ISLAM Y AL-ANDALUS

LOS MORISCOS QUE NO SE FUERON

 

LOS “MAJOS”:

- INTRODUCCIÓN -

 

 El tema de la "majeza" ha interesado desde muy antiguo a los escritores, a los artistas y a los investigadores. Los "majos" andaluces sirvieron de tema para los saínetes de González del Castillo, mientras que D. Ramón de la Cruz inmortalizaba la figura del "majo" y de la "maja" de Madrid, símbolos de toda una época, retratada fielmente por Goya.

 Los "majos" constituyen un auténtico fenómeno sociológico, en torno del cual ha girado una gran parte de la vida española, y de él se han ocupado plumas ilustres, entre las que podemos contar la de Pérez Galdós y la de Julio Caro Baroja.

 Todos ellos, escritores o pintores, han reflejado, en vivo retrato, las características peculiares de sus maneras de ser y de su comportamiento, dándoles siempre el rango de un grupo humano homogéneo y coherente consigo mismo, mientras, por otra parte, se mantenía aislado psicológicamente y socialmente del resto de su entorno.

 Lo que siempre se ha considerado un enigma es el hecho de que la "majeza" aparezca como una eclosión en el siglo XVIII, para quedar sofocada, poco a poco, tras la Guerra de la Independencia. Los motivos históricos de este hecho creo que hay que buscarlos en la esencia misma de lo "majo": si nos atenemos a los rasgos que los marcaron como una etnia específica, el porte, la indumentaria, sus cantos y bailes, costumbres y modos de hablar, hemos de llegar a la conclusión, necesariamente, de que ellos no eran más que un resto de los moriscos que consiguieron quedarse en España, o que regresaron a ella, sorteando las oleadas de expulsiones llevadas a efecto hasta 1610 y que supieron capear el temporal, más o menos encubiertos, durante todo el siglo XVII.

 Al comienzo del siglo XVIII, con la llegada de los Borbones, parece que el cambio de dinastía hace florecer en el pueblo una esperanza de nuevas libertades, soplan aires de renovación, y es entonces cuando los "majos", perdido el miedo que los paralizaba durante la centuria anterior, bajo los Austrias, se lanzaron a la calle, con una arrogancia, que es posible que llevase un gran contenido de revancha y desafío: fue como un gran estallido de la "majeza".

 La guerra contra Bonaparte vino a fundir a todos los españoles en una causa común, desapareciendo muchas de aquellas fronteras de castas  internas; sólo quedaron los restos de aquel "casticismo" entre el pueblo andaluz y los madrileñísimos "chulos" y "chulapas", herederos directos de los "majos" y "manólas" que les dieron el alma.

 Para apoyar esta tesis, iremos estudiando separadamente los diversos argumentos que la avalan, empezando por la visión de conjunto de sus rasgos principales, continuando por ver las razones de tipo histórico y geográfico, para concluir con un tema de pura lingüística, sobre la etimología de la palabra "majo", basándonos en un previo estudio semántico de este vocablo.