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Tzvetan
Todorov, dedica su célebre libro 'La Conquista de
América', a una mujer maya que capturada por el capitán Alonso López de Avila,
se resistió a ser violada, prefiriendo morir aperreada por los colmillos de sus
mastines de guerra...
Sobran los argumentos para decir que el occidente, sigue perfeccionando aquella
infinita pasión homicida que desato luego del desembarco de Colón en las
Antillas. Lo podemos presenciar cuando escuchamos a Bush proclamar alegremente
que su misión en el mundo es 'diseminar libertad...', calculando fríamente que
en el bombardeo a Bagdad debían morir 10.000 iraquíes, de los cuales 5.000
'serían niños'. Pero no solo se trata de 'alguna bestia' suelta, no, desde que
comenzó la intervención de la ONU en Irak, ya han matado a un millón y medio de
personas, de las cuales mas de la mitad 'eran niños'.
¿Cómo podremos encontrar las causas de esa locura humana que se llama 'guerra
santa' o guerra común, o 'bombardeos quirúrgicos', o 'bombas inteligentes', o
simplemente 'homicidios masivos'?. La generalización de la violencia
colonialista que viene 'diseminando la muerte' desde 1492, es el fenómeno mas
relevante y feroz de lo que 'moros y cristianos' llaman la GLOBALIZACIÓN, y no
los éxitos de Bill Gates o los últimos celulares de la Sony Ericcson.
Y aquí en nuestro país, el Perú, también vemos impávidos cómo la mayoría de
instituciones, especialmente las del Estado criollo, se hacen de la vista gorda
con las conclusiones y recomendaciones finales de la Comisión de la Verdad, que
ha mas que duplicado la cifra de muertos que daba la prensa, declarando que el
casi total de los 70.000 muertos durante la guerra interna eran indígenas.
Occidente se ha impuesto en el mundo entero y actualmente se 'globaliza', no
porque sea la mas 'culta', la mas 'racional' y la mas 'científica' de todas las
culturas, no, ya no pueden seguir con esas mentiras engaña muchachos, occidente
se ha impuesto porque es con suficiencia la cultura mas violenta, despiadada y
sanguinaria y seguirán diseminando la libertad, porque 'libertad' significa para
ellos, liberarse de 'los Otros' dándoles muerte, claro que después de
parasitarlos por décadas o centurias. Y nadie mas que los pueblos que hemos
sufrido esa violencia podemos hoy, poner la cara para denunciarla. Tanta y tan
feroz ha sido esa violencia 'globalizante', que comenzó por el fenómeno llamado
'colonialismo', desde el siglo XIV en adelante, y que en pocos 10 años mató en
Africa, Asia, Oceanía y América a mucho mas de la mitad de los 400 millones de
población mundial que existía en 1492.
Pero de lo que se trata no es solo de declararlo. Lo que sería interesante es
descubrir el porqué y de donde viene tanta ferocidad y crueldad de las llamadas
guerras de 'conquista' a la europea, ya que la 'violencia de las matanzas
masivas' solo ha sido un instrumento mas de colonización, como pudo también ser
el comercio o por último: la amistad. Los indígenas americanos tenemos algunas
hipótesis, pero habría que comprobarlas para curar de una buena vez esa
ferocidad occidental-blanca, esa infinita pasión homicida, que es algo solo
comparable con la fuerza de la resistencia con la que el indígena americano
afirma la vida y resiste a la muerte.
El concepto de violencia, pienso que en todas las culturas es el mismo, tiene la
misma valoración y es condición previa a la 'contractualidad humana', en donde
se depositan todas las creencias, religiones, fe, filosofías, doctrinas, etc,
etc como contenidos y condiciones de contractualidad; si el pacto es verbal o
escrito o simbolizado de alguna forma, es lo de menos, la violencia como 'los
pactos' humanos son, salvando diferencias menores, los mismos en todo el
planeta, esto sin cargo a que alguna de 'las partes' del 'contrato' se salga,
por algún diverso motivo, de lo pactado y genere un 'transito violento' hasta
otro 'momento de paz' es decir, de 'no violencia'. Pero, decir que el ser humano
'es así de bestia', decir que el hombre 'es así por naturaleza' es una evasión
magnifica, es abdicar a la vida, y repetir, lo que algún nazi salvaje dijo:
'Viva la muerte'. Lo que falta, es que 'aparezcamos' los indígenas para hacernos
presentes en el 'contrato social' e histórico que falta. Lamentablemente esto
falta en todo el mundo, en la ONU hasta el día de hoy se conculcan los derechos
indígenas, queriéndonos reducir a ser pueblos de segunda, sin derechos a ser
pueblos 'iguales a todos los pueblos' y con el derechos a la libertad, que a
este nivel se llama libre-determinación.
