas cualidades se derivan también del acto original de traer a la existencia. Cuando el resultado es la vida, traerlo a la existencia es dar la vida. Cuando el resultado es la muerte, traerlo a la existencia es causar la muerte. Nadie crea la vida y la muerte excepto Allah. No hay ningún dador de vida ni de muerte excepto Allah.
62.- Al-Hayy: El que está vivo
“¡Allah! No hay dios sino El. el Viviente, el Subsistente.” (Corán, 2:255)
Esta es la cualidad que percibe y esta motivada por la acción. Aquello que carezca de acción y percepción se dice que está muerto. El más bajo nivel de percepción se da cuando el preceptor es consciente del yo. Aquello que no es consciente de este hecho es inanimado, está muerto. El “viviente” perfecto y absoluto es aquel bajo el cual la percepción de todas las cosas que pueden percibirse es completa y todo lo que existe está bajo su dominio de manera que ninguna cosa que se pueda percibir, ningún conocimiento, motivación impulso o acción se alejan de la acción de Allah. Allah es el “viviente” absoluto.
Para cualquier otro ser vivo, su vida es mensurada a partir de sus percepciones y motivaciones, sus impulsos y sus acciones, y todos ellos está restringidos dentro de estrechos límites. Hay gradaciones de los seres vivientes. Sus rangos son medidos con respecto a su gradación en la percepción y en la motivación hacia la acción.
63.- Al-Qayyûm: El que existe por si mismo.
“¡Allah! No hay dios sino Él, el Viviente, el que existe por si mismo, el eterno.” (Corán, 3:2)
Allah es el que existe por si mismo. No requiere de nada para existir. Por ejemplo el ser humano existe o está vivo porque su “yo” está dentro de su cuerpo. El “yo” gobierna el cuerpo y sin aquel, el cuerpo no ve, no oye, no siente ni se mueve y finalmente muere. El cuerpo y cada célula y átomo que contiene necesitan al “yo” para subsistir. Esta necesidad es continua a lo largo de toda la vida. Si el “yo” desapareciera por un solo instante, el cuerpo moriría. El “yo” por otra parte, depende del que existe por si mismo como dependen de El todas las cosas del universo. Sin esta presencia en diferentes grados y fuerza, según la necesidad, nada existiría.
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