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MUJERES |
EL
ESTATUS DE LA MUJER EN EL ISLAM
En primer lugar revisemos como ha sido pensada y entendida la mujer en la
tradición occidental para así poder comparar y contrastar perspectivas.
Sabemos que la tradición occidental se ve a sí misma como heredera intelectual
de la tradición griega que existió previamente al Profeta Jesús (la Paz sea
con él), y por tanto muchos puntos de la tradición intelectual occidental se
encuentran de alguna manera en los primeros filósofos griegos como Aristóteles,
Platón, etc.
¿Cómo consideraron ellos a las mujeres?, ¿Cuáles eran las ideas de
Aristóteles y Platón hacia las mujeres?. Aristóteles en sus escritos sostenía
que las mujeres no eran seres humanos completamente, y que por tanto la
naturaleza de la mujer no era la de un ser humano completo. Como resultado, las
mujeres eran por naturaleza algo deficiente en las que no se podía confiar, y
por tanto eran objeto del dominio o del desprecio. De hecho, los escritos
griegos describen que la mujer libre en muchos aspectos de la sociedad griega,
exceptuando a las pocas mujeres de la clase social elevada, no tenía un lugar
mucho mejor que el de los animales y los esclavos.
Este punto de vista aristotélico acerca de la mujer fue heredado
posteriormente en la tradición cristiana por la Iglesia Católica. Santo Tomás
de Aquino en sus escritos consideraba que las mujeres eran la trampa de Satanás.
La historia de Adán y Eva añadió una nueva dimensión a las primitivas ideas
griegas de Aristóteles; las mujeres fueron la causa de la caída del hombre, y
por tanto eran la trampa de Satanás y debían ser miradas con recelo y
desconfianza porque causaron la primera caída de la humanidad, y de esta manera
el mal provenía de la mujer. Este pensamiento perduró desde los escritos de
los Padres de la Iglesia hasta la Edad Media. En sus escritos podemos observar
que este tema se repite de una u otra manera. Sin embargo trás la Reforma
Protestante, Europa decidió liberarse de los grilletes y cadenas de la Iglesia
Católica. Ideas que aparecieron en el llamado Siglo de las Luces hicieron
sentir al hombre de entonces que debía liberarse de los conceptos precedentes.
Algunas de estas nuevas ideas se relacionaban con nuevos paradigmas científicos,
como considerar que la tierra era la que giraba alrededor del sol y no al revés,
otros tenían una naturaleza teológica, como las contenidos en los escritos de
Martín Lutero; y otros tenían un carácter social como la posición de la
mujer en la sociedad. Sin embargo los escritores de este Siglo de la Luces aún
conservaban básicamente el tema de la mujer, y por tanto aún no consideraban a
la mujer como un ser humano completo. Escritores franceses de la época de la
revolución, tal como Russeau, Voltaire y otros, miraban a la mujer como una
carga que tenían que soportar. Esto es por lo que piensa un autor como
Russeau en su libro "Emilio", cuando acerca de la educación de
la mujer, consideraba que aquella, la educación, no podía ser igual a la del
hombre ya que las mujeres eran incapaces de entender lo que los hombres sí eran
capaces de comprender.
Esta es la tradición que Occidente heredó, y sólo a comienzos de 1800
empezamos a encontrar los primeros escritos de mujeres, y de algunos hombres,
apelando al cambio de estas ideas. Y aquí tenemos los orígenes de los primeros
movimientos feministas. Uno de los primeros libros publicados fue
"Reivindicación de los Derechos de las Mujeres" de Mary Walsencraft
que apareció a comienzos de 1800. A partir de estos momentos las mujeres
empezaron a recibir ciertos derechos. Los primeros derechos conseguidos fueron básicamente
legales, porque hasta 1800 las mujeres no tenían el derecho a la propiedad
privada y tampoco podían disponer de sus propios bienes tal como lo hacía el
hombre. Es bien sabido que las primeras leyes que permitieron a las mujeres el
acceso a la propiedad privada en Estados Unidos y Europa aparecieron en las últimas
décadas del siglo XIX.