No sería bueno que Europa siga cargando inconsciente esa gran culpa histórica
del colonialismo. Esa culpa que persigue a los europeos que tratan de justificar
atrocidades pasadas y que les enfervorizan los sentimientos de
'inferioridad-superioridad' del que se sabe pertenecer a una cultura que ha
cometido mega-crímenes históricos de espanto, del que sabe o sospecha que su
cultura posee 'esa infinita pasión homicida'. Como dice Todorov: 'Si alguna vez
se ha aplicado con precisión a un caso la palabra genocidio, es a éste. (el de
la 'conquista' americana) Me parece que es un récord, no sólo en términos
relativos (una destrucción del orden de 90% y más), sino también absolutos,
puestos que hablamos de una disminución (sic) de la población estimada en 70
millones de seres humanos. Ninguna de las grandes matanzas del siglo XX puede
compararse con esta hecatombe. (Todorov: 1987:144). Solamente mencionaremos de
pasada la violencia contra la negritud, y contra la mujer. Es aplastante la
cifra de 100 millones de negros que fueron 'sacados' cual si fueran bestias, de
Africa y de los cuales 'sólo' llegaron veinte (20.000.000 millones a América (Colombres:
1989:25). Tampoco no diremos nada, porque sobran nuestras razones para explicar
la violencia sobre los cinco millones (5.000.000) de mujeres que en la misma
Europa durante sólo 300 años, la iglesia ejecutó en la llamada guerra contra las
'brujas'.
¿Acaso el Dr. Ginés de Sepúlveda en su célebre 'discurso de Valladolid', puede
encontrar la justificación a tanta masacre?. Allí plantea las 'razones' de la
justa guerra, o de la justa 'matanza', que después y hasta la actualidad se
sigue manifestado como la guerra de las 'justas razones'. Veamos, si no seguimos
esgrimiendo la misma guerra de razones, que intentan volver legítimo el 'orden'
de ese Dios de las 'culturas monoteístas del mediterráneo' que dice 'Yo soy el
que soy', pero que parece replicar '¿...Y ?':
1. Es legítimo dominar por la fuerza de las armas a los hombres cuya condición
natural es tal que deberían obedecer a otros, si rechazan dicha obediencia y no
queda ningún otro recurso.
2. Es legítimo desterrar el abominable crimen que consiste en comer carne
humana, que es una ofensa particular a la naturaleza, y poner fin al culto de
los demonios, el cual, más que cualquier otra cosa, provoca la ira de Dios, con
el monstruoso rito del sacrificio humano.
3. Es legítimo salvar de los graves peligros a los innumerables mortales
inocentes que esos bárbaros inmolaban todos los años, apaciguando a sus dioses
con corazones humanos. La guerra contra los infieles se justifica porque abre el
camino para la propagación de la religión cristiana y facilita la tarea de los
misioneros.
Ridículas estas razones, sobre todo la última de 'salvar a los innumerables
mortales inocentes' de los 'sacrificios humanos', cuando los 'conquistadores'
mataron directa o indirectamente 70 millones de indígenas solo en América. Esta
cifra que la hemos tomado de Todorov, coincide -millones mas, millones menos-
con la calculada por la Escuela de Berkeley. (en Colombres: 1989:15); cuando la
población mundial no pasaba de los 400 millones. ¿Qué clase de chiste cruel era
este el del Dr. Sepúlveda?. Podemos suponer que eso de 'facilitar la tarea de
los misioneros', esta referido a que es mas fácil 'adoctrinar' al escaso 10 % de
los aterrados sobrevivientes, que a todos los millones de muertos en tamaña
'guerra justa'.
Y dice Todorov sobre la 'leyenda negra': 'Lo negro esta ahí, aunque no haya
leyenda. No es que los españoles sean peores que otros colonizadores: ocurre
simplemente que fueron ellos los que entonces ocuparon América, y que ningún
otro colonizador tuvo la oportunidad, ni antes ni después, de hacer morir a
tanta gente al mismo tiempo'. (Todorov: 1987:144). ¿Se ha preguntado el lector
sobre las razones o motivos que tuvieron los españoles y europeos en general
para hacer las barbaridades, de matar a millones de nuestros antepasados?, ¿Hay
alguna respuesta o explicación de la crueldad desmedida, que tuvieron cuando
invadieron América?.
