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Mientras en el continente americano y en España
se celebra el Día de la Hispanidad, Indígenas de Norteamérica y de Sudamérica se
suicidan alcanzando cifras récord. En una pequeña comunidad indígena de Canadá,
cuatro jóvenes se han ahorcado en los últimos tres meses. El anterior jefe de la
comunidad, cuyo sobrino se ahorcó el pasado 30 de septiembre, ha descrito la
situación como una epidemia de suicidios.
Las muertes se suceden en la comunidad innu de Natuashish en
Labrador, al este de Canadá. Otras comunidades innu en Labrador y Quebec sufren
problemas sociales tales como niños que inhalan petróleo o adultos
alcoholizados. Personas de todas las edades se han suicidado durante años
llegando a cifras escandalosas, pero ahora se ha llegado a la cota más alta.
Hace cinco años el informe de Survival 'El Tíbet de Canadá: la agonía de los
innu' se hacía eco de la magnitud del problema, y apelaba al Gobierno de Canadá
a que reconociera adecuadamente los derechos de los innu sobre sus tierras. Pero
poco ha cambiado en el terreno.
En el otro extremo del continente, los indios guaraní de Brasil padecen una
tragedia similar. Allí unos 300 indígenas se han suicidado desde 1986, incluidos
26 niños menores de 14 años. A su comunidad les ha sido usurpada casi toda su
tierra.
Survival piensa que la responsabilidad de los suicidios de lo innu cae de lleno
sobre el Gobierno de Canadá. No hay duda en absoluto de que la negación de los
derechos de los innu está destruyendo a su gente. Los indígenas saben esto
demasiado bien. También saben que si fueran los hijos de los blancos los que se
estuvieran suicidando, en lugar de los hijos de los indígenas, el Gobierno
actuaría inmediatamente. La actitud del Gobierno de Canadá continua siendo
profundamente colonialista, incluso racista. Los recientes suicidios hacen sonar
la alarma del cambio, pero Canadá permanece trágicamente sorda.

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