La Revolución industrial dio un nuevo impulso al movimiento feminista.
Las mujeres durante la Revolución industrial, especialmente en Inglaterra,
fueron forzadas a trabajos durante muchas horas en minas de carbón, y no recibían
por ello un salario igual que el de los hombres. Por tanto la primera
reivindicación fue la igualdad salarial para el hombre y la mujer ante un mismo
número de horas trabajadas. Finalmente apareció en el siglo XX tras la
Segunda Guerra mundial un nuevo movimiento feminista que tendría gran
importancia en los cambios sucesivos. Aquel movimiento hizo un llamamiento a la
emancipación de las mujeres, no sólo en términos de derechos legales, sino
que comenzó a cuestionar también algunos de los valores morales de la
sociedad, a la vez que reclamaba una mayor libertad sexual tanto para hombres
como para mujeres. Sostenían que básicamente muchos de los problemas eran
causados por la institución del matrimonio y la idea de familia, y aparecieron
escritos en favor de la abolición de tales formas sociales.
Finalmente en los años 90, el argumento prevalente en Occidente es que
el debate debe girar en torno a los "géneros" no sobre los sexos.
Esta idea fue expresada recientemente en un libro que apareció con el título
"The Age of Extremes" (La Edad de los Extremos). El autor sostiene la
idea de que no hay diferencia entre varón y hembra y que el género es debido
al ambiente. Por tanto podemos cambiar el ambiente o la circunstancia de tal
forma que los hombres puedan tomar los papeles de las mujeres, y estas asuman
los papeles del hombre, y todo ello promoviendo un cambio en la educación o el
clima. Este es el punto en el que nos hallamos actualmente. Así, nos
encontramos con esta tradición occidental de 2500 años de antigüedad, en la
que partimos del primer extremo que fue expresado por los griegos, donde a la
mujer le era negada su humanidad, hasta este otro extremo actual donde no hay
diferencias entre los sexos, ya que sólo se trata de una cuestión de genero,
clima o medio ambiente. Este es por supuesto un resumen de lo que constituye el
primer punto de vista, que al menos nos da una idea aproximada de las líneas
esenciales.
El otro punto de vista del que vamos a hablar, es el punto de vista Islámico.
¿Cómo considera el Islam el asunto de la mujer? En primer lugar hay que señalar
que los musulmanes, a diferencia de los filósofos griegos o de los
escritores franceses posteriores a la Revolución francesa, no sienten que sus
conceptos, ideas y sistemas de valores provengan de otros seres humanos como
ellos, sino que piensan que sus enseñanzas, sus valores, aquello que practican
y a lo que se sienten unidos, forma parte de la Revelación que les ha sido
concedida por Allah. El argumento que sostiene esto es que Allah conoce lo que
es mejor para aquello que Él ha creado. Él creó seres humanos, y por tanto
encierra en Sí la sabiduría y el conocimiento, y como consecuencia conoce lo
que es mejor para su criatura y decreta aquello que es mejor para la humanidad,
para sus seres. Acorde con esto, el musulmán trata de adecuar su vida a un código
de actuación que es expresión de este sentimiento. No vamos a entrar en
detalles acerca de aspectos legales relacionados con la mujer, sino que vamos a
ver como entiende el Islam a la mujer. ¿Tal vez los musulmanes piensan, al
igual que los primeros escritores griegos, o los Padres de la Iglesia, que las
mujeres no son enteramente seres humanos?, ¿creen que la mujer es la trampa de
Satanás, y que por tanto debe ser considerada como origen del mal y algo
peligroso?, ¿cómo perciben a las mujeres? Investigando en la tradición del
Islam, que como ya hemos dicho tiene su fundamento en la Revelación expresada
en el Corán, vemos claramente que los musulmanes aprenden que tanto hombre como
mujer comparten una única humanidad, que son iguales en su humanidad, y que no
hay diferencia de "cantidad" en la humanidad de uno y de otro. Podemos
dar esto por sentado, y recordar que los presupuestos iniciales de la cultura
occidental sostenían que las mujeres no eran del todo seres humanos.