Estas llagas, no se han cerrado, y es mas, están aun sangrado y esperando que
las sociedades indígenas tengan algún poder económico con el que financiar sus
denuncias 'holocáusticas'. Tal como también esta aun el amnésico trauma que
insensibiliza y anestesia a nuestras mayorías indígenas y que no nos permite
aun, por el daño que nos pudiera ocasionar, sentir la inmensidad del dolor
acumulado y embalsado en estos últimos 500 años. Veamos algunos otros
'recuerdos', que los indígenas no podemos olvidar, porque que no son mitos,
leyendas o 'relatos fantásticos', son testimonios de europeos:
'...Un relato de Bartolomé de Las Casas, que no figura en la Relación, sino en
su Historia de las Indias, y que refiere un hecho del que no sólo fue testigo,
sino participante: la matanza de Caonao, en Cuba, perpetrada por la tropa de
Narváez, a la que está adscrito en calidad de capellán. El episodio empieza con
una circunstancia fortuita: 'El día que los españoles llegaron al pueblo, en la
mañana parándose a almorzar en un arroyo seco, aunque algunos charquillos tenía
de agua, el cual estaba lleno de piedras amoladeras, y antójaseles a todos de
afilar en ellas sus espadas'. Al llegar a la aldea después de ese almuerzo
campestre, a los españoles se les ocurre una nueva idea: comprobar si las
espadas están tan afiladas como parece. 'Súbitamente sacó un español su espada,
en quien se creyó que se le revistió el diablo, y luego todos ciento sus
espadas, y comienzan a desbarrigar y acuchillar y matar de aquellas ovejas y
corderos, hombres y mujeres, niños y viejos, que estaban sentados, descuidados,
mirando las yeguas y los españoles, pasmados, y dentro de dos credos no queda
hombre vivo de todos cuantos allí estaban. Entran en la gran casa, que junto
estaba, por que a la puerta de ella esto pasaba, y comienzan lo mismo a matar a
cuchilladas y estocadas cuantos allí hallaron, que iba el arroyo de la sangre
como si hubieran muerto muchas vacas'. Las Casas no encuentra ninguna
explicación para estos hechos, a no ser el deseo de comprobar que las espadas
estaban bien afiladas. 'Ver las heridas que muchos tenían de los muertos, y
otros que aún no habían expirado, fue una cosa de grima y espanto, que como el
diablo, que los guiaba, les deparó aquellas piedras de amolar, en que afilaron
las espadas aquel día de mañana en el arroyo donde almorzaron, dondequiera que
daban el golpe, en aquellos cuerpos desnudos, en cueros y delicados, abrían por
medio todo el hombre de una cuchillada'. (Todorov: 1987:151)
El tiempo pasa, pero las costumbres permanecen: es lo que se desprende de la
carta que le escribe Fray Jerónimo de San Miguel al rey, el 20 de agosto de
1550: 'A unos [indios] los han quemado vivos, a otros los han con muy grande
crueldad cortado manos, narices, lenguas y otros miembros, aperreado indios y
destetado mujeres...'. (Todorov:1987:151).
Y ahora un relato de Diego de Landa, Obispo de Yucatán, que no esta
especialmente a favor de los indios: Y dice este Diego de Landa que él vio un
gran árbol cerca del pueblo en el cual un capitán ahorcó muchas mujeres indias
en sus ramas y de los pies de ellas a los niños, sus hijos...Hicieron [en los
indios] cosas inauditas [pues les] cortaron narices, brazos y piernas, y a las
mujeres los pechos, y las echaban en lagunas hondas con calabazas atadas a los
pies; daban estocadas a los niños porque no andaban tanto como las madres, y si
los llevaban en colleras y enfermaban, o no andaban tanto como los otros, les
cortaban la cabeza por no pararse a soltarlos. (Todorov: 1987: 154).
Debemos develar las causas de esta violencia homicida sobre pueblos enteros, de
tanta crueldad, como el impulso de asesinar a tantos humanos, en 'lo
ontológico', en el nacimiento mismo de la cultura occidental, porque como bien
dice Todorov: 'Las Casas no encuentra ninguna explicación para estos hechos, a
no ser el deseo de comprobar que las espadas estaban bien afiladas'.
