|
Como
cayeron las estatuas de Saddam Hussein en Iraq, la de Cristóbal Colón en la
capital venezolana fue derribada en protesta libertaria, pero 512 años después
de la llegada del almirante a las costas americanas, e instalando una polémica
sobre el sectarismo.
Mientras jóvenes exaltados tiraban de cuerdas para derribar de su pedestal el
bronce de 2,10 metros, autoridades gubernamentales celebraban el martes 12 de
octubre en un teatro, a un kilómetro de distancia, la tercera edición del Día de
la Resistencia Indígena, denominación con la que el presidente Hugo Chávez
sustituyó lo que fue hasta 2001 el Día de la Raza.
Los jóvenes que la emprendieron contra la estatua se proclamaron seguidores de
Chávez.
Pero el alcalde de Caracas, Freddy Bernal, un colaborador del presidente,
deploró los hechos, pues ”estamos de acuerdo en reescribir la historia, y la
estamos reescribiendo, pero eso es una cosa y otra es la anarquía”, por lo que
no se permitirá el vandalismo, aseveró.
También el ministro de Educación Aristóbulo Istúriz criticó la acción contra el
monumento pues ”la ubicación de una estatua no es atribución de cualquier grupo
de individuos sino del Estado”.
Varias organizaciones que apoyan a Chávez se distanciaron de la acción contra la
estatua, mientras grupos más radicales publicaron en un sitio de Internet que
recoge sus proclamas, Aporrea.org, un volante con la cara de Colón invertida y
un desafío: ”Que nos metan presos a todos los que apoyamos el derribo de la
estatua”.
”Vandalismo es lo que hizo Colón cuando pisó nuestro continente con su carga de
maleantes que asesinaron, violaron, ultrajaron y transmitieron enfermedades
venéreas a nuestros ancestros”, dice uno de los comunicados de los grupos que
abatieron la estatua.
El bronce fue derribado luego de que decenas de manifestantes, entre ellos
algunos indígenas, improvisaron una especie de juicio al almirante y cubrieron
su monumento con pintadas y pancartas que tenían consignas como ”Colón y (George
W.) Bush son lo mismo, viejo y nuevo imperialismo”.
El Consejo Nacional Indio de Venezuela, que reúne a varias entidades indígenas,
había pedido reemplazar la estatua de Colón por la de algún líder aborigen
americano.
Cuando los manifestantes cargaron la estatua y la llevaron hacia el teatro donde
se efectuaba el acto de la resistencia indígena, los interceptó la policía que
comanda Bernal y cinco agitadores fueron detenidos. Tres de ellos fueron pasados
a tribunales este miércoles.
”Este gobierno detiene a compañeros revolucionarios pero no a golpistas que
trataron de tumbarlo en 2002. ¿Qué es más grave, derribar la estatua símbolo del
genocidio español o derribar al gobierno legítimo del pueblo?”, preguntó a IPS
uno de los manifestantes del martes, un universitario que se identificó como
Gustavo.
El psicólogo Angel Oropeza, de la caraqueña Universidad Simón Bolívar, opina que
la manifestación ”muestra el daño hecho a la cultura política de los
venezolanos, y es el efecto pernicioso de un discurso novedoso, nunca antes
visto”.
Siguiendo reclamos y reflexiones de organizaciones indígenas y sociales de
América Latina, Chávez ha criticado la conmemoración del 12 de Octubre de 1492 y
pedido que no se celebre, pues desde esa fecha ”se desencadenó un genocidio
contra los indígenas. No hay nada que celebrar”.
Más allá de las consecuencias sociales políticas y económicas del coloniaje
español, el ”descubrimiento” de lo que hoy es América por parte de Colón y sus
marinos ha sido puesto en tela de juicio por investigaciones que hallaron
rastros de viajes anteriores de marinos europeos.
Un año atrás, Chávez dijo que Colón ”no fue ningún descubridor, sino un
personaje que inició una de las matanzas más grandes de la historia. Los
conquistadores trajeron la cruz de Cristo y en el nombre de Dios atropellaron a
un pueblo y lo masacraron”.
Gustavo Merino, presidente de la municipal Fundación del Patrimonio pidió ”una
inyección de raciocinio. La crítica a Colón es un acto de reivindicación, de
reflexión y análisis sobre el genocidio, pero acciones como derribar la estatua
son inaceptables”.
El artista plástico Pedro León Zapata, militante de oposición, opinó que los
destructores de la estatua de Colón ”son enemigos del pueblo y de la gente, que
buscan deteriorar la ciudad. Su posición de odio no tiene nada que ver con el
descubrimiento de América”.
La arquitecta Hannia Gómez opinó que lo ocurrido con la estatua fue ”un acto de
barbarie”, y exigió a la Fundación del Patrimonio su reparación, lo que según
Merino será posible pues la pieza sólo sufrió daños menores, y se procederá a
restaurarla.
La estatua de casi una tonelada de peso, bautizada ”Colón en el Golfo Triste”,
muestra al almirante de pie y fue encargada más de un siglo atrás al escultor
cubano Rafael de la Coba para conmemorar los 400 años del ”descubrimiento”.
En Caracas, desde hace 100 años, ha ocupado distintas plazas antes de su
emplazamiento en el Paseo Colón, área verde próxima a vías de acceso a la
principal autopista de la ciudad, por lo que se la considera uno de los iconos
de la urbe.

|