El Corán al describir los orígenes de los seres humanos les dice, "¡Oh humanidad!, ciertamente os Hemos creado de un único varón y
de una única hembra, y os Hemos diferenciado en pueblos y tribus para que os reconozcáis mutuamente. Ciertamente los mejores de entre vosotros son aquellos que
tiene una mayor conciencia de Allah." (49:13). Este versículo coránico
nos enseña que los seres humanos provienen de un único varón y de una única
hembra. Este versículo muestra que tanto el varón como la hembra en términos
de su humanidad se hallan al mismo nivel. De igual modo en otro capítulo del
Corán llamado "Las Mujeres", comienza con un versículo cuya traducción
es, "¡Oh Humanidad!, ciertamente os
Hemos creado a partir de una única alma, a partir
de la cual ha surgido la pareja", en referencia a Adam y Eva, "y Hemos hecho a partir de ellos mucha gente, hombres y mujeres, y
los Hemos esparcido por toda la tierra." (4:1) De nuevo encontramos aquí
que tanto hombres, mujeres, y todos los seres humanos provienen de un origen único,
de una única familia, de unos padres iniciales. Una vez más esto demuestra que
la mujer comparte junto con el hombre una humanidad completa y total.
De igual forma en la tradiciones del Profeta Muhammad (s.a.s.), que son
la segunda fuente del Din del Islam, encontramos que el Profeta Muhammad
(s.a.s.) dijo en un Hadiz que la mujer es la mitad gemela del hombre. El
concepto subyacente en el hadiz es que hay una sola "humanidad", una
única esencia que es compartida, y que hay dos mitades gemelas de aquella, una
de las cuales es varón y otra hembra. Esto es algo que se repite a menudo en el
Corán, así como también en la palabras del Profeta Muhammad (s.a.s.) que
hacen hincapié en lo mismo. He aquí un punto fundamental cuando se reflexiona
en el hecho de que la cultura occidental no consideraba que la mujer fuera
copartícipe de la humanidad del hombre; aunque ahora ya nadie sostendría tal
punto de vista, hay que hacer notar que tal cambio se ha producido tan sólo
recientemente en la tradición occidental.
Planteémonos otra cuestión, ¿cuál es el objetivo, la meta de la
humanidad?, ¿cuál es el propósito por el que los seres humanos existen en la
tierra, para que fines luchan?, ¿qué les ocurrirá si luchan en la consecución
de esos fines, y que les ocurrirá si no lo hacen? Basándonos en que el Din
del Islam ha sido revelado por Allah y la Verdad, los musulmanes sostienen que
el hombre tiene una tarea definida aquí en la tierra, y que toda creación de
Allah encierra una sabiduría. No hay nada en la creación que no albergue una
sabiduría. No hay nada que haya sido creado en vano, y en consecuencia los
seres humanos tienen un propósito que ha sido revelado en las enseñanzas del
Islam. Los seres humanos han sido creados para que reconozcan y testifiquen a su
Creador. En un versículo del Corán Allah dice que no ha creado al ser humano
sino para que Le reconozca y se rinda ante Él. En definitiva, la esencia es
igual tanto para hombre como para mujer, y de igual forma ambos comparten el
mismo objetivo en la vida, la rendición a Allah. Este es el punto central y
fundamental en la cultura y civilización islámica, estas son nuestras raíces,
pero ¿cuáles son las raíces de la civilización americana?, los escritos de
los padres-fundadores de los Estados Unidos de América, los ideales que fueron
plasmados en la Declaración de Independencia, y la Constitución de los Estados
Unidos, todo ello basado en los argumentos, bien monárquicos o democráticos
que escribieron algunos de los fundadores, es decir, sus raíces son un
pensamiento político. Es cierto que podrían rastrearse otro tipo de ideas, por
ejemplo del Cristianismo, pero en esencia constituye un pensamiento político, a
diferencia del Islam que en esencia es un Din (para una explicación más
extensa acerca de este término consúltese las diversas publicaciones de esta página
web).
