ÍNDICE

HULUSI, EL ISLAM

 

 

¡Qué igualdad!

 

         Considerar seriamente vuestras respuestas en la actualidad, a las siguientes preguntas...

         ¿Habéis en alguna ocasión atribuido la decisión de vuestra existencia (nacimiento) a una galaxia llamada la vía láctea entre los millares de galaxias, como lo afirman los datos científicos actuales?. ¿Es esta vuestra elección?.

         ¿Es por decisión vuestra, o por elección, el que hayáis venido a este mundo en un sistema solar metido en una masa de cuatrocientos billones de estrellas, conocidas como la Galaxia de la Vía Láctea, cuyo núcleo se encuentra a 32 mil años luz, como se deduce igualmente de los datos científicos?.

         ¿Habéis escogido nacer homosapiens, sobre un planeta llamado tierra, de un tamaño trescientas mil veces mas pequeño que el sol?

         ¿Ha sido por vuestra elección por lo que pertenecéis a vuestro continente, a vuestro país, vuestra raza, vuestra nacionalidad, y a la generación de la que descendéis?.

         ¿Habéis escogido a vuestros padres, el ambiente y las condiciones de vuestra familia, habéis sido consultado por cada uno de ellos?.

         ¿Quizás habéis podido escoger ser del sexo masculino o femenino en este mundo?. ¿No?.

         En ese caso, propongámonos la siguiente pregunta. ¿Se puede entonces reprobar a una persona, condenarla o despreciarla; podemos discriminar, y acusar a las gentes por cosas que son independientes de su voluntad?.

         ¿Vamos a discriminar a las personas, en base a características propias de su origen, como la raza, el color, sus creencias y la lengua, que las han adquirido de una forma totalmente normal en su entorno?. ¿Es esto razonable?. ¿Justo?. ¿Es compatible con la justicia y la conciencia?.

         Ejercer presión sobre las gentes basándose en tales parámetros, contradice, no solamente al Islam", sino también la conciencia y lógicas humanas según las cuales "nadie puede ser considerado responsable de lo que supera su capacidad". Si existiese un punto de vista tan erróneo, debería de replantearse.

         En lo que concierne a la "igualdad" en nuestra lucha por la vida, seria necesario, en primer lugar, para hablar de condiciones iguales, que toda competición empiece equitativamente. ¿Acaso empezamos realmente nuestra lucha por la vida en igualdad de condiciones?

         Nacéis de un padre genial, de una madre llena de sabiduría, y vuestros genes están repletos de ciencia y de cultura; sin embargo se da la circunstancia de que yo he nacido genéticamente pobre, de una pareja ingenua e inocente, y cuyos medios solo le permiten sobrevivir día a día.

         Habeis nacido en el seno de una familia rica, que puede permitirse desayunar en Nueva York y cenar en Tokio; Sin embargo yo paso mis días con unos padres miserables, que llevan los zapatos remendados, y para los que una vuelta en un coche es un lujo.

         Sois el hijo de la mujer y el hombre mas bellos del mundo, mientras que yo, no soy mas que el hijo de una madre a la que como Nasreddine Hodja cuenta, se le dice: "quítate de mi camino", y de un padre similar.

         Sois descendientes del Señor de los dos mundos, pero yo solo vengo de Molla Kasim...

         ¡A pesar de todo eso, todos nosotros somos, por siempre, iguales!.

         ¿Somos realmente iguales?. ¿Participamos en la lucha por la vida en iguales circunstancias?. ¿En igualdad de condiciones, recibimos el mismo trato?. ¡Abandonamos este mundo IGUALMENTE, después de tanta "igualdad".

         ¡Que IGUALDAD...!

         ¡Adalet (Justicia)!. Que Allah tenga misericordia (rahma) de mi difunta madre que se llamaba con ese mismo nombre y que está enterrada en Estambul.

