|
Aquel día era
hermoso, era un día normal en la aldea.
Era solo un día como todos, y por eso era hermoso.
El sol asomaba lentamente su cabeza de fuego
Para mostrarnos con su luz tempranera
Que un nuevo día había llegado.
Aquel día, el cálido viento corría puro por la aldea,
Lamiéndome la caras y la de mis hermanos,
Jugando con las hojas verdes del monte
Levantando con su tibia fuerza
Pequeños remolinos de tierra, color rojo amanecer.
Aquel día, Los primeros frutos de la primavera
Hacían las delicias del comer y el compartir
El dulce sabor, la alegría de mi pueblo,
Las manjares que nos daban nuestra rica selva.
Aquél día, como todos los días
festejamos la alegría de estar vivos
Sembrando, compartiendo, cantando y bailando
Nuestros cuerpos desnudos, se confundían en la flora
Dorados suavemente por el sol.
Algunos nos pintábamos,
Y nos adornábamos con plumas.
Aquel día, explotaba lo armónico, lo feliz, lo cotidiano
Madres que amamantaban,
Padres que enseñaban,
hermanos que jugábamos,
Jóvenes que íbamos descubriendo nuestros cuerpos
Que se hacían fuertes, trepando árboles
Nadando, corriendo... amando.
Aquel día, sostenía la postal viva de mi pueblo
Selva verde libertad, casa grande, templo monte
Los arroyos nos invitaban a zambullirnos en el
La risa de nuestros hijos, rebotaba en los árboles
Como un hermosa melodía de libertad.
La noche, nos escudriñaba celosa una vez mas
El humo de las fogatas dibujaban figuras en el aire
Escuchando con nosotros las sabias leyendas de los abuelos.
No se por que no recuerdo mas que sucedió
después de aquel día
Debe ser que nací para ser feliz
Debe ser que morí, cuando acaeció la tristeza
Por que después de aquel día deje de reír y soñar
Por que aquel día, fue el ultimo día.
El ultimo día de libertad.
|