Para el musulmán el principal objetivo de la vida es rendirse ante
Allah, y sólo ante Él, que es el significado de la palabra Islâm.
Con el término musulmán no se está haciendo referencia a una descripción
racial, ni tampoco a una categoría étnica; musulmán significa aquel que se rinde y se somete. Islam es completa rendición
a la voluntad de Allah. Vemos por tanto que en el punto fundamental del Islam,
hombres y mujeres comparten el mismo objetivo y se espera de ambos las mismas
responsabilidades en torno a esto, es decir, testificar que no hay mas realidad
que Allah y que Muhammad es Su Mensajero. Tanto hombres como mujeres tienen la
obligación de realizar el Salat cinco veces al día, que es el segundo pilar
del Islam. Ambos están obligados a ayunar en el mes de Ramadán. Ambos están
obligados a realizar la peregrinación a Meca. Ambos están obligados a realizar
acciones de sadaqa. Ambos están obligados a someterse al mismo código de
conducta y comportamiento moral.
Hombres y mujeres comparten estos ingredientes esenciales de conducta islámica
que define a un musulmán de un no musulmán. Esto es de extraordinaria
importancia porque rompe con otras tradiciones religiosas; por ejemplo, 50 años
antes del nacimiento del Profeta Muhammad (s.a.s.), que nació alrededor del 560
d.c., hubo un cónclave de obispos en Francia para debatir si las mujeres tenían
alma o no, y en caso de que la tuvieran, ¿cuál era su propósito en la
tierra?, ¿era servir a Dios?, y si así lo hacían, ¿irían al Paraíso? La
conclusión final fue que efectivamente las mujeres poseían alma, lo cual
supuso una ruptura con la tradición precedente, pero que su objetivo no era
servir a Dios, sino al hombre.
En el Islam, por contra, la mujer no ha de someterse al hombre, sino que
hombre y mujer juntos han de someterse a Allah, y el Corán deja bien claro que
el que así lo hace, ya sea hombre o mujer, su recompensa es el disfrute del
Yanna. De igual manera aquel que se rebela ante la sumisión a su Creador, su
recompensa es el sufrimiento, ya sea hombre o mujer, y por esto el Corán se
dirige tanto a los hombres como a las mujeres. La lengua árabe, al igual que el
francés por ejemplo, tiene dos tipos de verbos, masculinos y femeninos, y por
esto en el Corán se puede encontrar advertencias y llamamientos a ambos sexos,
como puede comprobar todo aquel que quiera.
En resumen, tenemos tres puntos fundamentales: que ambos comparten la
misma humanidad, que tienen el mismo propósito en la tierra, y que ambos
esperan el mismo tipo de frutos después de esta vida, en función del trabajo
aquí realizado. Esto supone una ruptura importante con tradiciones religiosas
precedentes, así como con ideas políticas y sociales prevalentes entre los filósofos
que precedieron al advenimiento del Islam.
Como resultado de todo ello, encontramos que el Islam otorgó derechos a
la mujer, que quizás hoy se consideren ya garantizados, pero que ya le fueron
concedidos por Allah hace 1400 años. Estos derechos, como el derecho a la
propiedad, el derecho a disponer sobre sus bienes, así como ciertos derechos
que hoy llamaríamos políticos, por ejemplo, el derecho a realizar tratados en
caso de guerra, constituyen adquisiciones muy recientes en Occidente.