         Allah, al que no hay nada que se le parezca, ha dicho: "Yo hago lo que quiero", por otra parte, yo, y toda la gente del mundo, no somos nada comparados con Hu, cuyos conocimientos, potencia y creatividad son inigualables, por ello dependemos absolutamente de Sus decretos, Su autoridad, y Su voluntad, y no podemos tener nada que Hu nos haya, por si mismo, dado.

         Justicia es un nombre dado a aquel que concede lo que El quiere a los seres humanos, según su mérito.

         La vida en este mundo...es donde reinan despiadadamente el dinero y los títulos. Una gacela entre las garras y los dientes del león; un cordero, un pollo entre los dientes del hombre, y el pobre a merced del rico.

         El Islam que el Profeta Muhammad (s.a.s.) nos ha comunicado, está afianzado sobre un sistema y un orden universales, y nos informa sobre la realidad de la vida después de la muerte, donde cada uno será retribuido en función de sus obras.

         ¿No seria mejor en el presente, acabar con todo el pasado y apreciar nuestras vidas a la luz de lo que podamos realizar?. ¿Vamos por fin a considerar esto con seriedad?.

 

 

 ¿Porque se nos proponen las ‘Ibadas?

 

         Probablemente todos tenemos, desde nuestros primeros años de vida, la idea siguiente bien anclada en nuestras mentes:

         "Allah no tiene necesidad de vuestro salat. Todo lo que hacéis es por vosotros mismos".

         Esta afirmación tan simple, indica en realidad un hecho esencial relativo al orden de Allah, como lo explica el Islam. La intención era simplificar un hecho para su mejor comprensión. Sin embargo no nos hemos apercibido del hecho.

         Si Allah no tiene necesidad de nuestras practicas islámicas (‘Ibadas), ¿porque entonces, tenemos necesidad de realizarlas?. ¿Porque necesitamos hacer el salat?. ¿Cual es la finalidad del salat, del ayuno (Siam), de la peregrinación a Meca (Haÿÿ) y de las otras practicas?.

         Sabed que se trata de una cuestión muy importante y que todo el mundo debe de comprender bien.

         A causa de haber estado mal informados (escaso conocimiento), hemos imaginado que tenemos necesidad de realizar las practicas islámicas, con el objeto de satisfacer el deseo de un Dios celeste, que habita en alguna parte sobre una estrella, con el fin de ganar sus favores, y que nos admita en su paraíso en lugar de enviarnos al infierno.

         Sin embargo, no existe ningún dios viviendo en algún lugar remoto, que nos examinará y nos lanzará al infierno después de la prueba, ni el que nos admitirá en su paraíso una vez hayamos ganado su confianza.

         Consideremos la primera cosa que el Islam nos a enseñado en el "testimonio de la unidad" (Kalimat-tawhid), pues ignoramos, desgraciadamente, su verdadero sentido.

         Se ha supuesto que Allah es el único dios a adorar, puesto que el testimonio (Shahada) "lá ilaha illa Allah" ha sido traducido como "no hay mas dios para adorar que Allah" sin ninguna reflexión seria, y sin ninguna consideración sobre las consecuencias futuras.

         El verdadero sentido del testimonio de la unidad es por tanto el siguiente:

         "No hay dios, no existen, solo existe Allah"

         De lo que el Profeta Muhammad ‘alayhi s-salam a intentado que nos demos cuenta, es del hecho siguiente:

         No hay dios a adorar o cosa alguna a recibir de él. Todo concepto de dios es improcedente, dando por sentado que no existe más que Allah. Solo... Esta es la idea clave en la que se inspiran todos los Sufíes y gracias a la cual han alcanzado sus mas altas estaciones (niveles de espiritualidad e introspección). Todos desde Mawlana Yalalu d-din hasta Hadji Bekas Wali, desde el Imam Ya’afar as-Sadiq hasta Abdul kadir Yilani...

