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Hoy, 12 de octubre, entre los artículos
publicados por Clarín se encuentra este alegato a la intolerancia y lo más
sorprendente es que el mismo está escrito por un funcionario publico.
El Dr. Cresto, quien es director del Museo Histórico Nacional y presidente de la
Academia Argentina de la Historia, no da una clase magistral sobre racismo que
no tiene nada que envidiar a los postulados de Hitler o de Bush, por ejemplo nos
dice que: “...los europeos, cuando llegaron a América, encontraron a unos pobres
indios antropófagos en estado de desnudez.
Yo me adscribo a la civilización. No fueron los indios los que fueron a Europa
sino los europeos los que vinieron aquí. Aquella era una cultura mucho más
avanzada.
Tengo mucho respeto por lo que hicieron, por ejemplo, los mayas e, inclusive,
aunque un poco menos, los aztecas. Pero al lado de la civilización europea eran
muy inferiores. Tengo un alto respeto por los indígenas, No se puede comparar la
imprenta con la cultura que podían tener los mayas. Los quechua no habían
inventado la rueda ni la escritura como tal. Los europeos tenían una cultura
dominante que les permitió imponer su lengua, sus leyes y su Dios...”
Lo que realmente no comprendo, es como el diario publica un comentario de esta
naturaleza. Si por ejemplo un admirador de las doctrinas nazis justificara el
holocausto judío o armenio porque no eran pueblos civilizados como los germanos
puros o los turcos, Clarín seguramente se enfrentaría a una demanda por
discriminación. Pero claro, es evidente que en algo deben apoyar la tesis de
Cresto, ya que los indios no tienen todo un aparato legal que los defienda de
tales juicios discriminatorios.
La sociedad actual tiene mucho que aprender de nuestros hermanos indios,
especialmente en lo que se refiere a vivir en comunidad, compartiéndolo todo.
Los pueblos primitivos no dejaban morir a sus niños de desnutrición como hacemos
nosotros en nuestras sociedades “evolucionadas”, y si bien es cierto que la
civilización trajo aparejados avances técnicos, los mismos no son para todos,
sino para los pocos que están aún dentro del sistema.
Hace mucho que vengo leyendo en el diario artículos en contra de los pueblos
originarios como sinónimos de atraso y de la falta de adaptación a las culturas
modernas como los que habitualmente escriben Enrique Cardozo o Vargas Llosa pero
con este ya se pasaron de la raya.
Para Clarín solo valen los indios “adaptados” que se muestran alegres para el
turista y se fotografían el Forum de Barcelona como en un espectáculo circense,
estos indios “globalizados y domesticados” solo me recuerdan a Malinche.
Espero no ser la única en manifestar el repudio al editor y hoy 12 de octubre,
con mucha vergüenza ajena, pido disculpas a todos mis hermanos originarios de
esta tierra en nombre de todos los que no los olvidamos y que siempre
defenderemos desde el fondo de nuestro corazón.
Esta carta será enviada a diferentes medios alternativos para su difusión.

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