Uno de los derechos otorgados por el Islam en los tiempos del Profeta
Muhammad (s.a.s.) fue que si una mujer establecía un tratado ante una agresión
proveniente de una fuerza no musulmana, su tratado debía ser reconocido, como
fue el caso de una compañera del Profeta Muhammad (s.a.s.). En la iglesia
Cristiana estas compañeras recibirían el nombre de discípulas, por ejemplo,
sin embargo los discípulos del Profeta Muhammad (s.a.s.) recibían el nombre de
Compañeros, y se contaban por centenares y miles a diferencia de los doce discípulos
de Cristo, y había tanto hombres como mujeres. Cuando el Profeta Muhammad
(s.a.s.) regresó a Meca, una de las Compañeras de él, de nombre Umm Hani,
habitante de Meca y musulmana, había acordado cierto pacto de no agresión
hacia algunos parientes suyos. Su hermano, Ali Bin Abi Talib, que fue uno de los
más importantes compañeros del Profeta (s.a.s.) y que posteriormente se casaría
con su hija, quiso ajusticiar a dos de estos hombres que eran reconocidos por
haber luchado y dañado a los musulmanes; Umm Hani se dirigió al Profeta
(s.a.s.) y le recordó el pacto de protección hacia ellos, confirmando Muhammad
(s.a.s.) dicho pacto. Esto es lo que hoy en día podríamos llamar un derecho
político, algo relativamente nuevo en el mundo occidental, pero con una
vigencia de 1400 años en el mundo islámico.
De igual manera en el Islam hay prácticas de carácter público y otras
de carácter privado, entre las primeras se encuentra la peregrinación,
obligatoria tanto para el hombre como para la mujer, y uno de los pilares del
Islam. Otra práctica pública es el "Salat del 'Id", que tiene lugar
dos veces al año, una tras la peregrinación y otra tras la finalización del
mes de Ramadán. En ambos momentos tanto hombres como mujeres participan
conjuntamente.
También podemos leer un versículo en el Corán que nos muestra que el
compromiso social entre hombre y mujer es el mismo en el Islam, y así por
ejemplo se dice, "El hombre y la
mujer creyente son awliyya" (en el sentido de que unos y otros se
ayudan mutuamente), "ambos están
sujetos a lo que es correcto, y prohíben
lo que es dañino", vemos aquí una orden de carácter social dirigida
a ambos sexos, y continúa, "realizan el Salat", es decir tanto hombre como mujer, "pagan
su Çakât",
y "se someten a Allah y a su
Mensajero", por lo que Allah les recompensará con su Rahma.
Según los versículos arriba citados, podemos observar que los
compromisos sociales para el hombre y la mujer son los mismos, atenerse a lo que
es correcto, prohibiendo lo dañino y perjudicial, y que tanto uno como otro están
obligados a los dos pilares fundamentales del Islam, el Salat y el Çakât; su
sometimiento, y por ende su recompensa ante Allah es igual para ambos. Esto como
puede verse es de extrema importancia y radicalmente opuesto a los orígenes
griegos del pensamiento occidental, cuyo resultado ha sido llevar el asunto de
la mujer al extremo opuesto hoy en día, al considerar que no hay ninguna
diferencia entre hombres y mujeres, y que toda diferencia entre varón y hembra
se reduce a factores educacionales, ambientales, o culturales. Por tanto, en los
2000 años de tradición occidental se han dado los dos extremos, aquel primer
extremo sostenido por los griegos que negaba la humanidad de la mujer, y el de
hoy en día que sostiene que no hay diferencia alguna entre hombre y mujer,
llevando el debate al término "género" que conlleva una fuerte carga
socio-cultural, evitando el uso de términos como sexo masculino o femenino que
apuntan a realidades biológicas diferenciadas.