Y sigue su reflexión: ¿Cuáles son las motivaciones inmediatas que llevan a los
españoles a adoptar esta actitud? Una es, indiscutiblemente, el deseo de hacerse
rico, muy rico, y con rapidez, lo cual implica que se descuide el bienestar, o
incluso la vida del otro: se tortura para arrancar el secreto del escondite de
los tesoros; se explota para obtener beneficios. Los autores de la época ya
aducían esta razón como explicación principal de lo que había ocurrido; así por
ejemplo, Motolinía: 'Si alguno preguntase qué ha sido la causa de tantos males,
yo diría que la codicia, [...] por poner en el cofre unas barras de oro para no
sé quién' , y Las Casas: 'No digo que [ los españoles] los desean matar de
directo, por odio que les tengan, sino que desean ser ricos y abundar en oro,
que es su fin, con trabajos y sudor de los afligidos y angustiados indios' (Todorov:1987:154).
Pero estas son meras cortinas de humo. Las causas de tamaña crueldad y el deseo
de matar a tanta gente, niños, mujeres y ancianos, no puede deberse a la codicia
y ambición. Nadie a menos que este loco de remate, mata tantos millones de
personas por codicia y ambición. Pero tampoco estuvieron locos, las razones de
esta barbarie están en las partes mas profundas del ser occidental, muy adentro
en 'la razón misma', en la 'ontología' del ser occidental, y esto tiene que ser
explicado y 'sanado', de lo contrario tenderá a repetirse con mayor amplitud .
Todorov nos da una guía cuando escribe: ¿Fue entonces una codicia vulgar lo que
impulsó a Colón a hacer su viaje?. Basta con leer la totalidad de sus escritos
para convencerse de que no es así. (Todorov: 1987:18). La victoria universal del
cristianismo, éste es el móvil que anima a Colón, hombre profundamente piadoso
(nunca viaja en domingo), que, por esta misma razón, se considera como elegido,
como encargado de una misión divina, y que ve la intervención divina en todas
partes... (Diario 15.3.1493). (Todorov:1987: 20)
Este es el motivo principal: Ellos 'no encuentran a su Dios' en los indios
'infieles', por eso los matan, los despedazan y queman, con tamaña y 'piadosa
crueldad', la invasión de América fue una guerra santa de exterminio donde el
oro conseguido, es apenas su 'recompensa divina'. De hecho, muchos mataron miles
de 'moros' por lo mismo y por menos aun. Pero ¿Qué significa esto en términos
subjetivos?, ¿Qué pasa con el alma humana, o con su corazón, que pueden
contentarse con tanto homicidio, sangre, dolor y crueldad?. O como refiere
Todorov::
' Una vez más, podríamos invocar algunos rasgos inmutables de la 'naturaleza
humana', que el vocabulario psicoanalítico designa con términos tales como
'agresividad', 'pulsión de muerte', o incluso 'pulsión de dominio' (Bemächtigungstrieb,
instinct for mastry);... También cabría sostener que cada pueblo, desde los
orígenes hasta nuestros días, tiene sus víctimas y conoce la locura homicida, y
preguntarse si no es ésa una característica de las sociedades de dominio
masculino (puesto que son las únicas que conocemos) (Todorov:1987:155)
Pero, decir 'que el hombre es así por naturaleza' es una evasión magnifica, es
abdicar a la vida, y repetir, lo que algún nazi salvaje alguna vez, grito: 'Viva
la muerte'. Y, como rectifica Todorov: 'El tiempo pasa, pero las costumbres
permanecen...'. Las estimaciones mas piadosas, dan la cifra de 1.500.000 de
muertos por la 'justicia infinita', millón y medio de iraquíes muertos como
consecuencias de las sanciones de la ONU, y el Pentágono calculó que en el mas
reciente ataque a Irak morirían 10.000 personas, de los cuales la mitad, es
decir 5.000 serían niños. Y la realidad supera totalmente estas previsiones. Y
para que seguir dando cifras de lo ocurrido en Chechenia, en Kosovo, en
Afganistán, etc, etc. Esto es, lo relevante de esta 'globalización' que comenzó
en 1492, la crueldad predadora y la 'infinita pasión homicida' cuyas causas en
la 'matriz cultural' o 'alma occidental', deberemos develar y remediar.
Referencias bibliográficas:
Colombres, Adolfo; 'A los 500 años del Choque de Dos Mundos'. Ediciones del Sol,
BBAA. 1989.
Todorov, Tzvetan; 'La Conquista de América. La Cuestión del Otro'. Editorial
Siglo XXI, Bogotá. 1987
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