         Las gentes de la verdad (haqiqa) se han liberado de la idea de que Allah seria un ser supuestamente lejano, exterior a ellos mismos; ellos se han dado cuenta de que todo lo existente lo es por decreto de Allah, a través de sus propios nombres (asma ul-husna). Ellos saben que el amor y el servicio prestado a las criaturas están de hecho destinados al Creador. Y es en ese sentido que el servicio prestado a las gentes es de hecho, un servicio prestado al Haqq.

         Puesto que Allah a creado toda cosa mediante su decreto, a través de Sus Nombres (asma ul-husna) todas las leyes y el orden natural en nuestro mundo son de hecho, su sistema, el orden de Allah. En consecuencia, debemos de ser conscientes del hecho de que cuanto más conozcamos el sistema, el orden en que vivimos, más habremos comprendido el orden (decreto) de Allah.

         Es Allah el que ha creado desde la eternidad, sin principio, el sistema, el orden en que vivimos, Hu es el origen de su constitución, de sus condiciones y Quien, por consecuencia, nos ha hecho llegar el mensaje por medio de sus profetas, indicándonos lo que recibiremos a cambio de nuestras acciones.

         Hay dos senderos que se nos ofrecen para evitar toda lamentación en la vida futura:

         1. Llevar un modo de vida basado en la comprensión perfecta del Mensaje del Rasul Muhammad (s.a.s.) y su consideración bajo todos los aspectos. O también.

         2. Preparar nuestro futuro siguiendo ciegamente las instrucciones del Profeta Muhammad (s.a.s.) sin comprender la sabiduría que ellas contienen...

         Ahora debemos de tomar conciencia del hecho de que ninguna de las prácticas islámicas (‘Ibada) recomendadas por el Islam, se dirigen a un dios situado en alguna parte y ganarse sus favores. Al contrario, son prácticas exigidas por el sistema que Allah a creado.

         Del mismo modo que los alimentos que tomamos están destinados a satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo físico, y no de un dios, las prácticas islámicas (‘Ibadas), están destinadas a reforzar el espíritu, a prepararlo para la vida después de la muerte, y a aumentar la capacidad de nuestro cerebro lo mejor que podamos. O bien nos preparamos para las condiciones de la vida después de la muerte, por medio de estas prácticas, o no les concedemos ninguna importancia y aceptamos las consecuencias.

         Sin lugar a dudas, es absolutamente necesario darse cuenta de lo absurdo de todo concepto de Dios durante nuestras vidas...este es nuestro siguiente tema.

 

 

 No hay Dios. !Hay ALLAH¡

 

         El Dzikr, como se dice normalmente, se practica con el objetivo de ganar los favores de un dios lejano, repitiendo sus nombres...

         ¿Es realmente para esto?

         Con el fin de comprender esto adecuadamente, debemos ante todo darnos cuenta de " el qué y el quien" "el ser mencionado" es...

         Vamos a practicar el dzikr ¿de un Dios o de Allah?. La mayor parte de nuestros lectores, naturalmente, se harán la siguiente pregunta:

         ¿Cual es la diferencia?. ¡Llamarle Dios ó Allah es lo mismo! Nosotros los occidentales lo hemos llamado Dios. ¡Dios es grande!

         ¡No! ¡Dios no es grande! tanto más cuando Dios no existe, todo concepto de Dios es absurdo.

         ¿Quien ha dicho esto?. Pues bien, esto encuentra en el Islam y en su generoso libro, el Corán al-Karim, que explica el Islam. El Rasul Muhammad Mustafá alayhi s-salam, el Profeta del Islam ha dicho eso.

         Hemos intentado poner en evidencia, de manera clara y detallada, la diferencia que existe entre el concepto Allah, y cualquier otro concepto de un Dios en nuestros libros titulados "Los misterios del hombre" y "Allah de Muhammad", del mismo modo que hemos intentado explicar el Islam sobre la base del concepto de Allah.