El Islam, aunque sosteniendo que hombre y mujer comparten la misma
esencia humana, afirma que hombres y mujeres son diferentes. ¿Significa esta
diferencia que los hombres son inherentemente buenos y las mujeres esencialmente
malas?. No. Podemos leer los versículos coránicos en los que Allah dice en
relación a su creación, que Él es el Uno Quien ha creado la noche cuando esta
envuelve como una sábana el horizonte, que Él es el Uno Quien ha creado el día
cuando estalla el sol con su luz, y que Él es el Uno Quien ha creado al varón
y la hembra, y los siguientes versículos donde se dice que los seres humanos
luchan por diferentes objetivos, unos para complacer a Allah, otros para
rebelarse ante Él, otros luchan para hacer el bien a otros seres, y algunos
para hacer daño a otros seres
humanos, en definitiva diferentes metas, diferentes objetivos. ¿Cuál es la
enseñanza de estos versículos?, hay que reparar en que Allah menciona la noche
y el día, y a continuación al varón y a la hembra; la enseñanza que subyace
en estos versículos es que la noche tiene un propósito, apuntando que tras
ella se encierra una sabiduría, pues de haber existido sólo la noche la
humanidad no podría haber existido, no podría haber habido vida sobre la
tierra, ya que es un hecho científicamente comprobado que de no haber existido
luz solar no hubiera sido posible la existencia de ciertas hormonas necesarias
para la reproducción y por tanto la especie humana habría acabado extinguiéndose,
y la vida tal como la conocemos hoy en día no sería posible. De igual manera
el día también encierra tras de sí una sabiduría, pero, ¿podría sacar
alguien la conclusión por ello de que la noche es buena y el día malo, o
viceversa?, no, y ningún musulmán sostendría semejante afirmación. En el
mismo sentido podemos decir que hombre y mujer desempeñan diferentes roles, y
¿podría sostenerse que el papel del hombre es esencialmente bueno y del la
mujer malo, o viceversa?, evidentemente no, sino que ambos tienen funciones
diferentes.
Esta es actualmente la diferencia fundamental entre el pensamiento
occidental y el Islam. En líneas generales, y salvo para alguna minoría o
reducto eclesial en el Vaticano, el pensamiento occidental acepta que hombres y
mujeres comparten la misma humanidad y que son iguales. Los musulmanes han
sostenido esto durante 1400 años. La diferencia radica en que el pensamiento
occidental, y como reacción al pensamiento inicial de que la mujer no era
humana en un sentido completo, sostiene que los roles de hombre y mujeres están
exclusivamente determinados por factores culturales, ambientales y
educacionales, y por tanto no hay roles específicamente masculinos y femeninos,
y que podemos cambiar roles de unos y otros si educamos a la sociedad
correctamente. Sin embargo en el Islam hay un papel definido para hombre y
mujer. ¿Quién es el que define estos papeles para hombres y mujeres?, su
Creador. Esta es la mayor diferencia filosófica, ideológica, si se nos permite
la utilización de estos términos a falta de otros que pudieran reflejar mejor
lo que queremos decir, que separa los dos pensamientos. Es importante decir
también, que el Islam cuando fija estos papeles para hombre y mujeres,
establece obligaciones y responsabilidades en proporción a los mismos;
pondremos un ejemplo para verlo claro: el Islam sostiene que las mujeres poseen
el sentido de la maternidad no por tradición cultural o por cuestiones sociales,
sino que esencialmente son más aptas para proveer cuidado y atención al bebé,
que hay entre ellos dos un vínculo o nexo que va más allá de cualquier
tradición; un nexo psicológico, un nexo físico, algo que es mucho más que
una mera tradición de los seres humanos. Como consecuencia de todo ello, la
responsabilidad de la mujer hacia los niños es más grande que la de los
hombres. En sentido inverso, las obligaciones de los hijos hacia las madres en
el Islam son más grandes que las que tienen hacia los padres, y por esto es por
lo que el Profeta Muhammad (s.a.s.) respondió a uno de sus Compañeros cuando
este le preguntó, ¿a quién debo honrar más en este mundo?, a lo que él
(s.a.s.) replicó "a tu madre", el hombre volvió a preguntar por
segunda vez, la respuesta fue otra vez "a tu madre", luego una tercera
vez, la respuesta fue la misma, "a tu madre", volvió a preguntar una
cuarta, y entonces la respuesta fue, "a tu padre". Por esto el Corán
habla de la dedicación de la madre hacia sus hijos, el tiempo de su vida que
les ha dedicado desde el embarazo hasta la lactancia, con toda la carga de
sufrimiento y entrega que todo ello supone, y enfatiza que debemos tener en
consideración en primer término a nuestras madres antes que a nuestros padres.
Por tanto aunque también los padres deben ser objeto de respeto y atención por
parte de los hijos, su grado estará en función de la obligación de los mismos
con respecto a los niños, que será menor que el de las madres, de ahí el mayor
grado de respeto y honra de los hijos hacia sus madres, que por su naturaleza
esencial, más allá de tradiciones socio-culturales, tendrán una mayor
obligación hacia los hijos que los padres.
Este es un ejemplo para mostrar como el Islam reconoce diferencia entre
los sexos, que no acepta que el género sea una cuestión de educación o
tradición cultural, sino que hay diferencias esenciales e inherentes entre
varones y hembras, y que las obligaciones y responsabilidades están acorde con
dichas diferencias. Un punto relacionado con esto y de extrema importancia, es
que aunque a pesar de la diferencia entre hombres y mujeres, no hay oposición
de unos con otros, algo que subyace tras el pensamiento occidental,
especialmente entre el movimiento feminista, que entiende que existe una lucha
entre hombres y mujeres, "una batalla entre sexos", como popularmente
se dice; esto no existe en el Islâm, sino que ambos, hombre y mujer, forman un
"tandem"; de la misma forma en que día y noche se suceden alternándose,
y vivimos tanto en el día como en la noche, sin que podamos vivir
exclusivamente de día o exclusivamente de noche, de igual forma hombres y
mujeres no se oponen mutuamente, sino que comparten el mismo objetivo, el mismo
propósito, la misma humanidad. Tienen diferentes roles que se complementan
mutuamente, que se necesitan mutuamente para la consecución plena de su
humanidad, no ya sólo en esta vida, sino también tras la misma, destino final
de la humanidad.
Hasta ahora hemos visto la parte teórica del problema, cuando bajamos al
terreno práctico podemos cuestionarnos, ¿cuál de los dos puntos de vista trae
más felicidad al ser humano?, ¿el punto de vista secular o el islámico?
Tengo un ejemplo práctico que quiero compartir con vosotros. Estuve en Beijing
(China) este último verano en la cuarta conferencia de naciones Unidas para la
mujer. Se estableció allí una plataforma para el desarrollo y la mejora de las
condiciones de vida de la mujer en el mundo, lo cual es sin duda un noble objetivo,
y no hay dada que objetar a ello. La plataforma se dividió en diferentes
secciones o áreas de trabajo, por ejemplo: pobreza, salud, economía,
conflictos y violencia, etc., una de estas
doce secciones de trabajo era la dedicada a las niñas, su infancia, el
estatuto de la niña, y el futuro de la mujer en el mundo actual. El país
anfitrión de la cumbre era China, país conocido por su práctica de sacrificar
a los bebes cuando estos son niñas basándose en razones de población. En
China sólo se puede se puede tener un hijo por pareja, y según el punto de
vista cultural chino los varones son menos numerosos que las hembras, por tanto
cuando una pareja da a luz a una niña es práctica habitual matarla, en espera
de que el siguiente embarazo sea un varón. Esto es una práctica hoy en día en
la China actual, y como este era el país anfitrión de la cumbre las Naciones
Unidas no quisieron entrar en este debate, no se consideraba políticamente
correcto tratar semejante asunto en China.