         Nadie puede comprender lo que es el Islam y por que aparece, hasta que haya captado totalmente la diferencia existente entre el concepto "dios" y el nombre "Allah". Pues ignorando esta diferencia, continuará haciendo una mala interpretación (islamismo) del Islam. Y aún más, no podrá comprender jamás la razón por la que las practicas islámicas (‘Ibadas) han sido recomendadas a los seres humanos.

         En consecuencia debemos, ante todo, comprender a fondo la diferencia entre lo que implica la palabra Dios y lo que implica el nombre "Allah".

         ¿Que sugiere el nombre Dios?

         El nombre Dios sugiere un ser lejano de vosotros, de mi mismo, de nosotros mismos y lejos de toda la existencia, que ha creado todo desde el exterior y nos observa desde allí, y que después de habernos juzgado nos lanzará a su infierno ó nos admitirá en su paraíso.

         Mucha de la gente (incluidos los autotitulados legítimos conocedores del Islam) que ha hecho una lectura literal de los textos islámicos, no ha podido ver más allá de las analogías y creen firmemente en un "dios", defienden "ese dios", e intentan imponerse a las gentes en nombre de ese dios. Los intelectuales y todos los que tienen una lógica en su razonamiento, no creen en un tal dios, dando por sentado que no puede haber una cosa parecida; en consecuencia ellos no tienen en cuenta lo que dicen esos pretendidos conocedores del Islam.

         Por ello todos los Sufíes y Awliya, han mantenido siempre la idea de que el estudio del islam debe hacerse sobre la base del concepto "Allah". Desgraciadamente, poca gente hace caso de este hecho.

         Según el Corán al-Karim y que explica dicha realidad, "Allah" ha creado el universo y todo lo que debía existir, de la ciencia (‘Ilm) preexistente en "Hu", a través de Su potencia (qudrat) y de Sus Nombres, los más bellos (asma l-husna). De modo que lo que llamamos las leyes de la naturaleza ó el orden universal, no es más que el orden, el sistema de Allah. Los seres humanos tienen pues necesidad de tomar conciencia de la realidad de Allah en su propia Esencia, y por ello volverse hacia su esencia antes que adorar a un "dios" que les es externo.

         Todos los Awliya (íntimos de Allah), desde siempre, han buscado el modo de llevar a la gente hacia un estudio del Islam sobre la base del concepto de "Allah" y que a consecuencia de su buena comprensión llevan a un estado espiritual de respeto, temor (jashya).

         Por otra parte, los actualmente autotitulados legítimos interpretes del Islam, han presentado siempre a un "dios lejano" y han intentado  aterrorizar a la gente y todo esto con vistas a poder establecer su supremacía.

         Ni el Corán ni el Profeta Muhammad alayhi s-salam, han descrito un "dios lejano" que nos observa desde el exterior, que nos juzgará por nuestras acciones, y que, después de una reflexión, nos lanzará a su Infierno o nos admitirá en su Paraíso

         Al contrario nuestro Noble Libro y el Enviado de Allah nos informan de la realidad de Allah en nosotros mismos, en nuestra esencia, y que constituye nuestra propia realidad.

         Esta es la razón por la que el hecho de maldecir o engañar a alguien, de actuar injustamente, ha sido en realidad dirigido contra Allah que es la verdad (haqiqa) en cada uno de nosotros.

         Es por la misma razón por la que el Enviado (Rasul) de Allah a dicho: "No agradecéis a Allah, más que lo que agradezcáis a Sus servidores (las gentes)".

         Si es Allah quien subyace en toda cosa a la que agradecéis, y no un dios imaginado en vuestro espíritu. No podemos comprender la perfección del Islam" hasta que no hayamos admitido convenientemente esta realidad.

         ¿Entonces, podemos pues designar a Allah bajo el nombre de Dios?

         Este será nuestro próximo tema.

 

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