Entre otras cosas podemos observar que en pleno siglo XX se ha llevado a
cabo uno de los mayores genocidios de la humanidad, sufrido en este caso por el
pueblo Bosnio; todos los "derechos humanos" y todas las declaraciones
emitidas en los últimos cincuenta años han sido incapaces de modificar
sustancialmente las cosas. Cuando el Profeta Muhammad (s.a.s.) fue enviado a los
árabes, estos tenían la misma práctica de sacrificar a las recién nacidas
por diversas razones, entre ellas económicas. Las tribus árabes pobladoras de
una tierra desértica, sin industrias ni comercio, llevaban una vida espartana,
y por temor a la pobreza solían enterrar vivas o mataban a sus hijas; esto es
un hecho mencionado en el Corán y que era perfectamente conocido en los tiempos
del Profeta (s.a.s.). Allah condena expresamente tales prácticas en el Corán y
la actitud de los árabes hacia sus hijas; de igual forma muchos de los Compañeros
antes de aceptar el Islam ejercían tales prácticas. En los 23 años que duró
el Mensaje de Muhammad (s.a.s.) a su pueblo tales prácticas quedaron abolidas
definitivamente. Realmente tal práctica cesó porque hubo un cambio en la
actitud hacia la mujer, en proveerles de una educación y en considerarlas como
seres de pleno derecho. Hoy en día tras cientos de declaraciones de
"derechos humanos" este objetivo no se ha conseguido, tal como nos
hemos referido anteriormente al caso Bosnio. Cincuenta años después de la
fundación de las Naciones Unidas las cosas no han cambiado, el genocidio del
pueblo Bosnio ha sido perpetrado por aquellos mismos que fundaron las Naciones
Unidas.
Como punto final de este debate nos interesa recalcar que la civilización
islámica, a diferencia de otras, está basada en la Revelación, pero que en su
esencia está fundamentada y basada en la mujer.
La primera mujer en recibir y aceptar el Mensaje de Muhammad (s.a.s.) fue
su mujer Jadiya, quien gracias a su esfuerzo personal, a su respaldo económico
y a su coraje y empeño, el Profeta (s.a.s.) pudo extender su Mensaje en su
primer año de profecía. Los paganos no poseían el concepto de libertad en el
Dîn, de que cada uno puede seguir su propio Dîn, los paganos de Arabia veían
esto como una insurrección, algo que alteraba su sistema tradicional de
creencias y valores, e intentaron frenar el Mensaje por medio de la tortura, el
asesinato, y todos los medios disponibles a su alcance.
Hoy en día el Islam se ha universalizado y no hay continente en el mundo
que no albergue alguna mezquita, incluso en China se cuentan por millones los
musulmanes, dejando claro por tanto que no se trata de un fenómeno árabe, sino
que es aplicable y extensible a todo tipo de gente o raza en el mundo.
Tras la muerte del Profeta (s.a.s.) el Islam se había propagado por la
península arábiga, su posterior expansión se debió al esfuerzo de cuatro o
cinco personas allegadas a él, entre ellas, una mujer, 'Aisha, la cual nos ha
transmitido innumerables hadices y enseñanzas proféticas estudiadas hoy día
por todos los musulmanes en el mundo. Si observamos otras tradiciones no
encontraremos ninguna otra en donde la mujer haya jugado un papel tan importante
en la expansión y difusión semejante al que tuvo Jadiya o 'Aisha en la
propagación del Islam. Los pensadores griegos, Platón, Aristóteles y otros,
eran todos hombres; los Padres de la Iglesia eran todos hombres, y aún hoy en día
el papel que juega la mujer en la Iglesia es bastante limitado. Los ideólogos
de la Revolución francesa y rusa eran también hombres. Los padres fundadores
de los Estados Unidos también fueron hombres, e igualmente otras civilizaciones
están básicamente basadas en hombres. El Islam es la única civilización
conocida donde el aporte de mujeres en la transmisión y establecimiento de un
mensaje ha sido fundamental, tanto a nivel histórico como en la actualidad, y
estos son hechos verificables que no están sujetos a posibles interpretaciones.
Estos son algunos de los pensamientos y reflexiones concernientes a como el Islam ha ensalzado a la mujer.
Shayj Ali at-Timimi